Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Etiqueta: bibliotecas

El libro digital, España y el modelo americano

Se ha lev­an­ta­do la polvare­da, como era pre­vis­i­ble, con respec­to al libro dig­i­tal en españa y a la penosa situación de las edi­to­ri­ales patrias con respec­to a él. Me refiero ante todo a la polémi­ca en Twit­ter y a la aira­da entra­da de Mi mesa cojea al respec­to, así como la entra­da de Econec­ta­dos a la que llego por Error500: todo indi­ca que las edi­to­ri­ales han opta­do por el inmovil­is­mo como sucedió con las discográ­fi­cas hace una déca­da, con la difer­en­cia de que diez años son muchos en lo que toca al ámbito tec­nológi­co y los usuar­ios ya tienen a su dis­posi­ción todos los medios para la creación de platafor­mas de con­tenidos que pueden ser col­madas de mate­r­i­al en muy poco tiempo.[^1] Se con­funde quien pien­sa, sin embar­go, que los edi­tores españoles no cono­cen el mer­ca­do, saben bien que ese “qui­etismo” es la acti­tud más inteligente a seguir aho­ra, porque bas­ta que suplan las infum­ables ver­siones en for­ma­to .rtf, .doc o sus refritos en .pdf por unas decentes —y revisadas y cote­jadas— en .epub, .pdf o deriva­dos para que pasen a engrosar el catál­o­go de libros piratas —y quien sepa algo de his­to­ria del libro, sabe que es tér­mi­no que ni pin­ta­do—, sola­mente apor­tan­do pér­di­das en un cam­bio de platafor­ma que es, por otro lado, inevitable.

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Ima­gen bajo licen­cia Cre­ative Com­mons: “My Kin­dle 2 now works side­ways”, de jc.westbrook

Es cier­to que el impacto de los lec­tores de libros elec­tróni­cos en España no es com­pa­ra­ble al esta­dounidense, como tam­bién es cier­to que las edi­to­ri­ales españo­las ya deberían estar preparadas para la con­viven­cia del mer­ca­do del papel y del dig­i­tal. Nues­tras edi­to­ri­ales podían haber tenido la vista sufi­ciente como para lan­zar best-sell­ers y clási­cos ano­ta­dos y prepara­dos para estu­di­antes amer­i­canos y británi­cos de español —que los hay a expuer­tas—, algo que aún puede ser un buen cam­po de prue­bas para ellas y les puede apor­tar impor­tantes ben­efi­cios a largo pla­zo. Como sea, lo que plantean las entradas men­cionadas más arri­ba es que las edi­to­ri­ales van a seguir el ejem­p­lo de las discográ­fi­cas, que nos han pre­sen­ta­do un ciclo de pér­di­das enorme —y no quiero dis­cu­tir­lo aquí— has­ta encon­trarse pau­lati­na­mente con un equi­lib­rio entre lo que los usuar­ios deman­dan y las dis­tribuido­ras están dis­pues­tas a ofre­cer. Pero la real­i­dad es que el mer­ca­do de libro cuen­ta con unos ras­gos que, bien aprovecha­dos, pueden lle­var­lo por der­roteros dis­tin­tos.

En primer lugar, el mer­ca­do de la músi­ca tiene poco o nada que ver con el mer­ca­do del libro. Mien­tras que escuchar músi­ca en un iPod o en un orde­nador con una bue­na sal­i­da de sonido tiene poco de dis­tin­to a hac­er­lo en un equipo de alta fidel­i­dad —que me per­do­nen los meló­manos—, leer un libro en soporte dig­i­tal tiene mucho de dis­tin­to al soporte en papel. Hay, claro, ven­ta­jas y desven­ta­jas. Para una per­sona como yo, que se ded­i­ca a los libros —a leer­los y a inten­tar escribir­los—, la ven­ta­ja de poder bus­car una infor­ma­ción conc­re­ta en cualquier momen­to parece de cien­cia fic­ción, y el ahor­ro de tiem­po es con­sid­er­able. Claro que esto no sig­nifi­ca que yo pue­da pro­ducir más o mejor, sino que sen­cil­la­mente ten­go una como­di­dad aña­di­da a la revisión de mis notas de lec­tura. El prob­le­ma que yo le veo a los ebooks en el ámbito académi­co —lo he comen­ta­do más veces— es el for­ma­to: los académi­cos nece­si­ta­mos saber el año de edi­ción, la edi­to­r­i­al y el lugar, el número de pági­na, y demás cosas que el ebook se salta a la tor­era, para ayu­dar a nue­stros lec­tores a encon­trar las ref­er­en­cias que men­cionamos y para que nue­stros lec­tores nos espe­ten a su vez ref­er­en­cias que nos con­tr­a­di­gan. Perder esta man­era, o no apor­tar una nue­va, de ref­er­en­ci­a­do es ina­cept­able y un error a todas luces, maxime cuan­do es fácil­mente subsanable.[^2] No cues­ta imag­i­nar un momen­to en un futuro —lejano o cer­cano— en que los libros académi­cos se publiquen úni­ca­mente en for­ma­to dig­i­tal y estén pla­ga­dos de hiper­vín­cu­los para acced­er de man­era direc­ta a fuentes que antes se men­ciona­ban, sí, y que en un acto de fe, tam­bién, teníamos que dar por bue­nas. Lle­ga­dos a ese pun­to, el ebook mostrará su poten­cial como una her­ramien­ta de estu­dio sin parangón en la his­to­ria del libro, y creo que todos debe­mos con­grat­u­larnos con lo que nos viene por delante, algo para lo que la escrit­u­ra de un blog ayu­da mucho —por eso se lo recomien­do a mis cole­gas— y para lo que creo que sería deseable un entre­namien­to especí­fi­co en los pro­gra­mas de doc­tor­a­do actuales.

