Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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Dart-Europe: El portal europeo de tesis en formato digital

Dart-Europe es el equiv­a­lente europeo al motor de búsque­da de Pro­quest para tesis doc­tor­ales real­izadas y defen­di­das en uni­ver­si­dades norteam­er­i­canas y cana­di­ens­es. Ha sido real­iza­da y pues­ta en fun­cionamien­to bajo los aus­pi­cios de LIBER (Ligue des Bib­lio­thèques Européenes de Recherche), que tam­bién está impli­ca­da en otros proyec­tos como Euro­peana, y está admin­istra­da por la Uni­ver­si­ty Col­lege de Lon­dres.

Se tra­ta de una platafor­ma que hacía tiem­po que era nece­saria. Aunque todavía no suple la con­sul­ta de catál­o­gos bib­li­ográ­fi­cos y la búsque­da en los ficheros de bib­liote­cas uni­ver­si­tarias, es un primer paso prom­ete­dor, y esto ya debería ser moti­vo de ale­gría para los inves­ti­gadores. Pero además, puede encon­trarse en su pági­na un amplio repos­i­to­rio de doc­u­mentación que infor­ma acer­ca del fun­cionamien­to, metas y prob­le­mas téc­ni­cos rela­ciona­dos con el proyec­to.

En prin­ci­pio, el por­tal se encar­ga de recoger los metadatos de tesis de doc­tor­a­do y de máster a través del pro­to­co­lo OAI-PMH, siem­pre que sean de libre acce­so y que puedan descar­garse, leerse y uti­lizarse libre­mente. Ya existe un amplio número de Uni­ver­si­dades que par­tic­i­pan en el proyec­to apor­tan­do sus bases de datos; la incor­po­ración de nuevas enti­dades es libre, así que si leéis esto des­de una Uni­ver­si­dad euro­pea que no aparece en la lista, sería una estu­pen­da idea pon­erse en con­tac­to con vues­tra bib­liote­ca y ani­mar­los, si es que no lo están hacien­do ya, a for­mar parte de la platafor­ma.

Para empezar una búsque­da, sólo tenéis que pin­char en la ima­gen bajo esta línea:

Dart-Europe

Como siem­pre, espero que os sea de util­i­dad.

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Blogs, universidad, humanidades y redes sociales

Parta­mos del tópi­co: Inter­net con­tiene cada vez más infor­ma­ción. Infini­ta­mente más, de hecho, de lo que cualquiera hubiera podi­do sospechar cuan­do todo esto empezó. Se nos comenta­ba por entonces que Inter­net cam­biaría el mun­do, aunque no se sabía muy bien cómo. Para quienes estu­vi­mos por aquí des­de el prin­ci­pio —aho­ra resul­ta que ya no somos “nativos dig­i­tales”, algo que pre­fiero no ser, si supone una lam­en­ta­ble pér­di­da de per­spec­ti­va históri­ca—, Labyrinth era uno de esos sitios que demostra­ban que Inter­net sería una her­ramien­ta impre­scindible. Despier­ta una son­risa ver aho­ra por dónde ha ido la red des­de 1994 y darse cuen­ta de que la ampliación de sus con­tenidos no hubiera tenido sen­ti­do sin el “giro social” que aho­ra la sus­ten­ta.

La mis­ión de los blogs y de las redes sociales es tan com­ple­ja y polié­dri­ca como uno quiera. Algunos las usan para suplir la soledad real con la socia­bil­i­dad vir­tu­al, otros para dar a cono­cer sus proyec­tos, otros para ten­er un espa­cio vis­i­ble en la red y así has­ta el infini­to. Pero hay algo en común a todos ellos: por ínfi­mos que sean, siem­pre debe haber con­tenidos.

A raíz de mi entra­da ded­i­ca­da a la Filología His­páni­ca, he dis­cu­ti­do con algunos cole­gas la razón de ten­er un blog; una dis­cusión para­lela, por cier­to, a otra con­ver­sación en mar­cha en el blog de un buen ami­go: Jon Beasley Mur­ray. Muchos com­pañeros insis­ten en que es una pér­di­da de tiem­po, dicen: «el tiem­po que inviertes en tu blog, es tiem­po que le restas a inves­ti­gar o a escribir pub­li­ca­ciones académi­cas». Y no les fal­ta razón, claro. Escribir un blog es un con­sumo de tiem­po y de energía con­sid­er­able, por mal que uno lo haga. Hay, sin embar­go, al menos una bue­na razón para tomarse la moles­tia: la creación de vín­cu­los entre con­tenidos que de otra man­era estarían per­di­dos en un caos informe. En este sen­ti­do, la escrit­u­ra puede con­ver­tirse en una mez­cla de eru­di­ción, archivís­ti­ca, his­to­ria y divul­gación muy atrac­ti­va.

Mapa de Internet - 15 de enero de 2006Les comenta­ba a estos cole­gas y ami­gos, que todos los libros que cono­cen, todas las rela­ciones que alber­ga su ilus­tre cabeza dejarán de exi­s­tir si no saben vert­er­las en Inter­net. Los libros que muchos amamos, los libros de mae­stros como Tof­fanin, Huizin­ga, Cur­tius, Yates, Garin, Kris­teller, Momigliano, Bak­tin y un inabar­ca­ble etcétera, son archivos de tex­to huér­fanos. Son tex­tos muer­tos. Nadie, o casi nadie, los ha eti­que­ta­do; nadie, sal­vo otros tex­tos que nacen tam­bién muer­tos, habla de ellos. Los nativos dig­i­tales no saben que exis­ten. Los his­to­ri­adores en gen­er­al, y los his­to­ri­adores de la cul­tura en par­tic­u­lar, deberían “perder más el tiem­po” reen­lazan­do esos con­tenidos den­tro de Inter­net, que algún día con­for­mará nues­tra his­to­ria y será nue­stro lega­do. Deses­ti­mar esta tarea es igno­rar la razón últi­ma de la pro­fe­sión. No están eti­que­tan­do y resum­ien­do el con­tenido en twine, deli­cious o mag­no­lia (q. e. p. d.); no están expli­can­do su impor­tan­cia y sus nex­os de conex­ión con otros con­tenidos en entradas de blogs, en la Wikipedia, en Free­base o en Knol; no están pre­sen­tán­do­los —a ami­gos y famil­ia, por ejem­p­lo— en sitios como face­book, tuen­ti, frien­feed; no están tro­ceán­do­los en twit­ter o dejan­do que los des­menuzen en menéame; etc. No bas­ta con subir con­tenidos a Inter­net. Hay tan­ta infor­ma­ción, en real­i­dad, que hac­er­lo sólo es el primer jalón del pro­ce­so, por más que la obsti­nación quiera con­fundir­lo con el pro­ce­so mis­mo.

Es posi­ble que de aquí en diez años, sal­vo los blogs —a pesar de su con­tin­uo esta­do ter­mi­nal— ninguno de esos nom­bres suene de nada. Alguien escribirá una entra­da igual que esta, y hablará de face­book o de twit­ter como yo acabo de hablar de Labyrinth. Ponién­donos bor­gianos, quizás sea yo mis­mo en este sitio o en otro com­ple­ta­mente dis­tin­to.

