Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Etiqueta: knol

Blogs, universidad, humanidades y redes sociales

Parta­mos del tópi­co: Inter­net con­tiene cada vez más infor­ma­ción. Infini­ta­mente más, de hecho, de lo que cualquiera hubiera podi­do sospechar cuan­do todo esto empezó. Se nos comenta­ba por entonces que Inter­net cam­biaría el mun­do, aunque no se sabía muy bien cómo. Para quienes estu­vi­mos por aquí des­de el prin­ci­pio —aho­ra resul­ta que ya no somos “nativos dig­i­tales”, algo que pre­fiero no ser, si supone una lam­en­ta­ble pér­di­da de per­spec­ti­va históri­ca—, Labyrinth era uno de esos sitios que demostra­ban que Inter­net sería una her­ramien­ta impre­scindible. Despier­ta una son­risa ver aho­ra por dónde ha ido la red des­de 1994 y darse cuen­ta de que la ampliación de sus con­tenidos no hubiera tenido sen­ti­do sin el “giro social” que aho­ra la sus­ten­ta.

La mis­ión de los blogs y de las redes sociales es tan com­ple­ja y polié­dri­ca como uno quiera. Algunos las usan para suplir la soledad real con la socia­bil­i­dad vir­tu­al, otros para dar a cono­cer sus proyec­tos, otros para ten­er un espa­cio vis­i­ble en la red y así has­ta el infini­to. Pero hay algo en común a todos ellos: por ínfi­mos que sean, siem­pre debe haber con­tenidos.

A raíz de mi entra­da ded­i­ca­da a la Filología His­páni­ca, he dis­cu­ti­do con algunos cole­gas la razón de ten­er un blog; una dis­cusión para­lela, por cier­to, a otra con­ver­sación en mar­cha en el blog de un buen ami­go: Jon Beasley Mur­ray. Muchos com­pañeros insis­ten en que es una pér­di­da de tiem­po, dicen: «el tiem­po que inviertes en tu blog, es tiem­po que le restas a inves­ti­gar o a escribir pub­li­ca­ciones académi­cas». Y no les fal­ta razón, claro. Escribir un blog es un con­sumo de tiem­po y de energía con­sid­er­able, por mal que uno lo haga. Hay, sin embar­go, al menos una bue­na razón para tomarse la moles­tia: la creación de vín­cu­los entre con­tenidos que de otra man­era estarían per­di­dos en un caos informe. En este sen­ti­do, la escrit­u­ra puede con­ver­tirse en una mez­cla de eru­di­ción, archivís­ti­ca, his­to­ria y divul­gación muy atrac­ti­va.

Mapa de Internet - 15 de enero de 2006Les comenta­ba a estos cole­gas y ami­gos, que todos los libros que cono­cen, todas las rela­ciones que alber­ga su ilus­tre cabeza dejarán de exi­s­tir si no saben vert­er­las en Inter­net. Los libros que muchos amamos, los libros de mae­stros como Tof­fanin, Huizin­ga, Cur­tius, Yates, Garin, Kris­teller, Momigliano, Bak­tin y un inabar­ca­ble etcétera, son archivos de tex­to huér­fanos. Son tex­tos muer­tos. Nadie, o casi nadie, los ha eti­que­ta­do; nadie, sal­vo otros tex­tos que nacen tam­bién muer­tos, habla de ellos. Los nativos dig­i­tales no saben que exis­ten. Los his­to­ri­adores en gen­er­al, y los his­to­ri­adores de la cul­tura en par­tic­u­lar, deberían “perder más el tiem­po” reen­lazan­do esos con­tenidos den­tro de Inter­net, que algún día con­for­mará nues­tra his­to­ria y será nue­stro lega­do. Deses­ti­mar esta tarea es igno­rar la razón últi­ma de la pro­fe­sión. No están eti­que­tan­do y resum­ien­do el con­tenido en twine, deli­cious o mag­no­lia (q. e. p. d.); no están expli­can­do su impor­tan­cia y sus nex­os de conex­ión con otros con­tenidos en entradas de blogs, en la Wikipedia, en Free­base o en Knol; no están pre­sen­tán­do­los —a ami­gos y famil­ia, por ejem­p­lo— en sitios como face­book, tuen­ti, frien­feed; no están tro­ceán­do­los en twit­ter o dejan­do que los des­menuzen en menéame; etc. No bas­ta con subir con­tenidos a Inter­net. Hay tan­ta infor­ma­ción, en real­i­dad, que hac­er­lo sólo es el primer jalón del pro­ce­so, por más que la obsti­nación quiera con­fundir­lo con el pro­ce­so mis­mo.

Es posi­ble que de aquí en diez años, sal­vo los blogs —a pesar de su con­tin­uo esta­do ter­mi­nal— ninguno de esos nom­bres suene de nada. Alguien escribirá una entra­da igual que esta, y hablará de face­book o de twit­ter como yo acabo de hablar de Labyrinth. Ponién­donos bor­gianos, quizás sea yo mis­mo en este sitio o en otro com­ple­ta­mente dis­tin­to.