Jerome and the Book.jpgDecía que el mun­do de la músi­ca y el mun­do del libro no son iguales y me gus­taría ser un poco más claro al respec­to. Mien­tras que es prác­ti­ca­mente innegable que todo el mun­do escucha y escuch­a­ba músi­ca y quien más o quien menos tiene en su casa un gen­eroso catál­o­go de CDs o mp3, en el caso de los libros es difí­cil­mente negable aque­l­la can­ti­nela impen­i­tente de años ha de que cada vez se leen menos libros en esa cabri­o­la fan­tás­ti­ca que establece una equiparación entre lec­tura y com­pra de un vol­u­men que, gra­cias a esos sitios leg­en­dar­ios lla­ma­dos bib­liote­cas, sería más que dis­cutible. Leer un libro no requiere las mis­mas destrezas que oír un dis­co o ver una pelícu­la, y hay lec­tores, prob­a­ble­mente los más abne­ga­dos, fieles y tenaces, que bus­can cosas dis­tin­tas a la lit­er­atu­ra de con­sumo, que des­de el siglo XVIII es la que ha dado rédi­tos a las edi­to­ri­ales. Es evi­dente que estas no van a poder evi­tar que Zafón, Rowl­ing, Reverte, Marías, King, Clan­cy y demás jar­ca sean piratea­d­os de man­era inmis­eri­corde, como ya lo lle­van sien­do des­de hace lus­tros; sin embar­go, las edi­to­ri­ales jue­gan con una baza que el mun­do de la músi­ca no pudo explotar, que es el de su fon­do edi­to­r­i­al. Aquí la his­to­ria cam­bia, y mucho, porque esta­mos hablan­do de libros desa­pare­ci­dos que todavía pueden prestar un enorme rendimien­to económi­co con una inver­sión mín­i­ma, puesto que ya están escritos. Hablam­os, en defin­i­ti­va, de un arco tem­po­ral que va del tiem­po de vida útil de un libro en los anaque­les de cualquier libr­ería —soy gen­eroso y obvio el com­er­cio de libros—, entre uno y cin­co años, a la duración de los dere­chos de explotación de la obra o, mutatis mutan­dis de su tra­duc­ción, que depen­di­en­do del país puede ocu­par unos gen­erosos sesen­ta años. Ahí es nada.

La neb­u­losa aquí es en real­i­dad may­or, puesto que antiguas edi­to­ri­ales que cer­raron sus puer­tas hace tiem­po —pien­so en Edi­to­ra Nacional, una trage­dia— vendieron o mal­vendieron los dere­chos de su fon­do a algún oscuro —o lumi­noso, preclaro— edi­tor que ha deci­di­do dejar esas colec­ciones dur­mien­do el sueño de los jus­tos. Un esca­neo, un ocr con­cien­ci­u­do, una cuida­dosa cor­rec­ción —para ade­cuarse al orig­i­nal, no con afán de mejo­rar­lo, o con opción si cabe de una “fe de erratas”— y una maque­tación con­ser­van­do tipo, cuer­po, pag­i­nación y demás y voilá, uno verá que dis­tribuyen­do el archi­vo por unos 8 euros va a encon­trarse con que unos 2.000 pro­fe­sores uni­ver­si­tar­ios des­perdi­ga­dos por el mun­do —es un decir— y un gen­eroso número de estu­di­antes, si aquél­los se ani­man a incor­po­rar el tex­to en sus cur­sos, se com­prarán el libro de mar­ras de la colec­ción. Pong­amos otros 1.000 alum­nos y ya esta­mos en 3.000, que mul­ti­pli­ca­do da la friol­era de 24.000 euros, algo que par­tien­do de la nula pro­duc­ción de ben­efi­cios actu­al haría que al mun­do de los edi­tores les tuviera que apare­cer el sím­bo­lo del euro cen­tel­le­an­do en sus pupi­las. No te cuen­to si nos ofrecier­an la Bib­liote­ca de vision­ar­ios, het­ero­dox­os y mar­gin­a­dos, las obras com­ple­tas de Julio Caro Baro­ja, las de Marceli­no Menén­dez Pelayo, Ramón Menén­dez Pidal, Dáma­so Alon­so, o los mag­nifi­cos estu­dios de José Deleito y Piñuela a un pre­cio espe­cial de lan­za­mien­to.

William Morris - ejemplo de página impresaMen­ciono esto porque sí hay cosas que un edi­tor puede apren­der del mun­do del dis­co: remas­teri­zar obras clási­cas y casi per­di­das. Aquí Google Books, con su fal­ta de cuida­do y amor por el tex­to y por su ren­der­iza­do, jun­to a su pobre sis­tema de búsquedas, ha deja­do una vía abier­ta para los edi­tores en el sen­ti­do clási­co: aque­l­los que ama­ban el libro como obje­to además de como con­tenido. Las opciones del libro elec­tróni­co deben dar la opción de volver a trans­mi­tir ese amor, de reed­u­car estéti­ca­mente al públi­co. Uno puede hac­er un tra­ba­jo de maque­ta­do y com­posi­ción sigu­ien­do el orig­i­nal pero puede ofre­cer anexa una ver­sión ampli­a­da a la que adjun­tar apéndices que per­mi­tan un lec­tura actu­al­iza­da —para eso vale­mos los his­to­ri­adores, los filó­so­fos, los filól­o­gos y demás razas de Mor­dor—, la incor­po­ración de mate­ri­ales de difí­cil acce­so hace cuarenta años y hoy a un click de dis­tan­cia, obje­tos grá­fi­cos y audio­vi­suales, etc. Creo que cuan­do Apple —sien­to men­cionar al san­to de mi devo­ción— anun­ció la creación de iTunes LP esta­ba pen­san­do en una fór­mu­la que a ellos les ha ido bas­tante bien, y que podría adap­tarse de la sigu­iente man­era al mun­do del libro dig­i­tal: es cier­to que hay .rtfs, .docs, .pdfs y demás pul­u­lan­do por la red, pero hay una man­era de pre­sen­tar los con­tenidos y unos con­tenidos deter­mi­na­dos que solo pueden ser orga­ni­za­dos por el edi­tor que posee los dere­chos de más obras, es nece­sario crear obje­tos de arte que nadie quiera piratear, tan­to por la platafor­ma en la que se ven como por las ven­ta­jas inher­entes que con­ll­e­va su com­pra. Y creo que todo ello debería ser exci­tante por el reto que supone para el mer­ca­do edi­to­r­i­al. No ha habido un momen­to con may­ores posi­bil­i­dades cre­ati­vas para escritores, dis­eñadores y creadores de con­tenido des­de las pren­sas de William Mor­ris y las obras que pueden pro­ducirse lle­varían la expe­ri­en­cia de la lec­tura y del apren­diza­je a un nue­vo niv­el. Aquí la peri­cia del edi­tor en la selec­ción de los tex­tos para sus colec­ciones, y el tra­ba­jo que durante años la edi­to­r­i­al ha real­iza­do esco­gien­do con mimo sus títu­los se verá enorme­mente rec­om­pen­sa­dos. Espero que la platafor­ma que Apple prepara esté a la altura de dichas posi­bil­i­dades exper­i­men­tales y, de ser así, que no que­den estas en lo anecdóti­co.