Se men­cionó tam­bién durante la con­ver­sación la cal­i­dad de los blogs: «no es una escrit­u­ra seria», coin­cidían. Estu­pid­ez, fal­ta de sen­ti­do del humor y de humil­dad, miedo al ries­go y a la exper­i­mentación es algo que por des­gra­cia sobra en el mun­do de la his­to­ria académi­ca. Mien­tras nosotros, que ten­emos años de for­ma­ción a nues­tras espal­das que han paga­do con sus impuestos los padres y abue­los de los nativos dig­i­tales, sig­amos pro­te­gién­donos tras las insti­tu­ciones y sus estrate­gias, mien­tras sig­amos de algu­na man­era ocul­tan­do —y no es fuerte el tér­mi­no— nues­tras inqui­etudes, intere­ses y gus­tos al mun­do, mere­cer­e­mos el ostracis­mo al que la sociedad nos con­de­na. Aho­ra mis­mo Inter­net es un mun­do sin explo­rar para la pro­fe­sión y no por fal­ta de mate­ri­ales. ¿Hay que men­cionar Euro­peana, Inter­net Archive, la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia o la British Library? Hace cin­cuen­ta años nue­stros mae­stros iban en pro­ce­sión a estos sitios a apren­der para después com­par­tir­lo con alum­nos y cole­gas. La pre­gun­ta jus­ta sería: ¿si estas insti­tu­ciones están aquí, dónde esta­mos nosotros exac­ta­mente?

En el mun­do de la inco­heren­cia más abso­lu­ta, la acad­e­mia se ded­i­ca aho­ra a recor­rer estos sitios des­de su ter­mi­nal para vol­car su con­tenido de nue­vo a papel. Tan­to se ha instau­ra­do la prédi­ca de que las humanidades sir­ven para for­mar la con­cien­cia críti­ca, que la con­cien­cia críti­ca —y el sen­ti­do común— parece haberse queda­do atrofi­a­da. Tam­bién se alzan voces en con­tra de la Uni­ver­si­dad como insti­tu­ción, pero nadie parece recor­dar ya la Uni­ver­si­dad como idea. ¿Por qué es minori­taria la pub­li­cación abier­ta de inves­ti­ga­ciones en Inter­net? ¿No se tra­ta de que la may­or parte de la gente acce­da a los con­tenidos? ¿No se tra­ta de hac­er que la cul­tura llegue al may­or número de per­sonas? ¿No se tra­ta de ayu­dar a enten­der y, en el diál­o­go, que nos ayu­den a enten­der mejor? Hace mucho tiem­po, y lo digo con tono amar­go, que este espíritu per­vive en los menos, y que­da en los más pros­ti­tu­i­do al ser­vi­cio de otro tipo de intere­ses bas­tante más mezquinos.

Hubo un tiem­po en que todo tex­to escrito era un acto de amor, no solo a la sabiduría, sino tam­bién al otro; cualquier escritor conoce mejor que nadie la ambiva­len­cia entre dis­frute, dolor y frus­tración que puede escon­der­se tras cada golpe de tecla. Una eti­mología muy sim­ple: ama­teur. Fue gra­cioso hablan­do con estos cole­gas que men­cionaran ama­teur, que no es lo mis­mo que afi­ciona­do, con cier­to des­pre­cio. Expon­erse y quer­er dar sal­i­da a tus inqui­etudes parece que despro­fe­sion­al­iza, cuan­do debiera alabarse. En la sociedad com­pet­i­ti­va y estúp­i­da en que vivi­mos ser divul­ga­ti­vo se con­funde —en no pocas oca­siones a mala fe— con saber menos, cuan­do lo que con­ll­e­va es saber más: comu­nicar, entre otras cosas. No tiene sen­ti­do dar a un lec­tor cuarenta ref­er­en­cias bib­li­ográ­fi­cas en cada entra­da. La escrit­u­ra debe man­ten­er un equi­lib­rio entre la infor­ma­ción que tienes y que merece la pena, y tus neu­ro­sis y trau­mas; si se pierde este pun­to de arranque uno ya no comu­ni­ca, diva­ga.

Manuel M. Almei­da tiene una frase en el encabeza­do de su blog, que reza “… al prin­ci­pio era el post”; me gus­taría que mis cole­gas vier­an Inter­net y la blo­gos­fera como el prin­ci­pio de algo. Releía hoy un libro clási­co (1 y 2) de Remi­gio Sab­ba­di­ni —Le scop­erte dei cod­i­ci lati­ni e gre­ci ne’ sec­oli 14 e 15— ded­i­ca­do a los motivos que impi­dieron a Europa olvi­dar su lega­do clási­co. Coluc­cio Salu­tati, Leonar­do Bruni, Pog­gio Brac­ci­oli­ni y tan­tos otros —nom­bres, me temo, oscuros sal­vo para el espe­cial­ista— recor­rieron las bib­liote­cas monás­ti­cas del con­ti­nente que habían per­maneci­do calladas durante sig­los, un silen­cio recrea­do magis­tral­mente por Umber­to Eco. Sin saber­lo, esta­ban preparan­do mate­ri­ales que ali­men­ta­rían a un nue­vo inven­to, la imprenta, que cam­biaría de modo rad­i­cal el acce­so a la infor­ma­ción en toda Europa. Quince años después de Labyrinth se nos comien­za a hac­er tarde. Y me ape­na que tal can­ti­dad de gente mucho más vál­i­da y capaz que yo no quiera ver la mar­avil­losa época que ten­emos por delante.

Quizás, solo quizás, “galopar” hoy por las regiones de Inter­net a la búsque­da de estos tesoros, y expli­car­le a quien ten­ga ganas de saber qué encier­ran, sea nues­tra mis­ión más impor­tante.

Búsquedas semánticas en Internet: Lumifi

Acabo de encon­trar una apli­cación para realizar búsquedas online con unas car­ac­terís­ti­cas que creía lim­i­tadas a apli­ca­ciones de escrito­rio como coper­nic para win­dows o devon­a­gent —del que ya hablé aquí y sobre el que volveré más ade­lante— para macosx. Lumi­fi es una apli­cación web dis­eña­da para la lec­tura, la inves­ti­gación y la colab­o­ración en red. Las ven­ta­jas sobre cualquier otra her­ramien­ta prece­dente con­sis­ten en la división en espa­cios dis­tin­tos dis­eña­dos para la búsque­da y para la orga­ni­zación de mate­ri­ales encon­tra­dos en el pro­ce­so. Lumi­fi per­mite la creación de dis­tin­tos note­books donde ir alma­ce­nan­do todo lo que nos vamos encon­tran­do y que nos intere­sa, y a la vez, per­mite la creación de un mar­co de relación social con los usuar­ios de la platafor­ma. En pal­abras de sus creadores:

By pro­vid­ing a means to dig deep­er into archives data­bas­es and oth­er con­tent lumi­fi emer­gence cos­tumers can lever­age their invest­ment in con­tent build a rela­tion­ship with oth­er researchers and cap­ture user ana­lyt­ics that can form the basis for future busi­ness or strate­gic deci­sions. «Lumi­fi emer­gence’s intu­itive user inter­face and rich col­lab­o­ra­tive fea­ture set will pro­vide for a more effi­cient and enjoy­able research process,» says miller, «and our goal at lumi­fi is to cre­ate a world where research is eas­i­ly extract­ed from infor­ma­tion and knowl­edge is shared.»

El tablero prin­ci­pal des­de el que tra­ba­jamos ofrece el sigu­iente aspec­to y dis­tribu­ción:

tablero (pin­cha sobre la ima­gen para ampli­ar)

Por lo que se refiere a las búsquedas, yo he esta­do juguete­an­do con el un rato y, sin­ce­ra­mente, fun­ciona bien en su selec­ción de la rel­e­van­cia, pero los resul­ta­dos que ofrece para con­cep­tos muy gen­erales es escasa, pero hay una con­tra­parti­da: si ped­i­mos a lumi­fi que se con­cen­tre en expandir la búsque­da den­tro de la lista de resul­ta­dos, ver­e­mos la mul­ti­pli­cación de enlaces rel­e­vantes con la posi­bil­i­dad de expor­tar resúmenes y eti­que­tas y aplicar toda clase de fil­tros. Todo de una man­era muy limpia y estéti­ca, como podéis ver en esta pan­talla:


pan­talla de análi­sis (pin­cha sobre la ima­gen para ampli­ar)

Según se comien­za a usar de man­era inten­si­va y a orga­ni­zar las notas, uno se da cuen­ta del poten­cial de la apli­cación y de las posi­bil­i­dades que tiene para realizar análi­sis com­ple­jos den­tro de la red. Es evi­dente que en mi caso no va a susti­tuir a devon­a­gent mien­tras no per­mi­ta la apli­cación de fór­mu­las lóg­i­cas para búsquedas cruzadas y com­ple­jas en diver­sos idiomas, pero por el camino de desar­rol­lo que está lle­van­do la apli­cación, parece que va a ser una her­ramien­ta digna de con­sid­er­arse en un futuro próx­i­mo, más si ten­emos en cuen­ta que es gra­tui­ta y que ofrece wid­gets para Win­dows y MacOSX, así como para sitios sociales como face­book, MySpace y Bebo.

