Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Etiqueta: web semántica

Blogs, universidad, humanidades y redes sociales

Parta­mos del tópi­co: Inter­net con­tiene cada vez más infor­ma­ción. Infini­ta­mente más, de hecho, de lo que cualquiera hubiera podi­do sospechar cuan­do todo esto empezó. Se nos comenta­ba por entonces que Inter­net cam­biaría el mun­do, aunque no se sabía muy bien cómo. Para quienes estu­vi­mos por aquí des­de el prin­ci­pio —aho­ra resul­ta que ya no somos “nativos dig­i­tales”, algo que pre­fiero no ser, si supone una lam­en­ta­ble pér­di­da de per­spec­ti­va históri­ca—, Labyrinth era uno de esos sitios que demostra­ban que Inter­net sería una her­ramien­ta impre­scindible. Despier­ta una son­risa ver aho­ra por dónde ha ido la red des­de 1994 y darse cuen­ta de que la ampliación de sus con­tenidos no hubiera tenido sen­ti­do sin el “giro social” que aho­ra la sus­ten­ta.

La mis­ión de los blogs y de las redes sociales es tan com­ple­ja y polié­dri­ca como uno quiera. Algunos las usan para suplir la soledad real con la socia­bil­i­dad vir­tu­al, otros para dar a cono­cer sus proyec­tos, otros para ten­er un espa­cio vis­i­ble en la red y así has­ta el infini­to. Pero hay algo en común a todos ellos: por ínfi­mos que sean, siem­pre debe haber con­tenidos.

A raíz de mi entra­da ded­i­ca­da a la Filología His­páni­ca, he dis­cu­ti­do con algunos cole­gas la razón de ten­er un blog; una dis­cusión para­lela, por cier­to, a otra con­ver­sación en mar­cha en el blog de un buen ami­go: Jon Beasley Mur­ray. Muchos com­pañeros insis­ten en que es una pér­di­da de tiem­po, dicen: «el tiem­po que inviertes en tu blog, es tiem­po que le restas a inves­ti­gar o a escribir pub­li­ca­ciones académi­cas». Y no les fal­ta razón, claro. Escribir un blog es un con­sumo de tiem­po y de energía con­sid­er­able, por mal que uno lo haga. Hay, sin embar­go, al menos una bue­na razón para tomarse la moles­tia: la creación de vín­cu­los entre con­tenidos que de otra man­era estarían per­di­dos en un caos informe. En este sen­ti­do, la escrit­u­ra puede con­ver­tirse en una mez­cla de eru­di­ción, archivís­ti­ca, his­to­ria y divul­gación muy atrac­ti­va.

Mapa de Internet - 15 de enero de 2006Les comenta­ba a estos cole­gas y ami­gos, que todos los libros que cono­cen, todas las rela­ciones que alber­ga su ilus­tre cabeza dejarán de exi­s­tir si no saben vert­er­las en Inter­net. Los libros que muchos amamos, los libros de mae­stros como Tof­fanin, Huizin­ga, Cur­tius, Yates, Garin, Kris­teller, Momigliano, Bak­tin y un inabar­ca­ble etcétera, son archivos de tex­to huér­fanos. Son tex­tos muer­tos. Nadie, o casi nadie, los ha eti­que­ta­do; nadie, sal­vo otros tex­tos que nacen tam­bién muer­tos, habla de ellos. Los nativos dig­i­tales no saben que exis­ten. Los his­to­ri­adores en gen­er­al, y los his­to­ri­adores de la cul­tura en par­tic­u­lar, deberían “perder más el tiem­po” reen­lazan­do esos con­tenidos den­tro de Inter­net, que algún día con­for­mará nues­tra his­to­ria y será nue­stro lega­do. Deses­ti­mar esta tarea es igno­rar la razón últi­ma de la pro­fe­sión. No están eti­que­tan­do y resum­ien­do el con­tenido en twine, deli­cious o mag­no­lia (q. e. p. d.); no están expli­can­do su impor­tan­cia y sus nex­os de conex­ión con otros con­tenidos en entradas de blogs, en la Wikipedia, en Free­base o en Knol; no están pre­sen­tán­do­los —a ami­gos y famil­ia, por ejem­p­lo— en sitios como face­book, tuen­ti, frien­feed; no están tro­ceán­do­los en twit­ter o dejan­do que los des­menuzen en menéame; etc. No bas­ta con subir con­tenidos a Inter­net. Hay tan­ta infor­ma­ción, en real­i­dad, que hac­er­lo sólo es el primer jalón del pro­ce­so, por más que la obsti­nación quiera con­fundir­lo con el pro­ce­so mis­mo.

