Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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El libro digital, España y el modelo americano

Se ha lev­an­ta­do la polvare­da, como era pre­vis­i­ble, con respec­to al libro dig­i­tal en españa y a la penosa situación de las edi­to­ri­ales patrias con respec­to a él. Me refiero ante todo a la polémi­ca en Twit­ter y a la aira­da entra­da de Mi mesa cojea al respec­to, así como la entra­da de Econec­ta­dos a la que llego por Error500: todo indi­ca que las edi­to­ri­ales han opta­do por el inmovil­is­mo como sucedió con las discográ­fi­cas hace una déca­da, con la difer­en­cia de que diez años son muchos en lo que toca al ámbito tec­nológi­co y los usuar­ios ya tienen a su dis­posi­ción todos los medios para la creación de platafor­mas de con­tenidos que pueden ser col­madas de mate­r­i­al en muy poco tiempo.[^1] Se con­funde quien pien­sa, sin embar­go, que los edi­tores españoles no cono­cen el mer­ca­do, saben bien que ese “qui­etismo” es la acti­tud más inteligente a seguir aho­ra, porque bas­ta que suplan las infum­ables ver­siones en for­ma­to .rtf, .doc o sus refritos en .pdf por unas decentes —y revisadas y cote­jadas— en .epub, .pdf o deriva­dos para que pasen a engrosar el catál­o­go de libros piratas —y quien sepa algo de his­to­ria del libro, sabe que es tér­mi­no que ni pin­ta­do—, sola­mente apor­tan­do pér­di­das en un cam­bio de platafor­ma que es, por otro lado, inevitable.

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Ima­gen bajo licen­cia Cre­ative Com­mons: “My Kin­dle 2 now works side­ways”, de jc.westbrook

Es cier­to que el impacto de los lec­tores de libros elec­tróni­cos en España no es com­pa­ra­ble al esta­dounidense, como tam­bién es cier­to que las edi­to­ri­ales españo­las ya deberían estar preparadas para la con­viven­cia del mer­ca­do del papel y del dig­i­tal. Nues­tras edi­to­ri­ales podían haber tenido la vista sufi­ciente como para lan­zar best-sell­ers y clási­cos ano­ta­dos y prepara­dos para estu­di­antes amer­i­canos y británi­cos de español —que los hay a expuer­tas—, algo que aún puede ser un buen cam­po de prue­bas para ellas y les puede apor­tar impor­tantes ben­efi­cios a largo pla­zo. Como sea, lo que plantean las entradas men­cionadas más arri­ba es que las edi­to­ri­ales van a seguir el ejem­p­lo de las discográ­fi­cas, que nos han pre­sen­ta­do un ciclo de pér­di­das enorme —y no quiero dis­cu­tir­lo aquí— has­ta encon­trarse pau­lati­na­mente con un equi­lib­rio entre lo que los usuar­ios deman­dan y las dis­tribuido­ras están dis­pues­tas a ofre­cer. Pero la real­i­dad es que el mer­ca­do de libro cuen­ta con unos ras­gos que, bien aprovecha­dos, pueden lle­var­lo por der­roteros dis­tin­tos.

En primer lugar, el mer­ca­do de la músi­ca tiene poco o nada que ver con el mer­ca­do del libro. Mien­tras que escuchar músi­ca en un iPod o en un orde­nador con una bue­na sal­i­da de sonido tiene poco de dis­tin­to a hac­er­lo en un equipo de alta fidel­i­dad —que me per­do­nen los meló­manos—, leer un libro en soporte dig­i­tal tiene mucho de dis­tin­to al soporte en papel. Hay, claro, ven­ta­jas y desven­ta­jas. Para una per­sona como yo, que se ded­i­ca a los libros —a leer­los y a inten­tar escribir­los—, la ven­ta­ja de poder bus­car una infor­ma­ción conc­re­ta en cualquier momen­to parece de cien­cia fic­ción, y el ahor­ro de tiem­po es con­sid­er­able. Claro que esto no sig­nifi­ca que yo pue­da pro­ducir más o mejor, sino que sen­cil­la­mente ten­go una como­di­dad aña­di­da a la revisión de mis notas de lec­tura. El prob­le­ma que yo le veo a los ebooks en el ámbito académi­co —lo he comen­ta­do más veces— es el for­ma­to: los académi­cos nece­si­ta­mos saber el año de edi­ción, la edi­to­r­i­al y el lugar, el número de pági­na, y demás cosas que el ebook se salta a la tor­era, para ayu­dar a nue­stros lec­tores a encon­trar las ref­er­en­cias que men­cionamos y para que nue­stros lec­tores nos espe­ten a su vez ref­er­en­cias que nos con­tr­a­di­gan. Perder esta man­era, o no apor­tar una nue­va, de ref­er­en­ci­a­do es ina­cept­able y un error a todas luces, maxime cuan­do es fácil­mente subsanable.[^2] No cues­ta imag­i­nar un momen­to en un futuro —lejano o cer­cano— en que los libros académi­cos se publiquen úni­ca­mente en for­ma­to dig­i­tal y estén pla­ga­dos de hiper­vín­cu­los para acced­er de man­era direc­ta a fuentes que antes se men­ciona­ban, sí, y que en un acto de fe, tam­bién, teníamos que dar por bue­nas. Lle­ga­dos a ese pun­to, el ebook mostrará su poten­cial como una her­ramien­ta de estu­dio sin parangón en la his­to­ria del libro, y creo que todos debe­mos con­grat­u­larnos con lo que nos viene por delante, algo para lo que la escrit­u­ra de un blog ayu­da mucho —por eso se lo recomien­do a mis cole­gas— y para lo que creo que sería deseable un entre­namien­to especí­fi­co en los pro­gra­mas de doc­tor­a­do actuales.