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Tam­bién podéis ver otras ref­er­en­cias a Lumi­fi en:

* Los anun­cios de lan­za­mien­to del 2 de sep­tiem­bre de 2008 en The Earth Times, Mar­ket­watch y Forbes.
* El pro­pio blog de los desar­rol­ladores: Lumi­fi­ca­tion.
* La reseña que Mash­able le dedicó en enero de este año o la de Jon Raasch hace unos meses, que son un buen pun­to de arranque para ver la impre­sio­n­ante can­ti­dad de mejo­ras que los desar­rol­ladores han ido real­izan­do.
* Acad­emhack.

Estoy muy intere­sa­do en saber vues­tras opin­iones si le dais una opor­tu­nidad y las probáis. Así que servi­ros de los comen­tar­ios para recomen­dar otras apli­ca­ciones sim­i­lares que conozcáis y para señalar util­i­dades que, como es inevitable en una reseña tan breve, se me hayan podi­do escapar.

MacOSX para investigadores en humanidades

Comien­zo con esta una serie de entradas ded­i­cadas a las prin­ci­pales apli­ca­ciones que un inves­ti­gador puede encon­trar en Mac OS X. Cen­trarme en este sis­tema oper­a­ti­vo, aunque pue­da hac­er ref­er­en­cia a otros, está condi­ciona­do por la decisión que tomé hace un par de años de aban­donar defin­i­ti­va­mente Win­dows y lib­er­arme de prob­le­mas que hacían que flu­jo de tra­ba­jo fuera todo menos flu­i­do, con com­pli­ca­ciones que no me per­mitían sacar­le todo el prove­cho a la máquina que esta­ba uti­lizan­do.

Cuan­do era estu­di­ante, una de las cosas que más me molesta­ba era la total fal­ta de pre­ocu­pación en explicar en qué con­sistía la inves­ti­gación, tan­to en su ver­tiente metodológ­i­ca, como en su aspec­to instru­men­tal. Y me sigue pare­cien­do que si la metodológ­i­ca se la puede bus­car uno —o vivir sin ella y defend­er­lo, que de todo se ve—, la instru­men­tal requiere de un apren­diza­je mucho más com­pli­ca­do. Voy a dejar de lado el mun­do de la metodología con­cep­tu­al, o el establec­imien­to de un cor­pus —poco ade­cua­do para un blog en la exten­sión en que debería tratar­lo— y me cen­traré en qué her­ramien­tas uso y cómo pueden mejo­rar la expe­ri­en­cia de escrit­u­ra de quien ten­ga que redac­tar un tra­ba­jo en el cam­po de las humanidades, sea de las dimen­siones, la ambi­ción y la com­ple­ji­dad que sea.

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Mi expe­ri­en­cia me ha lle­va­do a obser­var que uno de los aspec­tos que nun­ca se tratan den­tro de los módu­los, cur­sos o sem­i­nar­ios de humanidades es qué sis­tema oper­a­ti­vo uti­lizar. En real­i­dad la may­or parte de la gente aprende a mane­jarse en Win­dows, por un extraño pre­juicio acer­ca de la com­ple­ji­dad de otras opciones, la com­pat­i­bil­i­dad de los doc­u­men­tos gen­er­a­dos, y demás. Hay muchas razones para descar­tar Win­dows —des­de *usabil­i­dad has­ta el gra­do de exi­gen­cia que supone a la máquina, des­de la estéti­ca a la capaci­dad de uti­lizar la com­puta­do­ra en un entorno grá­fi­co mucho más dinámi­co, pasan­do por cues­tiones de seguri­dad, virus y demás—, pero la más impor­tante de todas se encuen­tra en el sis­tema de archivos. Para un usuario de Win­dows que lleve un cier­to tiem­po usán­do­lo es un hecho innegable que los archivos de tex­to se cor­rompen, y no sólo los archivos de tex­to, sino que la estruc­tura de los doc­u­men­tos cam­bia de ver­sión a ver­sión, hacien­do que un doc­u­men­to que era com­pat­i­ble con una deba ser con­ver­tido y recon­ver­tido en otra. Y esto, por ser edu­ca­do, es incómodo.[^1]

Por banal que pue­da pare­cer este hecho, y por tesis y libros y enci­clo­pe­dias que se hayan escrito en Microsoft Word —quien lo ha hecho tiene gana­da una parcela en el cielo—, la elec­ción de uno u otro sis­tema oper­a­ti­vo puede deter­mi­nar la posi­bil­i­dad de recu­per­ar archivos ante un fal­lo de hard­ware y, sobre todo, per­mite estruc­turar los archivos del orde­nador mucho mejor, con árboles y denom­i­na­ciones mucho más com­ple­tos y sóli­dos para nues­tra infor­ma­ción.

Como no pre­tendo escribir con un carác­ter téc­ni­co —hay otros lugares mucho mejores con este fin—, quiero finalizar con los pun­tos en los que voy a dividir las entradas ded­i­cadas al uso de MacOSX para espe­cial­is­tas en humanidades:

1. Búsque­da, orga­ni­zación y local­ización de fuentes. Uno de los hechos más curiosos de Inter­net es que rara vez se divide la infor­ma­ción en red en sus dos tipologías fun­da­men­tales: la primera con­siste en los pro­duc­tos que no se han crea­do nece­sari­a­mente para Inter­net y que tienen una cor­re­spon­den­cia, o son una ver­sión, de dis­tin­tos pro­duc­tos cul­tur­ales que se encuen­tran en el Mun­do Real™; la segun­da está con­sti­tu­i­da por aque­l­los obje­tos, infor­ma­ciones y pub­li­ca­ciones direc­ta­mente creadas para Inter­net y que orig­i­nal­mente for­man parte del medio. La dis­tin­ción no pasaría de ser una tax­onomía pobre si ambas fuentes no se encon­traran en lugares clara­mente sep­a­ra­dos y si el acce­so a ellos de la man­era más com­ple­ta no sigu­iera pro­to­co­los dis­tin­tos. Podrán encon­trarse las entradas acer­ca de estos aspec­tos en la eti­que­ta “recur­sos” y “doc­u­mentación”.

2. Dis­eño y plan­i­fi­cación de la escrit­u­ra. La evolu­ción de las apli­ca­ciones infor­máti­cas ha ido dán­dole una impor­tan­cia cada vez may­or a la plan­i­fi­cación y a la estruc­turación pre­via de la infor­ma­ción. Esto impli­ca tres eta­pas clara­mente delim­i­tadas, cuya ofer­ta en Mac supera con mucho la de cualquier otra platafor­ma. (1) La orga­ni­zación de las fuentes que vamos a uti­lizar pos­te­ri­or­mente en el pro­ce­so de escrit­u­ra, (2) la orga­ni­zación de la escrit­u­ra en capí­tu­los, aparta­dos, con una dis­tribu­ción de esos con­tenidos y (3) esquema­ti­zación y redac­ción de primeras ver­siones, revi­siones y creación de un bor­rador gen­er­al. Las entradas se orga­ni­zarán respec­ti­va­mente bajo las eti­que­tas “gestión de infor­ma­ción”, “her­ramien­tas de escrit­u­ra” y “her­ramien­tas con­cep­tuales”.