Es posi­ble que de aquí en diez años, sal­vo los blogs —a pesar de su con­tin­uo esta­do ter­mi­nal— ninguno de esos nom­bres suene de nada. Alguien escribirá una entra­da igual que esta, y hablará de face­book o de twit­ter como yo acabo de hablar de Labyrinth. Ponién­donos bor­gianos, quizás sea yo mis­mo en este sitio o en otro com­ple­ta­mente dis­tin­to.

Se men­cionó tam­bién durante la con­ver­sación la cal­i­dad de los blogs: «no es una escrit­u­ra seria», coin­cidían. Estu­pid­ez, fal­ta de sen­ti­do del humor y de humil­dad, miedo al ries­go y a la exper­i­mentación es algo que por des­gra­cia sobra en el mun­do de la his­to­ria académi­ca. Mien­tras nosotros, que ten­emos años de for­ma­ción a nues­tras espal­das que han paga­do con sus impuestos los padres y abue­los de los nativos dig­i­tales, sig­amos pro­te­gién­donos tras las insti­tu­ciones y sus estrate­gias, mien­tras sig­amos de algu­na man­era ocul­tan­do —y no es fuerte el tér­mi­no— nues­tras inqui­etudes, intere­ses y gus­tos al mun­do, mere­cer­e­mos el ostracis­mo al que la sociedad nos con­de­na. Aho­ra mis­mo Inter­net es un mun­do sin explo­rar para la pro­fe­sión y no por fal­ta de mate­ri­ales. ¿Hay que men­cionar Euro­peana, Inter­net Archive, la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia o la British Library? Hace cin­cuen­ta años nue­stros mae­stros iban en pro­ce­sión a estos sitios a apren­der para después com­par­tir­lo con alum­nos y cole­gas. La pre­gun­ta jus­ta sería: ¿si estas insti­tu­ciones están aquí, dónde esta­mos nosotros exac­ta­mente?

En el mun­do de la inco­heren­cia más abso­lu­ta, la acad­e­mia se ded­i­ca aho­ra a recor­rer estos sitios des­de su ter­mi­nal para vol­car su con­tenido de nue­vo a papel. Tan­to se ha instau­ra­do la prédi­ca de que las humanidades sir­ven para for­mar la con­cien­cia críti­ca, que la con­cien­cia críti­ca —y el sen­ti­do común— parece haberse queda­do atrofi­a­da. Tam­bién se alzan voces en con­tra de la Uni­ver­si­dad como insti­tu­ción, pero nadie parece recor­dar ya la Uni­ver­si­dad como idea. ¿Por qué es minori­taria la pub­li­cación abier­ta de inves­ti­ga­ciones en Inter­net? ¿No se tra­ta de que la may­or parte de la gente acce­da a los con­tenidos? ¿No se tra­ta de hac­er que la cul­tura llegue al may­or número de per­sonas? ¿No se tra­ta de ayu­dar a enten­der y, en el diál­o­go, que nos ayu­den a enten­der mejor? Hace mucho tiem­po, y lo digo con tono amar­go, que este espíritu per­vive en los menos, y que­da en los más pros­ti­tu­i­do al ser­vi­cio de otro tipo de intere­ses bas­tante más mezquinos.

Hubo un tiem­po en que todo tex­to escrito era un acto de amor, no solo a la sabiduría, sino tam­bién al otro; cualquier escritor conoce mejor que nadie la ambiva­len­cia entre dis­frute, dolor y frus­tración que puede escon­der­se tras cada golpe de tecla. Una eti­mología muy sim­ple: ama­teur. Fue gra­cioso hablan­do con estos cole­gas que men­cionaran ama­teur, que no es lo mis­mo que afi­ciona­do, con cier­to des­pre­cio. Expon­erse y quer­er dar sal­i­da a tus inqui­etudes parece que despro­fe­sion­al­iza, cuan­do debiera alabarse. En la sociedad com­pet­i­ti­va y estúp­i­da en que vivi­mos ser divul­ga­ti­vo se con­funde —en no pocas oca­siones a mala fe— con saber menos, cuan­do lo que con­ll­e­va es saber más: comu­nicar, entre otras cosas. No tiene sen­ti­do dar a un lec­tor cuarenta ref­er­en­cias bib­li­ográ­fi­cas en cada entra­da. La escrit­u­ra debe man­ten­er un equi­lib­rio entre la infor­ma­ción que tienes y que merece la pena, y tus neu­ro­sis y trau­mas; si se pierde este pun­to de arranque uno ya no comu­ni­ca, diva­ga.

