Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

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El iPad como objeto cultural y como objeto de consumo

La noti­cia tec­nológ­i­ca del día: Apple aca­ba de lan­zar un nue­vo pro­duc­to denom­i­na­do iPad. El tér­mi­no ‘pro­duc­to’ lo uti­li­zo a propósi­to y pre­tendo con él explicar por qué la recep­ción en Inter­net no ha sido espe­cial­mente cál­i­da.

El prob­le­ma ha sido la fal­ta de un con­tex­to, tan­to para tirios como para troy­anos. En el caso de los usuar­ios fieles a la mar­ca, las expec­ta­ti­vas habían lle­ga­do a un gra­do de des­bor­damien­to a través de rumores que hacían imposi­ble que ningún obje­to real cumpli­era con una masa informe de car­ac­terís­ti­cas que no para­ba de cre­cer. Jun­to a ello, Apple ha ido en con­tra de una de sus premisas en la creación de pro­duc­tos infor­máti­cos de con­sumo: pre­sen­ta un obje­to para la recep­ción pasi­va de pro­duc­tos cul­tur­ales cuan­do la línea de la empre­sa había con­sis­ti­do tradi­cional­mente en insi­s­tir en una poten­cial capaci­dad de creación de una man­era ráp­i­da y sen­cil­la. Y esto, como es evi­dente, ha des­colo­ca­do a muchos. En el caso de quienes nun­ca han tenido relación con la mar­ca, las reac­ciones fueron sim­i­lares a las que hubo con el iPhone: críti­ca de pre­cios, suma­da a críti­ca de un sis­tema propi­etario, etc.; una amplia may­oría de ellos tiene, dos años después, un iPod tác­til o el telé­fono móvil de la mar­ca.


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Sin embar­go, lo que puede percibirse como un fal­lo de la empre­sa a la hora de sat­is­fac­er las necesi­dades de los usuar­ios, o de cumplir con sus expec­ta­ti­vas, admite una lec­tura dis­tin­ta. Apple ha opta­do por el sen­ti­do común y por hac­er un ejer­ci­cio reflex­i­vo a par­tir del que reed­u­car al usuario, movimien­to que por su carác­ter insól­i­to merece al menos una reflex­ión. El iPad no es una com­puta­do­ra que per­mi­ta redac­tar una tesis, com­pon­er músi­ca, reto­car fotografías de man­era pro­fe­sion­al o edi­tar vídeos en HD; sino que sirve para dis­fru­tar de todo ello. El con­cep­to que hay detrás es quiénes somos y cómo apor­ta­mos val­or a lo que con­sum­i­mos, de ahí la posi­bil­i­dad mane­jarse y dis­tribuir lo que ten­emos en nue­stro ter­mi­nal en todas las redes sociales. El iPad no podía ser la piedra filoso­fal de la infor­máti­ca de con­sumo porque ya lo es cualquier orde­nador con cier­ta poten­cia; había que bus­car un espa­cio dis­tin­to para dar sig­nifi­ca­do a todo lo que con­sum­i­mos. Como tal, va dirigi­do a los usuar­ios que nece­si­tan un ter­mi­nal para moverse por redes sociales, para revis­ar doc­u­men­tos que lo requier­an, para leer libros ya escritos, etc.

En resumen, el iPad no alude al usuario cre­ati­vo o a aquel que nece­si­ta hac­er cosas con una com­puta­do­ra, sino que se plantea a ese mis­mo usuario, o al con­sum­i­dor pasi­vo, como ente recep­tor —de ahí la insis­ten­cia en las redes sociales, la redis­tribu­ción de la apli­cación de correo elec­tróni­co, etc.— y como críti­co y difu­sor de los mis­mos. Por tan­to, una idea de creación no solo para aque­l­los con inqui­etudes, sino para los inter­nau­tas como comu­nidad glob­al.



Creo que el iPad será un éxi­to porque tiende la mano al amplio reg­istro de usuar­ios que todavía miran con rece­lo, o usan de una man­era vaga e impre­cisa, sus orde­nadores y su conex­ión a Inter­net. Pien­so en usuar­ios que no nece­si­tan la com­ple­ji­dad de un orde­nador per­son­al para con­fig­u­rar su cuen­ta de face­book, que no saben qué es flickr, que no quiere nave­g­ar de man­era errante por pági­nas web, sino que requieren pun­tos de ref­er­en­cia per­fec­ta­mente situ­a­dos en Inter­net —coor­de­nadas que podríamos denom­i­nar como main­stream dig­i­tal—. Lo que Apple ha hecho es pare­ci­do a lo que el ZX Spec­trum, el Com­modore 64 o el Ami­ga hicieron en la déca­da de los 80 para mi gen­eración: ha pen­sa­do en un ter­mi­nal domés­ti­co que no requiere ningún conocimien­to pre­vio para dis­fru­tar ple­na­mente del ocio dig­i­tal y de los pro­to­co­los de inter­ac­ción social que ofrece Inter­net.