3. Escrit­u­ra y pro­duc­ción. Esta fase se cen­tra en la creación del tex­to defin­i­ti­vo, que con­tiene la infor­ma­ción de todos los con­tenidos ensam­bla­dos. Las man­eras de tra­ba­jar en estas fas­es pueden diferir bas­tante y se entra aquí en cues­tiones de gus­to per­son­al, des­de el sim­ple for­ma­teo del tex­to que va a ser pre­sen­ta­do has­ta una revisión total de los con­tenidos. El soft­ware más apto para esta fase se encuen­tra bajo la eti­que­ta “word proces­sors” y los lengua­jes disponibles bajo “markup”.

4. Post­pro­duc­ción. La fase de post­pro­duc­ción depende enorme­mente de la platafor­ma y del públi­co al que el tex­to vaya dirigi­do. En el caso de tex­tos para pub­li­cación tradi­cional siem­pre hay que ten­er en cuen­ta las lim­ita­ciones impues­tas por quien nos vaya edi­tar, que no siem­pre respon­den a la lóg­i­ca aquí expues­ta, ni a pri­mar el tra­ba­jo en for­matos de doc­u­men­to abier­tos y que no sufran cam­bios en su vol­ca­do en otros sis­temas oper­a­tivos. Por lo nor­mal, el pro­ce­so de con­ver­sión para estas exi­gen­cias no tiene gran com­ple­ji­dad; sí lo tiene y mucho la elec­ción para resul­ta­dos per­son­ales y auto-pub­li­ca­do, en los que insi­s­tiré mucho más. Las apli­ca­ciones más ele­gantes, cómodas y efi­caces se encon­trarán bajo las eti­que­tas “gestión de con­tenidos” y “post­pro­duc­ción”.

Espero que todo ello sir­va de ori­entación para aque­l­los que han cam­bi­a­do de sis­tema oper­a­ti­vo y para quienes uti­lizan mac y no han tenido tiem­po sufi­ciente o no han encon­tra­do una fuente de infor­ma­ción estruc­tura­da para mejo­rar su pro­duc­tivi­dad al usar su orde­nador.

Al final de cada entra­da rela­ciona­da con este post, se pon­drá una eti­que­ta como esta que recon­duz­ca aquí. Todo ello con el áni­mo de facil­i­tar la con­sul­ta y la ref­er­en­cia de cada uno de los con­tenidos.

[^1]:

Win­dows fun­ciona con un sis­tema de gestión de archivos FAT32 o NTFS, mien­tras que MacOSX lo hace con HFS (HFS+), un paso más ade­lante, y en la próx­i­ma ver­sión del sis­tema podrá leer ZFS —aunque no sea el pro­to­co­lo de escrit­u­ra—, el mis­mo que ya usa Open­So­laris, en el caso de Lin­ux hay dis­tin­tos for­matos en los que sería com­ple­jo entrar.

Digitalizando todos los libros del mundo

He leí­do con suma aten­ción el artícu­lo que Jean-Claude Gué­don ha escrito como répli­ca a otro artícu­lo que mi admi­ra­do Robert Darn­ton escribió en The New York Review of Books hace un mes y medio.

Darn­ton alaba­ba de man­era opti­mista las ven­ta­jas que tiene la dig­i­tal­ización de libros en la actu­al­i­dad, y cómo el proyec­to de Google Books con­ducirá a nue­vo modo de inves­ti­gar, deter­mi­na­do por el acce­so inmedi­a­to a la infor­ma­ción; giro este, sólo equipara­ble al que supu­so la gen­er­al­ización de la imprenta en Europa durante la segun­da mitad del siglo XV y comien­zos del siglo XVI. En sus propias pal­abras:

In 2006 Google signed agree­ments with five great research libraries—the New York Pub­lic, Har­vard, Michi­gan, Stan­ford, and Oxford’s Bodleian—to dig­i­tize their books. Books in copy­right posed a prob­lem, which soon was com­pound­ed by law­suits from pub­lish­ers and authors. But putting that aside, the Google pro­pos­al seemed to offer a way to make all book learn­ing avail­able to all peo­ple, or at least those priv­i­leged enough to have access to the World Wide Web. It promised to be the ulti­mate stage in the democ­ra­ti­za­tion of knowl­edge set in motion by the inven­tion of writ­ing, the codex, mov­able type, and the Inter­net.

Como Darn­ton sug­iere en otro lugar del artícu­lo, su acer­camien­to al proyec­to de Google es el de un entu­si­as­ta, un eru­di­to, un his­to­ri­ador de la cul­tura, que com­prende las difi­cul­tades de su ofi­cio y que ve las posi­bil­i­dades de ahor­ro de tiem­po y de recur­sos tan­to para el inves­ti­gador como para la per­sona intere­sa­da por la cul­tura. Has­ta aquí nue­stro entu­si­as­mo es com­par­tido. Sin embar­go, Gué­don pone de man­i­fiesto var­ios aspec­tos que pare­cen escapárse­le a Darn­ton:

* El modo en que Google limi­ta el libre uso de esos tex­tos.
* El modo en que Google se con­vierte en medi­ador nece­sario entre el obje­to cul­tur­al y el lec­tor.

A mí, como usuario con una pro­fun­da con­vic­ción sobre las bon­dades de los tex­tos dig­i­tales —y con una bib­liote­ca dig­i­tal propia que comien­za a ser la pesadil­la de cualquier dis­co duro— me intere­sa espe­cial­mente la primera. Pero Gué­don argu­men­ta de modo con­vin­cente la indis­ol­u­bil­i­dad de ambas.

Cuan­do uno accede a Google Books y pasa allí una tarde, aca­ba lle­gan­do a la con­clusión de que se tra­ta de un espa­cio mal pen­sa­do. Digo esto porque a mí se me ocur­ren bas­tantes más cosas que hac­er con los libros que las que se me per­miten. La primera de ellas es realizar búsquedas cruzadas medi­ante oper­adores booleanos en un con­jun­to de tex­tos que yo eli­ja, la segun­da es com­pro­bar las ocur­ren­cias de un con­jun­to deter­mi­na­do de fór­mu­las tex­tuales para iden­ti­ficar esti­los, fuentes y demás, y así un largo etcétera. Es evi­dente, como bien expli­ca Gué­don, que Google nece­si­ta lim­i­tar el acce­so y el tratamien­to de los libros en orden a pro­te­ger su “mod­e­lo de nego­cio”, y es evi­dente que el lec­tor que no hace de la lec­tura y del análi­sis tex­tu­al su tra­ba­jo ape­nas notará esta difer­en­cia a la hora de acced­er a los libros.

Aquí entramos en otro prob­le­ma impor­tante: exis­ten lec­tores intere­sa­dos en muchos de los temas que ocu­pan a los his­to­ri­adores; pero son pocos los que pueden aprox­i­marse a ellos con cier­ta desen­voltura —¿y quién lo hace?, en real­i­dad— a ellos. El tra­ba­jo del his­to­ri­ador es describir, expon­er, sin­te­ti­zar los datos de modo claro para que la inter­pretación pos­te­ri­or de los mis­mos alber­gue un mín­i­mo interés para el lec­tor cul­to; de no ser así, su tra­ba­jo habrá de rein­ter­pre­tarse o quedar rel­e­ga­do al olvi­do.