Manuel M. Almei­da tiene una frase en el encabeza­do de su blog, que reza “… al prin­ci­pio era el post”; me gus­taría que mis cole­gas vier­an Inter­net y la blo­gos­fera como el prin­ci­pio de algo. Releía hoy un libro clási­co (1 y 2) de Remi­gio Sab­ba­di­ni —Le scop­erte dei cod­i­ci lati­ni e gre­ci ne’ sec­oli 14 e 15— ded­i­ca­do a los motivos que impi­dieron a Europa olvi­dar su lega­do clási­co. Coluc­cio Salu­tati, Leonar­do Bruni, Pog­gio Brac­ci­oli­ni y tan­tos otros —nom­bres, me temo, oscuros sal­vo para el espe­cial­ista— recor­rieron las bib­liote­cas monás­ti­cas del con­ti­nente que habían per­maneci­do calladas durante sig­los, un silen­cio recrea­do magis­tral­mente por Umber­to Eco. Sin saber­lo, esta­ban preparan­do mate­ri­ales que ali­men­ta­rían a un nue­vo inven­to, la imprenta, que cam­biaría de modo rad­i­cal el acce­so a la infor­ma­ción en toda Europa. Quince años después de Labyrinth se nos comien­za a hac­er tarde. Y me ape­na que tal can­ti­dad de gente mucho más vál­i­da y capaz que yo no quiera ver la mar­avil­losa época que ten­emos por delante.

Quizás, solo quizás, “galopar” hoy por las regiones de Inter­net a la búsque­da de estos tesoros, y expli­car­le a quien ten­ga ganas de saber qué encier­ran, sea nues­tra mis­ión más impor­tante.

Europeana en abierto y en Beta

Euro­peana aca­ba de abrir sus puer­tas, o sus puer­tas traseras, al gran públi­co. Al igual que Klaus Graf, de Archivalia, me había hecho ilu­siones de encon­trarme con un lugar que pusiera el fon­do común europeo a la altura de las mejores colec­ciones com­pre­hen­si­vas de libros y doc­u­men­tos de Inter­net. La cosa no ha sido así.

Antes de seguir, que los habrá impa­cientes, os dejo el enlace para que podáis haceros con una cuen­ta y acced­er al sitio, solo tenéis que pin­char aquí. [actu­al­i­zo a 17 de noviem­bre: parece que se han dado cuen­ta en el servi­dor del trá­fi­co que se esta­ba redi­rigien­do des­de esta puer­ta trasera. Aho­ra habrá que esper­ar al 20.]

Tras entrar y hac­er un par de búsquedas veréis que sale mucho más a cuen­ta entrar en fon­dos par­tic­u­lares, como Gal­li­ca, por ejem­p­lo, o muchos de los que reseñé hace un par de sem­anas aquí. Es cier­to que Euro­peana ofrece una especie de motor social para estable­cer comu­nidades y gru­pos de interés, pero la ver­dad es que es tan pobre y está tan mal dis­eña­do, que direc­ta­mente lo que hace es echar para atrás. Por lo que toca al index­a­do de la infor­ma­ción, la cat­e­go­rización y demás, era de esper­ar un tra­ba­jo mucho más serio, ni siquiera fun­ciona cor­rec­ta­mente el eti­que­ta­do de los tex­tos. Sobre las imá­genes y los doc­u­men­tos, otra cosa que men­ciona Graf, la ver­dad es que son ridícu­las, minús­cu­las y mal ren­der­izadas. La edi­ción de las bib­lias de Guten­berg de Oxford se ven infini­ta­mente mejor —o, direc­ta­mente, se ven— en su lugar orig­i­nal que en este sitio. Y así un amplio etcétera.

En fin, esper­aré al lan­za­mien­to ofi­cial el día 20 a ver qué pasa. Aunque ya avisan que has­ta el año que viene el sitio no será ple­na­mente fun­cional. De momen­to podéis acced­er des­de el enlace que os he puesto. En prim­i­cia.

