Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Etiqueta: Marsilio Ficino

La Peste

La peste fue, a lo largo del renacimien­to, uno de los fenó­menos más ter­ri­bles que aso­laron tier­ras euro­peas. algunos recor­darán el sép­ti­mo sel­lo de bergman, donde la deses­peración por la peste aparece lig­a­da de man­era magis­tral al auge de un pen­samien­to reli­gioso rad­i­cal­iza­do: europa nece­sita­ba red­imir sus peca­dos. Entre 1347 y 1350, cer­ca de 20 mil­lones de per­sonas murieron por causa de la epi­demia, que sig­los después se cono­cería como la peste negra debido a que las ampol­las de ese col­or que cubrían el cuer­po de los afec­ta­dos. Europa perdió un ter­cio de su población. Aquí las difer­en­cias entre clases fueron tam­bién impor­tantes, se esti­ma que murió un 25% de la nobleza y un 40% del campesina­do: los campesinos y agricul­tores no tenían la posi­bil­i­dad de ais­larse en vil­las y pala­cios. Petrar­ca perdió a Lau­ra con la Peste, y Boc­cac­cio creó el mar­co del Decamerón en torno a ella.

Todo esto viene a que la Uni­ver­si­dad de Har­vard aca­ba de pon­er en línea una impre­sio­n­ante colec­ción de tex­tos rela­ciona­dos con la peste y con las epi­demias en la his­to­ria de Europa: Con­ta­gion. His­tor­i­cal Views of Dis­eases and Epi­demics. De toda la colec­ción, quiero destacar dos aparta­dos: “Pesti­lence” and the Print­ed Books of the Late 15th Cen­tu­ry y Siphilis, 1494–1923. El segun­do incluye obras de Giro­lamo Fra­cas­toro, Joseph Grün­peck y Ulrich Von Hut­ten, aña­di­en­do muchos más tex­tos de interés para his­to­ri­adores de otras épocas. El primero está com­puesto por una impre­sio­n­ante y muy útil colec­ción de incun­ables, des­de Fici­no a Cobeil, des­de Joannes Jaco­bi a Nic­colò Faluc­ci.


Grünpeck, Joseph. Ein hubscher Tractat von dem Ursprung des bosen Franzos, das man nennet die wilden Wartzen :auch ein Regime[n]t und ware Ertzenney mit Salben und Gedranck, wie man sich regiren soll in diser Zeyt. [Nuremberg : Kaspar Hochfeder, 1496 or 1497].

Grün­peck, Joseph. Trac­ta­tus de Pesti­len­tiali Scor­ra sive Mala de Fran­zos (1496–1497) — click para ampli­ar

Los archivos dig­i­tal­iza­dos tienen una cal­i­dad excep­cional. Pueden con­sul­tarse en for­ma­to de ima­gen, pero existe tam­bién la opción de que se con­vier­tan a for­ma­to pdf, tan­to de man­era par­cial como com­ple­ta.

Si te ha gus­ta­do la entra­da, te gus­taría fusti­gar al autor, o cono­ces algu­nas fuentes de infor­ma­ción rela­cionadas con esta, sírvete de los comen­tar­ios.

Bibliotheca chalcographica

Hace tiem­po que quería hablar en este sitio del más com­ple­to con­jun­to de retratos de autores rena­cen­tis­tas que pueden encon­trarse en la red: La Bib­lio­the­ca chalco­graph­i­ca, hoc est vir­tute et eru­di­tione claro­rum viro­rum o Bib­liote­ca de graba­dos en cobre, esto es, Retratos de varones desta­ca­dos por su vir­tud y eru­di­ción. El proyec­to fue ini­ci­a­do por Jean Jacques Bois­sard, que acom­pañó a su tío, el human­ista Hugo Babelus (1466–1556) en la visi­ta de numerosas uni­ver­si­dades como pre­cep­tor de nobles. Bois­sard estudió después var­ios años en Italia, sirvien­do de nue­vo de pre­cep­tor, lo que le per­mitía sufra­garse sus estu­dios. De esta man­era, man­tu­vo relación con numerosos eru­di­tos, recopi­lan­do una amplia colec­ción de retratos y de biografías.