Se men­cionó tam­bién durante la con­ver­sación la cal­i­dad de los blogs: «no es una escrit­u­ra seria», coin­cidían. Estu­pid­ez, fal­ta de sen­ti­do del humor y de humil­dad, miedo al ries­go y a la exper­i­mentación es algo que por des­gra­cia sobra en el mun­do de la his­to­ria académi­ca. Mien­tras nosotros, que ten­emos años de for­ma­ción a nues­tras espal­das que han paga­do con sus impuestos los padres y abue­los de los nativos dig­i­tales, sig­amos pro­te­gién­donos tras las insti­tu­ciones y sus estrate­gias, mien­tras sig­amos de algu­na man­era ocul­tan­do —y no es fuerte el tér­mi­no— nues­tras inqui­etudes, intere­ses y gus­tos al mun­do, mere­cer­e­mos el ostracis­mo al que la sociedad nos con­de­na. Aho­ra mis­mo Inter­net es un mun­do sin explo­rar para la pro­fe­sión y no por fal­ta de mate­ri­ales. ¿Hay que men­cionar Euro­peana, Inter­net Archive, la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia o la British Library? Hace cin­cuen­ta años nue­stros mae­stros iban en pro­ce­sión a estos sitios a apren­der para después com­par­tir­lo con alum­nos y cole­gas. La pre­gun­ta jus­ta sería: ¿si estas insti­tu­ciones están aquí, dónde esta­mos nosotros exac­ta­mente?

En el mun­do de la inco­heren­cia más abso­lu­ta, la acad­e­mia se ded­i­ca aho­ra a recor­rer estos sitios des­de su ter­mi­nal para vol­car su con­tenido de nue­vo a papel. Tan­to se ha instau­ra­do la prédi­ca de que las humanidades sir­ven para for­mar la con­cien­cia críti­ca, que la con­cien­cia críti­ca —y el sen­ti­do común— parece haberse queda­do atrofi­a­da. Tam­bién se alzan voces en con­tra de la Uni­ver­si­dad como insti­tu­ción, pero nadie parece recor­dar ya la Uni­ver­si­dad como idea. ¿Por qué es minori­taria la pub­li­cación abier­ta de inves­ti­ga­ciones en Inter­net? ¿No se tra­ta de que la may­or parte de la gente acce­da a los con­tenidos? ¿No se tra­ta de hac­er que la cul­tura llegue al may­or número de per­sonas? ¿No se tra­ta de ayu­dar a enten­der y, en el diál­o­go, que nos ayu­den a enten­der mejor? Hace mucho tiem­po, y lo digo con tono amar­go, que este espíritu per­vive en los menos, y que­da en los más pros­ti­tu­i­do al ser­vi­cio de otro tipo de intere­ses bas­tante más mezquinos.

Hubo un tiem­po en que todo tex­to escrito era un acto de amor, no solo a la sabiduría, sino tam­bién al otro; cualquier escritor conoce mejor que nadie la ambiva­len­cia entre dis­frute, dolor y frus­tración que puede escon­der­se tras cada golpe de tecla. Una eti­mología muy sim­ple: ama­teur. Fue gra­cioso hablan­do con estos cole­gas que men­cionaran ama­teur, que no es lo mis­mo que afi­ciona­do, con cier­to des­pre­cio. Expon­erse y quer­er dar sal­i­da a tus inqui­etudes parece que despro­fe­sion­al­iza, cuan­do debiera alabarse. En la sociedad com­pet­i­ti­va y estúp­i­da en que vivi­mos ser divul­ga­ti­vo se con­funde —en no pocas oca­siones a mala fe— con saber menos, cuan­do lo que con­ll­e­va es saber más: comu­nicar, entre otras cosas. No tiene sen­ti­do dar a un lec­tor cuarenta ref­er­en­cias bib­li­ográ­fi­cas en cada entra­da. La escrit­u­ra debe man­ten­er un equi­lib­rio entre la infor­ma­ción que tienes y que merece la pena, y tus neu­ro­sis y trau­mas; si se pierde este pun­to de arranque uno ya no comu­ni­ca, diva­ga.

Manuel M. Almei­da tiene una frase en el encabeza­do de su blog, que reza “… al prin­ci­pio era el post”; me gus­taría que mis cole­gas vier­an Inter­net y la blo­gos­fera como el prin­ci­pio de algo. Releía hoy un libro clási­co (1 y 2) de Remi­gio Sab­ba­di­ni —Le scop­erte dei cod­i­ci lati­ni e gre­ci ne’ sec­oli 14 e 15— ded­i­ca­do a los motivos que impi­dieron a Europa olvi­dar su lega­do clási­co. Coluc­cio Salu­tati, Leonar­do Bruni, Pog­gio Brac­ci­oli­ni y tan­tos otros —nom­bres, me temo, oscuros sal­vo para el espe­cial­ista— recor­rieron las bib­liote­cas monás­ti­cas del con­ti­nente que habían per­maneci­do calladas durante sig­los, un silen­cio recrea­do magis­tral­mente por Umber­to Eco. Sin saber­lo, esta­ban preparan­do mate­ri­ales que ali­men­ta­rían a un nue­vo inven­to, la imprenta, que cam­biaría de modo rad­i­cal el acce­so a la infor­ma­ción en toda Europa. Quince años después de Labyrinth se nos comien­za a hac­er tarde. Y me ape­na que tal can­ti­dad de gente mucho más vál­i­da y capaz que yo no quiera ver la mar­avil­losa época que ten­emos por delante.