Jerome and the Book.jpgDecía que el mun­do de la músi­ca y el mun­do del libro no son iguales y me gus­taría ser un poco más claro al respec­to. Mien­tras que es prác­ti­ca­mente innegable que todo el mun­do escucha y escuch­a­ba músi­ca y quien más o quien menos tiene en su casa un gen­eroso catál­o­go de CDs o mp3, en el caso de los libros es difí­cil­mente negable aque­l­la can­ti­nela impen­i­tente de años ha de que cada vez se leen menos libros en esa cabri­o­la fan­tás­ti­ca que establece una equiparación entre lec­tura y com­pra de un vol­u­men que, gra­cias a esos sitios leg­en­dar­ios lla­ma­dos bib­liote­cas, sería más que dis­cutible. Leer un libro no requiere las mis­mas destrezas que oír un dis­co o ver una pelícu­la, y hay lec­tores, prob­a­ble­mente los más abne­ga­dos, fieles y tenaces, que bus­can cosas dis­tin­tas a la lit­er­atu­ra de con­sumo, que des­de el siglo XVIII es la que ha dado rédi­tos a las edi­to­ri­ales. Es evi­dente que estas no van a poder evi­tar que Zafón, Rowl­ing, Reverte, Marías, King, Clan­cy y demás jar­ca sean piratea­d­os de man­era inmis­eri­corde, como ya lo lle­van sien­do des­de hace lus­tros; sin embar­go, las edi­to­ri­ales jue­gan con una baza que el mun­do de la músi­ca no pudo explotar, que es el de su fon­do edi­to­r­i­al. Aquí la his­to­ria cam­bia, y mucho, porque esta­mos hablan­do de libros desa­pare­ci­dos que todavía pueden prestar un enorme rendimien­to económi­co con una inver­sión mín­i­ma, puesto que ya están escritos. Hablam­os, en defin­i­ti­va, de un arco tem­po­ral que va del tiem­po de vida útil de un libro en los anaque­les de cualquier libr­ería —soy gen­eroso y obvio el com­er­cio de libros—, entre uno y cin­co años, a la duración de los dere­chos de explotación de la obra o, mutatis mutan­dis de su tra­duc­ción, que depen­di­en­do del país puede ocu­par unos gen­erosos sesen­ta años. Ahí es nada.

La neb­u­losa aquí es en real­i­dad may­or, puesto que antiguas edi­to­ri­ales que cer­raron sus puer­tas hace tiem­po —pien­so en Edi­to­ra Nacional, una trage­dia— vendieron o mal­vendieron los dere­chos de su fon­do a algún oscuro —o lumi­noso, preclaro— edi­tor que ha deci­di­do dejar esas colec­ciones dur­mien­do el sueño de los jus­tos. Un esca­neo, un ocr con­cien­ci­u­do, una cuida­dosa cor­rec­ción —para ade­cuarse al orig­i­nal, no con afán de mejo­rar­lo, o con opción si cabe de una “fe de erratas”— y una maque­tación con­ser­van­do tipo, cuer­po, pag­i­nación y demás y voilá, uno verá que dis­tribuyen­do el archi­vo por unos 8 euros va a encon­trarse con que unos 2.000 pro­fe­sores uni­ver­si­tar­ios des­perdi­ga­dos por el mun­do —es un decir— y un gen­eroso número de estu­di­antes, si aquél­los se ani­man a incor­po­rar el tex­to en sus cur­sos, se com­prarán el libro de mar­ras de la colec­ción. Pong­amos otros 1.000 alum­nos y ya esta­mos en 3.000, que mul­ti­pli­ca­do da la friol­era de 24.000 euros, algo que par­tien­do de la nula pro­duc­ción de ben­efi­cios actu­al haría que al mun­do de los edi­tores les tuviera que apare­cer el sím­bo­lo del euro cen­tel­le­an­do en sus pupi­las. No te cuen­to si nos ofrecier­an la Bib­liote­ca de vision­ar­ios, het­ero­dox­os y mar­gin­a­dos, las obras com­ple­tas de Julio Caro Baro­ja, las de Marceli­no Menén­dez Pelayo, Ramón Menén­dez Pidal, Dáma­so Alon­so, o los mag­nifi­cos estu­dios de José Deleito y Piñuela a un pre­cio espe­cial de lan­za­mien­to.