Gestión de tiempo y de espacio.

Detrás de ello, hay un estu­dio serio de mod­e­los de mer­ca­do y de expan­sión hacia un enorme con­jun­to de usuar­ios poten­ciales. Pero hay además una con­sid­eración impor­tante de uno de los grandes temas del dis­eño apli­ca­do a la infor­máti­ca: la gestión de los espa­cios de tra­ba­jo y de ocio. Apple ha pen­sa­do en cómo dis­tribuimos ambos espa­cios en la inter­ac­ción con nues­tras com­puta­do­ras y ha crea­do un obje­to que responde al ocio de una man­era más pre­cisa que un portátil o un sobreme­sa, ha apli­ca­do la división de las dos grandes cor­ri­entes de uso de com­putación dividién­dolas en dos espa­cios clara­mente delim­i­ta­dos. Y eso tiene dos claras lec­turas: la primera es que aque­l­los que como yo nos pasamos el día delante de nue­stros portátiles y mez­clam­os ocio con tra­ba­jo nos ha ofre­ci­do una delim­itación físi­ca de los mis­mos, dan­do un con­tex­to a un obje­to nue­vo —aquí las pal­abras de Jobs no pare­cen exager­adas— que hace todo lo que se puede hac­er con un orde­nador que no es estric­ta­mente pro­duc­ti­vo. Esta división per­mite pen­sar de una man­era mucho más lóg­i­ca nues­tra relación con los orde­nadores y mate­ri­al­iza una nece­saria división con­cep­tu­al. Apple ha crea­do, me parece, un espa­cio nece­sario.

No es que el iPad per­mi­ta hac­er cosas impens­ables en otro apara­to, sino que ayu­da a dis­tribuir los con­cep­tos en dis­tin­tos tipos de obje­tos, y eso es enorme­mente impor­tante para todo tipo de usuar­ios.

Incorporación de nuevos usuarios y relectura de Internet.

El iPad, tal y como yo lo veo, es jus­ta­mente lo con­trario a una her­ramien­ta de tra­ba­jo. Es una her­ramien­ta de pro­cras­ti­nación, que la alien­ta y que la evi­ta al con­ver­tir­lo —a él en vez de a nues­tra com­puta­do­ra— en su instru­men­to. Cumple, a su vez, con todas las premisas y atiende a todo el aban­i­co de ocio en Inter­net, per­mi­tien­do acced­er a una amplia masa de población a las redes sociales aunque carez­can de cuen­ta en ellas. Pien­so por ejem­p­lo en la gen­eración que aho­ra cuen­ta con 50 años. Su relación con la com­putación ha sido, en su may­or parte, una relación lab­o­ral en la que había que usar el correo elec­tróni­co y quizás dos o tres apli­ca­ciones especí­fi­cas. No nave­g­an por Inter­net, no leen blogs por suscrip­ción a RSS y no hacen cosas que para el arco de población entre 15 y 35 años son bási­cas.

Jobs pre­sen­tó el iPad sen­ta­do en un sil­lón con una mesil­la al lado. No es un obje­to para las ofic­i­nas, nadie pre­tenderá escribir tex­tos exten­sos —aunque cier­tos com­ple­men­tos lo per­mi­tan— en él. Cier­ta­mente se puede usar iWork, nues­tra galería de fotos, etc., pero tal y como yo lo veo, para hac­er prue­bas de con­cep­to, para revis­ar fuera del escrito­rio y fuera del despa­cho algunos tra­ba­jos que hemos pro­duci­do allí, de una man­era casu­al y sin com­pli­ca­ciones de inter­faz. Vis­to así, inclu­so la imposi­bil­i­dad de realizar varias tar­eas simultánea­mente parece una ven­ta­ja.

La lectura de libros electrónicos.

