Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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Leszek Kolakowski (1927–2009)

Hoy hace exac­ta­mente una sem­ana que murió Leszek Kolakows­ki y, como mues­tra de que la pren­sa no rinde jus­ti­cia a algunos ni en sus obit­u­ar­ios, yo acabo de enter­arme esta tarde mien­tras leía una anéc­do­ta de las muchas pro­tag­on­i­zadas por el mae­stro en The Chica­go Blog. Para muchos de los lec­tores sobrarán pre­senta­ciones, pero para a aque­l­los a quienes no se les haya con­ce­di­do el rega­lo de la lec­tura de cualquiera de sus obras, les dejo aquí una breve sem­blan­za que otro grande, Tony Judt, le dedicó el año pasa­do en un libro que merece como poco una lec­tura —Reap­praisals. Reflec­tions on the for­got­ten Twen­ti­eth Cen­tu­ry (New York: The Pen­guin Press, 2008, pp. 129–30). La sem­blan­za de Kolakows­ki reza como sigue:

Kolakowski.png “Leszek Kolakows­ki es un filó­so­fo pola­co. Pero no parece demasi­a­do acer­ta­do —o sufi­ciente— describir­lo así. Como Czes­law Milosz y otros antes que él, Kolakows­ki for­jó su car­rera int­elec­tu­al y políti­ca en oposi­ción a cier­tos ras­gos de raigam­blre pro­fun­da en la cul­tura pola­ca tradi­cional: cler­i­cal­is­mo, chovin­is­mo, anti-semi­tismo. Oblig­a­do a aban­donar su tier­ra natal en 1968, Kolakows­ki nun­ca podría volver a casa ni ser pub­li­ca­do en ella: entre 1968 y 1981 su nom­bre se encon­tra­ba en el índice pola­co de autores pro­hibidos, y la may­or parte de la obra por la que es cono­ci­do hoy fue escri­ta y gran parte de la obra por la que mejor se le conoce hoy fue escri­ta y pub­li­ca­da en el extran­jero.

En el exilio, Kolakows­ki vivió prin­ci­pal­mente en Inglater­ra, donde fue Fel­low del All Souls Col­lege, Oxford, des­de 1970. Pero, como explicó en una entre­vista el año pasa­do, Gran Bre­taña es una isla; Oxford es una isla den­tro de Gran Bre­taña; All Souls (un Col­lege sin estu­di­antes) es una isla den­tro de Oxford y el Dr. Leszek Kolakows­ki es una isla en All Souls, una “isla cuá­dru­ple”. Hubo en un tiem­po, de hecho, lugar en la vida cul­tur­al británi­ca para los int­elec­tuales emi­gra­dos de Rusia y Europa Cen­tral —piéns­ese en Lud­wig Wittgen­stein, Arthur Koestler o Isa­iah Berlin. Pero un filó­so­fo católi­co, antiguo marx­ista y pola­co es más exóti­co y, a pesar de su reconocimien­to inter­na­cional, Leszek Kolakows­ki es ampli­a­mente descono­ci­do —y curiosa­mente menos­pre­ci­a­do— en su tier­ra adop­ti­va.

En otros lugares, sin embar­go, es famoso. Como muchos int­elec­tuales cen­troeu­ropeos de su gen­eración, Kolakows­ki es polí­glota —con tan­ta o may­or facil­i­dad en ruso, francés y alemán como en pola­co y en su inglés de adop­ción— y ha recibido reconocimien­tos y abun­dantes pre­mios en Italia, Ale­ma­nia y Fran­cia prin­ci­pal­mente. En los Esta­dos Unidos, donde Kolakows­ki enseño durante muchos años en el Com­mit­tee on Social Thought de la Uni­ver­si­dad de Chica­go, sus logros han sido gen­erosa­mente recono­ci­dos, cul­mi­nan­do en 2003 con el Pre­mio Kluge de la Bib­liote­ca del Con­gre­so, otor­ga­do por los logros de una vida en aque­l­los cam­pos de inves­ti­gación —las humanidades prin­ci­pal­mente— para los que no hay Pre­mio Nobel. Pero Kolakows­ki, que en más de una ocasión ha declar­a­do sen­tirse en París como en casa, no es más amer­i­cano que inglés. Quizás deba pen­sarse en él como el últi­mo ciu­dadano ilus­tre de la Repúbli­ca de las Letras del siglo XX.