Quizás, solo quizás, “galopar” hoy por las regiones de Inter­net a la búsque­da de estos tesoros, y expli­car­le a quien ten­ga ganas de saber qué encier­ran, sea nues­tra mis­ión más impor­tante.

La Encyclopædia Britannica, la Wikipedia y el entorno colaborativo

Hace un tiem­po le dediqué una entra­da a la ofer­ta de uso libre por un año que la ency­clopæ­dia bri­tan­ni­ca había lan­za­do. Sin­ce­ra­mente, la he aprovecha­do poco porque siem­pre me he encon­tra­do con que la Wikipedia sigue ofre­cien­do más infor­ma­ción y más actu­al­iza­da para los temas que tra­to.

He deci­di­do recu­per­ar el tema al hilo de una colum­na fir­ma­da por Miguel Ángel Cri­a­do, que se hace eco de la entre­vista que Jorge Cauz —actu­al direc­tor de la Bri­tan­ni­ca— aca­ba de con­ced­er al The Sun­day Morn­ing Her­ald como parte de la gira que está real­izan­do en Aus­tralia. Cauz ha rev­e­la­do que la ren­o­vación de la Británi­ca pasa aho­ra por per­mi­tir la colab­o­ración de los usuar­ios en la edi­ción de artícu­los. Lo que me ha pare­ci­do más curioso, sin embar­go, es que al tiem­po que se imi­ta el fun­cionamien­to de la Wikipedia se la cri­tique de man­era tan den­oda­da.

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Ima­gen bajo licen­cia Cre­ative Com­mons: “Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca, Eleventh Edi­tion (1911)”, de Stew­art

La entre­vista me ha intere­sa­do no por la escasa y poco orig­i­nal aportación que se hace a la fór­mu­la de una enci­clo­pe­dia par­tic­i­pa­ti­va, sino por los errores tan bási­cos de per­cep­ción que Cauz tiene con respec­to a Google y al lugar que la Wikipedia ocu­pa en Inter­net. Aprove­cho, pues, para glosar sus pal­abras y ofre­cer algún que otro con­se­jo a aque­l­los que empren­dan el camino de la pub­li­cación en red. Las inter­ven­ciones de Cauz sólo dan mues­tra de la cura de humil­dad que la Bri­tan­ni­ca nece­si­ta para enten­der el ter­reno que pisa. Mi comen­tario va al pie de cada cita:

>“Si yo fuera el CEO de Google o sus fun­dadores estaría muy insat­is­fe­cho con que el mejor motor de búsque­da del mun­do con­tinúe pre­sen­tan­do como su primer enlace la Wikipedia. ¿Es lo mejor que pueden hac­er? ¿Es lo mejor que su algo­rit­mo puede hac­er?”

El algo­rit­mo de búsque­da de Google no miente, y se apoya en aque­l­los con­tenidos que los usuar­ios de Inter­net enlazan más y que a su vez tienen más enlaces. Es prob­a­ble que tan­to a Cauz como a su equipo se le escapen algu­nas estrate­gias de opti­mización para motores de búsque­da (SEO) que la Wikipedia usa des­de sus orí­genes:

1. La Wikipedia enlaza con otros con­tenidos en red, for­man­do parte real de un eco­sis­tema cuyo fun­cionamien­to difiere del mun­do en papel y de la autori­dad tal y como ha sido con­ce­bi­da tradi­cional­mente.
2. La Wikipedia es recur­rente. Es decir, sus artícu­los enlazan con otras entradas, algo que el algo­rit­mo de Google percibe como indi­cio de un con­tenido más estruc­tura­do y coher­ente. Los artícu­los de la Bri­tan­ni­ca son cer­ra­dos y estancos, cada con­tenido solo responde a sí mis­mo y la relación entre ellos responde a una lóg­i­ca que no es fun­cional para el algo­rit­mo de Google.
3. La Wikipedia es abier­ta y dispone de un enorme repos­i­to­rio de mate­ri­ales sonoros, fotográ­fi­cos, pic­tóri­cos y audio­vi­suales a través de Wiki­com­mons. La Bri­tan­ni­ca ofrece bási­ca­mente los con­tenidos de su enci­clo­pe­dia, pero no tiene un archi­vo com­pa­ra­ble en can­ti­dad de recur­sos, facil­i­dad de acce­so y lib­er­tad de uso.
4. La Wikipedia está escri­ta en var­ios idiomas. El espíritu anglocén­tri­co de la Bri­tan­ni­ca pudo estar bien hace veinte años, pero Inter­net no solo habla inglés y lo hablará pro­por­cional­mente menos en el futuro. Esto es una garan­tía del crec­imien­to de la Wikipedia y debería ser fuente de pre­ocu­pación para la Bri­tan­ni­ca.
5. La Wikipedia cuen­ta con una aceptación mucho may­or de los usuar­ios que la Bri­tan­ni­ca. Las razones para ello son varias y no pasan úni­ca­mente porque Google indexe mejor los resul­ta­dos de la primera. Tam­bién cuen­ta que para usar la Bri­tan­ni­ca uno debe reg­is­trarse, dar su número de tar­je­ta de crédi­to y pagar tras el peri­o­do de prue­ba gra­tu­ito. Es ya tópi­co en Inter­net que si hay dos vías para acced­er a un ser­vi­cio sim­i­lar —uno abier­to y gra­tu­ito y otro cer­ra­do, exclu­si­vo y de pago—, los usuar­ios siem­pre optarán por el de acce­so menos com­pli­ca­do.

