Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Etiqueta: Europeana

Blogs, universidad, humanidades y redes sociales

Parta­mos del tópi­co: Inter­net con­tiene cada vez más infor­ma­ción. Infini­ta­mente más, de hecho, de lo que cualquiera hubiera podi­do sospechar cuan­do todo esto empezó. Se nos comenta­ba por entonces que Inter­net cam­biaría el mun­do, aunque no se sabía muy bien cómo. Para quienes estu­vi­mos por aquí des­de el prin­ci­pio —aho­ra resul­ta que ya no somos “nativos dig­i­tales”, algo que pre­fiero no ser, si supone una lam­en­ta­ble pér­di­da de per­spec­ti­va históri­ca—, Labyrinth era uno de esos sitios que demostra­ban que Inter­net sería una her­ramien­ta impre­scindible. Despier­ta una son­risa ver aho­ra por dónde ha ido la red des­de 1994 y darse cuen­ta de que la ampliación de sus con­tenidos no hubiera tenido sen­ti­do sin el “giro social” que aho­ra la sus­ten­ta.

La mis­ión de los blogs y de las redes sociales es tan com­ple­ja y polié­dri­ca como uno quiera. Algunos las usan para suplir la soledad real con la socia­bil­i­dad vir­tu­al, otros para dar a cono­cer sus proyec­tos, otros para ten­er un espa­cio vis­i­ble en la red y así has­ta el infini­to. Pero hay algo en común a todos ellos: por ínfi­mos que sean, siem­pre debe haber con­tenidos.

A raíz de mi entra­da ded­i­ca­da a la Filología His­páni­ca, he dis­cu­ti­do con algunos cole­gas la razón de ten­er un blog; una dis­cusión para­lela, por cier­to, a otra con­ver­sación en mar­cha en el blog de un buen ami­go: Jon Beasley Mur­ray. Muchos com­pañeros insis­ten en que es una pér­di­da de tiem­po, dicen: «el tiem­po que inviertes en tu blog, es tiem­po que le restas a inves­ti­gar o a escribir pub­li­ca­ciones académi­cas». Y no les fal­ta razón, claro. Escribir un blog es un con­sumo de tiem­po y de energía con­sid­er­able, por mal que uno lo haga. Hay, sin embar­go, al menos una bue­na razón para tomarse la moles­tia: la creación de vín­cu­los entre con­tenidos que de otra man­era estarían per­di­dos en un caos informe. En este sen­ti­do, la escrit­u­ra puede con­ver­tirse en una mez­cla de eru­di­ción, archivís­ti­ca, his­to­ria y divul­gación muy atrac­ti­va.

Mapa de Internet - 15 de enero de 2006Les comenta­ba a estos cole­gas y ami­gos, que todos los libros que cono­cen, todas las rela­ciones que alber­ga su ilus­tre cabeza dejarán de exi­s­tir si no saben vert­er­las en Inter­net. Los libros que muchos amamos, los libros de mae­stros como Tof­fanin, Huizin­ga, Cur­tius, Yates, Garin, Kris­teller, Momigliano, Bak­tin y un inabar­ca­ble etcétera, son archivos de tex­to huér­fanos. Son tex­tos muer­tos. Nadie, o casi nadie, los ha eti­que­ta­do; nadie, sal­vo otros tex­tos que nacen tam­bién muer­tos, habla de ellos. Los nativos dig­i­tales no saben que exis­ten. Los his­to­ri­adores en gen­er­al, y los his­to­ri­adores de la cul­tura en par­tic­u­lar, deberían “perder más el tiem­po” reen­lazan­do esos con­tenidos den­tro de Inter­net, que algún día con­for­mará nues­tra his­to­ria y será nue­stro lega­do. Deses­ti­mar esta tarea es igno­rar la razón últi­ma de la pro­fe­sión. No están eti­que­tan­do y resum­ien­do el con­tenido en twine, deli­cious o mag­no­lia (q. e. p. d.); no están expli­can­do su impor­tan­cia y sus nex­os de conex­ión con otros con­tenidos en entradas de blogs, en la Wikipedia, en Free­base o en Knol; no están pre­sen­tán­do­los —a ami­gos y famil­ia, por ejem­p­lo— en sitios como face­book, tuen­ti, frien­feed; no están tro­ceán­do­los en twit­ter o dejan­do que los des­menuzen en menéame; etc. No bas­ta con subir con­tenidos a Inter­net. Hay tan­ta infor­ma­ción, en real­i­dad, que hac­er­lo sólo es el primer jalón del pro­ce­so, por más que la obsti­nación quiera con­fundir­lo con el pro­ce­so mis­mo.

Es posi­ble que de aquí en diez años, sal­vo los blogs —a pesar de su con­tin­uo esta­do ter­mi­nal— ninguno de esos nom­bres suene de nada. Alguien escribirá una entra­da igual que esta, y hablará de face­book o de twit­ter como yo acabo de hablar de Labyrinth. Ponién­donos bor­gianos, quizás sea yo mis­mo en este sitio o en otro com­ple­ta­mente dis­tin­to.

Se men­cionó tam­bién durante la con­ver­sación la cal­i­dad de los blogs: «no es una escrit­u­ra seria», coin­cidían. Estu­pid­ez, fal­ta de sen­ti­do del humor y de humil­dad, miedo al ries­go y a la exper­i­mentación es algo que por des­gra­cia sobra en el mun­do de la his­to­ria académi­ca. Mien­tras nosotros, que ten­emos años de for­ma­ción a nues­tras espal­das que han paga­do con sus impuestos los padres y abue­los de los nativos dig­i­tales, sig­amos pro­te­gién­donos tras las insti­tu­ciones y sus estrate­gias, mien­tras sig­amos de algu­na man­era ocul­tan­do —y no es fuerte el tér­mi­no— nues­tras inqui­etudes, intere­ses y gus­tos al mun­do, mere­cer­e­mos el ostracis­mo al que la sociedad nos con­de­na. Aho­ra mis­mo Inter­net es un mun­do sin explo­rar para la pro­fe­sión y no por fal­ta de mate­ri­ales. ¿Hay que men­cionar Euro­peana, Inter­net Archive, la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia o la British Library? Hace cin­cuen­ta años nue­stros mae­stros iban en pro­ce­sión a estos sitios a apren­der para después com­par­tir­lo con alum­nos y cole­gas. La pre­gun­ta jus­ta sería: ¿si estas insti­tu­ciones están aquí, dónde esta­mos nosotros exac­ta­mente?

En el mun­do de la inco­heren­cia más abso­lu­ta, la acad­e­mia se ded­i­ca aho­ra a recor­rer estos sitios des­de su ter­mi­nal para vol­car su con­tenido de nue­vo a papel. Tan­to se ha instau­ra­do la prédi­ca de que las humanidades sir­ven para for­mar la con­cien­cia críti­ca, que la con­cien­cia críti­ca —y el sen­ti­do común— parece haberse queda­do atrofi­a­da. Tam­bién se alzan voces en con­tra de la Uni­ver­si­dad como insti­tu­ción, pero nadie parece recor­dar ya la Uni­ver­si­dad como idea. ¿Por qué es minori­taria la pub­li­cación abier­ta de inves­ti­ga­ciones en Inter­net? ¿No se tra­ta de que la may­or parte de la gente acce­da a los con­tenidos? ¿No se tra­ta de hac­er que la cul­tura llegue al may­or número de per­sonas? ¿No se tra­ta de ayu­dar a enten­der y, en el diál­o­go, que nos ayu­den a enten­der mejor? Hace mucho tiem­po, y lo digo con tono amar­go, que este espíritu per­vive en los menos, y que­da en los más pros­ti­tu­i­do al ser­vi­cio de otro tipo de intere­ses bas­tante más mezquinos.