En la may­or parte de sus país­es de adop­ción, Leszek Kolakows­ki es mejor cono­ci­do —y en algunos úni­ca­mente cono­ci­do— por Main Cur­rents of Marx­ism, su excep­cional his­to­ria en tres volúmenes del marx­is­mo: pub­li­ca­da en pola­co (en París) en 1976, en Inglater­ra por Oxford Uni­ver­si­ty Press dos años despues, y reim­pre­sa aho­ra en un volú­men úni­co por Nor­ton en los Esta­dos Unidos. Sin duda así debe ser: Main Cur­rents es un mon­u­men­to de la eru­di­ción mod­er­na en el cam­po de las humanidades. Pero hay cier­ta ironía en su pre­em­i­nen­cia entre el resto de los escrits de Kolakows­ki, al ser su autor cualquier cosa excep­to un “Marxól­o­go”. Es un filó­so­fo, un his­to­ri­ador de la filosofía y un pen­sador católi­co. Pasó años estu­dian­do las sec­tas y here­jías cris­tianas alto­mod­er­nas y durante más de últi­mo cuar­to del siglo pasa­do se dedicón a la his­to­ria de la religión y la filosofía en Europa y lo que podría ser descrito de la mejor man­era como espec­u­la­ciones filosó­fi­co-teológ­i­cas.”

Sobre la muerte de Kolakows­ki podéis encon­trar más infor­ma­ción en los sigu­ientes enlaces:

* The Chica­go Blog.
* The Tele­graph.
* Letras Libres.
* La Ter­cera.
* La Cope.

Hay una bue­na galería de fotos, de donde proce­den la que se adjun­ta a esta entra­da, aquí. Otra brevísi­ma biografía en inglés puede leerse aquí. Una bib­li­ografía que dista de ser com­pre­hen­si­va puede encon­trarse en esta entra­da de la Wikipedia ingle­sa, a la que pueden sumarse las fuentes pri­marias citadas en este doc­u­men­to y en este otro, de Cos­ma Shal­izi. Si alguno conoce un lis­ta­do real­mente com­ple­to, que se pon­ga en con­tac­to con­mi­go y lo añadi­re­mos a esta pági­na.

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Estamos de vuelta

Desde que os avisé de la para­da oblig­a­to­ria de este espa­cio, he inten­ta­do encon­trar un momen­to para reanudar un proyec­to que me ha dado muchas ale­grías, y algu­na pena, durante el últi­mo año. Como quería volver con garan­tías, y no escri­bi­en­do una entra­da de com­pro­miso, he tenido que dejar pasar los esca­sos hue­cos que han ido surgien­do durante estos meses para, por fin, sen­tarme hoy ante el orde­nador y escribir estas líneas.

Tras un año movi­do, hay algu­nas noti­cias que quisiera com­par­tir con vosotros, los lec­tores, que sois los que dais sen­ti­do a mi pres­en­cia en Inter­net. La primera de ellas, por longev­i­dad y traspiés del proyec­to, es que mi tesis doc­tor­al ya ha sido deposi­ta­da en la Uni­ver­si­dad de Aberdeen, conque solo que­da esper­ar lo mejor para su defen­sa. En segun­do lugar, durante los dos próx­i­mos semes­tres —sep­tiem­bre de 2009 a mayo de 2010— seré pro­fe­sor vis­i­tante en la Uni­ver­si­dad de Michi­gan. La opor­tu­nidad de tra­ba­jar en un depar­ta­men­to de lit­er­atu­ra his­páni­ca como ese, y en una uni­ver­si­dad que se encuen­tra entre las veinte primeras del mun­do, es un rega­lo con el que ni hubiera soña­do cuan­do empecé mis estu­dios, y estoy inmen­sa­mente agrade­ci­do a quienes han deposi­ta­do su con­fi­an­za en mí y me han recomen­da­do para el puesto. Como en mi mente está impar­tir las mejores clases posi­bles en el cam­po, este blog se verá enrique­ci­do con más entradas sobre Renacimien­to español y su lit­er­atu­ra —ya me conocéis, en sen­ti­do muy amplio— que espero que vosotros tam­bién dis­frutéis.

Quiero agrade­cer las mues­tras de car­iño y los áni­mos que muchos de vosotros me habéis hecho lle­gar por correo elec­tróni­co y por otros medios, así como el sor­pren­dente hecho de que el número de vis­i­tas se haya man­tenido prác­ti­ca­mente inmóvil y no hayan para­do de incor­po­rarse suscrip­tores a pesar de la para­da oblig­a­to­ria. Me gus­taría pen­sar que tan­to las vie­jas como las nuevas fidel­i­dades se deben a que aquí encon­tráis infor­ma­ción útil y una man­era de acer­carse a la Edad Media y el Renacimien­to úni­ca en la blo­gos­fera en castel­lano, al menos eso es lo que hay en mi áni­mo.