Espero vues­tras opin­iones y comen­tar­ios.

Búsquedas semánticas en Internet: Lumifi

Acabo de encon­trar una apli­cación para realizar búsquedas online con unas car­ac­terís­ti­cas que creía lim­i­tadas a apli­ca­ciones de escrito­rio como coper­nic para win­dows o devon­a­gent —del que ya hablé aquí y sobre el que volveré más ade­lante— para macosx. Lumi­fi es una apli­cación web dis­eña­da para la lec­tura, la inves­ti­gación y la colab­o­ración en red. Las ven­ta­jas sobre cualquier otra her­ramien­ta prece­dente con­sis­ten en la división en espa­cios dis­tin­tos dis­eña­dos para la búsque­da y para la orga­ni­zación de mate­ri­ales encon­tra­dos en el pro­ce­so. Lumi­fi per­mite la creación de dis­tin­tos note­books donde ir alma­ce­nan­do todo lo que nos vamos encon­tran­do y que nos intere­sa, y a la vez, per­mite la creación de un mar­co de relación social con los usuar­ios de la platafor­ma. En pal­abras de sus creadores:

By pro­vid­ing a means to dig deep­er into archives data­bas­es and oth­er con­tent lumi­fi emer­gence cos­tumers can lever­age their invest­ment in con­tent build a rela­tion­ship with oth­er researchers and cap­ture user ana­lyt­ics that can form the basis for future busi­ness or strate­gic deci­sions. «Lumi­fi emer­gence’s intu­itive user inter­face and rich col­lab­o­ra­tive fea­ture set will pro­vide for a more effi­cient and enjoy­able research process,» says miller, «and our goal at lumi­fi is to cre­ate a world where research is eas­i­ly extract­ed from infor­ma­tion and knowl­edge is shared.»

El tablero prin­ci­pal des­de el que tra­ba­jamos ofrece el sigu­iente aspec­to y dis­tribu­ción:

tablero (pin­cha sobre la ima­gen para ampli­ar)

Por lo que se refiere a las búsquedas, yo he esta­do juguete­an­do con el un rato y, sin­ce­ra­mente, fun­ciona bien en su selec­ción de la rel­e­van­cia, pero los resul­ta­dos que ofrece para con­cep­tos muy gen­erales es escasa, pero hay una con­tra­parti­da: si ped­i­mos a lumi­fi que se con­cen­tre en expandir la búsque­da den­tro de la lista de resul­ta­dos, ver­e­mos la mul­ti­pli­cación de enlaces rel­e­vantes con la posi­bil­i­dad de expor­tar resúmenes y eti­que­tas y aplicar toda clase de fil­tros. Todo de una man­era muy limpia y estéti­ca, como podéis ver en esta pan­talla:


pan­talla de análi­sis (pin­cha sobre la ima­gen para ampli­ar)

Según se comien­za a usar de man­era inten­si­va y a orga­ni­zar las notas, uno se da cuen­ta del poten­cial de la apli­cación y de las posi­bil­i­dades que tiene para realizar análi­sis com­ple­jos den­tro de la red. Es evi­dente que en mi caso no va a susti­tuir a devon­a­gent mien­tras no per­mi­ta la apli­cación de fór­mu­las lóg­i­cas para búsquedas cruzadas y com­ple­jas en diver­sos idiomas, pero por el camino de desar­rol­lo que está lle­van­do la apli­cación, parece que va a ser una her­ramien­ta digna de con­sid­er­arse en un futuro próx­i­mo, más si ten­emos en cuen­ta que es gra­tui­ta y que ofrece wid­gets para Win­dows y MacOSX, así como para sitios sociales como face­book, MySpace y Bebo.

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Tam­bién podéis ver otras ref­er­en­cias a Lumi­fi en:

* Los anun­cios de lan­za­mien­to del 2 de sep­tiem­bre de 2008 en The Earth Times, Mar­ket­watch y Forbes.
* El pro­pio blog de los desar­rol­ladores: Lumi­fi­ca­tion.
* La reseña que Mash­able le dedicó en enero de este año o la de Jon Raasch hace unos meses, que son un buen pun­to de arranque para ver la impre­sio­n­ante can­ti­dad de mejo­ras que los desar­rol­ladores han ido real­izan­do.
* Acad­emhack.