Hubo un tiem­po en que todo tex­to escrito era un acto de amor, no solo a la sabiduría, sino tam­bién al otro; cualquier escritor conoce mejor que nadie la ambiva­len­cia entre dis­frute, dolor y frus­tración que puede escon­der­se tras cada golpe de tecla. Una eti­mología muy sim­ple: ama­teur. Fue gra­cioso hablan­do con estos cole­gas que men­cionaran ama­teur, que no es lo mis­mo que afi­ciona­do, con cier­to des­pre­cio. Expon­erse y quer­er dar sal­i­da a tus inqui­etudes parece que despro­fe­sion­al­iza, cuan­do debiera alabarse. En la sociedad com­pet­i­ti­va y estúp­i­da en que vivi­mos ser divul­ga­ti­vo se con­funde —en no pocas oca­siones a mala fe— con saber menos, cuan­do lo que con­ll­e­va es saber más: comu­nicar, entre otras cosas. No tiene sen­ti­do dar a un lec­tor cuarenta ref­er­en­cias bib­li­ográ­fi­cas en cada entra­da. La escrit­u­ra debe man­ten­er un equi­lib­rio entre la infor­ma­ción que tienes y que merece la pena, y tus neu­ro­sis y trau­mas; si se pierde este pun­to de arranque uno ya no comu­ni­ca, diva­ga.

Manuel M. Almei­da tiene una frase en el encabeza­do de su blog, que reza “… al prin­ci­pio era el post”; me gus­taría que mis cole­gas vier­an Inter­net y la blo­gos­fera como el prin­ci­pio de algo. Releía hoy un libro clási­co (1 y 2) de Remi­gio Sab­ba­di­ni —Le scop­erte dei cod­i­ci lati­ni e gre­ci ne’ sec­oli 14 e 15— ded­i­ca­do a los motivos que impi­dieron a Europa olvi­dar su lega­do clási­co. Coluc­cio Salu­tati, Leonar­do Bruni, Pog­gio Brac­ci­oli­ni y tan­tos otros —nom­bres, me temo, oscuros sal­vo para el espe­cial­ista— recor­rieron las bib­liote­cas monás­ti­cas del con­ti­nente que habían per­maneci­do calladas durante sig­los, un silen­cio recrea­do magis­tral­mente por Umber­to Eco. Sin saber­lo, esta­ban preparan­do mate­ri­ales que ali­men­ta­rían a un nue­vo inven­to, la imprenta, que cam­biaría de modo rad­i­cal el acce­so a la infor­ma­ción en toda Europa. Quince años después de Labyrinth se nos comien­za a hac­er tarde. Y me ape­na que tal can­ti­dad de gente mucho más vál­i­da y capaz que yo no quiera ver la mar­avil­losa época que ten­emos por delante.

Quizás, solo quizás, “galopar” hoy por las regiones de Inter­net a la búsque­da de estos tesoros, y expli­car­le a quien ten­ga ganas de saber qué encier­ran, sea nues­tra mis­ión más impor­tante.

Europeana en abierto y en Beta

Euro­peana aca­ba de abrir sus puer­tas, o sus puer­tas traseras, al gran públi­co. Al igual que Klaus Graf, de Archivalia, me había hecho ilu­siones de encon­trarme con un lugar que pusiera el fon­do común europeo a la altura de las mejores colec­ciones com­pre­hen­si­vas de libros y doc­u­men­tos de Inter­net. La cosa no ha sido así.

Antes de seguir, que los habrá impa­cientes, os dejo el enlace para que podáis haceros con una cuen­ta y acced­er al sitio, solo tenéis que pin­char aquí. [actu­al­i­zo a 17 de noviem­bre: parece que se han dado cuen­ta en el servi­dor del trá­fi­co que se esta­ba redi­rigien­do des­de esta puer­ta trasera. Aho­ra habrá que esper­ar al 20.]

Tras entrar y hac­er un par de búsquedas veréis que sale mucho más a cuen­ta entrar en fon­dos par­tic­u­lares, como Gal­li­ca, por ejem­p­lo, o muchos de los que reseñé hace un par de sem­anas aquí. Es cier­to que Euro­peana ofrece una especie de motor social para estable­cer comu­nidades y gru­pos de interés, pero la ver­dad es que es tan pobre y está tan mal dis­eña­do, que direc­ta­mente lo que hace es echar para atrás. Por lo que toca al index­a­do de la infor­ma­ción, la cat­e­go­rización y demás, era de esper­ar un tra­ba­jo mucho más serio, ni siquiera fun­ciona cor­rec­ta­mente el eti­que­ta­do de los tex­tos. Sobre las imá­genes y los doc­u­men­tos, otra cosa que men­ciona Graf, la ver­dad es que son ridícu­las, minús­cu­las y mal ren­der­izadas. La edi­ción de las bib­lias de Guten­berg de Oxford se ven infini­ta­mente mejor —o, direc­ta­mente, se ven— en su lugar orig­i­nal que en este sitio. Y así un amplio etcétera.

En fin, esper­aré al lan­za­mien­to ofi­cial el día 20 a ver qué pasa. Aunque ya avisan que has­ta el año que viene el sitio no será ple­na­mente fun­cional. De momen­to podéis acced­er des­de el enlace que os he puesto. En prim­i­cia.

Espero vues­tras opin­iones y comen­tar­ios.

Google Books: el proyecto y el mercado

La noti­cia de la sem­ana en inter­net ha sido, sin duda, el pago de 125 mil­lones de dólares que Google ha prometi­do al con­sor­cio de edi­tores norteam­er­i­canos. Hace un par de meses ya me había referi­do al proyec­to de Google Books, pero creo per­ti­nente comen­tar el movimien­to a la vista de la impor­tan­cia que ten­drá para nues­tra relación con el conocimien­to en unos años. No se tra­ta de una mate­ria que ocupe úni­ca­mente a los inves­ti­gadores, sino a cualquiera mín­i­ma­mente intere­sa­do en la lec­tura.

1. El proyecto histórico

a pesar de las defi­cien­cias de algu­nas de las repro­duc­ciones de Google Books, no cabe duda de que es el proyec­to más impor­tante, con difer­en­cia, de trasla­do de un soporte a otro en la his­to­ria de la cul­tura. Y la difer­en­cia reside tan­to en el vol­u­men de la infor­ma­ción, como en su paso de un soporte físi­co a uno vir­tu­al. Expon­er­lo sí es una impre­cisión poéti­ca: la pal­abra escri­ta, des­de tiem­pos de Sócrates, siem­pre ha sufri­do el estig­ma de la vir­tu­al­i­dad, pero tam­bién la ben­di­ción de ser per­durable.

Existe otra difer­en­cia no menos rel­e­vante: la ambi­ción. El trasla­do de la cul­tura man­u­scri­ta a la cul­tura impre­sa for­ma parte de un pro­ce­so históri­co aún inacaba­do, casi 550 años después de su comien­zo; y no cabe duda de que en cada trasla­do se pier­den cosas, inevitable­mente. La cuestión es que Google se ha prop­uesto dig­i­talizar todo en el pla­zo de diez años. Habrá que pre­gun­tarse si esta trans­for­ma­ción rad­i­cal de soporte impli­cará un cam­bio igual­mente para aque­l­los que escriben o aspi­ran a escribir libros, y si todos los pasos tradi­cionales en la creación de un tex­to se con­ser­varán o desa­pare­cerán.