Apple reveals iBookstore and app for the iPad -- Engadget.jpgUna de las apli­ca­ciones que Apple pre­sen­tó para su nue­vo dis­pos­i­ti­vo fue fue iBooks. Un soft­ware de lec­tura de libros en for­ma­to .epub. Y aquí de nue­vo se plantea de man­era evi­dente lo que quería decir antes. Apple ha pre­tendi­do crear una expe­ri­en­cia estéti­ca de lec­tura. Ha obvi­a­do la tin­ta elec­tróni­ca —todavía no es su momen­to— y ha inten­ta­do crear la expe­ri­en­cia más agrad­able y sim­i­lar a la lec­tura en papel, no ha repro­duci­do las cual­i­dades físi­cas del papel, sino la ‘inter­faz de la lec­tura’. Para ello ha saque­a­do sin piedad dos apli­ca­ciones de cier­ta fama: Deli­cious library para la creación de anaque­les vir­tuales donde alma­ce­nar libros y Clas­sics para repro­ducir el pro­ce­so de lec­tura.

De nue­vo, esto ha pro­duci­do críti­cas por parte de los poten­ciales clientes: cómo se leerá un pdf, por qué pan­talla con retroi­lu­mi­nación y no tin­ta elec­tróni­ca, etc. Y volve­mos con ello al con­cep­to que hay detrás del dis­pos­i­ti­vo: no se tra­ta de que no se pue­da leer un pdf, que se puede, sino de que algún desar­rol­lador cree una apli­cación que repi­ense la man­era que ten­emos de tratar con for­matos que no per­miten un reescal­a­do como el tex­to plano. Eso lle­gará más pron­to que tarde. Se tra­ta de que uno pue­da acced­er a fic­ción y ensayo de man­era direc­ta en su ter­mi­nal, que pue­da leer­los y dis­fru­tar de la lec­tura como un plac­er estéti­co, no como un tra­ba­jo.

A mí, que me dedi­co —por hor­ri­ble que suene— a leer de man­era pro­fe­sion­al, no me resul­ta prác­ti­co. Y no lo es porque la premisa es que no lo sea, no se ha pen­sa­do en el dis­pos­i­ti­vo para eso y, más impor­tante aún, el iPad no es un lec­tor de libros elec­tróni­cos, aunque pue­da cumplir con ese cometi­do.

La AppStore y la creación de ecosistemas para los usuarios.

Una de las cosas real­mente atrayentes del iPad es cómo Apple ha crea­do una inter­faz y un con­jun­to de apli­ca­ciones bási­cas para los usuar­ios. La com­pañía nos ha mostra­do cómo ve al usuario medio de Inter­net y, des­de mi pun­to de vista, la radi­ografía les ha sali­do impeca­ble.

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Eso no impli­ca que cada usuario pue­da hac­er del dis­pos­i­ti­vo lo que quiera medi­ante apli­ca­ciones de ter­ceros. Por ejem­p­lo, el iPad puede ser una her­ramien­ta muy intere­sante para aque­l­los que estén preparan­do una tesis o un libro si se cuen­ta con el mis­mo gestor bib­li­ográ­fi­co que tiene en su com­puta­do­ra que per­mi­ta leer bib­li­ografía en pdf y ano­tar­la y mar­car­la para que luego sea sin­croniza­da y con un edi­tor de tex­tos bási­co que le per­mi­ta hac­er pequeñas cor­rec­ciones en otro ámbito que no sea la mesa de tra­ba­jo, y con un dis­pos­i­ti­vo fácil­mente trans­portable, ligero y energéti­ca­mente efi­ciente.

Lo mis­mo es aplic­a­ble a aque­l­los pro­fe­sion­ales de la fotografía que deban revis­ar una enorme can­ti­dad de fotografías, el dis­pos­i­ti­vo per­mite mar­car y detec­tar posi­bles prob­le­mas tan­to en el momen­to de pre como de pre­pro­duc­ción, prob­le­mas que a veces podrán solu­cionarse con una apli­cación lig­era de retoque fotográ­fi­co en el dis­pos­i­ti­vo y a veces requerirán enviarse al cen­tro de tra­ba­jo para una revisión pos­te­ri­or.

Como cierre, me parece que lo que hoy ha pre­sen­ta­do hoy es una man­i­festación sin­cera de nue­stros hábitos como usuar­ios, dán­dole puer­ta de entra­da a muchos más que todavía descono­cen Inter­net. La for­ma en la que lo ha hecho me parece intere­sante y que­da por ver cuál será la recep­ción del dis­pos­i­ti­vo. Si mi lec­tura es acer­ta­da, Steve Jobs podrá jac­tarse de haber rein­ven­ta­do la infor­máti­ca de con­sumo.