Este ver­a­no servirá, además de para retomar el rit­mo de escrit­u­ra, para actu­alizar el blog con nuevas posi­bil­i­dades de expre­sión e incor­po­rar util­i­dades que word­press parece per­mi­tir aho­ra de una man­era más sen­cil­la. Os man­ten­dré infor­ma­dos según las vaya imple­men­tan­do.

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Wikio, rankings, visitas y agradecimientos

Mint_ Ficta eloquentia.pngSalgo de mi encier­ro monás­ti­co para daros las gra­cias a todos por haber hecho cre­cer a este blog y haber­le dado tan­ta pop­u­lar­i­dad. Fic­ta Elo­quen­tia se encuen­tra ya en el top 10 de blogs de lit­er­atu­ra en el Rank­ing de Wikio, lo que me ha pare­ci­do una noti­cia digna de com­par­tirse con vosotros.

A ello hay que sumar­le que este espa­cio ha super­a­do este últi­mo mes las 10.000 pági­nas servi­das, y que­da cer­ca de los 6.500 vis­i­tantes úni­cos. Sé que para muchos de los que leéis esto las cifras son pequeñas en com­para­ción con vue­stros pro­pios blogs; pero a mí no me deja de sor­pren­der cómo hemos ido aumen­tan­do nues­tra audi­en­cia de for­ma pro­gre­si­va des­de que comencé a tra­ba­jar con Mint: des­de medi­a­dos de agos­to de 2008, este blog ha servi­do más de 30.000 pági­nas y ha tenido más de 18.000 vis­i­tantes úni­cos. Para aque­l­los intere­sa­dos en el extraño mun­do de la medición de vis­i­tas, Google Ana­lyt­ics viene a dar una cifras más altas, pero tam­poco demasi­a­do.

En fin, muchísi­mas gra­cias a todos los lec­tores, tan­to a los acci­den­tales como a la par­ro­quia que pasa por aquí a comen­tar, a leer, a escribirme mails, a enlazar y todo lo que ha hecho de este lugar un sitio un poco más cono­ci­do. Y muchísi­mas gra­cias a Jérémy, de Wikio, por man­darme la infor­ma­ción antes de ser pub­li­ca­da.

Os dejo a con­tin­uación con los primeros 20 blogs en la clasi­fi­cación de Wikio para lit­er­atu­ra. Feli­ci­dades a todos ellos.

1. Papel en blan­co.
2. Blog de Libros y Bitios.
3. BlogHog­warts.
4. con val­or.
5. Los futur­os del libro.
6. TopLi­bros
7. Mole­sk­ine Lit­er­ario.
8. Fic­ta elo­quen­tia
9. Apos­til­las lit­er­arias.
10. La tor­men­ta en un vaso.
11. libros­fera.
12. Todi­toslos­días.
13. El Bib­liomano. El Blog del libro.
14. Islas en la Red.
15. La taber­na del mar.
16. Al otro lado del espe­jo.
17. Regi­na ExLib­ris
18. Lec­turalia Blog
19. Encuen­tros con las letras
20. Nov­ela His­tor­i­ca.

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Carta a los lectores

Queri­dos lec­tores:

Hace un tiem­po que este espa­cio está para­do, la razón es mucho más pro­saica de lo que yo mis­mo quisiera: está rela­ciona­da con pla­zos, entre­gas y demás man­dan­gas. Debido a eso, y a la situación frenéti­ca en que se encuen­tra mi vida lab­o­ral aho­ra mis­mo, debo dejar para­do este sitio durante cua­tro o cin­co sem­anas más… y es lo últi­mo que me hubiera gus­ta­do hac­er.

Esta pági­na es un lugar humilde, como tal empezó y como tal seguirá. Sin embar­go, ha ido amplian­do su número de lec­tores de una man­era expo­nen­cial des­de hace un tiem­po —en el últi­mo mes se ron­daron las 8.000 vis­i­tas— y lo mis­mo puede decirse de sus suscrip­tores. Des­de mi pun­to de vista, que siem­pre ha peca­do de naïf, la exten­sión de la audi­en­cia y su fidel­i­dad exige que les cor­re­spon­da en la medi­da de mis posi­bil­i­dades —mejores entradas, más cuidadas, muchos más mate­ri­ales, etc.— y eso mis­mo pien­so hac­er en cuan­to recu­pere el tiem­po per­di­do. La prome­sa es volver con algunos proyec­tos nuevos y algu­nas sor­pre­sas, todo se andará.