Estoy muy intere­sa­do en saber vues­tras opin­iones si le dais una opor­tu­nidad y las probáis. Así que servi­ros de los comen­tar­ios para recomen­dar otras apli­ca­ciones sim­i­lares que conozcáis y para señalar util­i­dades que, como es inevitable en una reseña tan breve, se me hayan podi­do escapar.

Encyclopædia Britannica Online

Parece que estos días úni­ca­mente se me da por escribir acer­ca de recur­sos en Inter­net y bases de datos, pero lo cier­to es que el panora­ma ha esta­do un poco movi­do. Redac­to esta entra­da porque la sem­ana pasa­da me encon­tré con una situación en el blog de [Enrique Dans](http://www.enriquedans.com/2008/04/britannica-sigue-intentandolo.html) que yo mis­mo esta­ba sufrien­do, que era el retra­so de mi sub­scrip­ción a un nue­vo ser­vi­cio ofre­ci­do por la empre­sa, lla­ma­do [Bri­tan­ni­ca webshare](http://britannicanet.com/).

Como bien comenta­ba Enrique en su blog, los chicos de la *Enci­clo­pe­dia Británi­ca* se han dado cuen­ta de que los resul­ta­dos de búsque­da de su servi­dor en com­para­ción con los de la [Wikipedia](http://es.wikipedia.org/wiki/Portada) era ínfi­mos. Una de las muchas con­stat­a­ciones de que los mod­e­los de mer­ca­do en Inter­net no pasan ya por las suscrip­ciones online o por el pago men­su­al o anu­al de una cuo­ta —creo que la *Enci­clo­pe­dia Británi­ca* en con­cre­to, salía al año en unos 70 dólares—, sino por la creación de con­tenidos abier­tos y de fácil acce­so sostenidos o por la pub­li­ci­dad, o por una comu­nidad tan acti­va como la que tiene la ya men­ciona­da wikipedia.

britannicalogo
Subido con Skitch, de plasq

¿Qué es el ser­vi­cio [Bri­tan­ni­ca webshare](http://britannicanet.com/)? Es la man­era —poco orig­i­nal, en real­i­dad— que se le ha ocur­ri­do a la empre­sa para recor­tar algo la dis­tan­cia con su máx­i­mo com­peti­dor. Man­ten­drán los pre­cios para la sub­scrip­ción de par­tic­u­lares, pero a los que pub­li­camos en red o admin­is­tramos pági­nas, nos ofre­cen una sub­scrip­ción gra­tui­ta para que la use­mos sin restric­ciones y establez­camos vín­cu­los con ella. En su momen­to cubrí la sub­scrip­ción y me ha lle­ga­do una invitación a usar­la gratis durante un año, y la insis­ten­cia en todo el pro­ce­so sobre el año me hace sospechar que pasa­do este inten­tarán cobrar para el sigu­iente.

No creo que la use demasi­a­do. ¿Por qué? En primer lugar porque no voy a defend­er un con­tenido cer­ra­do frente a uno abier­to y públi­co, aunque está claro que si *Bri­tan­ni­ca* me ofrece un con­tenido mejor y más ade­cua­do sobre el tema que esté tratan­do, voy a estable­cer el vín­cu­lo cor­re­spon­di­ente. En segun­do lugar, a pesar de la fama que la *Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca* ha acu­mu­la­do con los años, muchos de sus artícu­los —sobre todo por lo que toca a la his­to­ria del Renacimien­to y de la Edad Media— nece­si­tan una seria revisión y remoza­mien­to de fuentes y ref­er­en­cias.

Por lo demás, me ha lle­ga­do la suscrip­ción y lle­vo usán­dola un par de horas. Su fun­cionamien­to, en una primera impre­sión, me ha decep­ciona­do bas­tante. No me gus­ta cómo ref­er­en­cia, no me gus­ta cómo indexa y no me gus­ta lo lenta que es. Me encan­taría ver el índice mucho más claro y no ten­er «efec­tos acordeón» por doquier, esto me dis­trae y no me per­mite pen­sar detenida­mente , por ejem­p­lo, si com­par­to la estruc­turación de la mate­ria que estoy con­sul­tan­do.