El iPad define de una man­era pre­cisa qué es un usuario de Inter­net actu­al, cuáles son sus necesi­dades, y cómo inter­ac­túa con su medio. En ese sen­ti­do, servirá en unos años para com­pren­der cómo veíamos Inter­net y que tipo de expec­ta­ti­vas teníamos —en tér­mi­nos gen­erales— a la hora de valer­nos de la red como medio comu­nica­ti­vo.

Amazon lanza Kindle for iPhone

Si todavía no tienes el Kin­dle o no pien­sas com­prar­lo y tienes un iPhone, quizás te interese esta noti­cia. Los chicos de Ama­zon aca­ban de lan­zar una apli­cación para el iPhone que per­mite acced­er y descar­gar los libros de Kin­dle. Frente al pop­u­lar lec­tor de libros elec­tróni­cos de Ama­zon, los libros podrán leerse en una pan­talla a col­or; sin embar­go, el soft­ware crea­do para el iPhone no per­mi­tirá que el dis­pos­i­ti­vo lea los tex­tos, prob­a­ble­mente debido a los recientes prob­le­mas que Ama­zon ha tenido con las edi­to­ri­ales por aspec­tos rela­ciona­dos con el copy­right de los audio­books.

kindleiphone.jpg.jpegEn fin, habrá que ver cómo se desen­vuelve la nue­va apli­cación. Como sea, es una intere­sante alter­na­ti­va a otros pro­gra­mas sim­i­lares para el dis­pos­i­ti­vo móvil de Apple como Stan­za, el que uso por defec­to, o Clas­sics, esa deli­cia visu­al de Andrew Jaz y Phill Ryu. La ven­ta­ja sobre otras apli­ca­ciones como las men­cionadas es que el uso de Kin­dle for iPhone per­mite, como en el caso de iPhone­books, acced­er a bib­li­ografía académi­ca y echarle un vis­ta­zo antes de com­prar­la o de ir a con­sul­tar­la a una bib­liote­ca. De esta man­era, el iPhone se va con­vir­tien­do en una her­ramien­ta apaña­da para com­ple­men­tar al orde­nador.

De lo que no me cabe duda es de que esta noti­cia acabará por agi­tar más todavía los debates dialéc­ti­cos inter­minables en Inter­net acer­ca de las presta­ciones de uno y otro dis­pos­i­ti­vo, por mucho que a algunos nos parez­ca mezclar chur­ras con meri­nas.

La apli­cación está disponible de momen­to en la iTunes Store de Esta­dos Unidos y no he podi­do encon­trar­la en la tien­da españo­la. A mí no me ha sido com­pli­ca­do hac­erme una nue­va cuen­ta para descar­gar­la y pro­bar­la.

Yo me he enter­a­do de la noti­cia por John Gru­ber en Dar­ing Fire­ball.

Escritura histérica para tiempos histéricos: Dr. Wicked

En el mun­do en que vivi­mos hay cada vez más excusas para no escribir, la fun­da­men­tal entre todas ellas es la can­ti­dad de infor­ma­ción que ten­emos que proce­sar, cada vez may­or, lo que hace que redac­tar un tex­to sóli­do y doc­u­men­ta­do pue­da con­ver­tirse en una tarea eter­na y tediosa. Es cier­to que sur­gen, cada vez más, her­ramien­tas que nos ayu­dan a ais­larnos de nue­stro orde­nador y de Inter­net para inten­tar que recu­per­e­mos nue­stro rit­mo de escrit­u­ra.

Me temo que mucho han cam­bi­a­do nue­stros hábitos des­de los tiem­pos en que uno se senta­ba delante de su ter­mi­nal porque tenía algo que escribir; nues­tras com­puta­do­ras han acaba­do por con­ver­tirse en una ven­tana infini­ta a lo que otros escriben y lo que muchos más han escrito a lo largo de los sig­los, y lo que parecía la panacea se con­vierte en un muro cada vez más alto y difí­cil de fran­quear.