En los últi­mos años del siglo comen­zó su colab­o­ración con Theodor de Bry (1528–1598), un grabador e impre­sor calvin­ista que había aban­don­a­do Amberes por Frank­furt. Pub­li­caron su colec­ción en 1597–1598 bajo el títu­lo Icones viro­rum illus­tri­um doc­t­ri­na et eru­di­tione praes­tantium ad uiu­um effic­tae cum eorum vitis. Proyec­to que tras la muerte de Bry y Brois­sard, fue con­tin­u­a­do por los hijos del primeroJohann Theodor de Bry (1561–1623) y Johann Israel de Bry (1570–1611)— que pub­li­caron, ayu­da­dos por el escritor de Frank­furt Johann Adam Lonicer, la ter­cera y la cuar­ta parte. La tarea de ambos her­manos como grabadores e impre­sores fue con­tin­u­a­da por Sebas­t­ian Fur­ck (c. 1600–1655), que pub­licó la sex­ta parte en 1628; Kle­mens Ammon —yer­no de Johann Theodor de Bry— que pub­licó la sép­ti­ma y la octa­va entre 1650 y 1652 y el holandés Math­ias van Som­mer, que pub­licó la nove­na en 1664.

Los con­tenidos del libro aumen­taron de man­era con­stante has­ta que en 1669 se pub­licó la ver­sión defin­i­ti­va, que con­ta­ba ya con 438 retratos. La impor­tan­cia de estos graba­dos no reside en que con­tengan retratos más o menos fidedig­nos de los per­son­ajes —en muchos casos no es así—, sino en que la fac­tura de la obra, que pasa por diver­sas manos y grabadores hace que los graba­dos rep­re­sen­ten dis­tin­tos esti­los pic­tóri­cos y dis­tin­tas con­cep­ciones de cómo debe ser un retra­to. Para ver en su tamaño orig­i­nal los retratos que he selec­ciona­do aquí, sim­ple­mente tenéis que pin­char en las imá­genes:


retrato de Alberto Magno

Alber­to Mag­no (1193–1280)


retrato de Bartolo de Sassoferrato

Bar­to­lo de Sas­so­fer­ra­to (1314–1357)

Retrato de Leonardo Bruni

Leonar­do Bruni (1369–1444)

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Pog­gio Brac­ci­oli­ni (1380–1459)

Retrato de Marsilio Ficino

Mar­silio Fici­no (1433–1499)

Retrato de Cristóbal Colón

Cristóbal Colón (1451–1506)


retrato de Johannes ab Indagine

Johannes ab Indagine (1467–1537)

retrato de Erasmo de Rotterdam

Eras­mo de Rot­ter­dam (1469–1536)

Retrato de Philipp Melanchton

Philipp Melanch­ton (1497–1560)

retrato de Calvino

Jean Calvin (1509–1564)

Retrato de Andreas Vesalius

Andreas Vesal­ius (1515–1564)

Me niego a pon­er más, aunque por suerte para vosotros, la obra, con sus 438 retratos se encuen­tra disponible aquí, espero que los dis­frutéis tan­to como yo.

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Si os ha intere­sa­do esta colec­ción y, sobre todo, la nat­u­raleza de los libros de emble­mas, de retratos y el con­tex­to social y cul­tur­al en torno al mun­do del graba­do y de la con­trar­refor­ma, podéis echarle un vis­ta­zo, o com­prar, el reciente libro de Ali­son Adams, Webs of Allu­sion: French Protes­tant Emblem Books of the Six­teenth Cen­tu­ry (Droz, 2003).

Giovanni Pico della Mirandola, camino a Roma

En la pri­mav­era de 1486, Gio­van­ni Pico del­la Miran­dola, a sus vein­titrés años, regresa­ba de Fran­cia para diri­girse a Roma, donde tenía la inten­ción de declarar sus «nove­cien­tas tesis» y de dis­cu­tir­las en públi­co. En el camino, sin embar­go, en una breve para­da en Arez­zo, Pico se enam­oró de una tal doña Margheri­ta, esposa de Giu­liano Mar­i­ot­to de’ Medici, pari­ente de Loren­zo el Mag­ní­fi­co. El 10 de mayo el joven estu­di­ante de Fer­rara y de la Sor­bona rap­tó a doña Margheri­ta prác­ti­ca­mente ante las narices de su mari­do: recor­rió con sus sier­vos y sus ami­gos la ciu­dad, subió ráp­i­da­mente en la gru­pa de su cabal­lo a la mujer y acto segui­do toda la com­pañía espolea­ba los suyos al galope. El mari­do a su vez, dada la voz de alar­ma, se lanzó en su per­se­cu­ción acom­paña­do de ami­gos y pari­entes.