> “Lo que aho­ra inten­ta­mos hac­er es diri­girnos hacia un papel mucho más acti­vo del usuario, donde el lec­tor no solo va a apren­der de la con­sul­ta del artícu­lo sino de su mod­i­fi­cación y —fun­da­men­tal­mente— de crear su pro­pio con­tenido”

Según Cauz, los artícu­los crea­d­os y mod­i­fi­ca­dos por los usuar­ios apare­cerán, además, en la edi­ción impre­sa que se pub­li­ca cada bienio. Por lo que he podi­do enten­der, habrá una especie de con­trol por pares (peer review) sim­i­lar a las pub­li­ca­ciones académi­cas: el usuario podrá pro­pon­er su enmien­da o su artícu­lo, pero siem­pre con la super­visión de un cuer­po de edi­tores de la Bri­tan­ni­ca a tiem­po com­ple­to. Esta man­era de pri­mar exce­len­cia sobre inmedi­atez —una supues­ta inmedi­atez, claro— con­ll­e­va una fal­sa aper­tu­ra al usuario. El mod­e­lo de la Wikipedia ha demostra­do que con colab­o­ración desin­tere­sa­da los con­tenidos mejo­ran, y que en oca­siones se establece una com­pe­ten­cia muy sana entre los usuar­ios de dis­tin­tas lenguas: las entradas están vivas y las ver­siones se retroal­i­men­tan ganan­do en cal­i­dad.

Aquí parece que el prob­le­ma de la Bri­tan­ni­ca es doble: sigue con­ce­di­en­do, por una parte, una impor­tan­cia exce­si­va a su for­ma en papel —más de dos sig­los de tradi­ción pesan— y, por otra, no quiere acep­tar el lugar dom­i­nante de la Wikipedia y las nuevas reglas del juego. Su pre­pon­der­an­cia no se deri­va úni­ca­mente de su posi­ción en Google, sino tam­bién de la cal­i­dad de sus artícu­los, y de eso ya hace tiem­po.

> “La Wikipedia está pla­ga­da de altiba­jos en tér­mi­nos de cal­i­dad”; “es incon­sis­tente, los hechos no siem­pre son cor­rec­tos, el mod­e­lo con­tiene can­ti­dad de tram­pas”

Com­ple­ta­mente de acuer­do. Como cualquier enci­clo­pe­dia, la Wikipedia tiene muchas vir­tudes y tam­bién sus mis­e­rias. Pero seamos jus­tos, ¿de cuán­tas entradas dispone en com­para­ción con la Bri­tan­ni­ca? Las humanidades no son, al menos de momen­to, un con­tenido pri­or­i­tario en Inter­net. Sin embar­go, la Wikipedia ofrece bas­tantes más entradas y mejores que la Bri­tan­ni­ca. No se tra­ta de que estén con­tin­u­a­mente actu­al­izadas, sino de que sue­len ser más amplias, citar más bib­li­ografía y estar mejor estruc­turadas. La pos­tu­ra de Cauz, seguir en la línea de la negación, solo con­ducirá a ver­lo rec­u­lan­do más ade­lante.

> “Lo que es real­mente desafor­tu­na­do es que cuan­do se refiere al conocimien­to —lo que hace que los humanos evolu­cio­nen o no en el futuro— ten­demos a no dis­crim­i­nar. Y eso es lo pre­ocu­pante del asun­to”

De acuer­do de nue­vo, como seguro que lo están los edi­tores de la Wikipedia y la prác­ti­ca total­i­dad de sus colab­o­radores. Me parece que el direc­tor ejec­u­ti­vo de la Bri­tan­ni­ca comete un error de bul­to al despres­ti­giar a su homólo­ga en red, más si cabe al hac­er­lo al arri­mo de la sim­ple y pura lóg­i­ca empre­sar­i­al: elim­i­nar a la com­pe­ten­cia.

La Wikipedia no es un mod­e­lo de nego­cio y, de ser­lo, Cauz ten­dría que ofre­cer para super­ar­la inno­vación, no imple­men­tar car­ac­terís­ti­cas en su platafor­ma que son fun­cionales hace años en la Wikipedia. Mien­tras la Bri­tan­ni­ca siga en esta línea lo tiene muy com­pli­ca­do para tri­un­far entre los usuar­ios. Google lo inten­tó con Knol, y de momen­to no está claro si la prome­sa de ingre­sos ha favore­ci­do el crec­imien­to o la cal­i­dad de sus con­tenidos.

Tan­to una como otra se olvi­dan de que la Wikipedia es en el fon­do esa comu­nidad de usuar­ios que ellos inten­tan atraer, y dudo mucho que cualquiera de ellos vaya a moverse hacia pra­dos más verdes por la sen­cil­la razón de poder cobrar en pub­li­ci­dad o porque su nom­bre fig­ure en una entra­da de la Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca. Es muy triste aban­donar una fies­ta reple­ta de gente ani­ma­da y respetu­osa que mues­tra interés sobre lo que haces para irse a un local donde el portero te pide la doc­u­mentación y los clientes se pre­gun­tan qué podrías ofre­cer­les para char­lar con­ti­go. Val­ga como cierre la metá­fo­ra.