La entra­da de Mi mesa cojea men­ciona­da al prin­ci­pio de este tex­to incide en un hecho dis­tin­to al que yo comen­to, al enfo­carse pri­mor­dial­mente a la lit­er­atu­ra de con­sumo. He tenido la posi­bil­i­dad de uti­lizar un Kin­dle y un Nook estos días y, sin­ce­ra­mente, no es la expe­ri­en­cia de lec­tura que bus­co, ni lo que espero para cam­biarme de papel a un dis­pos­i­ti­vo nue­vo. Además de las razones ante­ri­or­mente aduci­das, ten­go claro que no voy a uti­lizar un lec­tor de libros elec­tróni­cos donde su estéti­ca —y me refiero a cues­tiones tipográ­fi­cas, de caja y demás cosas que no tienen por qué pre­ocu­par a todo el mun­do— es como poco aber­rante. Pero la críti­ca de Jose A. Pérez es acer­ta­da, las edi­to­ri­ales deberían ten­er unos con­tenidos a la espera de soporte, y no al con­trario, si el soporte ade­lan­ta a los con­tenidos y las pre­ocu­pa­ciones por el libro como tal son mín­i­mas —uno no sabe qué tra­duc­ción, qué edi­ción y con qué garan­tías la está leyen­do— en un amplio espec­tro de lec­tores, las edi­to­ri­ales van a sufrir con sus títu­los tradi­cional­mente más renta­bles. Quizás sea el momen­to de un cam­bio en el par­a­dig­ma tradi­cional del mer­ca­do librario, que decía que los rédi­tos obtenidos de las obras más ven­di­das servían para pub­licar las obras real­mente impor­tantes y de cal­i­dad, quizás el paso al libro elec­tróni­co per­mi­ta que las edi­to­ri­ales ofrez­can a su públi­co, a pre­cios com­pet­i­tivos, obras raras y her­mosas y que sean estás las que per­mi­tan no su super­viven­cia, sino una nue­va edad dora­da. Por soñar, que no quede.

actu­al­ización: Al hilo del debate algunos blogs han pub­li­ca­do algu­nas entradas de tan­to interés lig­era­mente ante­ri­ores a esta o pos­te­ri­ores. Hago aquí una pequeña lista aprox­i­ma­ti­va de algu­nas de las que me han lla­ma­do más la aten­ción:

* “El miedo a la copia ile­gal deja pasar una opor­tu­nidad de nego­cio con los e‑books en España”, en Madrid Pro­gre­sista. Comen­tar­ios en Menéame.
* “Su Bib­lia, seño­ra min­is­tra”, de Blogu­ion­istas. Con una intere­sante apre­ciación de un edi­tor sobre los dere­chos de autor y de explotación de las obras descat­a­lo­gadas.
* De nue­vo sobre los títu­los descat­a­lo­ga­dos, podéis ver esta entra­da de The Pub­lic Domain y los comen­tar­ios en castel­lano en menéame, que dan una bue­na idea de las pos­turas, opin­iones y acti­tudes más difun­di­das en torno al libro dig­i­tal.
* El anteproyec­to de ley de economía sostenibleaquí des­de la pági­na del min­is­te­rio— ofrece bas­tantes respues­tas, de las que muchas son clara­mente anti­con­sti­tu­cionales, a aque­l­los que se pre­ocu­pen por cual será el nue­vo panora­ma en la creación, dis­frute y difusión de copias dig­i­tales por la red. Tenéis artícu­los de opinión al respec­to, en un tono muy sim­i­lar, en Del dere­cho y las nor­mas, Enrique Dans, Merode­an­do, La aldea irre­ductible, Interi­uris, Ver­sus y Error 500.
* “El mun­do edi­to­r­i­al dis­cute cómo con­tro­lar la piratería en el ‘e‑book’ “, Pedro Val­lín, en La Van­guardia.

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[^1]:
No deja de sor­pren­derme leer algu­nas de las per­las de la entra­da de Econec­ta­dos —«Dime un libro y lo encuen­tro en Google gratis», «lo sien­to por los libreros, pero van a desa­pare­cer ráp­i­da­mente», «los libreros están ame­nazan­do a las edi­to­ri­ales con quitar sus libros de la vista si venden libros elec­tróni­cos en sus webs. Pura mafia. Igual de mafia que la ley españo­la que obliga a vender el libro a un pre­cio úni­co para pro­te­ger a las libr­erías pequeñas. Lo sien­to, pero aquí debe haber lib­er­tad; y aho­ra mis­mo en este ter­reno no hay ni algunos quieren dejar», «Mmuchísi­mas [sic.] libr­erías cer­rarán, lo sien­to por los libreros tradi­cionales pero así es la dig­i­tal­ización que hace más acce­si­ble todo. Podremos leer en segun­dos cualquier libro este­mos donde este­mos», etc.— que, como en el caso de la músi­ca, demues­tran un desconocimien­to abso­lu­to de lo que es un edi­tor, un pro­duc­tor musi­cal, un librero, por no ir ya direc­ta­mente a un tex­to cuida­do, una tra­duc­ción con garan­tías, etc. No seré yo quien defien­da mod­e­los de mer­ca­do caducos ni los abun­dantes abu­sos que hay en los pre­cios de la músi­ca y los libros, pero comien­za a ser exas­per­ante la total fal­ta de conocimien­to en los defen­sores del todograti­sa­ho­ray­porquesí de lo que con­ll­e­va dis­eñar una colec­ción de libros o de dis­cos y lo que hay detrás de pro­ducir­los con el cuida­do nece­sario.

[^2]:
Inclu­so por el número de pal­abra en el tex­to.

Inventarios de Bibliotecas Medievales Italianas

La sis­mel (Soci­etá Inter­nazionale per lo Stu­dio del Medio­e­vo Lati­no), bajo los aus­pi­cios del Min­is­te­rio per i Beni e le Attiv­ità Cul­tur­ali, jun­to con la Direzione Gen­erale per i Beni Librari y los Isti­tu­ti Cul­tur­ali ed il Dirit­to d’Au­tore, puso hace tiem­po en la pági­na de la Bib­liote­ca Dig­i­tale Ital­iana un recur­so de enorme util­i­dad para aque­l­los intere­sa­dos en la cul­tura medieval y rena­cen­tista.

Los Inven­tari delle bib­lioteche medievali ital­iane (sec. IXXVI) son una enorme can­ti­dad de recur­sos —mono­grafías, lis­ta­dos bib­li­ográ­fi­cos, estu­dios de con­jun­to y catál­o­gos— que pueden descar­garse de man­era gra­tui­ta para su con­sul­ta. Lo que el sis­mel ha hecho ha sido dig­i­talizar 389 doc­u­men­tos —entre mono­grafías y artícu­los— y subir­los en pági­nas indi­vid­uales en jpeg. Para aque­l­los que uséis Win­dows o Lin­ux, sabéis que la con­ver­sión de var­ios jpeg en un solo pdf es una operación muy sen­cil­la, al igual que en OSX.