Está por verse si el cam­bio de soporte con­ll­e­vará un cam­bio en la prác­ti­ca de la lec­tura y de la escrit­u­ra, puesto que todavía esta­mos en los primeros pasos de un pro­ce­so que dista mucho de haberse nat­u­ral­iza­do. Y des­de luego, la elec­ción de Google para dig­i­talizar sus tex­tos es dis­cutible des­de var­ios pun­tos de vista. Si acud­i­mos de nue­vo al paso de la for­ma man­u­scri­ta a la for­ma de los tipos móviles y sobre todo a la his­to­ria de los primeros impre­sores, ver­e­mos que fue una tarea hecha con enorme mimo, y tal vez el escanea­do, el proce­sa­do OCR y la creación de archivos pdf no sea la for­ma más ele­gante, ni la más efi­ciente. Leía esta sem­ana una colum­na que aludía al prob­le­ma con algunos ejem­p­los ilus­tra­tivos: el for­ma­to dig­i­tal es infini­ta­mente más pere­cedero que el soporte físi­co. En cada paso del pro­ce­so de trasla­do se pierde infor­ma­ción, y la posi­bil­i­dad de que se cor­rompa es infini­ta­mente supe­ri­or. Cuan­do a finales del siglo XV se pro­du­jo la ver­dadera con­frontación entre la cul­tura de los escribas y la cul­tura de los tipos móviles, la gran ven­ta­ja de estos últi­mos era el tiem­po ahor­ra­do en la impre­sión, aunque se perdía el arte man­u­al —el aura en pal­abras de Ben­jamin o la dig­nità del tex­to, en pal­abras de Ves­pasiano da Bis­tic­ci, uno de los pro­duc­tores más famosos de man­u­scritos en la Flo­ren­cia de la época— la caí­da del pre­cio del libro y su alcance a un nue­vo grupo de com­pradores se amplió de modo geométri­co, al igual que los errores. En aquel momen­to ten­er una ver­sión más o menos fidedigna de un tex­to dependía tan­to del tes­ti­mo­nio que el copista tuviera ante sí como de su propia peri­cia y capaci­dad, con la imprenta, el sim­ple error de un cajista con­den­a­ba a tiradas de 500 o de mil ejem­plares.

Aho­ra la cuestión no residirá en prob­le­mas de tran­scrip­ción, sino en prob­le­mas de lec­tura de la máquina (OCR) y en prob­le­mas no tan­to de alma­ce­namien­to y copia de seguri­dad, como de longev­i­dad de los for­matos elegi­dos para sopor­tar los tex­tos. A sim­ple vista, un pdf de 40, 80 ó 120 megas no parece el soporte del futuro. Hubiera sido preferi­ble, e infini­ta­mente más cos­toso, recu­per­ar los tex­tos medi­ante OCR y cote­jo con el orig­i­nal, adap­tar­los a un for­ma­to como el tex­to puroLaTeX hubiera sido una mag­ní­fi­ca opción y un intere­san­tísi­mo proyec­to de colab­o­ración entre pro­gra­madores e his­to­ri­adores de la cul­tura del libro— y man­ten­er la maque­tación orig­i­nal de los mis­mos. Infini­ta­mente más cos­toso, sí, pero hubiera gen­er­a­do unos doc­u­men­tos no solo más duraderos, sino menos volu­mi­nosos, y con una opción de búsque­da real y pre­cisa al 100%.

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Ima­gen bajo licen­cia Cre­ative Com­mons: “More Old Books…”, de guldfinsken

2. La empresa y el mercado

vayamos a la noti­cia tal y como fue pub­li­ca­da en el blog de Google. En ella se puede encon­trar una clara vocación com­er­cial que, quizás, no había apare­ci­do en man­i­festa­ciones pre­vias del proyec­to. Como se sabe, Google empezó su tra­ba­jo de dig­i­tal­ización a par­tir de un acuer­do con Har­vard, Stan­ford, la Bib­liote­ca Públi­ca de Nue­va York, Michi­gan y Oxford. Por aquel entonces se lan­z­a­ban las cam­panas al vue­lo pen­san­do que el proyec­to sig­nifi­caría la aper­tu­ra de toda la lit­er­atu­ra exis­tente sobre cualquier mate­ria al alcance de un golpe de ratón. Y las cosas pare­cen haber cam­bi­a­do de raíz con este acuer­do.

Es cier­to, como dijo Kevin Kel­ly en una colum­na ya clási­ca, que el proyec­to de Google cumple con un anh­elo que se remon­ta a la fun­dación de la Bib­liote­ca de Ale­jan­dría, y hace inclu­so palide­cer a aquel sueño si ten­emos en cuen­ta el vol­u­men de infor­ma­ción y la acce­si­bil­i­dad que prometía… Sen­cil­la­mente se inter­pu­so la economía de mer­ca­do.

Google ha tenido que enfrentarse con una can­ti­dad no des­pre­cia­ble de casas edi­to­ri­ales por su proyec­to. Los dere­chos de autor, como tales, for­man parte indis­ol­u­ble de la cul­tura impre­sa, de la repro­duc­ción mecáni­ca, y parece que este trasvase, defin­i­ti­va­mente, va a ten­er que car­gar con ellos. La impre­sión que me ha dado tras leer el comu­ni­ca­do de Google es que el proyec­to se con­ver­tirá defin­i­ti­va­mente en algo más pare­ci­do a lo que es la tien­da de iTunes para la músi­ca o la Get­ty­im­ages para los archivos de ima­gen: un nue­vo dis­tribuidor glob­al de con­tenidos. Ya pasa­ba esto con el ser­vi­cio de PODPrint on Demand o Impre­sión bajo deman­da— que Google lle­va un tiem­po imple­men­tan­do. Pero este ser­vi­cio era útil para sosten­er el proyec­to y era una opción que Google daba a aque­l­los que querían acced­er a una copia impre­sa de mate­ri­ales descat­a­lo­ga­dos, man­te­nien­do siem­pre la opción gra­tui­ta de lec­tura en pan­talla. El acuer­do de Google de esta sem­ana no va, des­de luego, en esta direc­ción. Aho­ra bien, sería erró­neo cul­par a Google de esto. La pre­sión de las casas edi­to­ri­ales ha ido dirigi­da a man­ten­er los dere­chos de explotación sobre sus fon­dos y google, como empre­sa que es, sabe que la úni­ca man­era de con­tin­uar sin tra­bas con el proyec­to y ten­er una bib­liote­ca real­mente exhaus­ti­va, requería pagar los dere­chos de autor.

Has­ta aquí ningún prob­le­ma, pero lo que tam­bién parece derivarse del comu­ni­ca­do de Google es la posi­bil­i­dad de que las casas edi­to­ri­ales exploten sus fon­dos a través de Google Books. Habrá que ver­lo, pero es más que prob­a­ble que ya no nos encon­tremos con los enlaces a ama­zon y a otras platafor­mas para com­prar el libro —que en muchos casos ya no se encuen­tra ni de segun­da mano—, sino que el ser­vi­cio POD se extien­da a las edi­to­ri­ales con­vir­tien­do a google en una segun­da inter­me­di­aria. El nego­cio es redon­do para ambas, por un parte, Google accede a una cuo­ta de mer­ca­do y de ingre­sos que le esta­ba veda­da, y por otra, las casas edi­to­ri­ales pueden explotar de man­era real su catál­o­go durante el perío­do de vigen­cia de los dere­chos de autor, y esto últi­mo sin gas­tar nada en infraestruc­tura para la impre­sión de libros.