Si os ha intere­sa­do, podéis pasar por Menéame, donde la noti­cia ha lle­ga­do a por­ta­da —con la can­ti­dad de comen­tar­ios y enlaces que eso con­ll­e­va— tal y como ha sido trata­da por Gen­be­ta. Como siem­pre, os ani­mo a que util­icéis los comen­tar­ios para dis­cu­tir la entra­da y mejo­rar­la con vue­stro pun­to de vista.

Google lanza Knol

La noti­cia de la sem­ana es que Google ha lan­za­do por fin Knol. Knol es una her­ramien­ta para la pub­li­cación de con­tenidos en la red que se basa en el prin­ci­pio de colab­o­ración y de creación de con­tenidos autor­iza­dos, en pal­abras de sus desar­rol­ladores:

La red con­tiene ingentes can­ti­dades de infor­ma­ción, pero no todo lo que se sabe está con­tenido en la red. Una enorme can­ti­dad de infor­ma­ción se encuen­tra en la cabeza de la gente: mil­lones de per­sonas saben cosas útiles y miles de mil­lones podrían ben­e­fi­cia­rse de ese saber. Knol ani­mará a esas per­sonas a pon­er su conocimien­to en línea y hac­er­lo acce­si­ble a todo el mun­do.

El prin­ci­pio fun­da­men­tal de Knol es la autoría. Cada knol tiene un autor —o grupo de autores— que fir­man su con­tenido. Es su knol, su voz, su opinión. Esper­amos que haya var­ios knols sobre la mis­ma mate­ria, y pen­samos que es bueno que así sea.

Con Knol, esta­mos pre­sen­tan­do un nue­vo méto­do para que los autores cola­boren que lla­mamos “colab­o­ración mod­er­a­da”. Con esta fun­ción, cualquier lec­tor puede sug­erir hac­er enmien­das a un knol que el autor puede decidir acep­tar, rec­haz­ar, o mod­i­ficar antes de que esas mod­i­fi­ca­ciones sean vis­i­bles al públi­co. Esto per­mite que los autores acepten sug­eren­cias de todo el mun­do man­te­nien­do el con­trol de su con­tenido. Después de todo, su nom­bre está aso­ci­a­do a él.

Knol incluye poderosas her­ramien­tas de tra­ba­jo en red que per­miten múlti­ples mod­os de inter­ac­ción entre lec­tores y autores. La gente puede enviar con­tenidos, asig­nar una pun­tuación o escribir una reseña acer­ca de un knol deter­mi­na­do. Que­da a la elec­ción del autor incluir en un knol anun­cios del pro­gra­ma de Adsense […]

Nos com­place anun­ciar un acuer­do con New York­er que per­mite a cualquier autor añadir una viñe­ta por knol del exten­so catál­o­go de la revista. Las viñe­tas son un modo efec­ti­vo —y diver­tido— de expon­er tu pun­to de vista, inclu­so acer­ca de los temas más serios.

En fin, se tra­ta de otra bue­na noti­cia den­tro de la red, puesto que favore­cerá la apari­ción de con­tenidos autor­iza­dos sobre dis­tin­tos temas que, en prin­ci­pio, no están reci­bi­en­do la aten­ción nece­saria de otros ámbitos en la red. Sin embar­go, puede verse la cara neg­a­ti­va de la noti­cia, como ya han hecho algunos de los autores que enla­zo más aba­jo, y decantarse por la ver­sión de que Knol va direc­ta­mente con­tra la wikipedia y los con­tenidos abier­tos, adap­tán­dose inclu­so a la leg­is­lación de con­tenido en la red que la Unión Euro­pea quiere apro­bar.

Este últi­mo enfoque de la noti­cia me parece exce­si­vo. El prin­ci­pio de autori­dad es tan viejo como el mun­do, y si puedo leer un artícu­lo de Antho­ny Grafton, Stephen Green­blatt, Amedeo Quon­dam, Jill Kraye, John Mon­fasani, Robert Darn­ton, Fer­nan­do Bouza, Víc­tor Infantes o un infini­to etcétera sobre un tema con­cre­to, y apor­tar datos de mi inves­ti­gación para com­ple­men­tar­lo, me parece una noti­cia mar­avil­losa en el ámbito de la creación de con­tenidos de corte cien­tí­fi­co o académi­co. La Wikipedia es una her­ramien­ta útil, no nos engañe­mos; pero se tra­ta de un gigante con los pies de bar­ro des­de el momen­to en que con­tiene mucha infor­ma­ción —sobre todo en el ámbito de his­to­ria, lit­er­atu­ra, arte, pen­samien­to políti­co y demás ramas de las humanidades— que es, por ser gen­eroso, errónea. Si a esto añadi­mos que se está con­vir­tien­do en un recur­so exten­si­vo para los alum­nos uni­ver­si­tar­ios, y sobre todo, que se está con­vir­tien­do en un recur­so que no se con­trasta con otras fuentes, creo que la apari­ción de her­ramien­tas como Knol deben ser acogi­das, sino con eufo­ria, sí al menos con opti­mis­mo por lo que van a supon­er para con­tenidos especí­fi­cos en línea.