El caso es que podéis encon­trar, entre muchas otras cosas, el inven­tario clási­co de Anto­nio Man­fre­di sobre la bib­liote­ca del papa Nicolás V, o el artícu­lo de Anto­nio Alta­mu­ra sobre la bib­liote­ca aragone­sa de Gio­van Mar­co Cini­co.

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Ima­gen deriva­da a par­tir de licen­cia Cre­ative Com­mons. Orig­i­nal: “Old Book­shelf”, por Mararie

Por lo que he podi­do ver, muchos de los doc­u­men­tos dis­tan de estar com­ple­tos, como, por ejem­p­lo, el estu­dio de Alfon­so D’Am­a­to sobre los domini­cos en la Uni­ver­si­dad de Bolo­nia, el utilísi­mo tra­ba­jo de Arman­do Verde sobre el Estu­dio flo­renti­no entre 1473 y 1503 o el clási­co de Chris­t­ian Bec sobre los libros de los flo­renti­nos en los sig­los XV y XVI. El moti­vo de las muti­la­ciones, para ser fran­cos, se me escapa. En un primer momen­to pen­sé que lo que habían hecho era copi­ar sim­ple­mente los catál­o­gos y declara­ciones de pat­ri­mo­nio bib­li­ográ­fi­co del peri­o­do, pero pos­te­ri­or­mente vi —en Let­ter­atu­ra e cul­tura veneziana del Quat­tro­cen­to, de Bruno Nar­di, por ejem­p­lo— que estos mis­mos lis­ta­dos tam­poco esta­ban com­ple­tos.

Quizás esté rela­ciona­do con dere­chos de autor o quizás haya una ori­entación temáti­ca en las selec­ciones —algo que dudo por los que he podi­do hojear—; des­de luego, ni la pági­na web del proyec­to, ni la ficha en Michael, ni la blo­gos­fera ofre­cen una respues­ta sat­is­fac­to­ria. Si alguien conoce este proyec­to y sabe el moti­vo y si va a ten­er con­tinuidad, le estaría enorme­mente agrade­ci­do de que me infor­mara.

En fin, os deseo que encon­tréis algo de vue­stro interés —y com­ple­to— en este catál­o­go.

Fuentes documentales para el estudio del Renacimiento y la Edad Media en Internet (1)

El tema prop­uesto para esta entra­da es enorme­mente amplio y com­pli­ca­do, más si ten­emos en cuen­ta que cada sem­ana pueden apare­cer uno o dos recur­sos o nuevos repos­i­to­rios de fuentes dig­i­tal­izadas en la red. Este hecho me ha forza­do a pon­er un número a esta entra­da, para que a medi­da que vayan apare­cien­do, y yo vaya orga­ni­zan­do, nuevos mate­ri­ales ten­gan su debi­da rep­re­sentación aquí.

Al ini­cia­rse aquí el con­jun­to, voy a ocu­parme de los sitios más grandes, con más recur­sos, o aque­l­los que tienen colec­ciones a las que merece la pena echarles un vis­ta­zo. Entien­do que las fuentes doc­u­men­tales no se lim­i­tan ni a un tipo con­cre­to de tradi­ción —el libro—, ni a un tipo con­cre­to de for­ma­to —el pdf—, aunque en cada uno de los enlaces que os voy a pro­por­cionar a con­tin­uación aña­do un pequeño comen­tario para que sepáis más o menos con qué os vais a encon­trar.

Antes de abrir la lista, quiero hac­er dos apre­cia­ciones. Primero, todos los recur­sos aquí reseña­dos son de acce­so abier­to, he deja­do de lado aque­l­los que requieren un acce­so des­de una insti­tu­ción académi­ca o la suscrip­ción pre­via. La razón es sólo quiero ofre­cer aquí una lista decente de posi­bil­i­dades para inves­ti­gadores y gente intere­sa­da en la his­to­ria de la cul­tura. Lim­i­tar­la tenien­do en cuen­ta estos aspec­tos me parece que haría perder fun­cional­i­dad a la premisa. Segun­do, creo que tan­to yo como los lec­tores agrade­ceríamos que se incor­po­raran en los comen­tar­ios de esta entra­da más fuentes doc­u­men­tales. En primer lugar porque si esta infor­ma­ción te es útil, es nor­mal que con­tribuyas a mejo­rar­la den­tro de tus posi­bil­i­dades, y en segun­do lugar, porque ten­er el máx­i­mo de recur­sos recogi­dos en un sitio favorece enorme­mente que los lec­tores puedan tra­ba­jar con esta lista cuan­do ten­gan que leer por devo­ción, o bus­car por obligación, tex­tos y otros mate­ri­ales en la red.

Colecciones generales

* An Ana­lyt­ic Bib­li­og­ra­phy of On-Line Neo-Latin Texts. Dirigi­do por Dana F. Sut­ton, (Uni­ver­si­ty of Cal­i­for­nia, Irvine). Es un gran índice con todos los tex­tos de lit­er­atu­ra neo­lati­na disponibles en la red, está orga­ni­za­do por orden alfabéti­co y en la may­or parte añade un vín­cu­lo a las ver­siones com­ple­tas de dichos tex­tos en red. Es quizás el primer recur­so al que un inves­ti­gador debe acud­ir para com­pro­bar si hay opción de con­seguir los tex­tos que bus­ca en red sin necesi­dad de diri­girse a una bib­liote­ca tradi­cional. Se actu­al­iza y amplía prác­ti­ca­mente cada día, con­tan­do en el momen­to en que escri­bo esto con 27.717.

* Bib­liote­ca Ital­iana (Uni­ver­sità degli Stu­di di Roma “La Sapien­za”). Se tra­ta sin duda del proyec­to más ambi­cioso de dig­i­tal­ización y trasla­do a html de fuentes lit­er­arias. La ven­ta­ja sobre cualquier otro proyec­to de estas car­ac­terís­ti­cas es que la base para realizar­lo han sido las mejores edi­ciones disponibles, a las que solo se han quita­do la intro­duc­ción y las notas —el úni­co ámbito al que se pueden aplicar los cri­te­rios de copy­right, sal­vo en casos muy con­cre­tos de vir­tu­o­sis­mo ect­dóti­co—. Los nom­bres que recoge y la can­ti­dad de obras lo con­vierten en un lugar de ref­er­en­cia inex­cus­able para cualquier his­to­ri­ador intere­sa­do en la cul­tura del Renacimien­to y de la Edad Media o en la lit­er­atu­ra y el pen­samien­to ital­ianos en gen­er­al. En una entra­da futu­ra expli­caré las posi­bil­i­dades de tra­ba­jo con este tipo de bases de datos.