Write or Die _ Dr Wicked_s Writing Lab.png

Hablaría aquí de dis­tin­tas her­ramien­tas de soft­ware para evi­tar que nos per­damos entre mon­tañas de infor­ma­ción y podamos acabar nue­stro tra­ba­jo de una man­era ráp­i­da y efi­caz. Si este blog ha esta­do para­do durante esta sem­ana es, entre otras razones, porque estoy preparan­do entradas con la infor­ma­ción sufi­ciente para ayu­daros a escribir y orga­ni­zar de la mejor man­era posi­ble la infor­ma­ción en vue­stros macs. Antes de eso, no obstante, acabo de leer una entra­da en Libros y Bitios donde se recomien­da una her­ramien­ta enorme­mente útil para aque­l­los que ten­gan pla­zos de entre­ga que cumplir y la necesi­dad de un aci­cate que los saque de la modor­ra cre­ati­va.

Se tra­ta del lab­o­ra­to­rio del Dr. Wicked. La idea es muy sim­ple: le dec­i­mos al pro­gra­ma cuál es nues­tra meta de escrit­u­ra en pal­abras, en cuán­to tiem­po pen­samos escribir­las y con­fig­u­ramos el “gra­do de mal­dad” con que quer­e­mos que el pro­gra­ma nos “cas­tigue”. Si nues­tra meta es escribir a toda cos­ta, es bue­na idea acti­var el “kamikaze mode”, si paramos de escribir durante un inter­va­lo mín­i­mo de tiem­po comen­zarán a bor­rarse las pal­abras que hemos escrito, de esta man­era se nos fuerza a ir ade­lante a toda cos­ta. A mí me ha sal­va­do el día de hoy: 2050 pal­abras en 27 min­u­tos. Por supuesto, luego las ten­dré que revis­ar.

Si lo usáis y os resul­ta útil, estaría bien que escri­bierais vues­tras impre­siones en los comen­tar­ios. El pro­gra­ma es muy sim­ple y mejorable, así que podemos pon­er­nos en con­tac­to con su autor para que lo mejore o para que lo lleve a nue­stros orde­nadores sin necesi­dad de estar conec­ta­dos a Inter­net. ¡Bue­na escrit­u­ra!

Deja de sufrir con Safari: ClicktoFlash

No sé que ha pasa­do con las últi­mas actu­al­iza­ciones de Safari —el nave­g­ador por defec­to de OSX—, la car­ga de pági­nas se había con­ver­tido en tal tor­tu­ra que ya había opta­do por aban­donarlo de vez en cuan­do para ganar en paz de espíritu y lib­er­arme del estrés. El moti­vo no se me escapa­ba, supon­go que muchos de vosotros os habéis encon­tra­do con el men­saje de “script lento” en pági­nas que no deberían ten­er ningún prob­le­ma en car­gar. Aunque tiende a pen­sarse que es un prob­le­ma rela­ciona­do con java, hoy me he dado cuen­ta de que tiene que ver con una de las tec­nologías más malé­fi­cas, pesadas y poco útiles de la Inter­net actu­al: flash.


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La tec­nología flash puede estar bien para col­gar jue­gos en línea, pero en las pági­nas en que la pub­li­ci­dad está imple­men­ta­da con ella, la nave­gación con Safari se con­vierte en un autén­ti­co cal­vario donde el sis­tema se ralen­ti­za has­ta el infini­to. ¿La solu­ción? He des­cu­bier­to click­toflash, un ligerísi­mo plu­g­in para Safari que hace que todas las partes de las pági­nas que con­tienen esta tec­nología nece­siten que pinch­es sobre cada una de ellas para ver­las, esto alig­era la car­ga y alivia —por qué no decir­lo— enorme­mente la vista. Podéis descar­gar­lo gra­tuita­mente aquí.

Como hay pop­u­lares por­tales de Inter­net que fun­cio­nan con flash —y que no dan prob­le­mas en Safari—, Click­toflash per­mite hac­er una lista de domin­ios donde el plu­g­in estará desac­ti­va­do. Para hac­er­lo sim­ple­mente tenéis que abrir una ven­tana de ter­mi­nal y escribir:

defaults write com.apple.Safari ClickToFlash.whitelist -array-add 'vimeo.com'

Y repe­tir la operación con aque­l­los domin­ios que queráis sim­ple­mente cam­bian­do

'vimeo.com'

por

'youtube.com'

o lo que sea. A mí me ha rec­on­cil­i­a­do con mi nave­g­ador, que es de lejos el más estéti­co para OSX. Si estáis intere­sa­dos en más opciones para mejo­rar vues­tra expe­ri­en­cia con Safari, os recomien­do esta entra­da de Thinkwasabi, donde se os habla de Glims, que per­mite hac­er muchos más “apaños” con la apli­cación.