El movimien­to que está hacien­do Google per­mi­tirá, al menos en teoría, que gente que todavía no par­tic­i­pa de modo exten­si­vo en la red y que tiene una for­ma­ción envidi­a­ble, pue­da crear con­tenidos con las garan­tías nece­sarias para sen­tirse cómo­d­os. Muchas veces, las noti­cias de este tipo son acogi­das con escep­ti­cis­mo y ret­i­cen­cias por parte de las comu­nidades asen­tadas en Inter­net, pero lo que no com­pren­den estas comu­nidades —me parece— es que hay un infini­to número de per­sonas que no están dis­pues­tas a pub­licar en la red sin las premisas des­de las que parte knol. Creo que a nadie se le escapa que hay una muy numerosa rep­re­sentación de espe­cial­is­tas en diver­sos cam­pos que no están pub­li­can­do en la red por ret­i­cen­cias con respec­to al lugar que sus tex­tos puedan desem­peñar den­tro de un mar­co académi­co, y creo que Knol ofrece una respues­ta plau­si­ble para ani­mar­los a com­par­tir su tra­ba­jo de un modo más abier­to.

No se tra­ta de una her­ramien­ta per­fec­ta, evi­den­te­mente. La aso­ciación a los con­tenidos de un número de iden­ti­fi­cación académi­ca —al esti­lo de eprint u otros mod­os de legit­i­mación de con­tenidos en red— ani­maría a numerosos proyec­tos de inves­ti­gación que están hacien­do cosas real­mente intere­santes a uti­lizar knol como repos­i­to­rio de sus resul­ta­dos, con la ven­ta­ja de per­mi­tir la enmien­da de otros exper­tos que en prin­ci­pio no par­tic­i­pan en el proyec­to. Esto abre posi­bil­i­dades de colab­o­ración nove­dosas que pueden ten­er un impacto muy pos­i­ti­vo para el cam­po de las humanidades.

En fin, todo lo que expon­go aquí pertenece al ámbito de la teoría. Será nece­sario ver cómo el proyec­to evolu­ciona y, sobre todo, qué tipo de mate­ri­ales van apare­cien­do en la platafor­ma. Des­de aquí al menos, será segui­da con curiosi­dad.

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Podéis ver distintos enfoques sobre la noticia en…

* TechCrunch: Google lan­za Knol, la wikipedia remu­ner­a­da. En francés, TechCrunch se cen­tra en el hecho de la pub­li­ci­dad vin­cu­la­da a los con­tenidos de Knol, y reflex­iona sobre el aci­cate que supone que los con­tenidos más vis­i­ta­dos generen dinero a sus autores.

* Problog­ger: Knol de Google — el fin de la wikipedia o el fin de los blogs. Dar­ren Rowse, el dueño de uno de los blogs más pop­u­lares para los blog­gers, anal­iza el paso de Google de la gestión de con­tenidos ajenos a la creación de con­tenidos pro­pios y anal­iza con bas­tante sen­ti­do común la difi­cul­tad real de que Knol supon­ga un peli­gro tan­to para la wikipedia como para los blogs.

* Jour­nal­istopia: El Knol de Google se enfrenta direc­ta­mente a las com­pañías de con­tenidos. Una muy intere­sante y sope­sa­da infor­ma­ción sobre los prob­le­mas que Knol puede plantear con el prin­ci­pal ser­vi­cio de Google, el bus­cador, pre­cisa­mente porque lo que plantea es la creación de «con­tenidos autor­iza­dos sobre tópi­cos especí­fi­cos», aquí me parece que es donde se encuen­tra el prob­le­ma de Knol y habrá que ver qué medios tiene Google para ges­tionarlo (quizás añadir una pes­taña al igual que hizo con google groups, schol­ar, books, images y demás).

* Error 500. Dos artícu­los en el blog de Anto­nio Ortiz: Knol en abier­to, con un enfoque erró­neo, me parece. No creo que Google esté plante­an­do Knol como com­pe­ten­cia direc­ta con la wikipedia, ni creo que la wikipedia sea la solu­ción idónea para los doc­tores de los que habla Ortiz, la wikipedia es colab­o­ra­ti­va en un sen­ti­do que sólo poten­cia la recep­ción del públi­co, pero que no poten­cia de man­era direc­ta la colab­o­ración en red, ni con­trastar la infor­ma­ción con otros espe­cial­is­tas —en la wikipedia solo se ve el resul­ta­do, pero no se ve el pro­ce­so por el que se lle­ga al resul­ta­do—, creo que aquí está el pun­to fuerte de knol. La Wikipedia se plantea una jer­ar­quía de usuar­ios. Sim­ple men­ción de Knol como opción dis­tin­ta a la Wiki para el planteamien­to de lo que Ortiz denom­i­na en el artícu­lo ante­ri­or como mer­i­toc­ra­cia clási­ca, y que muchos sen­cil­la­mente vemos como la autori­dad que con­cede el tra­ba­jo de años sobre una deter­mi­na­da mate­ria al máx­i­mo niv­el académi­co, así de sen­cil­lo.

* Loogic.com: Knol, la enci­clo­pe­dia de Google. De nue­vo sobre la pri­or­ización de Knol en el pro­pio bus­cador de Google, artícu­lo impar­cial e infor­ma­ti­vo.