Para que la cosa no quede tan solemne, me gus­taría pediros que hagáis uso de los comen­tar­ios de esta entra­da. La ven­ta­ja de una para­da oblig­a­to­ria es que me per­mite con­sid­er­ar cam­bios que con una dinámi­ca diaria, o casi, de escrit­u­ra es casi imposi­ble realizar. Así que áni­mo, decidme qué con­sid­eráis mejorable, qué os gus­taría leer y encon­trar por aquí, qué echáis en fal­ta o qué os sobra. Con total sin­ceri­dad: estoy abier­to a todo lo que tengáis que decir y hac­er de este blog algo mem­o­rable.

Recibid todos un cor­dial salu­do y muchísi­mas gra­cias por vues­tra aten­ción, siem­pre inmere­ci­da.

El proceso de Bolonia y la filosofía

Me lan­zan la pre­gun­ta —o el guante— a través de otro blog acer­ca de cómo afec­tará el pro­ce­so de Bolo­nia al ámbito de los estu­dios filosó­fi­cos. La pre­gun­ta tiene su aquel, como dec­i­mos los gal­le­gos, porque pre­supone que el pro­gra­ma mar­co de Bolo­nia y su apli­cación impli­can la heri­da de muerte a las humanidades y a la posi­bil­i­dad de que los estu­di­antes desar­rollen capaci­dades más allá de las téc­ni­cas en la Uni­ver­si­dad.

Como algunos lec­tores saben, no soy pre­cisa­mente el más indi­ca­do para hablar de Bolo­nia, mi fil­iación a la uni­ver­si­dad españo­la ter­mi­na pre­cisa­mente cuan­do el proyec­to comien­za a tomar for­ma y cuan­do las insti­tu­ciones tienen que empezar a con­sid­er­ar seri­amente la mod­i­fi­cación de sus estruc­turas para aplicar el nue­vo pro­gra­ma. Mien­tras todo esto comen­z­a­ba a pasar, yo me trasladé a Esco­cia, a la Uni­ver­si­dad de Aberdeen. Las difer­en­cias entre el pro­gra­ma de enseñan­za de uni­ver­si­dades españo­las y británi­cas era clara: de par­ti­da, muchos de los cur­sos que en España eran oblig­a­dos en el Reino Unido sen­cil­la­mente no existían. El con­traste era per­cep­ti­ble en el sen­ti­do de que uno se plante­a­ba que los alum­nos no con­ta­ban con una for­ma­ción gen­er­al­ista al ter­mi­nar sus estu­dios uni­ver­si­tar­ios, algo incom­pren­si­ble en España.

España frente a Europa

Debo decir antes de con­tin­uar que mi expe­ri­en­cia en el Reino Unido está lig­a­da a un cen­tro de inves­ti­gación mul­ti­dis­ci­pli­nar —Cen­tre for Mod­ern Thought— donde con­viv­en his­to­ri­adores de la cien­cia —Mario Bia­gi­oli—, his­to­ri­adores y teóri­cos del lengua­je cin­e­matográ­fi­co —Kriss Ravet­to—, direc­tores de cine —Raúl Ruiz—, antropól­o­gos —Daniel James, James Leach y Trevor Stack—, filó­so­fos —Alber­to Mor­eiras, Petar Bojan­ic—, teóri­cos críti­cos —Christo­pher Fyn­sk, Nadia Kiwan—, físi­cos teóri­cos —Cel­so Gre­bo­gi—, juris­tas —Tony Car­ti—, politól­o­gos —Mustapha Kamal Pasha, John Pater­son—, teól­o­gos —Joachim Schaper— e his­to­ri­adores de la lit­er­atu­ra y la cultura—Cairns Craig, Michael Syrotin­s­ki, Niko­laj Lübeck­er, Nerea Arru­ti, Julia Big­gane, Tere­sa Vilarós, Nick Nes­bitt—. La man­era de cohe­sion­ar a un grupo tan var­i­opin­to y a sus estu­di­antes se real­iza a través de sem­i­nar­ios semes­trales donde todos los miem­bros par­tic­i­pan y de fre­cuentes con­fer­en­cias y con­gre­sos donde se invi­ta a espe­cial­is­tas mundi­ales en muy diver­sos cam­pos. En el Cen­tro no exis­ten cur­sos al uso tradi­cional. Si enseñamos, lo hace­mos en las dis­ci­plinas que nos concier­nen, pero el Cen­tro en sí mis­mo es un lugar de encuen­tro, de dis­cusión y de inves­ti­gación. Esta fór­mu­la con­vierte la for­ma­ción uni­ver­si­taria en una expe­ri­en­cia muy dis­tin­ta a cur­sar un doc­tor­a­do con­ven­cional, y tiene sus ven­ta­jas y sus incon­ve­nientes que creo que dan una pau­ta a aque­l­los que están ate­moriza­dos por el pro­gra­ma de Bolo­nia.