* Archiv­io del­la Latinità Ital­iana del Medio­e­vo (Uni­ver­sità di Milano, Uni­ver­sità di Napoli Fed­eri­co II, Uni­ver­sità di Paler­mo, Uni­ver­sità di Roma Tre, Uni­ver­sità di Venezia Ca’ Fos­cari, Uni­ver­sità di Verona). Enorme colec­ción de tex­tos ital­ianos de la Edad Media en for­ma­to word y rtf, con la pecu­liari­dad de que están extraí­dos de edi­ciones mod­er­nas pub­li­cadas en revis­tas y libros de difí­cil acce­so y que con­ser­van la pag­i­nación orig­i­nal. Sim­ple­mente por esta car­ac­terís­ti­ca, se tra­ta de un lugar de ref­er­en­cia para inves­ti­gadores en el peri­o­do.

* Renascence Edi­tions (Uni­ver­si­ty of Ore­gon). Impor­tante colec­ción de tran­scrip­ciones de edi­ciones fuera de explotación com­er­cial de obras del Renacimien­to. Está cen­tra­do, fun­da­men­tal­mente, en el Renacimien­to inglés.

* Les Bib­lio­thèques Virtuelles Human­istes. (IRHT y CESR). Lugar que comen­zó con la creación de un catál­o­go com­ple­to de los incun­ables exis­tentes en la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia y que ha acaba­do por no lim­i­tarse a este arco tem­po­ral. Se tra­ta de una bue­na —pero no exhaus­ti­va— colec­ción de tex­tos, con algunos ejem­plares curiosos. Las repro­duc­ciones tienen bue­na res­olu­ción, aunque sólo pueden ser con­sul­tadas como imá­genes en la propia pági­na web del proyec­to. Podéis ver una lista aquí, y bus­car títu­los aquí.

* CSL. Cor­pus Scrip­to­rum Lati­no­rum. Dirigi­do por David Can­dem (Har­vard Uni­ver­si­ty). Cer­ca de 800 entradas con tex­to com­ple­to de un amplio espec­tro de autores de todas las épocas.

* Came­na — Lateinis­che Texte der Frühen Neuzeit. Coor­di­na­do por Wil­helm Kühlmann (Uni­ver­sität Hei­del­berg) en colab­o­ración con la Bib­liote­ca de la Uni­ver­si­dad de Mannheim. Es, sin duda, uno de mis favoritos, quizás no tienen un número amplio de tex­tos, pero su división en dis­tin­tas temáti­cas —The­saurus, Poe­ma­ta, His­tor­i­ca & Polit­i­ca, Cera, Ter­mi­ni, Lem­ma­ta—, la selec­ción de autores y el cuida­do en la dig­i­tal­ización de las obras la con­vierte en una ref­er­en­cia para proyec­tos de este tipo.

* Bib­lio­the­ca Augus­tana. La sec­ción neo­lati­na está al cuida­do de Ulrich Harsch (Uni­ver­sität Aus­burg). Se tra­ta de una recopi­lación de tex­tos en latín de todas las épocas. Mi impre­sión cuan­do entro en la Bib­lio­the­ca Augus­tana es que empezó como un proyec­to enorme­mente ambi­cioso que se ha queda­do vara­do en el siglo pasa­do. Algunos de los enlaces a los tex­tos no fun­cio­nan, y otras edi­ciones, real­izadas de la man­era más sim­ple y con el fon­do más hor­ro­roso imag­in­able, difi­cul­tan su lec­tura. Puede ser de util­i­dad, sin embar­go, para encon­trar tran­scrip­ciones de tex­tos en edi­ciones antiguas.

* Perseus (Tufts Uni­ver­si­ty). Imag­i­no que todos cono­ceréis a la mejor —y una de las más vet­er­anas— pági­nas de tex­tos clási­cos en la red. La colec­ción que ofre­cen de tex­tos rena­cen­tis­tas es más bien exigua, y sobre todo ori­en­ta­da al Renacimien­to inglés y algu­nas tra­duc­ciones a la lengua de Shake­speare de Lucano y Plutar­co. Quizás de util­i­dad para hac­er algu­na com­par­a­ti­va ráp­i­da.

* White Trash Scrip­to­ri­um. Una pequeña selec­ción que incluye algu­nas obras de Cicerón, César, Pog­gio, Pon­tano, Jean Sec­ond, entre otros. Los tex­tos son dig­i­tal­iza­ciones de edi­ciones ya libres de explotación por copy­right.

Fuentes de información y catálogos

* Neo-Latin Links (Katholieke Uni­ver­siteit Leu­ven). Impor­tante colec­ción de enlaces, más amplia que la aquí expues­ta, de recur­sos en la red para el estu­dio de la lit­er­atu­ra neo­lati­na. Se tra­ta, sin embar­go, de una lista no lim­i­ta­da ni a Edad Media ni a Renacimien­to.

* Rinasci­men­to. Research Guide for Renais­sance Stud­ies. (Har­vard Uni­ver­si­ty). Al cuida­do de Michael J. Hem­met y Sebas­t­ian Hierl. Bue­na colec­ción de recur­sos para el estu­dio de la lit­er­atu­ra, la his­to­ria, el arte y la músi­ca del Renacimien­to, sin lim­itación de lengua ni de país. Aunque una amplia may­oría de los recur­sos que alber­ga requieren de una cuen­ta de usuario en la Uni­ver­si­dad de Har­vard, puede con­sul­tarse su colec­ción de pin­tu­ra. Es ori­en­ta­ti­vo sobre todo para saber cómo tra­ba­ja una uni­ver­si­dad de las grandes en el cam­po.

* His­to­ry of Medieval & Renais­sance Europe: Pri­ma­ry doc­u­ments. (Eurodocs). Crea­do por Richard Hack­en. Muy útil colec­ción de enlaces sobre his­to­ria medieval y rena­cen­tista. Es con­ve­niente echarle un vis­ta­zo con deten­imien­to porque tam­bién hay tex­tos que se encuen­tran en su servi­dor.

* Use­ful Web­sites for Renais­sance Stud­ies (Uni­ver­si­ty of War­wick). Otra lista de enlaces útil, algunos de los cuales ya se encuen­tran aña­di­dos en esta entra­da.

* Sil­va Rhetor­i­cae. Real­iza­da por Gideon Bur­ton (Brigham Young Uni­ver­si­ty), es una especie de repos­i­to­rio de tér­mi­nos retóri­cos y un dic­cionario. Aunque no sea un lugar exclu­si­va­mente ded­i­ca­do al estu­dio de la retóri­ca medieval y rena­cen­tista, sí ofrece al lec­tor una bue­na infor­ma­ción intro­duc­to­ria a con­cep­tos retóri­cos. Por supuesto, no susti­tuye a Laus­berg, pero puede ser útil ten­er­la a mano.