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Ape­nas si lle­ga­dos a los arra­bales de Arez­zo, Pico y su séquito se encon­traron con la car­retera cor­ta­da por campesinos que tra­ba­ja­ban los cam­pos, sin poder, por tan­to, con­tin­uar su hui­da. Fue un duro enfrentamien­to: dos hom­bres de Pico perecieron y él mis­mo sufrió dos heri­das, fue apre­sa­do y lle­va­do a la prisión de la ciu­dad, des­de donde pre­tendían trasladar­lo a Flo­ren­cia. Loren­zo de Medici debía ocu­parse del asun­to de inmedi­a­to: fue la primera ocasión, mas no la últi­ma ni la más grave, en que apartó al conde Gio­van­ni del peli­gro. Pico, una vez lib­er­a­do, se ocultó en Perug­gia, donde se curó de sus heri­das durante medio año, esperó a que se apaciguara el escán­da­lo, estudió en tran­quil­i­dad lenguas ori­en­tales con la ayu­da de sus ami­gos Flavio Mitri­date y Elías el Medi­go, leyó libros de ocultismo y reflex­ionó sobre sus *Con­clu­siones*.
Sin embar­go, parece ser que el escán­da­lo tuvo una reper­cusión en ver­dad enorme. Se dijo que doña Margheri­ta desea­ba ser rap­ta­da. Fue la prometi­da de Pico, Costan­za Ben­tivoglio, la que dio esta ver­sión, que parecía aten­uar en parte un crimen demasi­a­do impul­si­vo para un filó­so­fo. ¡Puede imag­i­narse cuán­tos chismes profirieron las malas lenguas!
Tam­bién el céle­bre direc­tor de la Acad­e­mia platóni­ca con­sid­eró nece­sario inter­venir en el asun­to. Fici­no pub­licó, en dos vari­antes, el *Apo­lo­gus de rap­tu Mar­garite nymphe ab heroe Pico*. El autor recordó de modo con­ciso y pen­e­trante que Pico era una «héroe genial» (*heros inge­nio­sus*), hijo de Mer­cu­rio y Venus, mien­tras que Margheri­ta era una nin­fa hija de Venus y Apo­lo. «Según las leyes div­inas las nin­fas, es sabido, son cónyuges de los héroes y no de los hom­bres». Además, Fici­no recur­rió al Evan­ge­lio, en donde se decía que a Mar­ta (Margheri­ta) le aguard­a­ba el reino de los cie­los.

>Los demo­ni­os mal­va­dos de Marte, a pesar de la jus­ti­cia div­ina, sep­a­raron con vio­len­cia a la nin­fa del héroe, e injus­ta­mente la devolvieron al mari­do. La plebe, que igno­ra la ley div­ina, aprue­ba la cru­el­dad de Marte y desaprue­ba la mag­na­n­im­i­dad del héroe.

En ver­dad se tra­ta de un escor­zo refi­na­do y ambiguo en el espíritu de los seguidores de Mam­mo­la. ¿No hubiera podi­do Fici­no aban­donar, en aque­l­la ocasión, la pom­posa elocuen­cia mitológ­i­ca? Quizás… mas de este modo el *Apo­lo­gus* se con­vierte en un enig­ma social y psicológico.»”[^1]

[^1]:
Toma­do de Batkin, L. M. (1990), *Gli uman­isti ital­iani. Stile di vita e di pen­siero*, Roma-Bari: Lat­erza, pp. 106–107. El libro de Batkin, cuyo orig­i­nal ruso se pub­licó allá por 1978, es una de las mejores y más ame­nas mono­grafías sobre human­is­mo ital­iano que he leí­do jamás, y se tra­ta igual­mente de un tex­to com­ple­ta­mente igno­ra­do —e incom­pren­si­ble­mente no tra­duci­do— en España. La tra­duc­ción de la tra­duc­ción ital­iana es mía.

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