William Morris - ejemplo de página impresaMen­ciono esto porque sí hay cosas que un edi­tor puede apren­der del mun­do del dis­co: remas­teri­zar obras clási­cas y casi per­di­das. Aquí Google Books, con su fal­ta de cuida­do y amor por el tex­to y por su ren­der­iza­do, jun­to a su pobre sis­tema de búsquedas, ha deja­do una vía abier­ta para los edi­tores en el sen­ti­do clási­co: aque­l­los que ama­ban el libro como obje­to además de como con­tenido. Las opciones del libro elec­tróni­co deben dar la opción de volver a trans­mi­tir ese amor, de reed­u­car estéti­ca­mente al públi­co. Uno puede hac­er un tra­ba­jo de maque­ta­do y com­posi­ción sigu­ien­do el orig­i­nal pero puede ofre­cer anexa una ver­sión ampli­a­da a la que adjun­tar apéndices que per­mi­tan un lec­tura actu­al­iza­da —para eso vale­mos los his­to­ri­adores, los filó­so­fos, los filól­o­gos y demás razas de Mor­dor—, la incor­po­ración de mate­ri­ales de difí­cil acce­so hace cuarenta años y hoy a un click de dis­tan­cia, obje­tos grá­fi­cos y audio­vi­suales, etc. Creo que cuan­do Apple —sien­to men­cionar al san­to de mi devo­ción— anun­ció la creación de iTunes LP esta­ba pen­san­do en una fór­mu­la que a ellos les ha ido bas­tante bien, y que podría adap­tarse de la sigu­iente man­era al mun­do del libro dig­i­tal: es cier­to que hay .rtfs, .docs, .pdfs y demás pul­u­lan­do por la red, pero hay una man­era de pre­sen­tar los con­tenidos y unos con­tenidos deter­mi­na­dos que solo pueden ser orga­ni­za­dos por el edi­tor que posee los dere­chos de más obras, es nece­sario crear obje­tos de arte que nadie quiera piratear, tan­to por la platafor­ma en la que se ven como por las ven­ta­jas inher­entes que con­ll­e­va su com­pra. Y creo que todo ello debería ser exci­tante por el reto que supone para el mer­ca­do edi­to­r­i­al. No ha habido un momen­to con may­ores posi­bil­i­dades cre­ati­vas para escritores, dis­eñadores y creadores de con­tenido des­de las pren­sas de William Mor­ris y las obras que pueden pro­ducirse lle­varían la expe­ri­en­cia de la lec­tura y del apren­diza­je a un nue­vo niv­el. Aquí la peri­cia del edi­tor en la selec­ción de los tex­tos para sus colec­ciones, y el tra­ba­jo que durante años la edi­to­r­i­al ha real­iza­do esco­gien­do con mimo sus títu­los se verá enorme­mente rec­om­pen­sa­dos. Espero que la platafor­ma que Apple prepara esté a la altura de dichas posi­bil­i­dades exper­i­men­tales y, de ser así, que no que­den estas en lo anecdóti­co.

La entra­da de Mi mesa cojea men­ciona­da al prin­ci­pio de este tex­to incide en un hecho dis­tin­to al que yo comen­to, al enfo­carse pri­mor­dial­mente a la lit­er­atu­ra de con­sumo. He tenido la posi­bil­i­dad de uti­lizar un Kin­dle y un Nook estos días y, sin­ce­ra­mente, no es la expe­ri­en­cia de lec­tura que bus­co, ni lo que espero para cam­biarme de papel a un dis­pos­i­ti­vo nue­vo. Además de las razones ante­ri­or­mente aduci­das, ten­go claro que no voy a uti­lizar un lec­tor de libros elec­tróni­cos donde su estéti­ca —y me refiero a cues­tiones tipográ­fi­cas, de caja y demás cosas que no tienen por qué pre­ocu­par a todo el mun­do— es como poco aber­rante. Pero la críti­ca de Jose A. Pérez es acer­ta­da, las edi­to­ri­ales deberían ten­er unos con­tenidos a la espera de soporte, y no al con­trario, si el soporte ade­lan­ta a los con­tenidos y las pre­ocu­pa­ciones por el libro como tal son mín­i­mas —uno no sabe qué tra­duc­ción, qué edi­ción y con qué garan­tías la está leyen­do— en un amplio espec­tro de lec­tores, las edi­to­ri­ales van a sufrir con sus títu­los tradi­cional­mente más renta­bles. Quizás sea el momen­to de un cam­bio en el par­a­dig­ma tradi­cional del mer­ca­do librario, que decía que los rédi­tos obtenidos de las obras más ven­di­das servían para pub­licar las obras real­mente impor­tantes y de cal­i­dad, quizás el paso al libro elec­tróni­co per­mi­ta que las edi­to­ri­ales ofrez­can a su públi­co, a pre­cios com­pet­i­tivos, obras raras y her­mosas y que sean estás las que per­mi­tan no su super­viven­cia, sino una nue­va edad dora­da. Por soñar, que no quede.