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Ima­gen bajo licen­cia Cre­ative Com­mons: “Print­ing Press”, de Thomas Hawk

3. La impresión, el mercado y la autoedición

afir­mar que con esto ganan las empre­sas y pierde el lec­tor es equiv­o­ca­do, por supuesto. Los que ten­emos for­ma­ción académi­ca y escribi­mos con­sul­tan­do numerosas fuentes descat­a­lo­gadas o de difí­cil acce­so esta­mos de enhorabue­na. Unos más que otros. Puesto que estoy en la Uni­ver­si­dad de Michi­gan este año, veré con suerte cómo se desen­vuelve Google Books de man­era gra­tui­ta, puesto que el acuer­do con­tem­pla que los archivos par­tic­i­pantes dis­fruten de este priv­i­le­gio, mien­tras que otras uni­ver­si­dades podrán suscribirse al ser­vi­cio como a día de hoy hacen con JSTOR, Ebsco, Chad­wick, Met­aL­ib y tan­tas otras empre­sas ded­i­cadas a la dig­i­tal­ización de tex­tos académi­cos. La con­clusión es que la cul­tura, al menos la cul­tura de los últi­mos 70 años, nun­ca será gratis. Y esto puede provo­car el resen­timien­to de un amplio colec­ti­vo de int­elec­tuales que con­sid­er­an que Google se ha aprovecha­do de las bib­liote­cas de acce­so públi­co para com­er­cializarlas. Algo que se cues­tionó cuan­do se anun­ció el proyec­to y que se sospech­a­ba hace un año y medio, es, a estas alturas, más que evi­dente. No deja de sor­pren­derme que se cues­tione que Google se com­porte como una cor­po­ración cuan­do lo es, lo que me eno­ja es que la ini­cia­ti­va de Google ha sido rel­a­ti­va­mente bara­ta, y se está pagan­do el hecho de que los gob­ier­nos no se hayan ocu­pa­do de esta tarea deján­do­lo en manos de un grupo pri­va­do. Exac­ta­mente igual que sucede en España con las empre­sas de gestión de los dere­chos de autor.

Pero ya que esta es la nat­u­raleza del proyec­to y su for­mu­lación y capaci­dad supera con mucho a otros movimien­tos como Libr­ere­mo, Inter­net Archive o Euro­peana —muy dis­tin­tos los tres, quede claro—, veamos las ven­ta­jas. Google Books abre posi­bil­i­dades intere­santes para la autoedi­ción y para la com­er­cial­ización de libros. Esto no es sólo bueno para poten­ciar la super­viven­cia y la creación de pequeñas casas edi­to­ri­ales, sino para favore­cer la pres­en­cia de autores inde­pen­di­entes. Google Books cobra su sen­ti­do al rela­cionarlo con Knol.

Ambos movimien­tos están hacien­do una apues­ta por elim­i­nar la mediación de la edi­to­ri­ales al for­mar una comu­nidad de exper­tos que crea, comen­ta y cal­i­fi­ca su tra­ba­jo. Si se imple­men­tan las her­ramien­tas nece­sarias para la indexación de Google Books, es decir, si se eti­que­tan los tex­tos que con­tiene y se vin­cu­lan unos a otros, entonces será nece­sario crear a su vez nuevas her­ramien­tas de escrit­u­ra. Com­pon­er un libro académi­co, por ejem­p­lo, en un entorno fun­cional de Google Book Search, será una expe­ri­en­cia dis­tin­ta, tan­to en el cita­do y el ref­er­en­ci­a­do, como en la lec­tura, generan­do una inmedi­atez en la lec­tura y el cote­jo de las fuentes citadas sin prece­dente históri­co. Aquí el lec­tor podrá estable­cer parámet­ros obje­tivos de críti­ca sin más necesi­dad que el tex­to, los enlaces a otros tex­tos y un ter­mi­nal. Son algunos movimien­tos a los que sumar la plau­si­ble creación de her­ramien­tas de autoedi­ción que nos harán más inde­pen­di­entes de límites edi­to­ri­ales —nor­mas de pub­li­cación, límites de car­ac­teres, etc— a cam­bio de hac­er­nos com­ple­ta­mente depen­di­entes de Google. Habrá que ver cómo la empre­sa ges­tiona este pro­ce­so e, insis­to, sería con­ve­niente una inter­ven­ción a dis­tin­tos nive­les para mar­car muy clara­mente cier­tos límites.

Sobre la cuestión de la cal­i­dad de los tex­tos, sobre todo en el ámbito de humanidades, no me pararé aquí, puesto que pre­tendo escribir una entra­da en breve ded­i­ca­da a los nuevos mod­os de escrit­u­ra académi­ca y los nuevas posi­bil­i­dades de cal­i­fi­cación de mate­ri­ales según sus méri­tos y alcance.

Conclusión

Es pre­ocu­pante el cariz que va toman­do la nat­u­raleza de Google Book Search. En lugar de crear una bib­liote­ca uni­ver­sal de libre acce­so, parece que los movimien­tos con­ducen a pen­sar en la com­er­cial­ización del lega­do uni­ver­sal. No se tra­ta de un mar­co agrad­able, a pesar de las ven­ta­jas de un sis­tema cer­ra­do para la creación de nue­vo instru­men­tal cien­tí­fi­co y com­pos­i­ti­vo, como he expuesto más arri­ba. En breve ver­e­mos si proyec­tos públi­cos como Euro­peana pueden plantear una alter­na­ti­va seria a Google.

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Aún si puede resul­tar fasci­nante hablar del libro infini­to, esto es un blog y nece­sari­a­mente requiere que las entradas sean mucho menos exten­sas que la ante­ri­or. Si te ha intere­sa­do lo que he comen­ta­do aquí, quizás dis­frutes echán­dole un vis­ta­zo a esta lista de enlaces sobre el tema:

* Google Book Search Bib­li­og­ra­phy, de Charles W. Bai­ley Jr. La bib­li­ografía más com­ple­ta sobre el proyec­to.
* New chap­ter for Google Book Search. Google Blog
* What we learned from 1 mil­lion busi­ness­es in the cloud. La visión de Google acer­ca de la com­putación sobre Inter­net o cloud com­put­ing.
* Google, moteur de recherche ou moteur de nav­i­ga­tion?. TechCrunch
* What the Google book scan­ning deal means. The Ama­teur Human­ist.
* http://sanfordlevy.wordpress.com/2008/09/03/internet-research-and-the-writing-of-philosophy-essays/. Stan­ford Levy. Sobre la escrit­u­ra de filosofía —aunque aplic­a­ble a cualquier rama de las humanidades— en el nue­vo con­tex­to.
* What Shall It Prof­it A Man?. Sergei Lobanov-Ros­tovsky en The Keny­on Review o la lec­tura apoc­alíp­ti­ca.
* Great news about Google Book Search. Lisa Gold en su fan­tás­ti­co blog o la lec­tura opti­mista.
* Google law­suits set­tled. Bejamin Zim­mer, en Lenguage Log. Sobre otra de la ven­ta­jas: la posi­bil­i­dad de acced­er aho­ra a los libros descat­a­lo­ga­dos pero bajo dere­cho de explotación.

actu­al­iza­do (6/9/2008): Podéis ver en este enlace algu­nas de las respues­tas que el ser­vi­cio legal de Google le ha dado a Siva Vaid­hyanathan.

Me encan­taría cono­cer tu opinión sobre el anun­cio de Google de esta sem­ana, tus comen­tar­ios son impor­tantes para mejo­rar la infor­ma­ción aquí recogi­da.

Fuentes documentales para el estudio del Renacimiento y la Edad Media en Internet (1)

El tema prop­uesto para esta entra­da es enorme­mente amplio y com­pli­ca­do, más si ten­emos en cuen­ta que cada sem­ana pueden apare­cer uno o dos recur­sos o nuevos repos­i­to­rios de fuentes dig­i­tal­izadas en la red. Este hecho me ha forza­do a pon­er un número a esta entra­da, para que a medi­da que vayan apare­cien­do, y yo vaya orga­ni­zan­do, nuevos mate­ri­ales ten­gan su debi­da rep­re­sentación aquí.