GoogleBooks

Prob­a­ble­mente todos los libros del mun­do acaben por dig­i­talizarse, y ello trans­for­mará indud­able­mente nue­stro modo de rela­cionar­los con el libro, la infor­ma­ción y la his­to­ria. En un futuro quizás no muy lejano, el tra­ba­jo de los pro­fe­sores de humanidades estará mucho más cen­tra­do en enseñar cómo ges­tionar los con­tenidos que en los con­tenidos mis­mos, o sen­cil­la­mente desa­pare­cerá. Esto plantea nuevos retos: el giro en el mod­e­lo educa­ti­vo, si las estruc­turas más escle­ro­ti­zadas del sis­tema lo per­miten, va a ser rad­i­cal. Aquí es fun­da­men­tal alla­nar el camino no al cam­bio, y sí a la dura batal­la por man­ten­er el sen­ti­do de toda esa masa informe. Está en juego, en el fon­do, el modo en que el pen­samien­to occi­den­tal se rela­ciona con su his­to­ria y, val­ga la redun­dan­cia, con la his­to­ria de su pen­samien­to. Si nos preparamos para el cam­bio, ver­e­mos estu­dios que durante el siglo pasa­do eran impens­ables por ambi­ciosos y com­ple­jos; si no, el hecho de ten­er dig­i­tal­iza­dos todos los libros del mun­do prob­a­ble­mente solo sig­nifique una excusa para la desapari­ción de la memo­ria y de las ende­bles rela­ciones que hemos crea­do entre ellos durante sig­los. Del mis­mo modo, cam­biará el hábito de lec­tura y de análi­sis con él. Aho­ra bien, para que esto suce­da es pre­ciso que se creen las her­ramien­tas nece­sarias y se com­pren­dan de modo claro las vías para sim­pli­ficar o com­plicar infini­ta­mente la con­sul­ta de tex­tos y demás mate­ri­ales.

Google limi­ta estas posi­bil­i­dades, parado­jas de los nuevos tiem­pos, al ofre­cer­los. Su papel como medi­ador, como señala Gué­don, hace que las mis­mas bib­liote­cas con las que tra­ba­ja no puedan explo­rar el autén­ti­co poten­cial de una inmen­sa bib­liote­ca dig­i­tal. Suma­do a esto, el tra­ba­jo de dig­i­tal­ización de Google es un tan­to mediocre en oca­siones, no solo por lo que toca a la cal­i­dad de la res­olu­ción, sino a errores de bul­to en repeti­ción y omisión de pági­nas, como señal­a­ba Robert B. Towsend en otro artícu­lo que —de momento[^1]— es de ref­er­en­cia sobre el par­tic­u­lar, o tam­bién las ref­er­en­cias en xml, bib­tex y demás, que son un 90% de las veces erróneas.

Hay ini­cia­ti­vas que pre­tenden cam­biar esta situación con muy diver­sos logros. En esta entra­da sólo haré ref­er­en­cia a dos de ellas como mod­e­los dis­tin­tos de tra­ba­jo y de per­spec­ti­vas:

* Por una parte, The Euro­pean Library, un proyec­to que tiene como meta a largo pla­zo dig­i­talizar todos los doc­u­men­tos del viejo con­ti­nente y que sin embar­go tiene todo el aspec­to de ir a la deri­va pre­cisa­mente porque no com­prende, como le pasa a Gal­li­ca —inclu­i­da en ésta—, que no bas­ta con la pres­en­cia de imá­genes mon­tadas en un pdf, si no ofre­cen un tex­to que pue­da ser ras­trea­do.

* Por otra, The Inter­net Archive, que últi­ma­mente se está con­vir­tien­do en mi repos­i­to­rio favorito por varias razones: la primera es que se tra­ta de una platafor­ma libre y abier­ta, donde hay tex­tos dig­i­tal­iza­dos por multi­na­cionales como microsoft, por enti­dades y archivos públi­cos, por usuar­ios par­tic­u­lares, y for­man un gran colec­ti­vo con un interés con­tin­uo por mejo­rar la cal­i­dad de sus con­tenidos y ampli­ar­la. The Inter­net Archive no se limi­ta a hac­er aco­pio de tex­tos, sino que alber­ga con­tenidos de todo tipo, que o bien han per­di­do sus dere­chos de copia pri­va­da, o bien han sido crea­d­os bajo una licen­cia Cre­ative Com­mons, o bien han sido don­a­dos por sus autores o por casas edi­to­ri­ales que poseían los dere­chos. Lo bueno de Inter­net Archive es que tiene detrás una comu­nidad muy críti­ca y muy acti­va, un grupo amplio y prepara­do de comis­ar­ios (cura­tors) que se encar­gan de revis­ar, reseñar y recomen­dar los con­tenidos.

Por supuesto, ningu­na de las dos real­iza la tarea que he men­ciona­do ante­ri­or­mente, inclu­so Google Books sigue sien­do supe­ri­or en posi­bil­i­dades de búsque­da. Pero me parece que Inter­net Archive cuen­ta con un fac­tor que va a ser esen­cial en el futuro de la lec­tura y el estu­dio en Inter­net: la creación de una comu­nidad críti­ca y espe­cial­iza­da en torno a esos con­tenidos. Se tra­ta una de las dos piezas, sien­do la otra la creación de instru­men­tal semán­ti­co y rela­cional ade­cua­do, esen­ciales para que las bib­liote­cas vir­tuales no cor­ran la suerte de las bib­liote­cas tridi­men­sion­ales. Y a mí me fasci­na la idea de con­ver­tirme en bib­liote­cario, aunque sea un bib­liote­cario modesto y acha­coso, de este mun­do vir­tu­al.

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Algunas lecturas de interés para una postura coherente hacia Google Books:

* Google Books vs. Bison, de Mark J. Lud­wig y Mar­garet R. Wells. Estu­pen­do artícu­lo de The Library Jour­nal escrito des­de el pun­to de vista de doc­u­men­tal­is­tas y bib­liote­car­ios, que con­trastan el uso de Google Books con el sis­tema de infor­ma­ción bib­li­ográ­fi­ca de la Uni­ver­si­dad de Buf­fa­lo (BISON), los resul­ta­dos del análi­sis derivan en la der­ro­ta abso­lu­ta de Bison ante el gigante de Sil­i­con Val­ley. Las con­clu­siones, me parece, las cor­rec­tas: tenien­do en cuen­ta el pro­gre­so en la dig­i­tal­ización de fon­dos enormes, la car­rera ya está per­di­da en cuan­to a la creación de más doc­u­men­tos, pero la creación de ser­vi­cios en torno a los archivos es el que ofrece un cam­po ilim­i­ta­do de posi­bil­i­dades, a la vez que prác­ti­ca­mente desier­to por el momen­to.

* Para los ataques de dis­tin­tos gru­pos edi­to­ri­ales Europeos y algu­nas de sus insti­tu­ciones con­tra Google Books, puede verse lo que ha pasa­do en Fran­cia (1, 2, 3 y 4) o en Ale­ma­nia. Y, por con­traste, todo (1, 2 y 3) lo que ha pasa­do en España.

* Para las bon­dades de Google Books den­tro del ámbito académi­co —fuera de artícu­los de opinión como el men­ciona­do de Darn­ton—, puede entrarse con buen pie vía el análi­sis que Gre­go­ry Crane le dedicó al auge de las bases tex­tuales en inter­net hace un par de años y a las ideas de Tim O’Reil­ly sobre las necesi­dades de com­putar toda la masa bib­li­ográ­fi­ca que apor­ta el repos­i­to­rio y algunos ejem­p­los de cómo serían mod­e­los bási­cos de análi­sis. Está claro que tam­bién puede acud­irse a este recorte del doc­u­men­tal «El mun­do según Google» que habla de Google Books:

* Por últi­mo, me que­da hac­er ref­er­en­cia a la lista de recur­sos para la inves­ti­gación en Inter­net que Antho­ny Grafton hizo en The New York­er hará cosa de un año. Es a su vez una fenom­e­nal intro­duc­ción al uso de las bases de datos y las bib­liote­cas vir­tuales por oposi­ción a los archivos clási­cos.

[^1]:

Digo de momen­to porque el pro­pio Google Books tiene her­ramien­tas para señalar estos errores de modo que puedan ser sub­sana­dos y cor­regi­dos con cier­ta celeri­dad.