* Peri­odis­tas 21: Knol y el fin de la neu­tral­i­dad de Google. Artícu­lo apoc­alíp­ti­co y del todo injus­to con Google, ni la wikipedia se verá ame­naza­da con Knol, ni creo, de nue­vo, que se esté plante­an­do como un ataque direc­to a la platafor­ma. Antes bien: lo que puede hac­er una her­ramien­ta intere­sante a Knol es pre­cisa­mente su nat­u­raleza colab­o­ra­ti­va y abrir cam­po a espe­cial­is­tas en la mate­ria que puedan con­trastar con otros espe­cial­is­tas, y nosotros como públi­co de todo el pro­ce­so, ¿se puede pedir más?

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Alternativas a Knol:

* Squidoo.
* Cit­i­zendi­um.

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Contenidos relacionados en ficta eloquentia:

* Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca Online.
* Sobre la mal lla­ma­da web 3.0 y free­base.
* Sobre la mal lla­ma­da web 3.0 y twine.

Encyclopædia Britannica Online

Parece que estos días úni­ca­mente se me da por escribir acer­ca de recur­sos en Inter­net y bases de datos, pero lo cier­to es que el panora­ma ha esta­do un poco movi­do. Redac­to esta entra­da porque la sem­ana pasa­da me encon­tré con una situación en el blog de [Enrique Dans](http://www.enriquedans.com/2008/04/britannica-sigue-intentandolo.html) que yo mis­mo esta­ba sufrien­do, que era el retra­so de mi sub­scrip­ción a un nue­vo ser­vi­cio ofre­ci­do por la empre­sa, lla­ma­do [Bri­tan­ni­ca webshare](http://britannicanet.com/).

Como bien comenta­ba Enrique en su blog, los chicos de la *Enci­clo­pe­dia Británi­ca* se han dado cuen­ta de que los resul­ta­dos de búsque­da de su servi­dor en com­para­ción con los de la [Wikipedia](http://es.wikipedia.org/wiki/Portada) era ínfi­mos. Una de las muchas con­stat­a­ciones de que los mod­e­los de mer­ca­do en Inter­net no pasan ya por las suscrip­ciones online o por el pago men­su­al o anu­al de una cuo­ta —creo que la *Enci­clo­pe­dia Británi­ca* en con­cre­to, salía al año en unos 70 dólares—, sino por la creación de con­tenidos abier­tos y de fácil acce­so sostenidos o por la pub­li­ci­dad, o por una comu­nidad tan acti­va como la que tiene la ya men­ciona­da wikipedia.

britannicalogo
Subido con Skitch, de plasq

¿Qué es el ser­vi­cio [Bri­tan­ni­ca webshare](http://britannicanet.com/)? Es la man­era —poco orig­i­nal, en real­i­dad— que se le ha ocur­ri­do a la empre­sa para recor­tar algo la dis­tan­cia con su máx­i­mo com­peti­dor. Man­ten­drán los pre­cios para la sub­scrip­ción de par­tic­u­lares, pero a los que pub­li­camos en red o admin­is­tramos pági­nas, nos ofre­cen una sub­scrip­ción gra­tui­ta para que la use­mos sin restric­ciones y establez­camos vín­cu­los con ella. En su momen­to cubrí la sub­scrip­ción y me ha lle­ga­do una invitación a usar­la gratis durante un año, y la insis­ten­cia en todo el pro­ce­so sobre el año me hace sospechar que pasa­do este inten­tarán cobrar para el sigu­iente.

No creo que la use demasi­a­do. ¿Por qué? En primer lugar porque no voy a defend­er un con­tenido cer­ra­do frente a uno abier­to y públi­co, aunque está claro que si *Bri­tan­ni­ca* me ofrece un con­tenido mejor y más ade­cua­do sobre el tema que esté tratan­do, voy a estable­cer el vín­cu­lo cor­re­spon­di­ente. En segun­do lugar, a pesar de la fama que la *Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca* ha acu­mu­la­do con los años, muchos de sus artícu­los —sobre todo por lo que toca a la his­to­ria del Renacimien­to y de la Edad Media— nece­si­tan una seria revisión y remoza­mien­to de fuentes y ref­er­en­cias.

Por lo demás, me ha lle­ga­do la suscrip­ción y lle­vo usán­dola un par de horas. Su fun­cionamien­to, en una primera impre­sión, me ha decep­ciona­do bas­tante. No me gus­ta cómo ref­er­en­cia, no me gus­ta cómo indexa y no me gus­ta lo lenta que es. Me encan­taría ver el índice mucho más claro y no ten­er «efec­tos acordeón» por doquier, esto me dis­trae y no me per­mite pen­sar detenida­mente , por ejem­p­lo, si com­par­to la estruc­turación de la mate­ria que estoy con­sul­tan­do.

Debo recono­cer que nun­ca he sido un gran entu­si­as­ta del uso de Enci­clo­pe­dias —no se me verá gri­tan­do angus­ti­a­do por las noches que aparez­ca una Espasa online—. Creo que el desar­rol­lo de los con­tenidos pasa por la absor­ción de fuentes especí­fi­cas y por el rescate de muchas olvi­dadas. En ese sen­ti­do, tan­to la wikipedia como la *EB* tienen un serio prob­le­ma: con­ciben cualquier con­tenido históri­co como un con­tenido estáti­co. Entramos aquí en la dis­cusión acer­ca de lo que algunos lla­man el «[efec­to google](http://education.guardian.co.uk/librariesunleashed/story/0„2275375,00.html)», es decir, el uso para la fun­da­mentación de las enci­clo­pe­dias de los mate­ri­ales con­tenidos en el archi­mo­tor sin prestar aten­ción a otros motores de búsque­da académi­cos que se van implan­tan­do en las uni­ver­si­dades de medio mun­do.

