Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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Las 20 razones que harán de 2009 el año del libro digital

La entra­da que estáis a pun­to de leer es una tra­duc­ción más o menos libre de un artícu­lo escrito por chris andrews y pub­li­ca­do el 1 de enero por gutemberg.com. No me gus­ta demasi­a­do repe­tir con­tenidos ya disponibles en la red, pero me parece que muchas las ideas que Andrews apor­ta al futuro del Ebook ya han sido tratadas en este blog y le dan a las entradas un poco más de coheren­cia.

La apues­ta de Andrews por 2009 como el año del ebook viene deriva­da de la con­ver­gen­cia de tec­nologías: has­ta hoy, el libro dig­i­tal no había dis­fru­ta­do de pres­en­cia en la red porque carecíamos de soportes que se esta­ban imple­men­tan­do, de estruc­turas de difusión, de con­tenidos dig­i­tal­iza­dos, etc. Todos estos aspec­tos se han ido desar­rol­lan­do de man­era más o menos inde­pen­di­ente, de modo que este año se pre­sen­ta como el momen­to apropi­a­do para que todas cobren coheren­cia y con­for­men una estruc­tura efi­ciente. Sobre todo en un momen­to en que los medios de papel impre­so requieren de nuevas estrate­gias para su desar­rol­lo. Vamos con sus prop­ues­tas:

1. los nuevos lec­tores de ebooks harán que los portátiles o los iphones parez­can viejos. En 2009 ver­e­mos apare­cer tec­nologías dig­i­tales y plás­ti­cos que nos traerán soportes más ligeros, duraderos, ver­sátiles y atrac­tivos. Estos soportes supon­drán un salto estéti­co con respec­to a los portátiles y los telé­fonos móviles en el mer­ca­do. No solo serán fácil­mente trans­porta­bles, sino idó­neos tam­bién para su uso en la ofic­i­na, en el hog­ar y, lo mejor de todo, en el café.

1. se ha alcan­za­do la masa críti­ca, aho­ra se tra­ta de cre­cer. El ebook read­er o soporte para libros dig­i­tales dis­fru­ta en este momen­to de unas ven­tas sim­i­lares a las que tuvo el iPod durante sus primeros dos años en el mer­ca­do. El iPod tardó dos años en alcan­zar el mil­lón de ven­tas. En el últi­mo año, aprox­i­mada­mente medio mil­lón de usuar­ios han com­pra­do un ebook read­er, y otro medio mil­lón se valen de soportes ya estable­ci­dos —prin­ci­pal­mente el iPod o el iPhone— para la lec­tura de libros dig­i­tales.

1. mil­lones de per­sonas acced­erán por primera vez a dis­pos­i­tivos con tin­ta dig­i­tal y les encan­tará. Menos de un 1% de los inter­nau­tas ha tenido acce­so de primera mano a tec­nologías basadas en tin­ta dig­i­tal, que hacen la lec­tura sus­tan­cial­mente más agrad­able. El prin­ci­pal dis­tribuidor de la nue­va tec­nología tras los lec­tores de libros dig­i­tales es una com­pañía lla­ma­da E Ink, y habrá un cam­bio rad­i­cal en la man­era de percibir el libro dig­i­tal una vez que los usuar­ios util­i­cen los soportes que imple­men­tan dicha tec­nología.

1. si hay algo que todo el mun­do quiere hoy en día, es como­di­dad. Los libros, tan­to en su soporte en papel como dig­i­tal, son un ali­men­to diges­ti­vo para cualquier mente: per­miten tomarse una pausa, pen­sar, recor­dar y reflex­ionar en cualquier lugar. Son esta­bles y per­son­ales. Tan­to si se está leyen­do Sid­dhar­ta por enési­ma vez como acce­di­en­do a un nue­vo libro de coci­na, los libros dig­i­tales ofre­cerán el con­fort apropi­a­do para aque­l­los con inqui­etudes int­elec­tuales.