Las humanidades en la blogosfera

Una cosa que me ha sor­pren­di­do des­de que uso Inter­net como her­ramien­ta de tra­ba­jo es la escasa rep­re­sentación de las humanidades den­tro de la blo­gos­fera, enten­di­da esta como un enorme con­jun­to de sitios web que se actu­al­izan fre­cuente­mente y cuyos con­tenidos son index­a­dos por robots crea­d­os para dar­les una coherencia.[^1] En el desar­rol­lo de este tipo de estruc­tura para la difusión de las humanidades y la inves­ti­gación, las nacional­i­dades y la tradi­ción académi­ca sí supo­nen una difer­en­cia: no es lo mis­mo la rep­re­sentación exis­tente en el mun­do anglosajón, donde inclu­so se estable­cen lis­tas de las mejores bitá­co­ras académi­cas —como ésta, por ejem­p­lo— que la del mun­do his­páni­co.

Hoy he deci­di­do hac­er un pequeño análi­sis de las razones para esta situación den­tro del panora­ma español, con la inten­ción de ofre­cer algu­nas sug­eren­cias para una refor­ma del modo en que proyec­ta­mos nues­tra pres­en­cia en Inter­net y, quizás, dar algu­nas pis­tas para mejo­ras futuras. El cam­po de mues­tra es rel­a­ti­va­mente reduci­do, pero creo que es lo sufi­cien­te­mente rep­re­sen­ta­ti­vo para hac­erse con un panora­ma de la situación en España. He extraí­do mis con­clu­siones de las pági­nas de algunos de los más impor­tantes gru­pos de tra­ba­jo e insti­tu­ciones ded­i­ca­dos al estu­dio de la Edad Media y el Renacimien­to his­páni­co, fun­da­men­tal­mente la Aso­ciación His­páni­ca de Lit­er­atu­ra Medieval, el Grupo de Inves­ti­gación del Siglo de Oro, la Sociedad de Estu­dios Medievales y Rena­cen­tis­tas, Medieval­is­mo, la Aso­ciación Inter­na­cional de los Sig­los de Oro o Stu­dia Aurea.

Todos estas pági­nas pecan, des­de mi pun­to de vista, de un prob­le­ma fun­da­men­tal: el enfoque. Y este fal­lo de visión —o de revisión, en muchos casos— se man­i­fi­es­ta en tres errores de dis­eño y de planteamien­to que pro­ducen efec­tos inde­seables a la hora de pre­sen­tar la infor­ma­ción, a saber:

* el empleo abu­si­vo de con­tenidos estáti­cos,

* la fal­ta de actu­al­ización,

* y la fal­ta de plan­i­fi­cación.

Los tres, con diver­sa difi­cul­tad de ser sub­sana­dos, pre­sen­tan graves efec­tos en su ima­gen, puesto que no solo condi­cio­nan su per­cep­ción exter­na, sino que impri­men una ima­gen poco atrac­ti­va de su fun­cionamien­to inter­no. Lle­ga­dos a este pun­to, mi prop­ues­ta con­siste en una refor­ma rad­i­cal de los mis­mos apli­can­do los prin­ci­p­ios por los que se rige la blo­gos­fera, de man­era que puedan entrar en una red de gen­eración de con­tenidos y lle­gar a una audi­en­cia mucho más amplia de la que actual­mente tienen.

La percepción externa

Los espe­cial­is­tas que se ded­i­can a las humanidades, y fun­da­men­tal­mente a los estu­dios lit­er­ar­ios, deberían ten­er en cuen­ta las car­ac­terís­ti­cas especí­fi­cas de la platafor­ma que eli­gen para hac­erse públi­cos. Sin embar­go, la impre­sión que que­da tras ojear los sitios men­ciona­dos es que sus dis­eñadores o bien no son usuar­ios habit­uales de Inter­net, o bien no com­pren­den el medio para el que están cre­an­do con­tenidos.

En el ámbito académi­co es nor­mal que en una con­ver­sación se men­cio­nen con­cep­tos como la web semán­ti­ca, se alaben las posi­bil­i­dades divul­ga­ti­vas y colab­o­ra­ti­vas que ofrece Inter­net y demás. Por eso es tan sor­pren­dente que las pági­nas de gru­pos de inves­ti­gación asen­ta­dos no hayan sido en abso­lu­to mod­i­fi­cadas des­de hace mucho tiem­po, o que las nuevas crea­ciones no sean con­scientes de cómo ha cam­bi­a­do el entorno en este perío­do de tiem­po. Esto puede apre­cia­rse en la fal­ta de aprovechamien­to de las posi­bil­i­dades actuales de Inter­net, en la total fal­ta de interés por ampli­ar la audi­en­cia de sus con­tenidos, en la deses­ti­mación abso­lu­ta de la divul­gación de sus con­tenidos —ya no bas­ta con col­gar­los en la red—, etc. En la actu­al­i­dad, antes de con­sid­er­ar la pub­li­cación de cualquier mate­r­i­al en red, es esen­cial ser con­sciente de cómo podemos con­seguir el may­or impacto de sus con­tenidos y cómo podemos ganar un puesto de rel­e­van­cia para la indexación y pro­mo­ción de los mis­mos. El dinamis­mo de los con­tenidos, a su vez, posee una relación muy estrecha con su posi­bil­i­dad de absor­ción, y esta es una condi­ción nece­saria para su super­viven­cia, enten­di­da ésta como una pres­en­cia sig­ni­fica­ti­va.

Vieja máquina de escribir

En defin­i­ti­va, no se tra­ta de hac­er repos­i­to­rios infini­tos de tex­tos en dis­tin­tos for­matos, como tam­poco se tra­ta de edi­tar revis­tas elec­tróni­cas. Ambas estrate­gias no tienen sen­ti­do por sí mis­mas si no se cuen­ta con dos fac­tores más:

1. su ubi­cación en una base de datos que per­mi­ta búsquedas, rela­ciones entre tex­tos y, si el cor­pus lo per­mite, gener­ar cam­pos semán­ti­cos, además de

2. la posi­bil­i­dad de que esta base de datos se rela­cione con otras, de man­era que se aumente expo­nen­cial­mente con ello la efi­cien­cia en las búsquedas y no ten­ga uno que recor­rer 12 pági­nas web para ir encon­tran­do resul­ta­dos. La efi­cien­cia es un fac­tor que siem­pre puede ser mejo­ra­do y que ha de ser tenido en cuen­ta para gener­ar con­tenidos rel­e­vantes.

Así, nos encon­tramos nue­va­mente con el prob­le­ma ya men­ciona­do de fal­ta de coor­di­nación, plan­i­fi­cación y con­tac­to entre dis­tin­tos proyec­tos. Pero no es el úni­co: una de las premisas cuan­do Finn Brun­ton y yo mis­mo dis­eñamos el espa­cio vir­tu­al para el Cen­tre for Mod­ern Thought fue ayu­dar a sus com­po­nentes a com­pren­der que la pub­li­cación en la red responde a géneros dis­tin­tos a los que posi­bil­i­tan las pub­li­ca­ciones tradi­cionales en papel. Lo nor­mal era encon­trarse con entradas de blog mucho más largas que la que aho­ra mis­mo estás leyen­do, inter­ven­ciones en foros que parecían artícu­los, etcétera. Aún si esta entra­da no es el mejor ejem­p­lo, la infor­ma­ción debe dis­tribuirse de una man­era uni­forme. Por ejem­p­lo:

* Un blog, pre­cisa­mente por su con­tenido, debiera con­star de entradas más bien cor­tas, con la exposi­ción de dos o tres ideas y con el empleo del lengua­je más claro, sen­cil­lo y exac­to posi­ble. De esta man­era, el lec­tor que accede a él con cier­ta fre­cuen­cia tiene la sen­sación de estar infor­ma­do acer­ca de la activi­dad del sitio, y puede dedi­carse a merodear por los otros con­tenidos. Por tan­to, el blog sirve para lla­mar la aten­ción sobre las novedades en el web­site, para man­ten­er el con­tac­to con los lec­tores, para ofre­cer infor­ma­ción que pue­da leerse en una media de 1 a 5 min­u­tos, para ofre­cer vín­cu­los rel­e­vantes con otros sitios, etcétera.