Colecciones especiales

* Ear­ly Man­u­scripts at Oxford Uni­ver­si­ty. Con­jun­to de man­u­scritos de las dis­tin­tas colec­ciones oxoniens­es —Bal­li­ol Col­lege, Bodleian Library, Cor­pus Christi Col­lege, Jesus Col­lege, Mag­dalen Col­lege, Mer­ton Col­lege y St. John’s Col­lege— con una cal­i­dad de repro­duc­ción excep­cional. No se tra­ta ya solo de que los espe­cial­is­tas puedan ben­e­fi­cia­rse de la increíble colec­ción de Oxford, sino que es una her­ramien­ta muy útil para que el públi­co en gen­er­al pue­da acced­er a tex­tos antes reser­va­dos a unos pocos y com­pren­der visual­mente el pro­ce­so de com­posi­ción de estos tex­tos.

* Dig­i­tal Scrip­to­ri­um (Berke­ley, Uni­ver­si­ty of Cal­i­for­nia, Ban­croft Library). Cuen­ta aho­ra mis­mo con 5.300 man­u­scritos y 24.300 imá­genes, lo que lo sitúa en uno de los catál­o­gos más impor­tantes en línea. La cal­i­dad de las ilus­tra­ciones y la riqueza de la colec­ción lo con­vierten en un lugar de visi­ta oblig­a­do.

* The War­burg Insti­tute Library Dig­i­tal Col­lec­tion (War­burg Insti­tute — Uni­ver­si­ty of Lon­don). Uno de los cen­tros mundi­ales más impor­tantes para el estu­dio del Renacimien­to debía ten­er su propia colec­ción dig­i­tal. Como podéis ver en la pági­na a la que enla­zo, la temáti­ca de dicha colec­ción es muy vari­a­da. Si prefer­ís que no os guíen en estas lides y queréis acced­er a los más de 500 pdfs, sólo tenéis que pin­char aquí.

* Verteilte Dig­i­tale Inkun­abel­bib­lio­thek (Her­zog August Bib­lio­thek Wolfen­büt­tel — Uni­ver­si­tat und Stadt­bib­lio­thek Köln). Colec­ción de incun­ables de la bib­liote­ca de Wolfen­büt­tel, que muchos recono­cen como una de las más impor­tantes colec­ciones para estu­dios sobre el Renacimien­to europeo. La colec­ción es impre­sio­n­ante y la dig­i­tal­ización de los tex­tos de bue­na cal­i­dad. La mejor car­ac­terís­ti­ca, y un ejem­p­lo del esti­lo de tra­ba­jo nece­sar­ios en este cam­po, es que todos los tex­tos han sido tran­scritos y puede bus­carse en ellos.

* Incunab­u­la Data­base (Uni­ver­si­ty of Berke­ley, Ban­croft Library). Com­ple­men­to del ante­ri­or, se tra­ta de la colec­ción de 430 incun­ables de la Ban­croft Library. A excep­ción de la búsque­da por tex­to den­tro de las obras, per­mite con­sul­tar el resto de cam­pos de man­era ráp­i­da y pre­cisa. Por des­gra­cia, no incluye los tex­tos dig­i­tal­iza­dos.

* The Waller Man­u­script Col­lec­tion (Upp­sala Uni­ver­sitet). La impre­sio­n­ante colec­ción de man­u­scritos que Erik Waller fue recopi­lan­do a lo largo de su vida, habit­ual­mente cono­ci­da como la Bib­lio­the­ca Wal­le­ri­ana. La cal­i­dad de las imá­genes es esplén­di­da y el motor de búsque­da es ple­na­mente fun­cional.

* Cor­sair. The Online Research Resource of the Pier­pont Mor­gan Library. Una impre­sio­n­ante colec­ción de 339 man­u­scritos, y que espera dig­i­talizar todos los fon­dos de la Bib­liote­ca. Al con­trario que los ante­ri­ores, sólo repro­duce las ilu­mi­na­ciones de tex­tos Medievales y Rena­cen­tis­tas, de man­era que, aunque es una fuente impor­tante para el estu­dio del arte del scrip­to­ri­um, para aque­l­los que se dediquen a búsquedas tex­tuales será una decep­ción.

* British Library Trea­sures in Full. Seis colec­ciones ded­i­cadas al Renacimien­to: Mal­o­ry’s Arthuri­an Man­u­script (aún no disponible), Shake­speare in Quar­to, Cax­ton’s Chaucer, Guten­berg Bible, Magna Car­ta, Renais­sance Fes­ti­val Books. La últi­ma de ellas es una colec­ción de 253 libros sobre fes­te­jos y cer­e­mo­nias que va des­de finales del siglo XV has­ta finales del siglo XVII. La colec­ción está mag­ní­fi­ca­mente dig­i­tal­iza­da y su interés históri­co es incues­tion­able, podéis ver la lista com­ple­ta de la colec­ción aquí.

Proyectos sobre temas específicos

* Ear­ly-Mod­ern Latin Col­lo­quia (Uni­ver­si­ty of Ken­tucky). Impor­tante colec­ción en html de los prin­ci­pales colo­quios esco­lares rena­cen­tis­tas, entre ellos los de Corvinius, Eras­mo, Vives, Mosel­lanus, Cordier y Fontanus y Pes­not. Es la mejor y más com­ple­ta colec­ción en la red. Los tex­tos, están solo en latín.

* Lin­da Hall Library (Uni­ver­si­ty of Ken­tucky). Se tra­ta de una colec­ción acogi­da bajo el mis­mo alo­jamien­to web que la ante­ri­or. Fun­da­men­tal­mente ded­i­ca­da a la his­to­ria de la cien­cia, imag­i­no que muchos se sor­pren­derán de encon­trar el De Trip­li­ci de Gior­dano Bruno o el De pon­deribus de Jor­danus Nemorar­ius, entre muchos otros. La colec­ción está en html, pero cada pági­na tran­scri­ta adjun­ta archi­vo de ima­gen de la edi­ción toma­da.

* The Medici Archive Project (The Bar­ring­ton Foun­da­tion, The DeRoy Tes­ta­men­tary Foun­da­tion, The Flo­rence Gould Foun­da­tion, Fon­dazione Monte dei Paschi di Siena, Nation­al Endow­ment of the Human­i­ties). Impre­sio­n­ante colec­ción de tres mil­lones de car­tas man­dadas y recibidas por miem­bros de la famil­ia Médi­ci entre 1537 y 1743.

* Cor­pus Thomisticum (Uni­ver­si­dad de Navar­ra). Al cuida­do de Enrique Alar­cón. Se tra­ta de una colec­ción de libre acce­so a todas las obras de Tomás de Aquino en latín, a la que se suma un índice, un lex­i­cón y una bib­li­ografía. No es nece­sario, creo, pon­er ningún adorno a la impor­tan­cia, a la alta cal­i­dad del sitio y al cuida­do impeca­ble de los tex­tos.