1. ¿lo que quieras cuan­do quieras?, aho­ra es prác­ti­co. ¿Cualquier libro, a cualquier hora, en cualquier sitio? ¿Te hace fal­ta encon­trar un pasaje de Ali­cia en el país de las mar­avil­las para tus hijos en este mis­mo momen­to? ¿Qué tal leer algo de poesía antes de una pre­sentación con Pow­er­point? ¿Un capí­tu­lo para algu­na de tus clases? Las ven­ta­jas prác­ti­cas de los libros dig­i­tales super­arán el vín­cu­lo emo­cional con los libros tradi­cionales.

1. ¿quieres descar­gar una pelícu­la o 1000 libros dig­i­tales? Lle­va prác­ti­ca­mente el mis­mo tiem­po, ancho de ban­da y capaci­dad de alma­ce­namien­to descar­garse 1000 libros que una pelícu­la, lo mires por donde lo mires; lo que sig­nifi­ca que el cos­to de envío es bara­to, lo que nos ben­e­fi­cia a todos. No es nece­sario con­stru­ir nuevas infraestruc­turas. Aún cuan­do no hay garan­tía de que el libro dig­i­tal ten­ga menor pre­cio que el libro en papel, cabe al menos la esper­an­za.

1. inver­sores, el pre­cio de entra­da es todavía bajo, pero subirá. En un par de años, cuan­do la indus­tria del libro dig­i­tal esté más desar­rol­la­da, el cos­to para las com­pañías que quier­an entrar en el nego­cio será mucho más ele­va­do. 2009 es el año per­fec­to para toda clase de inver­sores, inclu­so para aque­l­los intere­sa­dos en proyec­tos de bajo ries­go que les per­mi­tan ten­er un papel en un mer­ca­do de rápi­do crec­imien­to.

1. un mil­lón de libros en tus manos: es la “otra inter­net”. La may­or parte de los libros han pasa­do por un pro­ce­so de creación rig­uroso des­de la idea has­ta su pub­li­cación. Cada uno de ellos alber­ga con­tenidos úni­cos en una for­ma uni­taria. Pien­sa en un mil­lón de libros dig­i­tales como en un mil­lón de pági­nas web, cada una de unas 200 pági­nas, donde cada pági­na es fácil­mente acce­si­ble: en su con­jun­to, todos estos libros dig­i­tales rep­re­sen­tan una enorme, y nue­va, fuente de infor­ma­ción.

1. el libro es solo un for­ma­to, al igual que un cd, un vhs o un dvd. Sí, nos encanta­ban los libre­tos en los elepés como nos encan­taron —reduci­dos— en los cedés, pero nos hemos libra­do de los elepés y, pron­to, de los cedés. El libro [impre­so] es sim­ple­mente una for­ma de dis­tribuir un con­tenido que ha per­vivi­do durante los últi­mos 500 años, pero en el fon­do está ahí para trans­mi­tir un con­tenido, algo que los libros dig­i­tales pueden hac­er de una man­era mucho más efi­ciente.

1. en una pal­abra: energía. El con­sumo energéti­co de un soporte para libros dig­i­tales es notable­mente menor que el de los orde­nadores portátiles o los telé­fonos móviles. Puedes leer durante un par de sem­anas de man­era con­tin­ua antes de ten­er que pre­ocu­parte de recar­gar tu ebook read­er, sim­ple­mente com­páralo con cualquiera de los dis­pos­i­tivos que aho­ra mis­mo llevas con­ti­go.

1. autores, edi­tores y dis­tribuidores se ben­e­fi­cian. Las com­pañías ya están pre­sen­tan­do informes del amplio mar­gen de ben­efi­cio del libro dig­i­tal con respec­to al libro tradi­cional. Hay muchos costes direc­tos impli­ca­dos en la creación de libros en papel —impre­sión, trans­porte, alma­ce­namien­to…— que desa­pare­cen con el ebook. Tam­bién están los cos­tos indi­rec­tos, todo el per­son­al que se requiere en su pro­duc­ción. El libro dig­i­tal elim­i­na cos­tos e inver­sión.