actu­al­ización: Al hilo del debate algunos blogs han pub­li­ca­do algu­nas entradas de tan­to interés lig­era­mente ante­ri­ores a esta o pos­te­ri­ores. Hago aquí una pequeña lista aprox­i­ma­ti­va de algu­nas de las que me han lla­ma­do más la aten­ción:

* “El miedo a la copia ile­gal deja pasar una opor­tu­nidad de nego­cio con los e‑books en España”, en Madrid Pro­gre­sista. Comen­tar­ios en Menéame.
* “Su Bib­lia, seño­ra min­is­tra”, de Blogu­ion­istas. Con una intere­sante apre­ciación de un edi­tor sobre los dere­chos de autor y de explotación de las obras descat­a­lo­gadas.
* De nue­vo sobre los títu­los descat­a­lo­ga­dos, podéis ver esta entra­da de The Pub­lic Domain y los comen­tar­ios en castel­lano en menéame, que dan una bue­na idea de las pos­turas, opin­iones y acti­tudes más difun­di­das en torno al libro dig­i­tal.
* El anteproyec­to de ley de economía sostenibleaquí des­de la pági­na del min­is­te­rio— ofrece bas­tantes respues­tas, de las que muchas son clara­mente anti­con­sti­tu­cionales, a aque­l­los que se pre­ocu­pen por cual será el nue­vo panora­ma en la creación, dis­frute y difusión de copias dig­i­tales por la red. Tenéis artícu­los de opinión al respec­to, en un tono muy sim­i­lar, en Del dere­cho y las nor­mas, Enrique Dans, Merode­an­do, La aldea irre­ductible, Interi­uris, Ver­sus y Error 500.
* “El mun­do edi­to­r­i­al dis­cute cómo con­tro­lar la piratería en el ‘e‑book’ “, Pedro Val­lín, en La Van­guardia.

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[^1]:
No deja de sor­pren­derme leer algu­nas de las per­las de la entra­da de Econec­ta­dos —«Dime un libro y lo encuen­tro en Google gratis», «lo sien­to por los libreros, pero van a desa­pare­cer ráp­i­da­mente», «los libreros están ame­nazan­do a las edi­to­ri­ales con quitar sus libros de la vista si venden libros elec­tróni­cos en sus webs. Pura mafia. Igual de mafia que la ley españo­la que obliga a vender el libro a un pre­cio úni­co para pro­te­ger a las libr­erías pequeñas. Lo sien­to, pero aquí debe haber lib­er­tad; y aho­ra mis­mo en este ter­reno no hay ni algunos quieren dejar», «Mmuchísi­mas [sic.] libr­erías cer­rarán, lo sien­to por los libreros tradi­cionales pero así es la dig­i­tal­ización que hace más acce­si­ble todo. Podremos leer en segun­dos cualquier libro este­mos donde este­mos», etc.— que, como en el caso de la músi­ca, demues­tran un desconocimien­to abso­lu­to de lo que es un edi­tor, un pro­duc­tor musi­cal, un librero, por no ir ya direc­ta­mente a un tex­to cuida­do, una tra­duc­ción con garan­tías, etc. No seré yo quien defien­da mod­e­los de mer­ca­do caducos ni los abun­dantes abu­sos que hay en los pre­cios de la músi­ca y los libros, pero comien­za a ser exas­per­ante la total fal­ta de conocimien­to en los defen­sores del todograti­sa­ho­ray­porquesí de lo que con­ll­e­va dis­eñar una colec­ción de libros o de dis­cos y lo que hay detrás de pro­ducir­los con el cuida­do nece­sario.

[^2]:
Inclu­so por el número de pal­abra en el tex­to.

Amazon lanza Kindle for iPhone

Si todavía no tienes el Kin­dle o no pien­sas com­prar­lo y tienes un iPhone, quizás te interese esta noti­cia. Los chicos de Ama­zon aca­ban de lan­zar una apli­cación para el iPhone que per­mite acced­er y descar­gar los libros de Kin­dle. Frente al pop­u­lar lec­tor de libros elec­tróni­cos de Ama­zon, los libros podrán leerse en una pan­talla a col­or; sin embar­go, el soft­ware crea­do para el iPhone no per­mi­tirá que el dis­pos­i­ti­vo lea los tex­tos, prob­a­ble­mente debido a los recientes prob­le­mas que Ama­zon ha tenido con las edi­to­ri­ales por aspec­tos rela­ciona­dos con el copy­right de los audio­books.

kindleiphone.jpg.jpegEn fin, habrá que ver cómo se desen­vuelve la nue­va apli­cación. Como sea, es una intere­sante alter­na­ti­va a otros pro­gra­mas sim­i­lares para el dis­pos­i­ti­vo móvil de Apple como Stan­za, el que uso por defec­to, o Clas­sics, esa deli­cia visu­al de Andrew Jaz y Phill Ryu. La ven­ta­ja sobre otras apli­ca­ciones como las men­cionadas es que el uso de Kin­dle for iPhone per­mite, como en el caso de iPhone­books, acced­er a bib­li­ografía académi­ca y echarle un vis­ta­zo antes de com­prar­la o de ir a con­sul­tar­la a una bib­liote­ca. De esta man­era, el iPhone se va con­vir­tien­do en una her­ramien­ta apaña­da para com­ple­men­tar al orde­nador.