* Codices Elec­tron­i­ci Eccle­si­ae Colonien­sis (Uni­ver­sität zu Köln) Impor­tante Colec­ción de códices medievales de Colo­nia, pueden bus­carse los tex­tos e incluye bib­li­ografía críti­ca sobre la bib­liote­ca y muchos de los ejem­plares alber­ga­dos en dis­tin­tos for­matos.

* Ear­ly Church Fathers. Edi­ta­da por Roger Pearse. Impor­tante colec­ción de tra­duc­ciones ingle­sas de tex­tos clási­cos, tan­to grie­gos como lati­nos, todos ellos en html, en for­ma­to sim­ple y claro. Fun­da­men­tal para realizar búsquedas cruzadas tras descar­gar­los en nues­tra com­puta­do­ra, pero eso lo expli­caré otro día.

* The Com­mon Man’s Prospec­tive. Al cuida­do de E. C. Marsh. Se tra­ta en real­i­dad de una ver­sión de la ante­ri­or con tra­duc­ciones fuera de dere­chos de explotación con­ver­tidas a pdf. Podéis descar­gar los tex­tos aquí, aunque todos están en inglés.

* Bib­liote­ca Vir­tu­al Saave­dra Fajar­do. (Min­is­te­rio de Edu­cación y Cien­cia — Uni­ver­si­dad de Mur­cia) Bajo la direc­ción de José Luis Vil­la­cañas. Divi­di­da en cua­tro sec­ciones —Bib­liote­ca, Hemerote­ca, Cen­tro de Doc­u­mentación y Tri­buna—, la Bib­liote­ca Vir­tu­al Saave­dra Fajar­do de Pen­samien­to Políti­co ofrece una can­ti­dad de tex­tos de enorme impor­tan­cia para el estu­dio de las ideas políti­cas —aunque no lim­i­ta­do a ellas— en la Edad Media y el Renacimien­to español. El lec­tor va a encon­trar aquí tran­scrip­ciones de tex­tos en pdf, y dig­i­tal­iza­ciones de edi­ciones ya inen­con­tra­bles, de enorme util­i­dad. Podéis con­sul­tar su catál­o­go aquí.

* French Emblems at Glas­gow (Uni­ver­si­ty of Glas­gow). Increíble colec­ción de libros de emble­mas del siglo XVI francés e ital­iano. Aquí se encon­trarán diver­sas edi­ciones de los Emblema­ta de Alci­a­to, jun­to a Barthéle­my Aneau, Théodore de Beze, Jean Jacques Bois­sard, Gilles Cor­rozet, Hadri­anus Junius, Joannes Sam­bu­cus y algunos otros. Se tra­ta de una colec­ción ejem­plar, con repro­duc­ción dig­i­tal de las edi­ciones orig­i­nales y ver­sión elec­tróni­ca. Todos los tex­tos van acom­paña­dos, además de tra­duc­ción al inglés.

* Lit­er­atu­ra Emblemáti­ca His­páni­ca (Uni­ver­si­dade da Coruña). Bajo la direc­ción de Sagrario López Poza. Es sin duda el mejor lugar en castel­lano para aden­trarse en el estu­dio de la emblemáti­ca. La recopi­lación de enlaces a tex­tos en línea en pdf y a otros lugares de emblemáti­ca es de enorme util­i­dad, al igual que su colec­ción de libros de emble­mas españoles. Hay que hac­er­le una críti­ca al sitio, sin embar­go, el sis­tema de nave­gación dista enorme­mente de ser ami­ga­ble y ha cre­ci­do a par­tir de la pági­na orig­i­nal de 1996. Esto com­pli­ca enorme­mente la con­sul­ta y, ante todo, hace muy incó­mo­da la expe­ri­en­cia del usuario.

Bibliotecas nacionales y patrimonios

Tras la labor pio­nera de la Bib­liote­ca Nacional de Fran­cia —creo que no nece­si­ta pre­senta­ciones ni en su sabor orig­i­nal ni en su ver­sión beta— o de la British Library, ha habido var­ios movimien­tos impor­tantes hacia la dig­i­tal­ización de fon­dos por parte de las bib­liote­cas nacionales de var­ios país­es europeos. Sim­ple­mente doy una breve lista de aque­l­los proyec­tos nacionales o europeos que están más avan­za­dos. Por supuesto, no se tra­ta de una lista ni cer­ra­da ni lim­i­ta­da a la lit­er­atu­ra neo­lati­na. Aquí van:

* Michael. Por­tal Europeo de la cul­tura dig­i­tal y el pat­ri­mo­nio.[^1] Se tra­ta de un recur­so fun­da­men­tal, porque agluti­na todas las fuentes dig­i­tales de dis­tin­tos fon­dos europeos en un úni­co sitio. La úni­ca pega es que el servi­dor fun­ciona muy mal, con errores con­tin­u­os y car­gas eter­nas —tan­to en Europa como, por lo que puedo com­pro­bar, en Esta­dos Unidos—. Las fuentes medievales pueden con­sul­tarse aquí, y las fuentes mod­er­nas y con­tem­poráneas, entre las que se encuen­tran las rena­cen­tis­tas, aquí.

* Inter­net Archive. Es el cor­re­la­to de las ante­ri­ores para Canadá y Esta­dos Unidos, aunque con una enorme difer­en­cia: Inter­net Archive está con­stru­i­do por una comu­nidad de per­sonas que añaden, orga­ni­zan, eti­que­tan y comen­tan los mate­ri­ales. Fun­da­do en 1996, se tra­ta de un sitio que fun­ciona medi­ante dona­ciones y que incor­po­ra no sólo libros, sino todo tipo de graba­ciones de audio, de vídeo, soft­ware y demás. Su fun­cionamien­to recor­dará a muchos a la Wikipedia, y tiene cier­to pare­ci­do, lo que es evi­dente es que el que sepa bus­car den­tro de ella se encon­trará con joyas que jamás hubiera pen­sa­do que estu­vier­an en red —ni Google ni ningún motor de búsque­da index­an el archi­vo—. La visi­ta no es recomen­da­da, es obligatoria.[^2]

* Euro­peana. Se lle­va esperan­do el lan­za­mien­to de Euro­peana des­de hace tiem­po. Si no sabéis qué es, os diré que se tra­ta de una nue­va enci­clo­pe­dia apoy­a­da por todos los país­es de la Union Euro­pea. Quizás enci­clo­pe­dia no sería el tér­mi­no exac­to, se tra­ta más bien de una colec­ción dig­i­tal que aspi­ra a abar­car todo el pat­ri­mo­nio de los europeos —obras de arte expues­tas en museos públi­cos y nacionales, músi­ca, libros, vídeos, etcétera—. La pena es que todavía no está abier­ta, su inau­gu­ración será el 20 de noviem­bre de este año. De momen­to podéis ir abrien­do boca en esta entra­da. Cuan­do sea lan­za­da defin­i­ti­va­mente, le dedi­caré una en este sitio.