Al ini­cia­rse aquí el con­jun­to, voy a ocu­parme de los sitios más grandes, con más recur­sos, o aque­l­los que tienen colec­ciones a las que merece la pena echarles un vis­ta­zo. Entien­do que las fuentes doc­u­men­tales no se lim­i­tan ni a un tipo con­cre­to de tradi­ción —el libro—, ni a un tipo con­cre­to de for­ma­to —el pdf—, aunque en cada uno de los enlaces que os voy a pro­por­cionar a con­tin­uación aña­do un pequeño comen­tario para que sepáis más o menos con qué os vais a encon­trar.

Antes de abrir la lista, quiero hac­er dos apre­cia­ciones. Primero, todos los recur­sos aquí reseña­dos son de acce­so abier­to, he deja­do de lado aque­l­los que requieren un acce­so des­de una insti­tu­ción académi­ca o la suscrip­ción pre­via. La razón es sólo quiero ofre­cer aquí una lista decente de posi­bil­i­dades para inves­ti­gadores y gente intere­sa­da en la his­to­ria de la cul­tura. Lim­i­tar­la tenien­do en cuen­ta estos aspec­tos me parece que haría perder fun­cional­i­dad a la premisa. Segun­do, creo que tan­to yo como los lec­tores agrade­ceríamos que se incor­po­raran en los comen­tar­ios de esta entra­da más fuentes doc­u­men­tales. En primer lugar porque si esta infor­ma­ción te es útil, es nor­mal que con­tribuyas a mejo­rar­la den­tro de tus posi­bil­i­dades, y en segun­do lugar, porque ten­er el máx­i­mo de recur­sos recogi­dos en un sitio favorece enorme­mente que los lec­tores puedan tra­ba­jar con esta lista cuan­do ten­gan que leer por devo­ción, o bus­car por obligación, tex­tos y otros mate­ri­ales en la red.

Colecciones generales

* An Ana­lyt­ic Bib­li­og­ra­phy of On-Line Neo-Latin Texts. Dirigi­do por Dana F. Sut­ton, (Uni­ver­si­ty of Cal­i­for­nia, Irvine). Es un gran índice con todos los tex­tos de lit­er­atu­ra neo­lati­na disponibles en la red, está orga­ni­za­do por orden alfabéti­co y en la may­or parte añade un vín­cu­lo a las ver­siones com­ple­tas de dichos tex­tos en red. Es quizás el primer recur­so al que un inves­ti­gador debe acud­ir para com­pro­bar si hay opción de con­seguir los tex­tos que bus­ca en red sin necesi­dad de diri­girse a una bib­liote­ca tradi­cional. Se actu­al­iza y amplía prác­ti­ca­mente cada día, con­tan­do en el momen­to en que escri­bo esto con 27.717.

* Bib­liote­ca Ital­iana (Uni­ver­sità degli Stu­di di Roma “La Sapien­za”). Se tra­ta sin duda del proyec­to más ambi­cioso de dig­i­tal­ización y trasla­do a html de fuentes lit­er­arias. La ven­ta­ja sobre cualquier otro proyec­to de estas car­ac­terís­ti­cas es que la base para realizar­lo han sido las mejores edi­ciones disponibles, a las que solo se han quita­do la intro­duc­ción y las notas —el úni­co ámbito al que se pueden aplicar los cri­te­rios de copy­right, sal­vo en casos muy con­cre­tos de vir­tu­o­sis­mo ect­dóti­co—. Los nom­bres que recoge y la can­ti­dad de obras lo con­vierten en un lugar de ref­er­en­cia inex­cus­able para cualquier his­to­ri­ador intere­sa­do en la cul­tura del Renacimien­to y de la Edad Media o en la lit­er­atu­ra y el pen­samien­to ital­ianos en gen­er­al. En una entra­da futu­ra expli­caré las posi­bil­i­dades de tra­ba­jo con este tipo de bases de datos.

* Archiv­io del­la Latinità Ital­iana del Medio­e­vo (Uni­ver­sità di Milano, Uni­ver­sità di Napoli Fed­eri­co II, Uni­ver­sità di Paler­mo, Uni­ver­sità di Roma Tre, Uni­ver­sità di Venezia Ca’ Fos­cari, Uni­ver­sità di Verona). Enorme colec­ción de tex­tos ital­ianos de la Edad Media en for­ma­to word y rtf, con la pecu­liari­dad de que están extraí­dos de edi­ciones mod­er­nas pub­li­cadas en revis­tas y libros de difí­cil acce­so y que con­ser­van la pag­i­nación orig­i­nal. Sim­ple­mente por esta car­ac­terís­ti­ca, se tra­ta de un lugar de ref­er­en­cia para inves­ti­gadores en el peri­o­do.

* Renascence Edi­tions (Uni­ver­si­ty of Ore­gon). Impor­tante colec­ción de tran­scrip­ciones de edi­ciones fuera de explotación com­er­cial de obras del Renacimien­to. Está cen­tra­do, fun­da­men­tal­mente, en el Renacimien­to inglés.

* Les Bib­lio­thèques Virtuelles Human­istes. (IRHT y CESR). Lugar que comen­zó con la creación de un catál­o­go com­ple­to de los incun­ables exis­tentes en la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia y que ha acaba­do por no lim­i­tarse a este arco tem­po­ral. Se tra­ta de una bue­na —pero no exhaus­ti­va— colec­ción de tex­tos, con algunos ejem­plares curiosos. Las repro­duc­ciones tienen bue­na res­olu­ción, aunque sólo pueden ser con­sul­tadas como imá­genes en la propia pági­na web del proyec­to. Podéis ver una lista aquí, y bus­car títu­los aquí.

* CSL. Cor­pus Scrip­to­rum Lati­no­rum. Dirigi­do por David Can­dem (Har­vard Uni­ver­si­ty). Cer­ca de 800 entradas con tex­to com­ple­to de un amplio espec­tro de autores de todas las épocas.

* Came­na — Lateinis­che Texte der Frühen Neuzeit. Coor­di­na­do por Wil­helm Kühlmann (Uni­ver­sität Hei­del­berg) en colab­o­ración con la Bib­liote­ca de la Uni­ver­si­dad de Mannheim. Es, sin duda, uno de mis favoritos, quizás no tienen un número amplio de tex­tos, pero su división en dis­tin­tas temáti­cas —The­saurus, Poe­ma­ta, His­tor­i­ca & Polit­i­ca, Cera, Ter­mi­ni, Lem­ma­ta—, la selec­ción de autores y el cuida­do en la dig­i­tal­ización de las obras la con­vierte en una ref­er­en­cia para proyec­tos de este tipo.

* Bib­lio­the­ca Augus­tana. La sec­ción neo­lati­na está al cuida­do de Ulrich Harsch (Uni­ver­sität Aus­burg). Se tra­ta de una recopi­lación de tex­tos en latín de todas las épocas. Mi impre­sión cuan­do entro en la Bib­lio­the­ca Augus­tana es que empezó como un proyec­to enorme­mente ambi­cioso que se ha queda­do vara­do en el siglo pasa­do. Algunos de los enlaces a los tex­tos no fun­cio­nan, y otras edi­ciones, real­izadas de la man­era más sim­ple y con el fon­do más hor­ro­roso imag­in­able, difi­cul­tan su lec­tura. Puede ser de util­i­dad, sin embar­go, para encon­trar tran­scrip­ciones de tex­tos en edi­ciones antiguas.