Me encan­taría saber si otros usuar­ios de OSX teníais el mis­mo prob­le­ma y si se os ha solu­ciona­do así. A mí, des­de luego, me va como la seda.

Vía: John Gru­ber en Dar­ing Fire­ball.

Mac OSX para latinistas y helenistas

Ayer por la tarde recibí un mail de un lec­tor donde me pre­gunt­a­ba si conocía algu­na her­ramien­ta para latin­istas en OSX. Como creo que la respues­ta puede ten­er algu­na util­i­dad para otros lec­tores, he deci­di­do dejaros un pequeño lis­ta­do de pro­gra­mas de Mac para cla­sicis­tas, obvian­do la can­ti­dad de dic­cionar­ios de latín en pdf que hay en red. Empiezo por aque­l­las apli­ca­ciones que son de códi­go abier­to y, por tan­to, gra­tu­itas:

* Pan­do­ra: Es un viejo pro­gra­ma que los usuar­ios de Clas­sic recor­darán. Esta­ba basa­do en la tec­nología hyper­card y desa­pare­ció con el paso a Mac OSX. Pan­do­ra servía bási­ca­mente para realizar búsquedas den­tro del The­saurus Lin­guae Grae­cae y del Packard Human­i­ties Insi­tute antes de que este pasara a for­ma­to elec­tróni­co. Todavía que­da algu­na infor­ma­ción en la red y, si uno sabe bus­car bien, puede bajárse­lo.

* Dio­genes: Dig­no suce­sor del ante­ri­or es este pro­gra­ma de Peter Hes­lin. Se tra­ta de una apli­cación real­iza­da sobre el motor de Fire­fox y sirve para hac­er búsquedas den­tro de dis­tin­tos repos­i­to­rios lati­nos y grie­gos de pago —The­saurus Lin­guae Grae­cae (tlg), Packard Human­i­ties Insti­tute (phi), Duke Doc­u­men­tari Papyri (ddb­dp), Clas­si­cal Inscrip­tions, Latin Inscrip­tions, etc.— que no van incor­po­ra­dos en el pro­gra­ma. Se tra­ta de una apli­cación con una inter­faz muy limpia y sen­cil­la, y aunque lle­va un tiem­po sin ser actu­al­iza­do, sigue fun­cio­nan­do bien sobre Leop­ard. Una de las ven­ta­jas de Dio­genes es que una vez gen­era una lista de resul­ta­dos, todas las pal­abras con­tenidas en ella fun­cio­nan como hiper­vín­cu­los. Hace tiem­po, los enlaces abrían la pági­na cor­re­spon­di­ente a Perseus den­tro del mis­mo pro­gra­ma. Tras la ver­sión 3, Perseus sim­ple­mente sirve para indicar caso, género y número y la descrip­ción pro­cede del Lex­i­cón lati­no de Fre­und, con las adi­ciones y cor­rec­ciones de Andrews, Lewis y Short. Hay otras apli­ca­ciones como Dio­genes que sir­ven para la con­sul­ta del The­saurus Lin­guae Grae­cae, pero no solo son de pago, sino ridícu­la­mente caros: Helle­spont, Lex­is (cuya pági­na está muer­ta aho­ra mis­mo), TLG Engine y Lila.

* Ver­ba: real­iza­do por Joshua Hayes, es en real­i­dad una ver­sión elec­tróni­ca del dic­cionario del que se vale Dio­genes. Se tra­ta de una apli­cación muy sim­ple que cen­tral­iza los resul­ta­dos que ofrece Perseus en nue­stro escrito­rio sin necesi­dad de estar conec­ta­dos a Inter­net.

* Latin Words: Mucho más sen­cil­lo que los ante­ri­ores, es una inter­faz de búsque­da crea­da por Sean Rodriguez para el dic­cionario bil­ingüe —latín-inglés— de William Whitak­er. Frente a los otros, Latin Words me parece una muy bue­na opción para los estu­di­antes de latín de nive­les bási­cos y avan­za­dos: además de la escuál­i­da tra­duc­ción al inglés —incluye tam­bién tra­duc­ción inver­sa— ofrece todos los posi­bles casos del tér­mi­no intro­duci­do. Frente a los ante­ri­ores, se tra­ta de un pro­gra­ma mul­ti­platafor­ma disponible para Win­dows, Lin­ux y Mac OSX.