Aberdeen University Campus

Entre las ven­ta­jas hay que destacar una for­ma­ción mucho más amplia que la de cualquier otro pro­gra­ma de doc­tor­a­do que conoz­ca: como alum­no, uno decide sobre qué quiere inves­ti­gar y la man­era en que quiere hac­er­lo, y a cam­bio se le ofrece un enorme aban­i­co de posi­bil­i­dades de enfoque, además de cono­cer de primera mano inves­ti­ga­ciones y ten­den­cias en dis­ci­plinas que en prin­ci­pio le están vedadas. Esto por sí mis­mo no tiene pre­cio. Las desven­ta­jas son tam­bién claras, al menos des­de una per­spec­ti­va exter­na: no hay una estruc­tura aparente que per­mi­ta dar coheren­cia al cur­rícu­lo, no hay un dominio exclu­si­vo de espe­cial­ización y la inves­ti­gación par­tic­u­lar es una tarea indi­vid­ual. Digo que son desven­ta­jas que se asim­i­lan luego en la estruc­tura may­or que es la del Cen­tro, puesto que a pos­te­ri­ori esa inves­ti­gación especí­fi­ca debe ser for­mu­la­da de man­era sig­ni­fica­ti­va para el resto de miem­bros, de man­era que fuerza a una dis­ci­plina de tra­ba­jo y de escrit­u­ra enorme­mente estim­u­lantes y par­tic­u­lares.

En el sis­tema británi­co la for­ma­ción difiere en gran medi­da depen­di­en­do del cen­tro uni­ver­si­tario donde uno se forme y de las car­ac­terís­ti­cas del depar­ta­men­to que lo aco­ja. Sin duda, una de las difer­en­cias con respec­to a España es la fal­ta de uni­formi­dad en los pro­gra­mas de licen­ciatu­ra. Si uno estu­dia en un depar­ta­men­to de lit­er­atu­ra vol­ca­do, dig­amos, en lit­er­atu­ra lati­noamer­i­cana, poco verá de lit­er­atu­ra medieval o rena­cen­tista, pero frente al inmovil­is­mo habit­u­al en España —cada vez menos— en el Reino Unido, como en Esta­dos Unidos, es muy fre­cuente que los estu­di­antes se despla­cen para estu­di­ar sus doc­tor­a­dos a cen­tros donde se encuen­tran los pro­fe­sion­ales que les intere­san. De hecho, el doc­tor­a­do se con­cibe como el ver­dadero ámbito de espe­cial­ización frente a la licen­ciatu­ra, que suele fun­cionar de una man­era muy par­tic­u­lar: gran can­ti­dad de alum­nos se mueven entre varias dis­ci­plinas y el resul­ta­do final es una incóg­ni­ta has­ta que tienen que decidir hacia dónde enfo­carán su car­rera pro­fe­sion­al.

¿El resul­ta­do? Bien, mi per­cep­ción es que en lo que respec­ta al estu­di­ante licen­ci­a­do medio, en España sue­len ten­er una for­ma­ción más sól­i­da o, al menos, más estruc­tura­da. Pero a difer­en­cia de España, los estu­di­antes en el mun­do anglosajón aca­ban sus estu­dios con la capaci­dad sufi­ciente para desem­peñar la pro­fe­sión escogi­da. Una difer­en­cia que lla­ma enorme­mente la aten­ción con respec­to al estu­di­ante de licen­ciatu­ra español es la con­fi­an­za en el sis­tema, por una parte, y la inde­pen­den­cia y la madurez para mod­i­ficar el cur­rícu­lo de acuer­do con los intere­ses que el estu­di­ante va desar­rol­lan­do pro­gre­si­va­mente. Y eso, des­de mi pun­to de vista, es una ven­ta­ja sobre nosotros.