* Perseus (Tufts Uni­ver­si­ty). Imag­i­no que todos cono­ceréis a la mejor —y una de las más vet­er­anas— pági­nas de tex­tos clási­cos en la red. La colec­ción que ofre­cen de tex­tos rena­cen­tis­tas es más bien exigua, y sobre todo ori­en­ta­da al Renacimien­to inglés y algu­nas tra­duc­ciones a la lengua de Shake­speare de Lucano y Plutar­co. Quizás de util­i­dad para hac­er algu­na com­par­a­ti­va ráp­i­da.

* White Trash Scrip­to­ri­um. Una pequeña selec­ción que incluye algu­nas obras de Cicerón, César, Pog­gio, Pon­tano, Jean Sec­ond, entre otros. Los tex­tos son dig­i­tal­iza­ciones de edi­ciones ya libres de explotación por copy­right.

Fuentes de información y catálogos

* Neo-Latin Links (Katholieke Uni­ver­siteit Leu­ven). Impor­tante colec­ción de enlaces, más amplia que la aquí expues­ta, de recur­sos en la red para el estu­dio de la lit­er­atu­ra neo­lati­na. Se tra­ta, sin embar­go, de una lista no lim­i­ta­da ni a Edad Media ni a Renacimien­to.

* Rinasci­men­to. Research Guide for Renais­sance Stud­ies. (Har­vard Uni­ver­si­ty). Al cuida­do de Michael J. Hem­met y Sebas­t­ian Hierl. Bue­na colec­ción de recur­sos para el estu­dio de la lit­er­atu­ra, la his­to­ria, el arte y la músi­ca del Renacimien­to, sin lim­itación de lengua ni de país. Aunque una amplia may­oría de los recur­sos que alber­ga requieren de una cuen­ta de usuario en la Uni­ver­si­dad de Har­vard, puede con­sul­tarse su colec­ción de pin­tu­ra. Es ori­en­ta­ti­vo sobre todo para saber cómo tra­ba­ja una uni­ver­si­dad de las grandes en el cam­po.

* His­to­ry of Medieval & Renais­sance Europe: Pri­ma­ry doc­u­ments. (Eurodocs). Crea­do por Richard Hack­en. Muy útil colec­ción de enlaces sobre his­to­ria medieval y rena­cen­tista. Es con­ve­niente echarle un vis­ta­zo con deten­imien­to porque tam­bién hay tex­tos que se encuen­tran en su servi­dor.

* Use­ful Web­sites for Renais­sance Stud­ies (Uni­ver­si­ty of War­wick). Otra lista de enlaces útil, algunos de los cuales ya se encuen­tran aña­di­dos en esta entra­da.

* Sil­va Rhetor­i­cae. Real­iza­da por Gideon Bur­ton (Brigham Young Uni­ver­si­ty), es una especie de repos­i­to­rio de tér­mi­nos retóri­cos y un dic­cionario. Aunque no sea un lugar exclu­si­va­mente ded­i­ca­do al estu­dio de la retóri­ca medieval y rena­cen­tista, sí ofrece al lec­tor una bue­na infor­ma­ción intro­duc­to­ria a con­cep­tos retóri­cos. Por supuesto, no susti­tuye a Laus­berg, pero puede ser útil ten­er­la a mano.

Colecciones especiales

* Ear­ly Man­u­scripts at Oxford Uni­ver­si­ty. Con­jun­to de man­u­scritos de las dis­tin­tas colec­ciones oxoniens­es —Bal­li­ol Col­lege, Bodleian Library, Cor­pus Christi Col­lege, Jesus Col­lege, Mag­dalen Col­lege, Mer­ton Col­lege y St. John’s Col­lege— con una cal­i­dad de repro­duc­ción excep­cional. No se tra­ta ya solo de que los espe­cial­is­tas puedan ben­e­fi­cia­rse de la increíble colec­ción de Oxford, sino que es una her­ramien­ta muy útil para que el públi­co en gen­er­al pue­da acced­er a tex­tos antes reser­va­dos a unos pocos y com­pren­der visual­mente el pro­ce­so de com­posi­ción de estos tex­tos.

* Dig­i­tal Scrip­to­ri­um (Berke­ley, Uni­ver­si­ty of Cal­i­for­nia, Ban­croft Library). Cuen­ta aho­ra mis­mo con 5.300 man­u­scritos y 24.300 imá­genes, lo que lo sitúa en uno de los catál­o­gos más impor­tantes en línea. La cal­i­dad de las ilus­tra­ciones y la riqueza de la colec­ción lo con­vierten en un lugar de visi­ta oblig­a­do.

* The War­burg Insti­tute Library Dig­i­tal Col­lec­tion (War­burg Insti­tute — Uni­ver­si­ty of Lon­don). Uno de los cen­tros mundi­ales más impor­tantes para el estu­dio del Renacimien­to debía ten­er su propia colec­ción dig­i­tal. Como podéis ver en la pági­na a la que enla­zo, la temáti­ca de dicha colec­ción es muy vari­a­da. Si prefer­ís que no os guíen en estas lides y queréis acced­er a los más de 500 pdfs, sólo tenéis que pin­char aquí.

* Verteilte Dig­i­tale Inkun­abel­bib­lio­thek (Her­zog August Bib­lio­thek Wolfen­büt­tel — Uni­ver­si­tat und Stadt­bib­lio­thek Köln). Colec­ción de incun­ables de la bib­liote­ca de Wolfen­büt­tel, que muchos recono­cen como una de las más impor­tantes colec­ciones para estu­dios sobre el Renacimien­to europeo. La colec­ción es impre­sio­n­ante y la dig­i­tal­ización de los tex­tos de bue­na cal­i­dad. La mejor car­ac­terís­ti­ca, y un ejem­p­lo del esti­lo de tra­ba­jo nece­sar­ios en este cam­po, es que todos los tex­tos han sido tran­scritos y puede bus­carse en ellos.

* Incunab­u­la Data­base (Uni­ver­si­ty of Berke­ley, Ban­croft Library). Com­ple­men­to del ante­ri­or, se tra­ta de la colec­ción de 430 incun­ables de la Ban­croft Library. A excep­ción de la búsque­da por tex­to den­tro de las obras, per­mite con­sul­tar el resto de cam­pos de man­era ráp­i­da y pre­cisa. Por des­gra­cia, no incluye los tex­tos dig­i­tal­iza­dos.

* The Waller Man­u­script Col­lec­tion (Upp­sala Uni­ver­sitet). La impre­sio­n­ante colec­ción de man­u­scritos que Erik Waller fue recopi­lan­do a lo largo de su vida, habit­ual­mente cono­ci­da como la Bib­lio­the­ca Wal­le­ri­ana. La cal­i­dad de las imá­genes es esplén­di­da y el motor de búsque­da es ple­na­mente fun­cional.

* Cor­sair. The Online Research Resource of the Pier­pont Mor­gan Library. Una impre­sio­n­ante colec­ción de 339 man­u­scritos, y que espera dig­i­talizar todos los fon­dos de la Bib­liote­ca. Al con­trario que los ante­ri­ores, sólo repro­duce las ilu­mi­na­ciones de tex­tos Medievales y Rena­cen­tis­tas, de man­era que, aunque es una fuente impor­tante para el estu­dio del arte del scrip­to­ri­um, para aque­l­los que se dediquen a búsquedas tex­tuales será una decep­ción.

* British Library Trea­sures in Full. Seis colec­ciones ded­i­cadas al Renacimien­to: Mal­o­ry’s Arthuri­an Man­u­script (aún no disponible), Shake­speare in Quar­to, Cax­ton’s Chaucer, Guten­berg Bible, Magna Car­ta, Renais­sance Fes­ti­val Books. La últi­ma de ellas es una colec­ción de 253 libros sobre fes­te­jos y cer­e­mo­nias que va des­de finales del siglo XV has­ta finales del siglo XVII. La colec­ción está mag­ní­fi­ca­mente dig­i­tal­iza­da y su interés históri­co es incues­tion­able, podéis ver la lista com­ple­ta de la colec­ción aquí.