1. bus­car libros está bien, pero leer­los es mejor. Si quieres pasar el tiem­po cogien­do el coche, yen­do a la libr­ería y oje­an­do los estantes está bien; pero sé sin­cero acer­ca de lo que ese tiem­po con­ll­e­va: bus­car libros no es lo mis­mo que leer­los. Encon­trar el libro más rápi­do val­ién­dote de soft­ware para bus­car­lo y descar­gar­lo impli­ca pasar más tiem­po leyen­do, así de sim­ple.

1. una autén­ti­ca tec­nología ecológ­i­ca, aún sin pro­ponérse­lo. Aún si se ha habla­do mucho sobre tec­nologías que sal­van árboles, en su may­or parte ha sido eso, pal­abras. Hace unos 20 años, yo mis­mo ensalz­a­ba el CD-ROM como la tec­nología que salv­a­ba árboles, solo para com­pro­bar que a la gente que los usa­ba le gusta­ba imprim­ir pági­nas. Aho­ra, con la tin­ta dig­i­tal desar­rol­la­da para libros elec­tróni­cos, no hay necesi­dad de imprim­ir las pági­nas para una lec­tura más cómo­da, porque será más cómo­da y ven­ta­josa en el nue­vo soporte.

1. en una economía com­pet­i­ti­va, las empre­sas bus­carán entrar en el nego­cio del libro dig­i­tal. ¿Cuán­tas com­pañías se pre­gun­tan hoy en día qué mer­ca­dos son acce­si­bles y real­mente com­pet­i­tivos? Des­de las com­pañías que desar­rol­lan infor­máti­ca de con­sumo o tele­fonía móvil, pasan­do por soporte empre­sar­i­al, todas pueden recon­fig­u­rar sus tec­nologías para crear lec­tores de libros dig­i­tales, per­iféri­cos, soft­ware y ser­vi­cios. Eso sig­nifi­ca más inver­sión en libros dig­i­tales, y más opciones para los con­sum­i­dores.

1. pruéba­lo y estarás engan­cha­do. La primera vez que descar­gas uno de tus libros favoritos por wire­less a tu lec­tor de libros dig­i­tales pierdes menos de un min­u­to, y te garan­ti­zo que no será tu últi­ma vez. Es una expe­ri­en­cia sor­pren­dente estar leyen­do de repente un libro, quizás un nue­vo libro, o un libro que no has vis­to en cin­co años, de un modo tan sim­ple. Com­pra el libro, hazte un té, y el libro está sobre tu mesa.

1. el iphone y la nin­ten­do ds sacarán y darán pub­li­ci­dad inmedi­a­ta a los libros. Hay dis­pos­i­tivos en la actu­al­i­dad que no dispo­nen de ningu­na tec­nología rela­ciona­da con la tin­ta dig­i­tal, pero pueden ofre­cer a sus usuar­ios acce­so a libros de man­era instan­tánea. Aunque la como­di­dad de la lec­tura pue­da ser un incon­ve­niente, esto sirve no obstante para acer­car a mil­lones de per­sonas a la idea de que el acce­so a libros dig­i­tales es ven­ta­joso y factible.

1. la lucha por los dere­chos de propiedad: un prob­le­ma inex­is­tente en los ebooks. Por lo que respec­ta a la músi­ca y a las pelícu­las, hubo —y todavía hay— con­fronta­ciones encen­di­das rela­cionadas con los dere­chos de propiedad int­elec­tu­al. Los libros son mucho más claros en este sen­ti­do, son una propiedad int­elec­tu­al mucho más sim­ple con menos eslabones en la pro­duc­ción de la obra. Los libros por lo gen­er­al los escribe una per­sona, com­páralo con los equipos impli­ca­dos en la creación de pelícu­las o músi­ca.