Bolo­nia puede ten­er muchas cosas malas, sin duda, como todo pro­gra­ma educa­ti­vo de ambi­ciones tan amplias, pero tiene algu­nas bue­nas. La primera y más impor­tante, con­vierte la edu­cación uni­ver­si­taria en un lugar donde se for­man pro­fe­sion­ales. Por aber­rante que pue­da resul­tar a los puris­tas, la Uni­ver­si­dad ya no es la mis­ma que hace 20 años: el número de alum­nos y de licen­ci­a­dos es tan vas­to que requiere de este tipo de estrate­gias para dar­le coheren­cia y enti­dad a una insti­tu­ción que en prin­ci­pio no está dis­eña­da para acoger una población estu­di­antil tan amplia. Es pre­ciso que se for­men pro­fe­sion­ales que sean capaces de adquirir habil­i­dades para el mun­do real, y si Bolo­nia logra esto, mere­cerá la renun­cia a cier­tos aspec­tos: Pri­mum uiuere…

Sobre la renuncia y la dependencia institucional

Durante todos estos meses he leí­do muchas colum­nas y artícu­los de cole­gas acer­ca de Bolo­nia. Sin­ce­ra­mente, en ellos uno encuen­tra de todo y no es jus­to —puesto que encier­ra una falsedad— gen­er­alizar. Pero quiero diri­girme a aque­l­los que temen Bolo­nia y la tratan como el apoc­alip­sis de la cul­tura occi­den­tal tal y como la cono­ce­mos. Una de las cosas que a uno le sor­prende cuan­do pasa cier­to tiem­po en otras insti­tu­ciones uni­ver­si­tarias es la depen­den­cia que nosotros, los pro­fe­sion­ales que tra­ba­jamos en ellas, creamos en torno a la insti­tu­ción.

La Uni­ver­si­dad es para la amplísi­ma may­oría de sus usuar­ios —uso el tér­mi­no a con­cien­cia— parte de un pro­ce­so, no un fin en sí mis­ma. La may­or parte de los estu­di­antes la obser­van con una per­spec­ti­va util­i­taria y eso no es nece­sari­a­mente malo. Para aque­l­los que amamos las humanidades, en toda la grandeza de la pal­abra, tam­poco debe ser un prob­le­ma que nues­tras insti­tu­ciones no nos presten la aten­ción debi­da. No vivi­mos en un tiem­po donde sea difí­cil realizar proyec­tos para­le­los o com­ple­men­tar­ios a los que se desar­rol­lan en la Uni­ver­si­dad y, si uno teme o mira con reser­vas a Bolo­nia, es una época excep­cional para lle­var­los ade­lante. Si Bolo­nia moles­ta, hoy como nun­ca con­ta­mos con los medios para ser inde­pen­di­entes de las insti­tu­ciones y realizar proyec­tos de muy largo alcance con una inver­sión mín­i­ma.

Rackham Amphitheater

A nadie se le escapa que, en el ámbito pro­fe­sion­al, las humanidades tienen cada vez una audi­en­cia menor pero, por otra parte, es mucha la gente que tiene un interés legí­ti­mo por ellas fuera de una línea cur­ric­u­lar defini­da. El con­flic­to se pre­sen­ta cuan­do uno quiere apoyo insti­tu­cional para algo que no gen­era ese interés en una audi­en­cia deter­mi­na­da. Uno no puede depen­der de una insti­tu­ción para que dé impor­tan­cia a su tra­ba­jo si este con­siste, supues­ta­mente, en tratar temas de interés uni­ver­sal. Si un pro­fe­sion­al en la his­to­ria de la filosofía —que no es lo mis­mo que un filó­so­fo—, en la his­to­ria de cien­cia —que no es lo mis­mo que un cien­tí­fi­co—, en la his­to­ria del arte —que no es lo mis­mo que un artista— o en la his­to­ria de la lit­er­atu­ra —que no es lo mis­mo que un lit­er­a­to— no se esfuerza en con­ver­tir su cam­po de interés en algo atrayente, entonces el prob­le­ma no es social ni insti­tu­cional, es un prob­le­ma de enfoque de su colec­ti­vo deter­mi­na­do y como tal hay que afrontar­lo.

¿Hacia donde dirigir la crítica para que sea constructiva?

José Luis Molin­ue­vo lo ha dicho de man­era muy clara en su blog: antes de que los cír­cu­los de pro­fe­sion­ales uni­ver­si­tar­ios ded­i­ca­dos a las humanidades se lan­cen con­tra Bolo­nia, sería con­ve­niente que echa­ran un vis­ta­zo a la situación social de su pro­fe­sión; porque hay algunos prob­le­mas y algu­nas cues­tiones que urgen bas­tante más que el cam­bio de un mod­e­lo educa­ti­vo, que siem­pre puede sol­ven­tarse por numerosos medios. Cer­raré con las pre­gun­tas que creo que todos ellos (nosotros) debiéramos hac­er­nos antes de con­tin­uar prote­s­tando con­tra Bolo­nia.