* MacSword es un motor de con­sul­ta de tex­tos bíbli­cos —del Albano al Hebreo, como dicen ellos— que viene acom­paña­do de devo­cionales, comen­tar­ios, dic­cionar­ios y lex­i­cones. Per­mite búsquedas e incor­po­ra enlaces a los ser­vi­cios de OSX, de man­era que puede acced­er­se al dic­cionario des­de cualquier apli­cación que este­mos usan­do. Es Open­Source y podéis descar­garos de man­era gra­tui­ta todos los mate­ri­ales —pertenecen al Sword Projectaquí. Es alta­mente recomend­able, y aque­l­los que nos mane­jamos con lenguas muer­tas deberíamos obligar­nos a revis­ar y mejo­rar sus mate­ri­ales. La pági­na de descar­ga de los módu­los fun­ciona a la per­fec­ción, acabo de com­pro­bar­lo, pero la del pro­gra­ma está caí­da des­de hace un tiem­po; la opción alter­na­ti­va de descar­ga está aquí.

* Alk­itab: Al igual que MacSword, es un motor de con­sul­ta de los tex­tos de The Sword Project, igual­mente gra­tu­ito y Open­Source. Aquí la cosa va en gus­tos y depende de con qué inter­faz os sin­táis más cómo­d­os. Alk­itab es un motor mul­ti­platafor­ma —Win­dows, Lin­ux y MacOSX— que, frente a MacSword, no fue especí­fi­ca­mente dis­eña­do para OSX. Sin­ce­ra­mente, a mí me parece mucho más cómo­do que el ante­ri­or, pero reconoz­co que es bas­tante más inestable.

El jovén Cicerón Leyendo, Grebroeker, ca. 1464

Como veis, hay opciones a pesar de que algu­na de ellas requiera ten­er acce­so a repos­i­to­rios y mate­ri­ales de pago. No hay una can­ti­dad tan grande de tex­tos lati­nos en for­ma­to elec­tróni­co para Mac como para Win­dows, y la ver­dad es que la Patrolo­gia Lati­na, la Patrolo­gia Grae­ca, la Bib­lio­the­ca Teub­ne­r­i­ana Lati­na, los Mon­u­men­ta Ger­ma­ni­ae His­tor­i­ca, el Aris­tote­les Lat­i­nus o el Cor­pus Lat­inum Scrip­to­rum Medi­um Aevum se echan de menos. No sucede lo mis­mo, sin embar­go, con los tex­tos bíbli­cos, donde desta­can de man­era clara:

* Accor­dance, que es una enorme platafor­ma crea­da por Oak­tree Soft­ware para el estu­dio de la Bib­lia. Está com­puesto por un potente motor de búsque­da al que se van aña­di­en­do módu­los de pago, ofrece lex­i­cones, dic­cionar­ios, con­cor­dan­cias, ensayos, mono­grafías, etc. sobre el tex­to bíbli­co en hebreo, griego y latín. Por des­gra­cia, su pre­cio siem­pre me ha pare­ci­do abu­si­vo y no lo he proba­do, así que estaré encan­ta­do si algún usuario que lo haya hecho nos deja su opinión por aquí.

* Logos Bible: es la otra opción com­er­cial para el estu­dio de la Bib­lia en OSX. El fun­cionamien­to y la ofer­ta de presta­ciones es muy sim­i­lar a Accor­dance: un motor de búsque­da de gran poten­cia para el que hay que se pueden com­prar diver­sos paque­tes con tex­tos. Si os intere­sa os recomien­do que le echéis un vis­ta­zo a su vídeo de pre­sentación y a los mate­ri­ales que ofre­cen.

Espero haber con­tes­ta­do al mail y que haya sido de util­i­dad para alguno más de los que me leen. Estaré encan­ta­do de que aportéis más infor­ma­ción, dudas o pre­gun­tas en los comen­tar­ios.

Mejora tu productividad, usa Mac OSX

El fin de sem­ana suele ser un buen momen­to para plantearse qué podemos hac­er para mejo­rar nues­tra pro­duc­tivi­dad y cumplir nues­tras metas para la sem­ana sigu­iente. Los adic­tos a la infor­máti­ca como yo, además, uti­lizamos parte para pro­bar nuevas apli­ca­ciones que nos vamos encon­tran­do. Hace ya tres años que me pasé a Mac OSX y des­de entonces he oído aprox­i­mada­mente unas 100 veces que era una autén­ti­co despil­far­ro com­prarse un orde­nador de Apple tenien­do en cuen­ta su pre­cio: “siem­pre puedes com­prar un orde­nador con una con­fig­u­ración sim­i­lar” era el moti­vo más cacarea­do y, supon­go, que algunos de vosotros tam­bién lo ha leí­do o escucha­do en múlti­ples oca­siones.