De lo que no me cabe duda es de que esta noti­cia acabará por agi­tar más todavía los debates dialéc­ti­cos inter­minables en Inter­net acer­ca de las presta­ciones de uno y otro dis­pos­i­ti­vo, por mucho que a algunos nos parez­ca mezclar chur­ras con meri­nas.

La apli­cación está disponible de momen­to en la iTunes Store de Esta­dos Unidos y no he podi­do encon­trar­la en la tien­da españo­la. A mí no me ha sido com­pli­ca­do hac­erme una nue­va cuen­ta para descar­gar­la y pro­bar­la.

Yo me he enter­a­do de la noti­cia por John Gru­ber en Dar­ing Fire­ball.

Las 20 razones que harán de 2009 el año del libro digital

La entra­da que estáis a pun­to de leer es una tra­duc­ción más o menos libre de un artícu­lo escrito por chris andrews y pub­li­ca­do el 1 de enero por gutemberg.com. No me gus­ta demasi­a­do repe­tir con­tenidos ya disponibles en la red, pero me parece que muchas las ideas que Andrews apor­ta al futuro del Ebook ya han sido tratadas en este blog y le dan a las entradas un poco más de coheren­cia.

La apues­ta de Andrews por 2009 como el año del ebook viene deriva­da de la con­ver­gen­cia de tec­nologías: has­ta hoy, el libro dig­i­tal no había dis­fru­ta­do de pres­en­cia en la red porque carecíamos de soportes que se esta­ban imple­men­tan­do, de estruc­turas de difusión, de con­tenidos dig­i­tal­iza­dos, etc. Todos estos aspec­tos se han ido desar­rol­lan­do de man­era más o menos inde­pen­di­ente, de modo que este año se pre­sen­ta como el momen­to apropi­a­do para que todas cobren coheren­cia y con­for­men una estruc­tura efi­ciente. Sobre todo en un momen­to en que los medios de papel impre­so requieren de nuevas estrate­gias para su desar­rol­lo. Vamos con sus prop­ues­tas:

1. los nuevos lec­tores de ebooks harán que los portátiles o los iphones parez­can viejos. En 2009 ver­e­mos apare­cer tec­nologías dig­i­tales y plás­ti­cos que nos traerán soportes más ligeros, duraderos, ver­sátiles y atrac­tivos. Estos soportes supon­drán un salto estéti­co con respec­to a los portátiles y los telé­fonos móviles en el mer­ca­do. No solo serán fácil­mente trans­porta­bles, sino idó­neos tam­bién para su uso en la ofic­i­na, en el hog­ar y, lo mejor de todo, en el café.

1. se ha alcan­za­do la masa críti­ca, aho­ra se tra­ta de cre­cer. El ebook read­er o soporte para libros dig­i­tales dis­fru­ta en este momen­to de unas ven­tas sim­i­lares a las que tuvo el iPod durante sus primeros dos años en el mer­ca­do. El iPod tardó dos años en alcan­zar el mil­lón de ven­tas. En el últi­mo año, aprox­i­mada­mente medio mil­lón de usuar­ios han com­pra­do un ebook read­er, y otro medio mil­lón se valen de soportes ya estable­ci­dos —prin­ci­pal­mente el iPod o el iPhone— para la lec­tura de libros dig­i­tales.

1. mil­lones de per­sonas acced­erán por primera vez a dis­pos­i­tivos con tin­ta dig­i­tal y les encan­tará. Menos de un 1% de los inter­nau­tas ha tenido acce­so de primera mano a tec­nologías basadas en tin­ta dig­i­tal, que hacen la lec­tura sus­tan­cial­mente más agrad­able. El prin­ci­pal dis­tribuidor de la nue­va tec­nología tras los lec­tores de libros dig­i­tales es una com­pañía lla­ma­da E Ink, y habrá un cam­bio rad­i­cal en la man­era de percibir el libro dig­i­tal una vez que los usuar­ios util­i­cen los soportes que imple­men­tan dicha tec­nología.

1. si hay algo que todo el mun­do quiere hoy en día, es como­di­dad. Los libros, tan­to en su soporte en papel como dig­i­tal, son un ali­men­to diges­ti­vo para cualquier mente: per­miten tomarse una pausa, pen­sar, recor­dar y reflex­ionar en cualquier lugar. Son esta­bles y per­son­ales. Tan­to si se está leyen­do Sid­dhar­ta por enési­ma vez como acce­di­en­do a un nue­vo libro de coci­na, los libros dig­i­tales ofre­cerán el con­fort apropi­a­do para aque­l­los con inqui­etudes int­elec­tuales.