Debo recono­cer que nun­ca he sido un gran entu­si­as­ta del uso de Enci­clo­pe­dias —no se me verá gri­tan­do angus­ti­a­do por las noches que aparez­ca una Espasa online—. Creo que el desar­rol­lo de los con­tenidos pasa por la absor­ción de fuentes especí­fi­cas y por el rescate de muchas olvi­dadas. En ese sen­ti­do, tan­to la wikipedia como la *EB* tienen un serio prob­le­ma: con­ciben cualquier con­tenido históri­co como un con­tenido estáti­co. Entramos aquí en la dis­cusión acer­ca de lo que algunos lla­man el «[efec­to google](http://education.guardian.co.uk/librariesunleashed/story/0„2275375,00.html)», es decir, el uso para la fun­da­mentación de las enci­clo­pe­dias de los mate­ri­ales con­tenidos en el archi­mo­tor sin prestar aten­ción a otros motores de búsque­da académi­cos que se van implan­tan­do en las uni­ver­si­dades de medio mun­do.

La lucha con­tra el efec­to google es un fenó­meno que se ha comen­za­do a dar recien­te­mente en las uni­ver­si­dades británi­cas, en donde muchos de los docentes se han per­cata­do de que las gen­era­ciones que han cre­ci­do con Inter­net son inca­paces, lle­ga­do cier­to pun­to, de descar­tar una mala de una bue­na infor­ma­ción. Como me decía un alum­no hace tiem­po: «bas­ta que esté con­trasta­da y que con­tenga vín­cu­los sufi­cientes», y en real­i­dad no bas­ta. Existe un infini­to número de fuentes de infor­ma­ción que dis­tan mucho de estar disponibles en Inter­net. Algu­nas de ellas, aunque ya dig­i­tal­izadas e index­adas, se encuen­tran en sitios que requieren un acce­so pre­vio pago o insti­tu­cional: me refiero ante todo a [Jstor](http://www.jstor.org), [Archives Hub](http://www.archiveshub.ac.uk), [Blackwell](http://www.blackwell-sinergy.com), [Ingenta](http://www.ingentaconnect.com/), [Swetswise](https://www.swetswise.com/) o [Peri­od­i­cals Index Online](http://pio.chadwyck.co.uk), sólo por men­cionar algu­nas en el ámbito anglosajón e impor­tantes para el ámbito de las humanidades. El acce­so cer­ra­do no es, sin embar­go, el may­or prob­le­ma, hay otros de may­or mag­ni­tud que supo­nen una gran difi­cul­tad a la hora de edu­car a la gente en el uso de estas her­ramien­tas:

1. *No están cen­tral­izadas*. Pre­cisa­mente por su carác­ter cer­ra­do y com­er­cial no per­mite una búsque­da cen­tral­iza­da de todas ellas, a pesar de motores como [Scopus](http://www.scopus.com/scopus/home.url) y de incia­ti­vas muy de mi agra­do como [CiteUlike](http://www.citeulike.org/), sus capaci­dades de búsque­da no son de rel­e­van­cia todavía

1. *Sus repos­i­to­rios no están com­ple­tos*. No existe la base de datos per­fec­ta, pero todas ellas tienen caren­cias que son difí­cil­mente sub­san­ables. Jstor está en inglés, de modo que obvia prác­ti­ca­mente cualquier revista escri­ta en otra lengua —parece que aho­ra ya empiezan a añadir algu­nas—, y en casos ital­ianos o france­ses, pasa exac­ta­mente lo mis­mo. La evolu­ción de una dis­ci­plina, y más cuan­do esta es históri­ca, no puede ser mono­lingüe.

1. *Es imposi­ble realizar búsquedas semán­ti­cas*. De momen­to, las búsquedas en tales motores sólo per­miten realizar búsquedas medi­ante pal­abras clave —i. e., “autor”, “títu­lo”, “resumen”, “tex­to com­ple­to”—, lo que com­pli­ca enorme­mente bus­car en dis­tin­tos idiomas, o bus­car por prob­le­mas que no pueden suje­tarse a un puña­do de pal­abras. Este prob­le­ma me ha ido con­vir­tien­do con el paso del tiem­po en una cada vez may­or detrac­tor del uso de pdfs dig­i­tal­iza­dos en red, pero esa es otra his­to­ria de la que me ocu­paré, como cor­re­sponde, en otra entra­da.