1. ¿Sirve el sis­tema educa­ti­vo actu­al para for­mar la capaci­dad críti­ca? En caso de ser así, por qué la deman­da de plazas en el dominio de las letras decrece de man­era con­stante, por qué se cacarea día sí día tam­bién la cri­sis de las humanidades. La his­to­ria de la filosofía solo enseña his­to­ria de la filosofía, y prent­ed­er que la filosofía desa­pare­cerá si la dis­ci­plina lo hace del cur­rícu­lo es una fala­cia históri­ca —hay una enorme can­ti­dad de filó­so­fos de primera tal­la que poco o nada tuvieron que ver con una insti­tu­ción sim­i­lar a la Uni­ver­si­dad— y una bofe­ta­da a cualquier cosa remo­ta­mente pare­ci­da a un razon­amien­to lógi­co.

2. ¿Hay una deman­da social real de los con­tenidos crea­d­os en depar­ta­men­tos uni­ver­si­tar­ios del ámbito de letras? Una cosa que me sor­prende siem­pre que atien­do a una con­fer­en­cia en Esta­dos Unidos sobre filosofía, lit­er­atu­ra o his­to­ria del arte es que la amplia may­oría de asis­tentes no estu­di­an algo remo­ta­mente pare­ci­do a lo que se tra­ta en ellas. Recuer­do hace años, hablan­do con uno de los edi­tores más impor­tantes de España en el ámbito de las humanidades, que comen­tábamos cómo en nue­stro país era imprac­ti­ca­ble realizar colec­ciones como las que se hacían en Italia, en Fran­cia, en Ale­ma­nia, o en el mun­do anglosajón. La razón es que en estos país­es existía un públi­co poten­cial para esas pub­li­ca­ciones que no había en castel­lano. La pre­gun­ta siguente es clara:

3. ¿Qué sucede en esos país­es, que cuen­tan en oca­siones con un ámbito lingüís­ti­co mucho menor que el del castel­lano, que no pasa en el nue­stro? Tras ojear el per­fil del lec­tor com­pe­tente en ellos, la respues­ta no per­mite el escaqueo: nue­stros veci­nos, tradi­cional­mente, han val­o­rado siem­pre una prác­ti­ca de escrit­u­ra mucho más con­sid­er­a­da con el neó­fi­to. Hay colec­ciones que per­miten cubrir de man­era sat­is­fac­to­ria una mate­ria y tien­den un puente para el que las lee con tex­tos más espe­cial­iza­dos. Existe una éti­ca de la escrit­u­ra que enseña a sac­ri­ficar el dato por la his­to­ria que se cuen­ta, y esto es algo que nun­ca he vis­to enseñar en ningu­na uni­ver­si­dad españo­la y sí, por el con­trario, se tiene muy en cuen­ta en las uni­ver­si­dades extran­jeras.

4. De todo ello deri­va una prác­ti­ca que me parece que ha sido, y sigue sien­do, la más con­trapro­du­cente de todas en el mun­do de la alta cul­tura en castel­lano, y es el ostracis­mo de los pro­fe­sion­ales que se ded­i­can a enseñar­la. Sis­temáti­ca­mente, cuan­do uno lee una colum­na en la pren­sa donde se aler­ta con­tra el fin de las humanidades, jamás se expone de man­era clara y con­vin­cente —más impor­tante la segun­da que la primera— qué se pierde con su desapari­ción, y lo que es más impor­tante, rara vez la aler­ta va más allá de cues­tiones de cor­rec­ción gra­mat­i­cal o de la impor­tan­cia de cono­cer las raíces lati­nas y grie­gas del castel­lano.

5. Un int­elec­tu­al, un autén­ti­co int­elec­tu­al, tiene una vocación infini­ta no por el claus­tro ni por el refec­to­rio, sino por tra­ba­jar en lo que legí­ti­ma­mente cree que es impor­tante y por hac­er­lo vis­i­ble y com­pren­si­ble —con éxi­to, se entiende— a la sociedad que paga con sus impuestos el man­ten­imien­to del archi­vo donde pasa abne­gada­mente su vida, del refec­to­rio donde escribe y de la palestra des­de la que comu­ni­ca. El ejer­ci­cio real­mente per­ju­di­cial es el con­trario: defend­er la cen­tral­i­dad del claus­tro y del refec­to­rio y con­sid­er­ar como secun­darias —sino ter­cia­rias o cua­ter­nar­ias— la divul­gación y la trans­paren­cia de la inves­ti­gación. Y si moles­ta al eru­di­to, es quizás porque el eru­di­to nece­si­ta la cura de humil­dad que Bolo­nia le está dan­do.