1. la enorme can­ti­dad de ebooks gratis y disponibles. Hay cien­tos de miles de libros muy cono­ci­dos en dominio públi­co, acce­si­bles de man­era gra­tui­ta, inmedi­a­ta y legal. Mien­tras que rara­mente escuchamos músi­ca o vemos pelícu­la de hace más de 50 años, es un hecho que muchos libros clási­cos que nos encan­tan se escri­bieron hace mucho tiem­po, y aún tienen su encan­to y se les da uso. Pien­sa en Ali­cia de las Mar­avil­las o El arte de la guer­ra.

1. una nue­va gen­eración de autores inde­pen­di­entes apare­cerá. Escribir y edi­tar 200 pági­nas es un tra­ba­jo duro, ya sea en impre­so o en dig­i­tal. Sin embar­go, al igual que sucede en la músi­ca, la teoría es que hay buenos autores que han sido inca­paces de pub­licar a causa del sis­tema. Aho­ra pueden pub­licar de man­era inde­pen­di­ente un libro elec­tróni­co y con­seguir un amplio impacto con su obra por muy poco dinero. Aten­ción: al igual que en la músi­ca, inde­pen­di­ente no sig­nifi­ca “bueno”, sim­ple­mente es un nue­vo vehícu­lo para nuevas voces.

1. se tra­ta del con­tenido, estúpi­do. En real­i­dad el papel o el soporte dig­i­tal son medios de trans­misión. El libro trans­mite un men­saje exten­so —sea del tipo que sea— entre un autor y tú. No olvidemos esto. Cualquier cosa que te meta en el con­tenido de una man­era más dinámi­ca, efi­ciente e infor­ma­ti­va te ben­e­fi­cia­rá. En este aspec­to, los libros dig­i­tales tienen muy bue­na nota. Se tra­ta del con­tenido, estúpi­do.

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El tex­to de Andrews refle­ja sus ideas, que no tienen por qué cor­re­spon­der­se con mis pun­tos de vista. No estoy de acuer­do en su man­era un tan­to super­fi­cial de tratar algunos de los pun­tos, aunque sí con la línea gen­er­al de su prop­ues­ta. Sin embar­go, hay que hac­er una apre­ciación impor­tante de par­ti­da: el mer­ca­do del libro dig­i­tal en el ámbito anglosajón difiere enorme­mente del his­pano. La exposi­ción de Chris me ha intere­sa­do porque no con­vierte estas difer­en­cias en el meol­lo del asun­to, sino que es capaz de hac­er una prop­ues­ta enorme­mente atrac­ti­va para todo tipo de mer­ca­dos, aprovechan­do inclu­so ele­men­tos ya exis­tentes y tec­nologías pre­vias, lo cual abara­ta enorme­mente los costes y reduce sig­ni­fica­ti­va­mente la inver­sión. Tan­to los edi­tores, como los dis­eñadores y los autores españoles y lati­noamer­i­canos deberían tomar bue­na nota y con­sid­er­ar con seriedad el panora­ma prop­uesto. De él podrían salir proyec­tos refres­cant­es y prop­ues­tas lit­er­arias, grá­fi­cas y edi­to­ri­ales con un enorme poten­cial.

Por lo que toca al ámbito académi­co, el que me es más famil­iar, el libro dig­i­tal ten­dría enorme acogi­da entre estu­di­antes, inves­ti­gadores y docentes de prác­ti­ca­mente todas las dis­ci­plinas. Con la sim­ple imple­mentación de her­ramien­tas muy comunes, podrían ten­erse en un mis­mo dis­pos­i­ti­vo todos los libros, apuntes, artícu­los y demás mate­ri­ales de la car­rera o de la inves­ti­gación, sien­do de lec­tura, eti­que­ta­do, sub­raya­do y ano­ta­do enorme­mente fácil. A la vez, si las casas edi­to­ri­ales se deci­den de una vez a ade­cen­tar los pre­cios de los libros dig­i­tales, supon­drían un enorme ahor­ro para los estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios, que podrían estar respal­da­dos, con el pago de una cuo­ta mín­i­ma, por las bib­liote­cas de sus respec­tivos cen­tros.