1. ¿lo que quieras cuan­do quieras?, aho­ra es prác­ti­co. ¿Cualquier libro, a cualquier hora, en cualquier sitio? ¿Te hace fal­ta encon­trar un pasaje de Ali­cia en el país de las mar­avil­las para tus hijos en este mis­mo momen­to? ¿Qué tal leer algo de poesía antes de una pre­sentación con Pow­er­point? ¿Un capí­tu­lo para algu­na de tus clases? Las ven­ta­jas prác­ti­cas de los libros dig­i­tales super­arán el vín­cu­lo emo­cional con los libros tradi­cionales.

1. ¿quieres descar­gar una pelícu­la o 1000 libros dig­i­tales? Lle­va prác­ti­ca­mente el mis­mo tiem­po, ancho de ban­da y capaci­dad de alma­ce­namien­to descar­garse 1000 libros que una pelícu­la, lo mires por donde lo mires; lo que sig­nifi­ca que el cos­to de envío es bara­to, lo que nos ben­e­fi­cia a todos. No es nece­sario con­stru­ir nuevas infraestruc­turas. Aún cuan­do no hay garan­tía de que el libro dig­i­tal ten­ga menor pre­cio que el libro en papel, cabe al menos la esper­an­za.

1. inver­sores, el pre­cio de entra­da es todavía bajo, pero subirá. En un par de años, cuan­do la indus­tria del libro dig­i­tal esté más desar­rol­la­da, el cos­to para las com­pañías que quier­an entrar en el nego­cio será mucho más ele­va­do. 2009 es el año per­fec­to para toda clase de inver­sores, inclu­so para aque­l­los intere­sa­dos en proyec­tos de bajo ries­go que les per­mi­tan ten­er un papel en un mer­ca­do de rápi­do crec­imien­to.

1. un mil­lón de libros en tus manos: es la “otra inter­net”. La may­or parte de los libros han pasa­do por un pro­ce­so de creación rig­uroso des­de la idea has­ta su pub­li­cación. Cada uno de ellos alber­ga con­tenidos úni­cos en una for­ma uni­taria. Pien­sa en un mil­lón de libros dig­i­tales como en un mil­lón de pági­nas web, cada una de unas 200 pági­nas, donde cada pági­na es fácil­mente acce­si­ble: en su con­jun­to, todos estos libros dig­i­tales rep­re­sen­tan una enorme, y nue­va, fuente de infor­ma­ción.

1. el libro es solo un for­ma­to, al igual que un cd, un vhs o un dvd. Sí, nos encanta­ban los libre­tos en los elepés como nos encan­taron —reduci­dos— en los cedés, pero nos hemos libra­do de los elepés y, pron­to, de los cedés. El libro [impre­so] es sim­ple­mente una for­ma de dis­tribuir un con­tenido que ha per­vivi­do durante los últi­mos 500 años, pero en el fon­do está ahí para trans­mi­tir un con­tenido, algo que los libros dig­i­tales pueden hac­er de una man­era mucho más efi­ciente.

1. en una pal­abra: energía. El con­sumo energéti­co de un soporte para libros dig­i­tales es notable­mente menor que el de los orde­nadores portátiles o los telé­fonos móviles. Puedes leer durante un par de sem­anas de man­era con­tin­ua antes de ten­er que pre­ocu­parte de recar­gar tu ebook read­er, sim­ple­mente com­páralo con cualquiera de los dis­pos­i­tivos que aho­ra mis­mo llevas con­ti­go.

1. autores, edi­tores y dis­tribuidores se ben­e­fi­cian. Las com­pañías ya están pre­sen­tan­do informes del amplio mar­gen de ben­efi­cio del libro dig­i­tal con respec­to al libro tradi­cional. Hay muchos costes direc­tos impli­ca­dos en la creación de libros en papel —impre­sión, trans­porte, alma­ce­namien­to…— que desa­pare­cen con el ebook. Tam­bién están los cos­tos indi­rec­tos, todo el per­son­al que se requiere en su pro­duc­ción. El libro dig­i­tal elim­i­na cos­tos e inver­sión.

1. bus­car libros está bien, pero leer­los es mejor. Si quieres pasar el tiem­po cogien­do el coche, yen­do a la libr­ería y oje­an­do los estantes está bien; pero sé sin­cero acer­ca de lo que ese tiem­po con­ll­e­va: bus­car libros no es lo mis­mo que leer­los. Encon­trar el libro más rápi­do val­ién­dote de soft­ware para bus­car­lo y descar­gar­lo impli­ca pasar más tiem­po leyen­do, así de sim­ple.

1. una autén­ti­ca tec­nología ecológ­i­ca, aún sin pro­ponérse­lo. Aún si se ha habla­do mucho sobre tec­nologías que sal­van árboles, en su may­or parte ha sido eso, pal­abras. Hace unos 20 años, yo mis­mo ensalz­a­ba el CD-ROM como la tec­nología que salv­a­ba árboles, solo para com­pro­bar que a la gente que los usa­ba le gusta­ba imprim­ir pági­nas. Aho­ra, con la tin­ta dig­i­tal desar­rol­la­da para libros elec­tróni­cos, no hay necesi­dad de imprim­ir las pági­nas para una lec­tura más cómo­da, porque será más cómo­da y ven­ta­josa en el nue­vo soporte.