Proyectos sobre temas específicos

* Ear­ly-Mod­ern Latin Col­lo­quia (Uni­ver­si­ty of Ken­tucky). Impor­tante colec­ción en html de los prin­ci­pales colo­quios esco­lares rena­cen­tis­tas, entre ellos los de Corvinius, Eras­mo, Vives, Mosel­lanus, Cordier y Fontanus y Pes­not. Es la mejor y más com­ple­ta colec­ción en la red. Los tex­tos, están solo en latín.

* Lin­da Hall Library (Uni­ver­si­ty of Ken­tucky). Se tra­ta de una colec­ción acogi­da bajo el mis­mo alo­jamien­to web que la ante­ri­or. Fun­da­men­tal­mente ded­i­ca­da a la his­to­ria de la cien­cia, imag­i­no que muchos se sor­pren­derán de encon­trar el De Trip­li­ci de Gior­dano Bruno o el De pon­deribus de Jor­danus Nemorar­ius, entre muchos otros. La colec­ción está en html, pero cada pági­na tran­scri­ta adjun­ta archi­vo de ima­gen de la edi­ción toma­da.

* The Medici Archive Project (The Bar­ring­ton Foun­da­tion, The DeRoy Tes­ta­men­tary Foun­da­tion, The Flo­rence Gould Foun­da­tion, Fon­dazione Monte dei Paschi di Siena, Nation­al Endow­ment of the Human­i­ties). Impre­sio­n­ante colec­ción de tres mil­lones de car­tas man­dadas y recibidas por miem­bros de la famil­ia Médi­ci entre 1537 y 1743.

* Cor­pus Thomisticum (Uni­ver­si­dad de Navar­ra). Al cuida­do de Enrique Alar­cón. Se tra­ta de una colec­ción de libre acce­so a todas las obras de Tomás de Aquino en latín, a la que se suma un índice, un lex­i­cón y una bib­li­ografía. No es nece­sario, creo, pon­er ningún adorno a la impor­tan­cia, a la alta cal­i­dad del sitio y al cuida­do impeca­ble de los tex­tos.

* Codices Elec­tron­i­ci Eccle­si­ae Colonien­sis (Uni­ver­sität zu Köln) Impor­tante Colec­ción de códices medievales de Colo­nia, pueden bus­carse los tex­tos e incluye bib­li­ografía críti­ca sobre la bib­liote­ca y muchos de los ejem­plares alber­ga­dos en dis­tin­tos for­matos.

* Ear­ly Church Fathers. Edi­ta­da por Roger Pearse. Impor­tante colec­ción de tra­duc­ciones ingle­sas de tex­tos clási­cos, tan­to grie­gos como lati­nos, todos ellos en html, en for­ma­to sim­ple y claro. Fun­da­men­tal para realizar búsquedas cruzadas tras descar­gar­los en nues­tra com­puta­do­ra, pero eso lo expli­caré otro día.

* The Com­mon Man’s Prospec­tive. Al cuida­do de E. C. Marsh. Se tra­ta en real­i­dad de una ver­sión de la ante­ri­or con tra­duc­ciones fuera de dere­chos de explotación con­ver­tidas a pdf. Podéis descar­gar los tex­tos aquí, aunque todos están en inglés.

* Bib­liote­ca Vir­tu­al Saave­dra Fajar­do. (Min­is­te­rio de Edu­cación y Cien­cia — Uni­ver­si­dad de Mur­cia) Bajo la direc­ción de José Luis Vil­la­cañas. Divi­di­da en cua­tro sec­ciones —Bib­liote­ca, Hemerote­ca, Cen­tro de Doc­u­mentación y Tri­buna—, la Bib­liote­ca Vir­tu­al Saave­dra Fajar­do de Pen­samien­to Políti­co ofrece una can­ti­dad de tex­tos de enorme impor­tan­cia para el estu­dio de las ideas políti­cas —aunque no lim­i­ta­do a ellas— en la Edad Media y el Renacimien­to español. El lec­tor va a encon­trar aquí tran­scrip­ciones de tex­tos en pdf, y dig­i­tal­iza­ciones de edi­ciones ya inen­con­tra­bles, de enorme util­i­dad. Podéis con­sul­tar su catál­o­go aquí.

* French Emblems at Glas­gow (Uni­ver­si­ty of Glas­gow). Increíble colec­ción de libros de emble­mas del siglo XVI francés e ital­iano. Aquí se encon­trarán diver­sas edi­ciones de los Emblema­ta de Alci­a­to, jun­to a Barthéle­my Aneau, Théodore de Beze, Jean Jacques Bois­sard, Gilles Cor­rozet, Hadri­anus Junius, Joannes Sam­bu­cus y algunos otros. Se tra­ta de una colec­ción ejem­plar, con repro­duc­ción dig­i­tal de las edi­ciones orig­i­nales y ver­sión elec­tróni­ca. Todos los tex­tos van acom­paña­dos, además de tra­duc­ción al inglés.

* Lit­er­atu­ra Emblemáti­ca His­páni­ca (Uni­ver­si­dade da Coruña). Bajo la direc­ción de Sagrario López Poza. Es sin duda el mejor lugar en castel­lano para aden­trarse en el estu­dio de la emblemáti­ca. La recopi­lación de enlaces a tex­tos en línea en pdf y a otros lugares de emblemáti­ca es de enorme util­i­dad, al igual que su colec­ción de libros de emble­mas españoles. Hay que hac­er­le una críti­ca al sitio, sin embar­go, el sis­tema de nave­gación dista enorme­mente de ser ami­ga­ble y ha cre­ci­do a par­tir de la pági­na orig­i­nal de 1996. Esto com­pli­ca enorme­mente la con­sul­ta y, ante todo, hace muy incó­mo­da la expe­ri­en­cia del usuario.

Bibliotecas nacionales y patrimonios

Tras la labor pio­nera de la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia —creo que no nece­si­ta pre­senta­ciones ni en su sabor orig­i­nal ni en su ver­sión beta— o de la British Library, ha habido var­ios movimien­tos impor­tantes hacia la dig­i­tal­ización de fon­dos por parte de las bib­liote­cas nacionales de var­ios país­es europeos. Sim­ple­mente doy una breve lista de aque­l­los proyec­tos nacionales o europeos que están más avan­za­dos. Por supuesto, no se tra­ta de una lista ni cer­ra­da ni lim­i­ta­da a la lit­er­atu­ra neo­lati­na. Aquí van:

* Michael. Por­tal Europeo de la cul­tura dig­i­tal y el pat­ri­mo­nio.[^1] Se tra­ta de un recur­so fun­da­men­tal, porque agluti­na todas las fuentes dig­i­tales de dis­tin­tos fon­dos europeos en un úni­co sitio. La úni­ca pega es que el servi­dor fun­ciona muy mal, con errores con­tin­u­os y car­gas eter­nas —tan­to en Europa como, por lo que puedo com­pro­bar, en Esta­dos Unidos—. Las fuentes medievales pueden con­sul­tarse aquí, y las fuentes mod­er­nas y con­tem­poráneas, entre las que se encuen­tran las rena­cen­tis­tas, aquí.