Cier­ro una entra­da ya demasi­a­do exten­sa, y os invi­to a que util­icéis los comen­tar­ios para mejo­rar­la y, sobre todo, para que pue­da cono­cer vue­stros pun­tos de vista sobre el tema, ampli­ar infor­ma­ción y enlaces y que charlemos un rato.

La resistencia al libro digital

Hace un tiem­po dediqué una entra­da al pre­cio del libro dig­i­tal y, sobre todo, a las malas expe­ri­en­cias que había tenido con dos libros recien­te­mente adquiri­dos en ebooks.com. Una empre­sa que, por cier­to, sigue sien­do inca­paz de solu­cionar mis prob­le­mas con ellos y que no parece dis­pues­ta a hac­er­lo.

El caso es que hoy me he encon­tra­do en Book­square con una entra­da de Kas­sia Krozs­er que denun­cia­ba de man­era muy clara y elocuente la fal­ta de visión que los edi­tores están tenien­do a la hora de com­er­cializar libros elec­tróni­cos. Esta fal­ta de ade­cuación entre el mer­ca­do y los edi­tores puede resumirse en cua­tro aspec­tos:

* el pre­cio. El ejem­p­lo que nos da el artícu­lo es uno más en la enorme lista de despropósi­tos en la dig­i­tal­ización de libros. Mien­tras que una copia en papel de ejem­plar cues­ta 27,50$, la edi­ción elec­tróni­ca es lig­era­mente más cara 27,99$. Esto podría ten­er sen­ti­do en el caso de libros descat­a­lo­ga­dos que requieren ser dig­i­tal­iza­dos des­de un impre­so, donde la obra ten­dría que recom­pon­erse, con los gas­tos de cote­jo y maque­tación deriva­dos, siem­pre que no este­mos pen­san­do en su sim­ple esca­neo, como ha hecho Cam­bridge Uni­ver­si­ty Press con parte de su fon­do. Para las novedades edi­to­ri­ales, que han sido creadas direc­ta­mente en for­ma­to dig­i­tal —volvien­do a Cam­bridge que hace tiem­po que crea sus libros, y los solici­ta, en LaTeX— y cuyo deriva­do —con may­or cos­to, evi­den­te­mente— es la obra en papel, el pre­cio es clara­mente un abu­so e injus­ti­fi­ca­ble… A menos que con­sid­er­e­mos la triste real­i­dad, gran can­ti­dad del pre­cio viene deriva­da, pre­cisa­mente, del desar­rol­lo de pro­tec­ciones dig­i­tales que van direc­ta­mente en con­tra del usuario.

* el catál­o­go. El artícu­lo de Krosz­er no se refiere a lit­er­atu­ra académi­ca, pero en este caso es indifer­ente. La lit­er­atu­ra de fic­ción y los tex­tos téc­ni­cos sufren el mis­mo prob­le­ma en la actu­al­i­dad y es que el catál­o­go en papel no cor­re­sponde con el catál­o­go del for­ma­to elec­tróni­co. Esto es jus­ti­fi­ca­ble, de nue­vo, cuan­do vamos al fon­do de una deter­mi­na­da edi­to­r­i­al, pero ridícu­lo si hablam­os de libros pub­li­ca­dos en —dig­amos— los últi­mos diez años. La cuestión de Kozs­er es en este pun­to un tan­to ingen­ua: ¿han hecho las edi­to­ri­ales un estu­dio de mer­ca­do sobre el tipo de lec­tores que con­sumen los libros? La mía sería: ¿Están dis­pues­tas las edi­to­ri­ales académi­cas a renun­ciar al lucra­ti­vo nego­cio de fir­mar con­ve­nios mil­lonar­ios con las Bib­liote­cas Uni­ver­si­tarias y Cen­tros de Inves­ti­gación para un acce­so restringi­do a su fon­do y lib­er­ar de una vez sus obras a un pre­cio razon­able?