1. en una economía com­pet­i­ti­va, las empre­sas bus­carán entrar en el nego­cio del libro dig­i­tal. ¿Cuán­tas com­pañías se pre­gun­tan hoy en día qué mer­ca­dos son acce­si­bles y real­mente com­pet­i­tivos? Des­de las com­pañías que desar­rol­lan infor­máti­ca de con­sumo o tele­fonía móvil, pasan­do por soporte empre­sar­i­al, todas pueden recon­fig­u­rar sus tec­nologías para crear lec­tores de libros dig­i­tales, per­iféri­cos, soft­ware y ser­vi­cios. Eso sig­nifi­ca más inver­sión en libros dig­i­tales, y más opciones para los con­sum­i­dores.

1. pruéba­lo y estarás engan­cha­do. La primera vez que descar­gas uno de tus libros favoritos por wire­less a tu lec­tor de libros dig­i­tales pierdes menos de un min­u­to, y te garan­ti­zo que no será tu últi­ma vez. Es una expe­ri­en­cia sor­pren­dente estar leyen­do de repente un libro, quizás un nue­vo libro, o un libro que no has vis­to en cin­co años, de un modo tan sim­ple. Com­pra el libro, hazte un té, y el libro está sobre tu mesa.

1. el iphone y la nin­ten­do ds sacarán y darán pub­li­ci­dad inmedi­a­ta a los libros. Hay dis­pos­i­tivos en la actu­al­i­dad que no dispo­nen de ningu­na tec­nología rela­ciona­da con la tin­ta dig­i­tal, pero pueden ofre­cer a sus usuar­ios acce­so a libros de man­era instan­tánea. Aunque la como­di­dad de la lec­tura pue­da ser un incon­ve­niente, esto sirve no obstante para acer­car a mil­lones de per­sonas a la idea de que el acce­so a libros dig­i­tales es ven­ta­joso y factible.

1. la lucha por los dere­chos de propiedad: un prob­le­ma inex­is­tente en los ebooks. Por lo que respec­ta a la músi­ca y a las pelícu­las, hubo —y todavía hay— con­fronta­ciones encen­di­das rela­cionadas con los dere­chos de propiedad int­elec­tu­al. Los libros son mucho más claros en este sen­ti­do, son una propiedad int­elec­tu­al mucho más sim­ple con menos eslabones en la pro­duc­ción de la obra. Los libros por lo gen­er­al los escribe una per­sona, com­páralo con los equipos impli­ca­dos en la creación de pelícu­las o músi­ca.

1. la enorme can­ti­dad de ebooks gratis y disponibles. Hay cien­tos de miles de libros muy cono­ci­dos en dominio públi­co, acce­si­bles de man­era gra­tui­ta, inmedi­a­ta y legal. Mien­tras que rara­mente escuchamos músi­ca o vemos pelícu­la de hace más de 50 años, es un hecho que muchos libros clási­cos que nos encan­tan se escri­bieron hace mucho tiem­po, y aún tienen su encan­to y se les da uso. Pien­sa en Ali­cia de las Mar­avil­las o El arte de la guer­ra.

1. una nue­va gen­eración de autores inde­pen­di­entes apare­cerá. Escribir y edi­tar 200 pági­nas es un tra­ba­jo duro, ya sea en impre­so o en dig­i­tal. Sin embar­go, al igual que sucede en la músi­ca, la teoría es que hay buenos autores que han sido inca­paces de pub­licar a causa del sis­tema. Aho­ra pueden pub­licar de man­era inde­pen­di­ente un libro elec­tróni­co y con­seguir un amplio impacto con su obra por muy poco dinero. Aten­ción: al igual que en la músi­ca, inde­pen­di­ente no sig­nifi­ca “bueno”, sim­ple­mente es un nue­vo vehícu­lo para nuevas voces.

1. se tra­ta del con­tenido, estúpi­do. En real­i­dad el papel o el soporte dig­i­tal son medios de trans­misión. El libro trans­mite un men­saje exten­so —sea del tipo que sea— entre un autor y tú. No olvidemos esto. Cualquier cosa que te meta en el con­tenido de una man­era más dinámi­ca, efi­ciente e infor­ma­ti­va te ben­e­fi­cia­rá. En este aspec­to, los libros dig­i­tales tienen muy bue­na nota. Se tra­ta del con­tenido, estúpi­do.