La lucha con­tra el efec­to google es un fenó­meno que se ha comen­za­do a dar recien­te­mente en las uni­ver­si­dades británi­cas, en donde muchos de los docentes se han per­cata­do de que las gen­era­ciones que han cre­ci­do con Inter­net son inca­paces, lle­ga­do cier­to pun­to, de descar­tar una mala de una bue­na infor­ma­ción. Como me decía un alum­no hace tiem­po: «bas­ta que esté con­trasta­da y que con­tenga vín­cu­los sufi­cientes», y en real­i­dad no bas­ta. Existe un infini­to número de fuentes de infor­ma­ción que dis­tan mucho de estar disponibles en Inter­net. Algu­nas de ellas, aunque ya dig­i­tal­izadas e index­adas, se encuen­tran en sitios que requieren un acce­so pre­vio pago o insti­tu­cional: me refiero ante todo a [Jstor](http://www.jstor.org), [Archives Hub](http://www.archiveshub.ac.uk), [Blackwell](http://www.blackwell-sinergy.com), [Ingenta](http://www.ingentaconnect.com/), [Swetswise](https://www.swetswise.com/) o [Peri­od­i­cals Index Online](http://pio.chadwyck.co.uk), sólo por men­cionar algu­nas en el ámbito anglosajón e impor­tantes para el ámbito de las humanidades. El acce­so cer­ra­do no es, sin embar­go, el may­or prob­le­ma, hay otros de may­or mag­ni­tud que supo­nen una gran difi­cul­tad a la hora de edu­car a la gente en el uso de estas her­ramien­tas:

1. *No están cen­tral­izadas*. Pre­cisa­mente por su carác­ter cer­ra­do y com­er­cial no per­mite una búsque­da cen­tral­iza­da de todas ellas, a pesar de motores como [Scopus](http://www.scopus.com/scopus/home.url) y de incia­ti­vas muy de mi agra­do como [CiteUlike](http://www.citeulike.org/), sus capaci­dades de búsque­da no son de rel­e­van­cia todavía

1. *Sus repos­i­to­rios no están com­ple­tos*. No existe la base de datos per­fec­ta, pero todas ellas tienen caren­cias que son difí­cil­mente sub­san­ables. Jstor está en inglés, de modo que obvia prác­ti­ca­mente cualquier revista escri­ta en otra lengua —parece que aho­ra ya empiezan a añadir algu­nas—, y en casos ital­ianos o france­ses, pasa exac­ta­mente lo mis­mo. La evolu­ción de una dis­ci­plina, y más cuan­do esta es históri­ca, no puede ser mono­lingüe.

1. *Es imposi­ble realizar búsquedas semán­ti­cas*. De momen­to, las búsquedas en tales motores sólo per­miten realizar búsquedas medi­ante pal­abras clave —i. e., “autor”, “títu­lo”, “resumen”, “tex­to com­ple­to”—, lo que com­pli­ca enorme­mente bus­car en dis­tin­tos idiomas, o bus­car por prob­le­mas que no pueden suje­tarse a un puña­do de pal­abras. Este prob­le­ma me ha ido con­vir­tien­do con el paso del tiem­po en una cada vez may­or detrac­tor del uso de pdfs dig­i­tal­iza­dos en red, pero esa es otra his­to­ria de la que me ocu­paré, como cor­re­sponde, en otra entra­da.

1. *Dónde están los libros*. El últi­mo prob­le­ma es que este tipo de motores no sue­len incluir libros:

>* Exis­ten, es cier­to, ini­cia­ti­vas como [Questia](http://www.questia.com/) que per­miten bus­car en artícu­los, libros, entradas enci­clopédi­cas y demás. Su pre­cio no es exce­si­vo y ofre­cen algu­nas obras que o son difí­ciles de encon­trar o exce­si­va­mente caras. [Tay­lor & Francis](http://www.ebookstore.tandf.co.uk/html/index.asp) ofre­cen crear para el usuario una especie de “super­li­bro” con todos los artícu­los, capí­tu­los y libros com­ple­tos que nece­sites, una idea intere­sante, aunque bien pen­sa­do, quién quiere un pdf de 26.000 pági­nas.

>* Por supuesto que todos esta­mos a la espera de [Google Scholar](http://scholar.google.com/) y su dig­i­tal­ización de todos los libros jamás pub­li­ca­dos, jun­to con [Google Books](http://books.google.es/), pero de momen­to los resul­ta­dos no entran en lo esper­a­do.

En defin­i­ti­va, de momen­to ten­dremos que seguir uti­lizan­do todos estos motores y un puña­do más, seguir yen­do a la bib­liote­ca, recur­rien­do a prés­ta­mos inter­bib­liote­car­ios eter­nos, com­prar libros en [abebooks](http://www.abebooks.com/) y esper­ar que llegue un día en que cuan­do alguien deci­da hac­er una tesis, la recopi­lación de la infor­ma­ción se haga por Inter­net en un par de sim­ples pasos…

Volvien­do al tema de par­ti­da, en caso de que ten­ga nuevas impre­siones acer­ca de la *Ency­clopæ­dia Bri­tan­ni­ca* las iré aña­di­en­do en comen­tar­ios a esta mis­ma noti­cia.

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