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* el for­ma­to. Krosz­er men­ciona de pasa­da el tema del for­ma­to dicien­do que sal­vo para unos pocos títu­los, tiene poco sen­ti­do man­ten­er el for­ma­to del libro en papel en su ver­sión elec­tróni­ca. Aquí, como per­sona ded­i­ca­da a la lit­er­atu­ra y a la his­to­ria, debo dis­en­tir. Es pre­ciso man­ten­er este for­ma­to sen­cil­la­mente por una cuestión de coheren­cia a la hora de citar o referirnos al tex­to, y la mul­ti­pli­cación de edi­ciones, pag­i­na­ciones y platafor­mas, lo úni­co que podría hac­er es crear obras mucho más difí­ciles de ref­er­en­ciar y eti­que­tar, algo que es tan impor­tante para los académi­cos como para la difusión de los tex­tos en red.

* el drm. Este es mi prin­ci­pal prob­le­ma con los ebooks que están en el mer­ca­do en la actu­al­i­dad. No entien­do la estúp­i­da obsesión por pro­te­ger un pdf has­ta hac­er­lo prác­ti­ca­mente inservi­ble. ¿Qué sen­ti­do tiene que pague más por una obra en un for­ma­to que está com­ple­ta­mente lim­i­ta­do para su lec­tura? ¿Pago entonces por su inma­te­ri­al­i­dad? ¿Por poder lle­var­lo en mi orde­nador, y solo en mi orde­nador? ¿Y qué pasa si mi orde­nador ha sido lle­va­do a reparar? ¿Qué pasa si quiero leer el pdf en mi iPhone? ¿Qué pasa si ten­go 3 orde­nadores? ¿Qué pasa si quiero imprim­ir más pági­nas del libro que las que se me pone como límite?

Estos cua­tro fac­tores son impor­tantes en la evolu­ción del mun­do del libro hacia la platafor­ma dig­i­tal, y si cobran gravedad es por la propia cod­i­cia de las casas edi­to­ri­ales. El ejem­p­lo de la músi­ca nos enseña que cuan­to más retrasen y com­pliquen los edi­tores el paso al for­ma­to dig­i­tal, may­ores y más agre­si­vas serán las medi­das com­er­ciales que ten­drán que tomar a pos­te­ri­ori para recu­per­ar el ter­reno per­di­do. Kozs­er men­ciona sabi­a­mente el caso de las tien­das de iTunes y de Ama­zon y la reba­ja de pre­cios que la músi­ca está sufrien­do últi­ma­mente, y lo pro­pone con sen­ti­do como un mod­e­lo al que las edi­to­ri­ales deberían prestar aten­ción.

La dis­cusión sobre el pre­cio del libro, que cada ver se con­vierte en un tema más debati­do en Inter­net debe pon­erse en relación con estos aspec­tos y, sobre todo, pasar a for­mar parte de un debate acti­vo en la red en castel­lano.

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edi­to: pre­cisa­mente en una de las noti­cias que enlaz­a­ba más arri­ba se desta­ca­ba el fun­cionamien­to de Fic­tion­wise, que es uno de los por­tales más impor­tantes para ebooks dig­i­tales en lengua ingle­sa. El caso es que me entero —vía Boing­Bo­ing— de que una de las empre­sas encar­gadas de pro­por­cionar la encriptación de libros de Fic­tion­wise, lla­ma­da Over­drive, ha deci­di­do cer­rar el 30 de enero sin dar ningu­na razón especí­fi­ca al respec­to. Fic­tion­wise ha col­ga­do en su red una pági­na de FAQ para infor­mar a los usuar­ios de los prob­le­mas que pueden venir deriva­dos de ello: la empre­sa no dispone de las claves y cada ejem­plar está vin­cu­la­do a una com­puta­do­ra deter­mi­na­da, de man­era que si alguien quiere hac­erse con una copia pro­te­gi­da por Over­drive después del 30 de enero, le será imposi­ble abrir­la en su orde­nador.