* Inter­net Archive. Es el cor­re­la­to de las ante­ri­ores para Canadá y Esta­dos Unidos, aunque con una enorme difer­en­cia: Inter­net Archive está con­stru­i­do por una comu­nidad de per­sonas que añaden, orga­ni­zan, eti­que­tan y comen­tan los mate­ri­ales. Fun­da­do en 1996, se tra­ta de un sitio que fun­ciona medi­ante dona­ciones y que incor­po­ra no sólo libros, sino todo tipo de graba­ciones de audio, de vídeo, soft­ware y demás. Su fun­cionamien­to recor­dará a muchos a la Wikipedia, y tiene cier­to pare­ci­do, lo que es evi­dente es que el que sepa bus­car den­tro de ella se encon­trará con joyas que jamás hubiera pen­sa­do que estu­vier­an en red —ni Google ni ningún motor de búsque­da index­an el archi­vo—. La visi­ta no es recomen­da­da, es obligatoria.[^2]

* Euro­peana. Se lle­va esperan­do el lan­za­mien­to de Euro­peana des­de hace tiem­po. Si no sabéis qué es, os diré que se tra­ta de una nue­va enci­clo­pe­dia apoy­a­da por todos los país­es de la Union Euro­pea. Quizás enci­clo­pe­dia no sería el tér­mi­no exac­to, se tra­ta más bien de una colec­ción dig­i­tal que aspi­ra a abar­car todo el pat­ri­mo­nio de los europeos —obras de arte expues­tas en museos públi­cos y nacionales, músi­ca, libros, vídeos, etcétera—. La pena es que todavía no está abier­ta, su inau­gu­ración será el 20 de noviem­bre de este año. De momen­to podéis ir abrien­do boca en esta entra­da. Cuan­do sea lan­za­da defin­i­ti­va­mente, le dedi­caré una en este sitio.

* The Euro­pean Library. El motor que sirve para bus­car en todas las bib­liote­cas nacionales euro­peas y que ante­ri­or­mente era cono­ci­da como Gabriel. En los tres últi­mos años ha mejo­ra­do enorme­mente en com­para­ción con como lo hacía antes. Aho­ra mis­mo alber­ga 23 bib­liote­cas nacionales que pueden bus­carse ple­na­mente —aunque los que hace­mos tra­ba­jo de archi­vo sabe­mos que quedan secre­tos ocul­tos en los ficheros de toda la vida—. Bási­ca­mente, sirve para localizar tex­tos com­ple­tos, pero sobre todo para comen­zar con el ras­treo de las primeras edi­ciones de una obra. No ya neo­lati­na, sino de cualquier lengua euro­pea. Si os intere­sa el proyec­to, la wikipedia os da una intro­duc­ción que algún alma cán­di­da debería ampli­ar.

* Bib­liote­ca Vir­tu­al del Pat­ri­mo­nio Bib­li­ográ­fi­co Español. Bajo el amparo del Min­is­te­rio de Cul­tura Español y con la colab­o­ración de las Comu­nidades autonómi­cas. A par­tir del 20 de noviem­bre estará inclu­i­da en Euro­peana, de momen­to hay que acud­ir al vín­cu­lo que he adjun­ta­do. A día de hoy cuen­ta con 696 man­u­scritos y 2474 libros impre­sos, más del doble que hace 10 meses. Habrá que ver si sigue a ese buen rit­mo de crec­imien­to, de momen­to la cal­i­dad de las repro­duc­ciones, su catál­o­go real y poten­cial y su acce­si­bil­i­dad lo con­vierten no solo en lugar impre­scindible, sino tam­bién mod­éli­co. Por cier­to, que a ella hay que sumar el Catál­o­go Colec­ti­vo del Pat­ri­mo­nio Bib­li­ográ­fi­co español, que aunque no con­tiene tex­tos dig­i­tal­iza­dos, facili­ta su local­ización y un muestreo rápi­do de edi­ciones.

* Pares. Por­tal de Archivos Españoles. Tam­bién bajo el amparo del Min­is­te­rio de Cul­tura Español, fun­da­men­tal para el tra­ba­jo de his­panistas de todo pelo por la increíble colec­ción de que dispone y que prom­ete. Si es vues­tra primera vez en el sitio, os recomien­do echar un vis­ta­zo en lo que ellos denom­i­nan inven­tario dinámi­co para saber de man­era clara qué tipo de archivos se mane­jan y el esta­do de cada uno. Como es evi­dente incluye un motor de búsque­da.

* Bib­liote­ca Dig­i­tal His­páni­ca (Bib­liote­ca Nacional de Madrid). El proyec­to de dig­i­tal­ización de la Bib­liote­ca Nacional dista enorme­mente de sus pares france­ses o británi­cos, pocas obras, selec­ciones dis­cutibles y lenti­tud inau­di­ta en su avance. Si acud­i­mos al enlace patroci­na­do de Clási­cos en la Bib­liote­ca Nacional del Insti­tu­to Cer­vantes, más de lo mis­mo, poco o nada se encon­trará aquí. Lo mejor, su pági­na de enlaces a los fon­dos dig­i­tales de la Bib­liote­ca de Cataluña, la Bib­liote­ca Dig­i­tal del Ate­neo de Madrid, la Bib­liote­ca Dig­i­tal del Real Jardín Botáni­co, la Bib­liote­ca Dig­i­tal Vas­ca, la Bib­liote­ca Dix­i­tal de Gali­cia, la Bib­liote­ca Navar­ra Dig­i­tal, la *Bib­liote­ca Valen­ciana Dig­i­tal, la Bib­liote­ca Vir­tu­al de Andalucía, la *Colec­ción Dig­i­tal Com­plutense, las Colec­ciones Dig­i­tales de la Uni­ver­si­dad de Barcelona, los *Fon­dos dig­i­tal­iza­dos de la Uni­ver­si­dad de Sevil­la, la Memo­ria Dig­i­tal de Canarias y la *SOMNI: Colec­ción Vir­tu­al del Fon­do Históri­co de la Uni­ver­si­dad de Valen­cia. He mar­ca­do con un aster­isco, de toda la lista, aque­l­las que tienen mejores colec­ciones de tex­tos rena­cen­tis­tas, con ten­den­cia a algunos real­mente difí­ciles de con­seguir por otra vía.

* BNPolona. La Bib­liote­ca Nacional de Polo­nia ha real­iza­do un enorme esfuer­zo por dig­i­talizar una amplia colec­ción de sus archivos. La colec­ción de libros impre­sos durante el siglo XVI podía con­sul­tarse sin prob­le­ma aquí, parece que han tenido algún prob­le­ma con el servi­dor, con­fiemos en que lo solu­cio­nen pron­to.

Esta entra­da for­ma parte de una serie lla­ma­da MacOSX para inves­ti­gadores en humanidades. Podréis encon­trar más enlaces a la infor­ma­ción sobre este tema en la entra­da orig­i­nal.

[^1]:

He aquí una obser­vación com­ple­ta­mente fuera de lugar, pero es un hecho que comien­za a molestarme por la fre­cuen­cia con que se da: el encabeza­do de la pági­na aparece en inglés, francés e ital­iano (!?!) pero no en castel­lano, al igual que el enlace a la pági­na en español es el últi­mo de los cin­co idiomas ofre­ci­dos, a pesar de que el orden alfabéti­co —y no eurocén­tri­co cas­poso— acon­se­jaría pon­er la opción en segun­do lugar. Quizás habría que hac­er hin­capié en que el castel­lano es a día de hoy la lengua euro­pea más habla­da en el mun­do.

[^2]:

Hay una par­tic­u­lar­i­dad con respec­to a las dis­tin­tos for­matos en los que pueden encon­trarse los doc­u­men­tos en esta pági­na. Las ver­siones en pdf de los mis­mos pueden eje­cu­tarse de for­ma muy lenta y tediosa en MacOSX, por eso es recomend­able que os descar­guéis las ver­siones en for­ma­to djvu. Para poder visu­alizar­los en vue­stro nave­g­ador es nece­sario que instaléis el plu­g­in de esta direc­ción; para eje­cu­tar­los en vue­stro orde­nador, hay un lec­tor aquí, aunque es algo inestable.

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