Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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¿Podrá soportar España 4.000.000 de bajas de clientes de banda ancha?

Cerca de cua­tro mil­lones de ciu­dadanos no pueden acced­er a la ban­da ancha en España en fun­ción de su sitio de res­i­den­cia; a este indi­cador neg­a­ti­vo para el desar­rol­lo de la Sociedad de la Infor­ma­ción en España, se le podrían sumar bajas masi­vas de clientes del Adsl más lento y caro de Europa.

Las enti­dades rep­re­sen­ta­ti­vas de la comu­nidad inter­nau­ta, los pro­fe­sion­ales y los con­sum­i­dores infor­máti­cos en España esti­man en cua­tro mil­lones la cifra de clientes de ban­da ancha ‑Adsl y cable-modem- que podrían darse de baja, si final­mente se con­fir­ma el acuer­do que Red­Tel las sociedades de gestión de los dere­chos de autor, aban­der­adas por la Sgae, para que en España se dé tres avi­sos antes de desconec­tar o ralen­ti­zar la conex­ión a Inter­net por usar redes P2P. A la dis­min­u­ción de ingre­sos se sumarían las posi­bles ind­em­niza­ciones que podrían derivarse por incumplim­ien­to de con­tra­to de las oper­ado­ras y las san­ciones aplic­a­bles en base a los artícu­los 8 (“Restric­ciones a la prestación de ser­vi­cios y pro­ced­imien­to de coop­eración intra­co­mu­ni­tario”) y 11 (“Deber de colab­o­ración de los presta­dores de ser­vi­cios de inter­me­diación”) de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Ser­vi­cios de la Sociedad de la Infor­ma­ción y de Com­er­cio Elec­tróni­co, mod­i­fi­ca­do por la Ley 56/2007, de 28 de diciem­bre, de Medi­das de Impul­so de la Sociedad de la Infor­ma­ción.

Mien­tras las oper­ado­ras de tele­co­mu­ni­ca­ciones tratan de sortear la cri­sis, las sociedades de gestión de los dere­chos de autor, inten­tan con­seguir preben­das para las empre­sas pro­duc­toras de con­tenidos tratan­do de con­vencer a todo el mun­do de que el inter­cam­bio de archivos entre par­tic­u­lares por Inter­net es un acto delic­ti­vo y que supone fuertes pér­di­das al sec­tor de entreten­imien­to.

Sin embar­go tan­to la fis­calía como las sen­ten­cias dic­tadas estable­cen que el inter­cam­bio de archivos con copy­right restric­ti­vo por redes P2P no es un deli­to y no es punible de ningu­na for­ma cuan­do se tra­ta de archivos públi­cos o bajo licen­cias copy­left (la may­oría de los casos)

Las propias enti­dades de gestión de dere­chos de autor han recono­ci­do en el “Informe de la indus­tria de con­tenidos en España“, pub­li­ca­do por ASIMELEC, que no hay una baja­da de ingre­sos en el sec­tor y que solo la músi­ca tiene un retro­ce­so en la ven­ta a través del canal tradi­cional (aunque no se infor­ma del aumen­to de ingre­sos por, entre otros, actua­ciones en direc­to, descar­gas y pub­li­ci­dad)

Lo cier­to es que las nego­cia­ciones que se están lle­van­do a cabo bajo el aus­pi­cio del Min­is­te­rio de Cul­tura, pueden supon­er que algu­nas de las empre­sas más sol­ventes y con may­or capaci­dad tec­nológ­i­ca de España empiecen a perder clientes a mar­chas forzadas. Lo que reper­cu­tirá en su cuen­ta de resul­ta­dos y en su capaci­dad de man­ten­er el empleo.

Pero lo más grave es que un acuer­do de esta nat­u­raleza aten­ta con­tra la libre com­pe­ten­cia, fre­na en seco el acce­so a la Sociedad de la Infor­ma­ción en España menosca­ban­do los dere­chos civiles de los ciu­dadanos y ale­jan­do aún más el dere­cho con­sti­tu­cional de acce­so a la cul­tura y al conocimien­to.

Fir­ma­do: Fic­ta elo­quen­tia y 2570 fir­mas más (por el momen­to). Pon la tuya pub­li­can­do el tex­to en tu blog.

¿Hará la recesión descender el precio del libro digital?

El libro dig­i­tal todavía tiene un largo camino para impon­erse al libro en papel. las ven­ta­jas del primero en com­para­ción del segun­do son muchas, pero los lec­tores no aca­ban de for­marse una idea de cómo uti­lizar el for­ma­to dig­i­tal. para los inves­ti­gadores, sin embar­go, las ven­ta­jas son claras: una enorme facil­i­dad para cam­biar de ubi­cación bib­liote­cas enteras, posi­bil­i­dad de búsquedas cruzadas, apli­cación de fil­tros, mar­cas bib­li­ográ­fi­cas, orga­ni­zación en bases de datos, etc. hay sin embar­go un prob­le­ma bas­tante claro en el mun­do del libro dig­i­tal legal suje­to a dere­cho de explotación: el pre­cio. Acabo de leer una entra­da en Medi­a­bistro acer­ca de cómo está afectan­do la cri­sis al mun­do edi­to­r­i­al. Como su mis­mo autor afirma­ba en otro lugar, el mer­ca­do del libro y de las revis­tas en papel ha sufri­do mucho y las ven­tas están cayen­do en pic­a­do, y con ello, se echa el cierre a numerosas pub­li­ca­ciones que parecían dis­fru­tar de sol­ven­cia y solidez.

Jun­to a esta situación, y a los prob­le­mas rela­ciona­dos con la adaptación de los usuar­ios al libro dig­i­tal, hay otros fac­tores —económi­cos— que han influ­i­do en su esca­so rendimien­to en el mer­ca­do: el DRM y el pre­cio. Hace poco que me com­pré en un famoso por­tal de Inter­net dos libros —uno de Peter Burke y otro de Jen­nifer Richards—, el pre­cio de ambos era lig­era­mente infe­ri­or al pre­cio en papel, pero las desven­ta­jas eran muchas. La primera de ellas, no podía leer­lo en todos mis orde­nadores; la segun­da, sólo podía imprim­ir a bajísi­ma cal­i­dad 20 pági­nas al mes; la ter­cera, debía uti­lizar Adobe Dig­i­tal Edi­tions para leer­los. El caso es que este soft­ware y MacOSX no se lle­van demasi­a­do bien, de man­era que me he gas­ta­do más de 50$ en algo que ni siquiera puedo con­sul­tar.

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En la entra­da cita­da más arri­ba, el autor men­ciona­ba que sería esper­a­ble que con la cri­sis el pre­cio de los libros dig­i­tales bajara; sin embar­go, que se hagan más ase­quibles —es decir, que su pre­cio baje de man­era notable con respec­to a un libro impre­so— no sig­nifi­ca que se hagan más usables. El pre­cio debería ser infini­ta­mente más bajo sim­ple­mente porque estos libros pre­sen­tan muchas más desven­ta­jas de uso. Los libros dig­i­tales que pueden encon­trarse en Inter­net, en este sitio o, por qué no decir­lo, en servi­dores peer to peer no solo son mucho más usables, abier­tos y cómo­d­os, sino que no requieren un tedioso pro­ce­so de descar­ga, reg­istro y mails con­tin­u­os con ser­vi­cio al cliente.

Mien­tras esto siga sien­do así, no se me ocurre ningún moti­vo por el que acon­se­jar la com­pra de ebooks. Siem­pre será más cómo­do com­prar­los en papel y hac­erse con un escán­er.

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