Cuen­to esto porque refle­ja un prob­le­ma evi­dente en el drm, que es la relación de depen­den­cia crea­da entre la copia y la empre­sa provee­do­ra de pro­tec­ción de la mis­ma. Esta relación puede hac­er que partes de un catál­o­go de ebooks, o el catál­o­go com­ple­to, que­den inservi­bles en un futuro próx­i­mo, lo que supone un serio prob­le­ma para la empre­sa dis­tribuido­ra. El resul­ta­do de todo ello ya lo hemos vivi­do recien­te­mente con la músi­ca: Apple anun­ció hace un par de días que todas las can­ciones ven­di­das a través de la iTunes Store lo harían libres de drm. Se tra­ta de una bue­na noti­cia que no debe­mos agrade­cer a Apple —aunque Jobs en prin­ci­pio esta­ba en con­tra del drm— sino a Ama­zon. Apple pide a los usuar­ios que ya cuen­tan con can­ciones de su tien­da, que paguen un ter­cio de su coste orig­i­nal para elim­i­nar la pro­tec­ción. Parece claro que no se tra­ta de un prob­le­ma de los usuar­ios la aceptación o elim­i­nación del drm, sino de las propias empre­sas gestoras, pero a todas luces estas quieren sacar dinero has­ta de sus pro­pios errores.

Lo suce­di­do con la músi­ca parece dar bue­nas pis­tas de lo que ocur­rirá en un futuro próx­i­mo con el drm: ten­drá que desa­pare­cer. Los úni­cos per­ju­di­ca­dos ser­e­mos aque­l­los que hemos queri­do hac­er las cosas bien y seguir el camino traza­do por las empre­sas. Creo firme­mente que el drm pasará a la his­to­ria en breve y que en un futuro no muy lejano serán las dis­tribuido­ras de con­tenidos las que ten­drán que perseguir a los usuar­ios para que con­suman lo que ten­gan que ofre­cer. Microsoft, como siem­pre, será la excep­ción, ya que ha hecho un sis­tema de pro­tec­ción de copia mucho más com­ple­jo para su inmi­nente Win­dows 7. Creo que los usuar­ios son lo sufi­cien­te­mente inteligentes y maduros como para saber cuáles son sus posi­bil­i­dades de apo­yar otros mod­e­los de soft­ware y de difusión de la cul­tura. Has­ta entonces, solo me que­da recomen­dar que la gente que quiere pagar por los con­tenidos se haga con una copia libre de drm has­ta que se la ven­dan sin él, y entonces com­pre.

Cier­ro con algu­nas pre­gun­tas que me gus­taría que con­tes­tarais en los comen­tar­ios para seguir con el tema: ¿existe un mer­ca­do serio de libro dig­i­tal en castel­lano? y, de ser así, ¿hay mer­ca­do de ebooks académi­cos en castel­lano de edi­to­ri­ales, pon­go por caso, como Alian­za, Gre­dos, Trot­ta, Siru­ela, Fon­do de Cul­tura Económi­ca, Críti­ca, etc? ¿Prefer­ís un tex­to en papel o un tex­to elec­tróni­co bien index­a­do y con la posi­bil­i­dad de búsquedas? ¿Cuán­to estaríais dis­puestos a pagar por un libro elec­tróni­co? ¿Com­práis o habéis com­pra­do alguno y, en ese caso, cuál es vues­tra expe­ri­en­cia?

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