* Mien­tras que el blog sirve para cap­tar la aten­ción de los lec­tores, los foros y otras clases de con­tenido deberían servir para apun­ta­lar ese interés. Que un sitio web vaya a ten­er estos espa­cios sig­nifi­ca dos cosas: que hay una comu­nidad lo sufi­cien­te­mente impor­tante para dar­le uso y hac­er­lo una fuente de infor­ma­ción sobre asun­tos más con­cre­tos que los toca­dos por el blog —y deriva­dos de un modo no direc­to de las entradas, puesto que para eso están los comen­tar­ios, o de los con­tenidos estáti­cos— o que la pre­sentación de los mate­ri­ales es lo sufi­cien­te­mente intere­sante y prob­lemáti­ca como para que llegue a haber una masa críti­ca que le dé uso. Si ningu­na de estas dos premisas se cumple no es sólo que no haga fal­ta el foro, sino que los dis­tin­tos escritores de los con­tenidos nece­si­tan replantearse cómo los están enfo­can­do.

En resumen, la creación de con­tenidos com­pet­i­tivos fuera del proyec­to de inves­ti­gación y fuera del ámbito académi­co espe­cial­iza­do es fun­da­men­tal. Lo que nos lle­va a la segun­da parte de esta intro­duc­ción, que denom­i­naré: «per­cep­ción inter­na».

La percepción interna

Los aspec­tos que he men­ciona­do influyen de un modo indi­rec­to en la per­cep­ción inter­na de cualquier proyec­to de inves­ti­gación que se pre­sente en la red. Pero esta per­cep­ción inter­na tiene unas car­ac­terís­ti­cas propias que sobrepasan las meras for­mu­la­ciones genéri­c­as o de pre­sentación de con­tenidos, y por eso son las más difí­ciles de cam­biar.

Cuan­do digo que sería intere­sante que los nuevos proyec­tos, o las refor­mu­la­ciones de los viejos proyec­tos y por­tales de temáti­ca históri­ca, se cen­traran en los prin­ci­p­ios de la blo­gos­fera, estoy alu­di­en­do a tres estrate­gias que deben apli­carse de man­era con­jun­ta:

1. Con­siste la primera en que los par­tic­i­pantes creen su pro­pio lugar den­tro de ese espa­cio. Es nece­saria la vis­i­bil­i­dad y la trans­paren­cia y ya no bas­ta con un sim­ple pár­rafo exponien­do un exiguo avatar de cada uno de ellos. La pres­en­cia en el proyec­to debe ser clara, así como el modo de tra­ba­jo y la per­cep­ción con respec­to a los mate­ri­ales que se pub­li­can. La man­era más efi­ciente para lograr­lo parte de la creación de con­tenidos autor­ref­er­en­ciales, por ejem­p­lo, un blog y de un foro en los que cada uno de los par­tic­i­pantes dis­cu­ta y enlace los con­tenidos estáti­cos pre­sen­ta­dos en su pro­pio repos­i­to­rio. Con esto se con­siguen dos cosas, en primer lugar, hac­er com­pren­si­ble al lec­tor la rel­e­van­cia de los con­tenidos más exten­sos que se aco­gen en la platafor­ma, así como crear una masa críti­ca en torno a ellos, ligán­do­los a su vez a la bib­li­ografía prece­dente y demás.

2. La segun­da tiene que ver con el modo en que se crea una comu­nidad. Exis­ten pági­nas web en Inter­net que se ocu­pan de temas rela­ciona­dos con la his­to­ria, el arte, la lit­er­atu­ra y demás cam­pos rela­ciona­dos con las humanidades; pero son pocas y su capaci­dad para cap­tar audi­en­cia y sus con­tenidos están muy lim­i­ta­dos. Cualquiera sabe que el prin­ci­pal interés de los par­tic­i­pantes en la blo­gos­fera se cen­tra en con­tenidos mul­ti­me­dia y en aspec­tos rela­ciona­dos con la tec­nología. Con lo que un proyec­to rela­ciona­do con nue­stro cam­po que quiera ten­er una pres­en­cia seria en Inter­net nece­si­ta de una comu­nidad acti­va que com­pren­da como artic­u­lar los con­tenidos y cómo hac­er­los atrac­tivos, de igual man­era esta comu­nidad debe ten­er pre­sente la exis­ten­cia de los rank­ings más impor­tantes —tech­no­rati, word­press, del.icio.us, etc.— y com­pren­der cuáles son las bases por las que una pub­li­cación en red gana puestos en las mis­mas y comien­za a ser enlaza­da por usuar­ios ajenos al proyec­to.

3. La ter­cera está rela­ciona­da, tenien­do en cuen­ta lo sug­eri­do en la segun­da, con la apli­cación de mod­e­los de nego­cio a la creación de pági­nas web vin­cu­ladas con proyec­tos de inves­ti­gación o con aso­cia­ciones que ten­gan la vol­un­tad de ir más allá de la cel­e­bración de con­gre­sos anuales. A este ter­cer aspec­to, por su impor­tan­cia, le dedi­caré el últi­mo aparta­do de esta prop­ues­ta.

Hacia un replanteamiento de la investigación en humanidades en la red. La aplicación de modelos de negocio

Imag­i­no a la may­or parte de mis cole­gas leyen­do el títu­lo de mi últi­mo aparta­do y lleván­dose las manos a la cabeza. Algunos con un poco de memo­ria o de mala baba, ten­drán en mente proyec­tos como Liceus, que han pasa­do de ofre­cer una infor­ma­ción bas­tante dis­cutible de un modo gra­tu­ito a medi­ante pago. Jun­to a ello, existe un prob­le­ma con­géni­to al mun­do académi­co español que com­pli­ca las cosas sobre­man­era: la sub­ven­ción de fon­dos públi­cos para la inves­ti­gación y el carác­ter fun­cionar­i­al de los puestos de pro­fe­sores.

Esto, que en prin­ci­pio podría ser una ven­ta­ja de nue­stro sis­tema sobre otros, es, sin embar­go una rémo­ra para que las humanidades cobren una rel­e­van­cia social sufi­ciente. Frente a mod­e­los como el esta­dounidense, por ejem­p­lo, en España no tiene espe­cial impor­tan­cia el atrac­ti­vo de los con­tenidos gen­er­a­dos, o si estos con­tenidos tienen un impacto social sufi­ciente para que un inves­ti­gador dado atraiga más o menos estu­di­antes, etc. Además, no hay una pre­ocu­pación seria por hac­er inves­ti­ga­ciones rel­e­vantes o atrac­ti­vas más allá del pro­pio cír­cu­lo de inves­ti­gadores, como tam­poco hay un mer­ca­do edi­to­r­i­al que pue­da per­mi­tirse pub­licar deter­mi­na­dos títu­los de una man­era rentable y muchos más prob­le­mas que, por cono­ci­dos, ahor­ro al lec­tor.

Entonces, ¿por qué hablar de un mod­e­lo de nego­cio ante el panora­ma? Bien, a pesar de que la situación es la expues­ta, con­ta­mos, sin embar­go, con un con­jun­to de ven­ta­jas que per­miten desar­rol­lar platafor­mas de un modo rápi­do, efi­ciente y con un muy bajo cos­to. Estas ven­ta­jas para la apli­cación de un mod­e­lo de nego­cio en el cam­po de las humanidades son:

* Gra­tu­idad de los con­tenidos. Todos los con­tenidos de los que se ocu­pa un espe­cial­ista como yo, por ejem­p­lo, intere­sa­do en la Baja Edad Media y el peri­o­do alto-mod­er­no, están libres de dere­chos de autor. Su edi­ción puede ser enorme­mente bara­ta y crear un fon­do de con­tenidos de gran rel­e­van­cia rel­a­ti­va­mente fácil.