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El tex­to de Andrews refle­ja sus ideas, que no tienen por qué cor­re­spon­der­se con mis pun­tos de vista. No estoy de acuer­do en su man­era un tan­to super­fi­cial de tratar algunos de los pun­tos, aunque sí con la línea gen­er­al de su prop­ues­ta. Sin embar­go, hay que hac­er una apre­ciación impor­tante de par­ti­da: el mer­ca­do del libro dig­i­tal en el ámbito anglosajón difiere enorme­mente del his­pano. La exposi­ción de Chris me ha intere­sa­do porque no con­vierte estas difer­en­cias en el meol­lo del asun­to, sino que es capaz de hac­er una prop­ues­ta enorme­mente atrac­ti­va para todo tipo de mer­ca­dos, aprovechan­do inclu­so ele­men­tos ya exis­tentes y tec­nologías pre­vias, lo cual abara­ta enorme­mente los costes y reduce sig­ni­fica­ti­va­mente la inver­sión. Tan­to los edi­tores, como los dis­eñadores y los autores españoles y lati­noamer­i­canos deberían tomar bue­na nota y con­sid­er­ar con seriedad el panora­ma prop­uesto. De él podrían salir proyec­tos refres­cant­es y prop­ues­tas lit­er­arias, grá­fi­cas y edi­to­ri­ales con un enorme poten­cial.

Por lo que toca al ámbito académi­co, el que me es más famil­iar, el libro dig­i­tal ten­dría enorme acogi­da entre estu­di­antes, inves­ti­gadores y docentes de prác­ti­ca­mente todas las dis­ci­plinas. Con la sim­ple imple­mentación de her­ramien­tas muy comunes, podrían ten­erse en un mis­mo dis­pos­i­ti­vo todos los libros, apuntes, artícu­los y demás mate­ri­ales de la car­rera o de la inves­ti­gación, sien­do de lec­tura, eti­que­ta­do, sub­raya­do y ano­ta­do enorme­mente fácil. A la vez, si las casas edi­to­ri­ales se deci­den de una vez a ade­cen­tar los pre­cios de los libros dig­i­tales, supon­drían un enorme ahor­ro para los estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios, que podrían estar respal­da­dos, con el pago de una cuo­ta mín­i­ma, por las bib­liote­cas de sus respec­tivos cen­tros.

Cier­ro una entra­da ya demasi­a­do exten­sa, y os invi­to a que util­icéis los comen­tar­ios para mejo­rar­la y, sobre todo, para que pue­da cono­cer vue­stros pun­tos de vista sobre el tema, ampli­ar infor­ma­ción y enlaces y que charlemos un rato.

Plastic Logic Reader

Después de haber­le echa­do un vis­ta­zo rápi­do a la blo­gos­fera, me he queda­do muy sor­pren­di­do del poco impacto que ha tenido lo que voy a enseñaros aho­ra. El lec­tor de libros dig­i­tales de Ama­zon, Kin­dle, tuvo una enorme cober­tu­ra des­de el prin­ci­pio de su lan­za­mien­to. Por eso lla­ma tan­to la aten­ción el caso del Plas­tic Log­ic Read­er.

La empre­sa que lo va a pro­ducir y com­er­cializar, Plas­tic Log­ic, afir­ma que estará disponible en la pri­mav­era del año que viene. Y la impre­sión es que el pro­duc­to, al con­trario que Kin­dle y otras opciones, no va a ten­er que renun­ciar al for­ma­to de los libros orig­i­nales. Frente al Kin­dle, puede eje­cu­tar pdfs de man­era nati­va —jun­to con doc­u­men­tos de Word, Excel y Pow­er­point—, con lo que podéis hac­er vues­tras copias dig­i­tales y lle­var­las con vosotros sin necesi­dad de cam­biar su for­ma­to. Por si esto fuera poco, como podéis ver en el segun­do vídeo, la batería dura días; existe la posi­bil­i­dad de mar­car, sub­ra­yar, adjun­tar notas y demás; y el dis­pos­i­ti­vo viene con wire­less. Sin­ce­ra­mente, me he queda­do sin pal­abras.

Supon­go que habrá algunos que estarán pen­san­do si esto es una evolu­ción del for­ma­to en papel o, en real­i­dad, mues­tra de la vol­un­tad de man­ten­er una relación con la lec­tura y el tex­to ancla­da en el pasa­do. Sin­ce­ra­mente, a mí me da igual, me parece que si el pre­cio no es exce­si­vo puede ser una bue­na opción para no ir car­ga­do con el portátil y poder leer todos mis doc­u­men­tos dig­i­tales en cualquier parte y, sobre todo, volver a la lec­tura en soporte dig­i­tal y no esa mez­cla extraña entre recep­ción y pro­duc­ción a la que fuerza el por­tatil o el note­book. Aho­ra mis­mo tra­ba­jan en la pro­duc­ción de tin­ta en col­or, así que los primeros mod­e­los estarán lim­i­ta­dos al blan­co y negro.

En caso de que queráis man­ten­eros al día sobre la evolu­ción del pro­duc­to, la pági­na web de Plas­tic Log­ic Read­er está aquí.

Podéis encon­trar infor­ma­ción sobre el pro­duc­to en Engad­get, E‑Tinta, Giz­mo­do o Menéame. A medi­da que haya más noti­cias sobre pre­cio y disponi­bil­i­dad iré actu­al­izan­do esta entra­da.

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