* The Euro­pean Library. El motor que sirve para bus­car en todas las bib­liote­cas nacionales euro­peas y que ante­ri­or­mente era cono­ci­da como Gabriel. En los tres últi­mos años ha mejo­ra­do enorme­mente en com­para­ción con como lo hacía antes. Aho­ra mis­mo alber­ga 23 bib­liote­cas nacionales que pueden bus­carse ple­na­mente —aunque los que hace­mos tra­ba­jo de archi­vo sabe­mos que quedan secre­tos ocul­tos en los ficheros de toda la vida—. Bási­ca­mente, sirve para localizar tex­tos com­ple­tos, pero sobre todo para comen­zar con el ras­treo de las primeras edi­ciones de una obra. No ya neo­lati­na, sino de cualquier lengua euro­pea. Si os intere­sa el proyec­to, la wikipedia os da una intro­duc­ción que algún alma cán­di­da debería ampli­ar.

* Bib­liote­ca Vir­tu­al del Pat­ri­mo­nio Bib­li­ográ­fi­co Español. Bajo el amparo del Min­is­te­rio de Cul­tura Español y con la colab­o­ración de las Comu­nidades autonómi­cas. A par­tir del 20 de noviem­bre estará inclu­i­da en Euro­peana, de momen­to hay que acud­ir al vín­cu­lo que he adjun­ta­do. A día de hoy cuen­ta con 696 man­u­scritos y 2474 libros impre­sos, más del doble que hace 10 meses. Habrá que ver si sigue a ese buen rit­mo de crec­imien­to, de momen­to la cal­i­dad de las repro­duc­ciones, su catál­o­go real y poten­cial y su acce­si­bil­i­dad lo con­vierten no solo en lugar impre­scindible, sino tam­bién mod­éli­co. Por cier­to, que a ella hay que sumar el Catál­o­go Colec­ti­vo del Pat­ri­mo­nio Bib­li­ográ­fi­co español, que aunque no con­tiene tex­tos dig­i­tal­iza­dos, facili­ta su local­ización y un muestreo rápi­do de edi­ciones.

* Pares. Por­tal de Archivos Españoles. Tam­bién bajo el amparo del Min­is­te­rio de Cul­tura Español, fun­da­men­tal para el tra­ba­jo de his­panistas de todo pelo por la increíble colec­ción de que dispone y que prom­ete. Si es vues­tra primera vez en el sitio, os recomien­do echar un vis­ta­zo en lo que ellos denom­i­nan inven­tario dinámi­co para saber de man­era clara qué tipo de archivos se mane­jan y el esta­do de cada uno. Como es evi­dente incluye un motor de búsque­da.

* Bib­liote­ca Dig­i­tal His­páni­ca (Bib­liote­ca Nacional de Madrid). El proyec­to de dig­i­tal­ización de la Bib­liote­ca Nacional dista enorme­mente de sus pares france­ses o británi­cos, pocas obras, selec­ciones dis­cutibles y lenti­tud inau­di­ta en su avance. Si acud­i­mos al enlace patroci­na­do de Clási­cos en la Bib­liote­ca Nacional del Insti­tu­to Cer­vantes, más de lo mis­mo, poco o nada se encon­trará aquí. Lo mejor, su pági­na de enlaces a los fon­dos dig­i­tales de la Bib­liote­ca de Cataluña, la Bib­liote­ca Dig­i­tal del Ate­neo de Madrid, la Bib­liote­ca Dig­i­tal del Real Jardín Botáni­co, la Bib­liote­ca Dig­i­tal Vas­ca, la Bib­liote­ca Dix­i­tal de Gali­cia, la Bib­liote­ca Navar­ra Dig­i­tal, la *Bib­liote­ca Valen­ciana Dig­i­tal, la Bib­liote­ca Vir­tu­al de Andalucía, la *Colec­ción Dig­i­tal Com­plutense, las Colec­ciones Dig­i­tales de la Uni­ver­si­dad de Barcelona, los *Fon­dos dig­i­tal­iza­dos de la Uni­ver­si­dad de Sevil­la, la Memo­ria Dig­i­tal de Canarias y la *SOMNI: Colec­ción Vir­tu­al del Fon­do Históri­co de la Uni­ver­si­dad de Valen­cia. He mar­ca­do con un aster­isco, de toda la lista, aque­l­las que tienen mejores colec­ciones de tex­tos rena­cen­tis­tas, con ten­den­cia a algunos real­mente difí­ciles de con­seguir por otra vía.

* BNPolona. La Bib­liote­ca Nacional de Polo­nia ha real­iza­do un enorme esfuer­zo por dig­i­talizar una amplia colec­ción de sus archivos. La colec­ción de libros impre­sos durante el siglo XVI podía con­sul­tarse sin prob­le­ma aquí, parece que han tenido algún prob­le­ma con el servi­dor, con­fiemos en que lo solu­cio­nen pron­to.

Esta entra­da for­ma parte de una serie lla­ma­da MacOSX para inves­ti­gadores en humanidades. Podréis encon­trar más enlaces a la infor­ma­ción sobre este tema en la entra­da orig­i­nal.

[^1]:

He aquí una obser­vación com­ple­ta­mente fuera de lugar, pero es un hecho que comien­za a molestarme por la fre­cuen­cia con que se da: el encabeza­do de la pági­na aparece en inglés, francés e ital­iano (!?!) pero no en castel­lano, al igual que el enlace a la pági­na en español es el últi­mo de los cin­co idiomas ofre­ci­dos, a pesar de que el orden alfabéti­co —y no eurocén­tri­co cas­poso— acon­se­jaría pon­er la opción en segun­do lugar. Quizás habría que hac­er hin­capié en que el castel­lano es a día de hoy la lengua euro­pea más habla­da en el mun­do.

[^2]:

Hay una par­tic­u­lar­i­dad con respec­to a las dis­tin­tos for­matos en los que pueden encon­trarse los doc­u­men­tos en esta pági­na. Las ver­siones en pdf de los mis­mos pueden eje­cu­tarse de for­ma muy lenta y tediosa en MacOSX, por eso es recomend­able que os descar­guéis las ver­siones en for­ma­to djvu. Para poder visu­alizar­los en vue­stro nave­g­ador es nece­sario que instaléis el plu­g­in de esta direc­ción; para eje­cu­tar­los en vue­stro orde­nador, hay un lec­tor aquí, aunque es algo inestable.

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