1. *Dónde están los libros*. El últi­mo prob­le­ma es que este tipo de motores no sue­len incluir libros:

>* Exis­ten, es cier­to, ini­cia­ti­vas como [Questia](http://www.questia.com/) que per­miten bus­car en artícu­los, libros, entradas enci­clopédi­cas y demás. Su pre­cio no es exce­si­vo y ofre­cen algu­nas obras que o son difí­ciles de encon­trar o exce­si­va­mente caras. [Tay­lor & Francis](http://www.ebookstore.tandf.co.uk/html/index.asp) ofre­cen crear para el usuario una especie de “super­li­bro” con todos los artícu­los, capí­tu­los y libros com­ple­tos que nece­sites, una idea intere­sante, aunque bien pen­sa­do, quién quiere un pdf de 26.000 pági­nas.

>* Por supuesto que todos esta­mos a la espera de [Google Scholar](http://scholar.google.com/) y su dig­i­tal­ización de todos los libros jamás pub­li­ca­dos, jun­to con [Google Books](http://books.google.es/), pero de momen­to los resul­ta­dos no entran en lo esper­a­do.

En defin­i­ti­va, de momen­to ten­dremos que seguir uti­lizan­do todos estos motores y un puña­do más, seguir yen­do a la bib­liote­ca, recur­rien­do a prés­ta­mos inter­bib­liote­car­ios eter­nos, com­prar libros en [abebooks](http://www.abebooks.com/) y esper­ar que llegue un día en que cuan­do alguien deci­da hac­er una tesis, la recopi­lación de la infor­ma­ción se haga por Inter­net en un par de sim­ples pasos…

Volvien­do al tema de par­ti­da, en caso de que ten­ga nuevas impre­siones acer­ca de la *Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca* las iré aña­di­en­do en comen­tar­ios a esta mis­ma noti­cia.

sobre la mal llamada web 3.0 y twine

Ya hace un tiem­po que el con­cep­to de «web 3.0» o «web semán­ti­ca» ron­da de man­era casi con­tin­ua por Inter­net. Tras el escep­ti­cis­mo y las lla­madas de aler­ta provo­cadas por la web 2.0 y el peli­gro que encar­nan las redes sociales de hac­er que el con­tenido de Inter­net se con­vier­ta en algo cer­ra­do, a lo que solo pueden acced­er los com­po­nentes de una cier­ta comu­nidad y, suma­do a ello, las lla­madas de aten­ción de gurús de Inter­net sobre el modo en que el uso de ‘gad­gets’ como el iPhone o la xBox lim­i­tan el uso de la red y lo hacen incom­pat­i­ble, se impone aho­ra el con­cep­to de red semán­ti­ca o web 3.0.

Este con­cep­to, por enci­ma de las car­ac­terís­ti­cas de por­tales 2.0 como [del.icio.us](http://del.icio.us/), [magnolia](http://ma.gnolia.com/) y demás se cen­tra fun­da­men­tal­mente en un refi­namien­to de la búsque­da y cat­e­go­rización de la infor­ma­ción. Frente a ella, los ser­vi­cios sociales de eti­que­ta­do pare­cen mucho más 1.0, puesto que la prome­sa de la red semán­ti­ca es que cuan­do use­mos en nue­stros bus­cadores, pon­go por caso «Eras­mo Rot­ter­dam», en vez de leer ambas pal­abras como tér­mi­nos clave y desple­gar­nos un abun­dante número de entradas que poco tienen que ver con el polí­grafo rena­cen­tista, las leerá como dos com­po­nentes de un nom­bre de una per­sona real, que vivió en una época deter­mi­na­da, del que se con­ser­van un con­jun­to de obras y sobre el que hay una masa críti­ca deter­mi­na­da. El cam­bio, para el cada vez may­or número de inves­ti­gadores en humanidades que apoya su tra­ba­jo en el uso de recur­sos en Inter­net, tiene un enorme cal­a­do.

En fin, que hoy me ha dado por hablar de todo esto porque tras haber esper­a­do unos meses me ha lle­ga­do una invitación para pro­bar la beta de [twine](http://twine.com) y me parecía intere­sante dar­le entra­da en este espa­cio y comen­tar mín­i­ma­mente mis impre­siones.

La primera y fun­da­men­tal es que, de momen­to, twine se encuen­tra en un evi­dente esta­do beta. Esto supone que muchas de las fun­cional­i­dades de las que dispon­drá están muy verdes todavía y los errores son bas­tantes. Por si esto fuera poco, el número de usuar­ios es aún muy esca­so, aunque [alguno de ellos](http://www.thinkartificial.org/web/twine-introduction/) ya ha hecho el trasla­do de todas sus eti­que­tas y demás a la platafor­ma.