6. La últi­ma y la más impor­tante: ¿Por qué está la uni­ver­si­dad sola plan­tan­do cara al pro­gra­ma de Bolo­nia?

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Vivi­mos en un mun­do extraño, en un mun­do donde Brad Pitt ha hecho más por la Ilía­da que toda la críti­ca en castel­lano del siglo XX, donde Oliv­er Stone ha hecho más por Plutar­co o Quin­to Cur­cio Rufio que toda la helenís­ti­ca his­pana y donde Zack Sny­der ha hecho por Diodoro Sícu­lo y Heró­do­to lo que parecía imposi­ble. Ver­lo así es, evi­den­te­mente, injus­to; pero no por injus­to menos cier­to. En fin, sigo creyen­do que nues­tra tarea es hoy, más que nun­ca, la de for­mar lec­tores y ciu­dadanos con capaci­dad críti­ca. Pero creo que la capaci­dad críti­ca comien­za en primer lugar por uno mis­mo, y la inde­pen­den­cia insti­tu­cional —si es que la insti­tu­ción moles­ta— puede ser una de las prác­ti­cas más sanas que los hiper­críti­cos con Bolo­nia pueden lle­var ade­lante. El cuer­po uni­ver­si­tario, el cuer­po de docentes en secun­daria es mate­ria aparte y digna de todo elo­gio, debería tomar muy en serio los retos que le pro­pone Europa y, ante todo, un públi­co —la sociedad que los pare y los nutre— que tienen des­de tiem­po inmemo­r­i­al aban­don­a­do.

Dejo aquí algunos sitios que se han unido a esta prop­ues­ta de hablar de la filosofía en el mar­co de Bolo­nia: Phi­blóg­sopho, El espe­jo de la real­i­dad, Antes de las Cenizas, … En caso de haber más que han segui­do el meme, siem­pre pueden dejar el enlace en los comen­tar­ios de las entradas citadas o en los de esta.

Amazon lanza Kindle for iPhone

Si todavía no tienes el Kin­dle o no pien­sas com­prar­lo y tienes un iPhone, quizás te interese esta noti­cia. Los chicos de Ama­zon aca­ban de lan­zar una apli­cación para el iPhone que per­mite acced­er y descar­gar los libros de Kin­dle. Frente al pop­u­lar lec­tor de libros elec­tróni­cos de Ama­zon, los libros podrán leerse en una pan­talla a col­or; sin embar­go, el soft­ware crea­do para el iPhone no per­mi­tirá que el dis­pos­i­ti­vo lea los tex­tos, prob­a­ble­mente debido a los recientes prob­le­mas que Ama­zon ha tenido con las edi­to­ri­ales por aspec­tos rela­ciona­dos con el copy­right de los audio­books.

kindleiphone.jpg.jpegEn fin, habrá que ver cómo se desen­vuelve la nue­va apli­cación. Como sea, es una intere­sante alter­na­ti­va a otros pro­gra­mas sim­i­lares para el dis­pos­i­ti­vo móvil de Apple como Stan­za, el que uso por defec­to, o Clas­sics, esa deli­cia visu­al de Andrew Jaz y Phill Ryu. La ven­ta­ja sobre otras apli­ca­ciones como las men­cionadas es que el uso de Kin­dle for iPhone per­mite, como en el caso de iPhone­books, acced­er a bib­li­ografía académi­ca y echarle un vis­ta­zo antes de com­prar­la o de ir a con­sul­tar­la a una bib­liote­ca. De esta man­era, el iPhone se va con­vir­tien­do en una her­ramien­ta apaña­da para com­ple­men­tar al orde­nador.

De lo que no me cabe duda es de que esta noti­cia acabará por agi­tar más todavía los debates dialéc­ti­cos inter­minables en Inter­net acer­ca de las presta­ciones de uno y otro dis­pos­i­ti­vo, por mucho que a algunos nos parez­ca mezclar chur­ras con meri­nas.

La apli­cación está disponible de momen­to en la iTunes Store de Esta­dos Unidos y no he podi­do encon­trar­la en la tien­da españo­la. A mí no me ha sido com­pli­ca­do hac­erme una nue­va cuen­ta para descar­gar­la y pro­bar­la.

Yo me he enter­a­do de la noti­cia por John Gru­ber en Dar­ing Fire­ball.

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