* Exis­ten­cia de una grupo de espe­cial­is­tas numerosos y fácil­mente iden­ti­fi­ca­bles. A lo que debería añadir, acos­tum­bra­dos a pub­licar de man­era gra­tui­ta, existe una can­ti­dad impor­tante de doc­tores o de estu­di­antes de pos­gra­do que pueden realizar una tarea impor­tante en un proyec­to de este alcance. Los inves­ti­gadores que dispo­nen de una plaza, pueden, a su vez, per­mi­tirse inver­tir tiem­po en este tipo de proyec­tos mejo­ran­do si cabe más sus resul­ta­dos.

* La expe­ri­en­cia académi­ca. Queri­do o no, la expe­ri­en­cia académi­ca, aunque dista en numerosas oca­siones de gener­ar con­tenidos atrac­tivos para el gran públi­co, ofrece, como con­tra­parti­da, un con­jun­to de ven­ta­jas sobre cualquier otro blog­ger:

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La expe­ri­en­cia docente ayu­da sobre­man­era a com­pren­der las difi­cul­tades para expon­er un con­tenido de man­era clara y atrac­ti­va, así como a orga­ni­zar el dis­cur­so aten­di­en­do a las necesi­dades especí­fi­cas para dar a los con­tenidos un tono divul­ga­ti­vo sin perder la den­si­dad con­cep­tu­al y doc­u­men­tal

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La expe­ri­en­cia de pub­licar en revis­tas académi­cas, así como la par­tic­i­pación en proyec­tos edi­to­ri­ales de may­or enver­gadu­ra pro­por­ciona, a su vez, un val­or aña­di­do a los con­tenidos: podría ofre­cer un mod­e­lo lingüís­ti­co —y la fal­ta que harían un par de blogs de lingüís­ti­ca para su con­sul­ta— claro, donde la coheren­cia y la cor­rec­ción ortográ­fi­ca y sin­tác­ti­ca sean mod­éli­cas.

* La no-recur­ren­cia. La fal­ta de con­tenidos especí­fi­cos sobre his­to­ria a un alto niv­el, así como de tex­tos poco cono­ci­dos para el públi­co en gen­er­al y que, sin embar­go, podrían ser­les enorme­mente atrac­tivos posee un enorme val­or. De nue­vo, no es un val­or en sí, sino que depende de la creación de una masa críti­ca en torno a ellos para que lo adquier­an, pero tenien­do en cuen­ta la recur­ren­cia de una enorme can­ti­dad de con­tenidos en la red, nos encon­tramos con un cam­po casi vir­gen para la pro­duc­ción de con­tenidos en la blo­gos­fera, lo que impli­ca una atrac­ción de trá­fi­co inver­sa­mente pro­por­cional.

Exis­ten mod­e­los prece­dentes con gran éxi­to en la blo­gos­fera en castel­lano, como son weblogs s.l., que cuen­tan con un buen número de los blogs más leí­dos en castel­lano. Una de las cosas intere­santes del proyec­to dirigi­do por Julio Alon­so, es pre­cisa­mente cómo ori­en­tan los con­tenidos, como se dice en su pági­na prin­ci­pal, se tra­ta de una ori­entación ver­ti­cal, es decir, se ocu­pan de con­tenidos no rela­ciona­dos que inten­tan cubrir el aban­i­co más amplio de con­tenidos, dig­amos, pop­u­lares; mien­tras que para el caso de un proyec­to de humanidades, debería con­tarse con un mod­e­lo hor­i­zon­tal o mix­to, depen­di­en­do de su ampli­tud.

Digo esto porque creo que para que un proyec­to de un tamaño no exce­si­vo sea fun­cional, todas las entradas y noti­cias deberían estar, aunque fuer­an depen­di­entes de dis­tin­tos blogs y de dis­tin­tas per­sonas, cen­tral­izadas en un sólo por­tal, a modo de pági­na de noti­cias. La no necesi­dad de recur­rir a la pub­li­ci­dad como modo de auto-gestión, aunque habría que plantearse a largo pla­zo has­ta qué pun­to esto ofrece ben­efi­cios, y has­ta qué pun­to estos ben­efi­cios pueden emplearse en una mejo­ra de la infraestruc­tura y de los con­tenidos ofre­ci­dos por esa infraestruc­tura.

De esta man­era, un proyec­to de unas dimen­siones razon­ables —entre 5 y 10 par­tic­i­pantes activos, dig­amos— podría plantearse la creación de un por­tal muy sim­ple apoyán­dose en her­ramien­tas gra­tu­itas como los CMS joom­la o dru­pal, mien­tras que un proyec­to a gran escala, podría realizarse, por ejem­p­lo, medi­ante la coor­di­nación de blogs crea­d­os con word­press y vin­cu­la­dos por dos platafor­mas: la primera, como en el caso de weblogs s.l., un por­tal que los uniera a todos, y la segun­da, una base de datos donde pudier­an alma­ce­narse los con­tenidos a los que se hace ref­er­en­cia en cada uno de ellos. Esta base de datos debería con­tar con un motor de búsque­da potente y la posi­bil­i­dad de descar­ga de los con­tenidos por parte de los usuar­ios.

El mun­do académi­co español cuen­ta con otros prob­le­mas y tics —denom­iné­mos­los así— que difi­cul­tan que proyec­tos de estas car­ac­terís­ti­cas ten­gan éxi­to. Por supuesto, for­man parte de estruc­turas men­tales que no tienen cabi­da en esta breve prop­ues­ta de tra­ba­jo; aho­ra bien: existe un numeroso grupo de pro­fe­sion­ales inde­pen­di­entes de cier­tas estruc­turas escle­ro­ti­zadas, y creo que son el pun­to de par­ti­da para este tipo de proyec­tos.

Con­fío, por últi­mo, en que haya queda­do claro que no ata­co aquí el hecho de que la inves­ti­gación en humanidades deba ser inde­pen­di­ente de la lóg­i­ca de mer­ca­do, sino que me enfren­to al hecho —que es muchas veces lo que se quiere afir­mar cuan­do se esgrime lo ante­ri­or— de que exista una inde­pen­den­cia abso­lu­ta entre el mun­do académi­co y la lóg­i­ca de mer­ca­do. Aquí reside otro impor­tante error de per­cep­ción y, sobre todo, el uso de un util­la­je con­cep­tu­al equiv­o­ca­do. La efi­cien­cia es una premisa para la gestión y orga­ni­zación de con­tenidos, y los que for­mamos parte del mun­do académi­co deberíamos ten­er­lo como máx­i­ma pri­or­i­dad. Con respec­to a la com­pet­i­tivi­dad, no se tra­ta tan­to de que estos con­tenidos ofrez­can un rédi­to, sino de que estos con­tenidos ten­gan una rel­e­van­cia social. Si los estu­dios de his­to­ria, filosofía, lit­er­atu­ra, cul­tura o lo que se quiera no prestan aten­ción a su lugar como infor­ma­ción valiosa den­tro de Inter­net —com­pren­di­da aquí como lugar de rep­re­sentación social—, entonces está claro que no los estu­dios, sino sus trans­misores están enfo­can­do su labor de man­era errónea.

Yo, por supuesto, estoy dis­puesto a empezar a cam­biar las cosas.

[^1]:

El artícu­lo de la wikipedia sobre la blo­gos­fera requiere una revisión, sin duda, pero insiste en un aspec­to de enorme impor­tan­cia para lo que quiero dis­cu­tir en esta entra­da: el carác­ter ine­ludi­ble­mente social que tiene el Inter­net actu­al frente al carác­ter mera­mente infor­ma­ti­vo o ref­er­en­cial que tenía el Inter­net de hace unos años.

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