La difer­en­cia de twine con cualquiera de las cosas que conocíamos has­ta aho­ra es que twine gen­era archivos rdf sobre las búsquedas que per­miten estable­cer vín­cu­los entre lo que bus­camos de una man­era mucho más pre­cisa, siem­pre que teng­amos a nues­tra dis­posi­ción un soft­ware especí­fi­co con el que podamos mane­jar esta infor­ma­ción de un modo ade­cua­do, me refiero fun­da­men­tal­mente a [rdf gravity](http://semweb.salzburgresearch.at/apps/rdf-gravity/index.html), aunque no es descartable que pron­to aparez­can otras apli­ca­ciones. El resul­ta­do es vaga­mente sim­i­lar —para aque­l­los que usan mac— al modo en que el bus­cador [devonagent](http://www.devon-technologies.com/products/devonagent/) orde­na los resul­ta­dos y los vín­cu­los exis­tentes entre ellos.

Hay una serie de car­ac­terís­ti­cas que me están gus­tan­do mucho, como es la recomen­dación de usuar­ios den­tro del sis­tema con los que podrías com­par­tir algún interés y la exis­ten­cia de ‘twines’ —del inglés bra­mante— que pueden estar en relación con tus mar­cadores o el mate­r­i­al que hayas subido. La platafor­ma se orde­na así, tienes una cuen­ta de usuario y puedes orga­ni­zar tus con­tenidos usan­do ‘twines’, que fun­cio­nan a modo de con­tene­dores de todos los mate­ri­ales que quieres meter ahí. La var­iedad de mate­ri­ales no se limi­ta a vín­cu­los comen­ta­dos y eti­que­ta­dos a pági­nas en Inter­net, sino que per­mite descar­gas de por­tales enteros con una descrip­ción para cada una de las pági­nas, doc­u­men­tos en prác­ti­ca­mente cualquier tipo de for­ma­to, notas, imá­genes, vídeo y demás. Como usuario de este tipo de her­ramien­tas he echa­do enorme­mente de menos una her­ramien­ta para mane­jarme con ref­er­en­cias bib­li­ográ­fi­cas al esti­lo de [citeulike](http://www.citeulike.org/), pero ya he man­da­do un mail a los desar­rol­ladores de la platafor­ma instán­doles a que lo incor­poren como un ras­go más del con­jun­to.

Otras car­ac­terís­ti­ca de interés para aque­l­los como yo, obse­sion­a­dos con dar un orden a la com­ple­ji­dad y a la anar­quía que oca­siones impera en la red es la exis­ten­cia de eti­que­tas inteligentes que se dis­tribuyen en cat­e­gorías. La pres­en­cia de eti­que­tas para per­sonas, lugares y orga­ni­za­ciones —esper­e­mos que sean más en breve— per­miten que las búsquedas sean mucho más cert­eras.

Todos estos aspec­tos son pos­i­tivos, pien­so yo, pero jun­to a ellos hay algo que me ha molesta­do fun­da­men­tal­mente en twine, y está rela­ciona­do con los dere­chos de autor. Resul­ta que la empre­sa que desar­rol­la twine, [radarnetworks](http://www.radarnetworks.com/) se erige en posee­do­ra del copy­right de todos los con­tenidos aña­di­dos a la platafor­ma, lo cual ya no me gus­ta tan­to. Entien­do que fun­da­men­tal­mente este tipo de acti­tudes se real­izan en aras de con­ser­var los datos y la coheren­cia de todo el mon­to de infor­ma­ción, pero es absur­do que pre­ten­dan que la gente aña­da entonces algo más que links. Uno de los desar­rol­ladores ya ha afir­ma­do que tienen en miras crear licen­cias cre­ative com­mons y la posi­bil­i­dad de añadir un copy­right pro­pio a los con­tenidos —esti­lo [flickr](http://flickr.com), para enten­der­nos—, des­de luego que has­ta que esta fun­cional­i­dad esté en mar­cha, no recomien­do a nadie subir ningún mate­r­i­al más allá de links y eti­que­ta­do. Una lás­ti­ma.

En fin, estoy con­ven­ci­do de que en breve hablare­mos mucho más de twine en este año que todavía le que­da de desar­rol­lo. Por cier­to, si alguien está intere­sa­do en una invitación para pro­bar­lo, sólo tiene que enviarme un mail y le remi­tiré una de las invita­ciones que me quedan.

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