Muchas veces he pen­sa­do en hac­er una serie de video­casts enseñan­do la ver­dadera poten­cia del sis­tema a los usuar­ios nov­e­l­es y a algunos vet­er­a­nos despis­ta­dos. El uso de apli­ca­ciones no muy pop­u­lares y el apren­diza­je de algu­nas ruti­nas de tra­ba­jo requiere una inver­sión de tiem­po que pos­te­ri­or­mente se verá com­pen­sa­da con cre­ces. Me intere­sa tan­to el tema que he deci­di­do elim­i­nar en breve la parte de mac de este blog para trasladar­la a uno inde­pen­di­ente y hablaros con más fre­cuen­cia —y sin molestar a los que solo se intere­sen por la cosa medieval y rena­cen­tista— de OSX y sus bon­dades para inves­ti­gadores y, en real­i­dad, para cualquier usuario.

Antes de dar ese salto, me he encon­tra­do con un estu­pen­do vídeo que Mer­lin Mann, el gurú de la pro­duc­tivi­dad de 43 fold­ers, está hacien­do sobre el escrito­rio de su orde­nador. Sé que puede parece ridícu­lo, pero si lo pen­sáis bien, el escrito­rio dice mucho de vosotros y de cómo os orga­nizáis para tra­ba­jar. Es el primero de una serie y está ded­i­ca­do a la bar­ra de menú, esa cosa gris —o trans­par­ente— en el área supe­ri­or de la pan­talla. Ahí pueden añadirse mul­ti­tud de pequeñas apli­ca­ciones que, como estáis a pun­to de ver, harán vues­tra vida más sim­ple. Al pie del vídeo encon­traréis el lis­ta­do de Mer­lin con enlaces y una breve reseña sobre cada uno.

“Merlin’s First Desk­top Tour” pub­li­ca­do en Mer­lin Mann en Vimeo.

Veamos pun­to por pun­to las apli­ca­ciones que Mer­lin usa:

* Pathfind­er, de Cocoat­e­ch. Con­siste en un reem­pla­zo del Find­er que viene por defec­to en OSX. Mer­lin lo emplea para crear archivos sin pre­ocu­parse de la ubi­cación y poder mover­los todos a un tiem­po a un sitio pre­des­ti­na­do. Si no sois seguidores del tipo, podríais hac­er la pre­gun­ta de qué pasa si los archivos van a difer­entes car­petas, pero el sis­tema de tra­ba­jo de Mer­lin siem­pre ha sido cubrir obje­tivos a cor­to pla­zo e ir cer­ran­do uno para pasar al otro. En su caso tiene sen­ti­do. Por supuesto, Pathfind­er tiene un mon­tón de ven­ta­jas más: Quick­look inte­gra­do, uso del Ter­mi­nal en modo supe­rusuario des­de la mis­ma ven­tana, un com­pre­sor y descom­pre­sor de archivos inte­gra­dos y es un lan­zador de apli­ca­ciones. En mi caso no lo cam­biaría por Quick­sil­ver, donde puedo hac­er prác­ti­ca­mente todo eso sin lev­an­tar las manos del tecla­do; pero es una bue­na alter­na­ti­va para los afi­ciona­dos al uso del ratón.

* Gmail Noti­fi­er. Mer­lin ha aban­don­a­do defin­i­ti­va­mente mail.app, que es la apli­cación por defec­to —sim­i­lar a thun­der­bird en lin­ux— que viene con OSX. El moti­vo según él es que recibe las noti­fi­ca­ciones de la mis­ma man­era, pero está a un click de la pági­na de Inter­net y tiene allí su cal­en­dario —con lo que susti­tuye iCal tam­bién— y su correo. Una bue­na idea si uno no tiene iPhone y una bue­na idea para aque­l­los días en los que no ten­emos nue­stro portátil a mano.

* Drop­box. Aquí coin­cidi­mos ple­na­mente, drop­box es una apli­cación que abre una car­pe­ta en tu orde­nador que se sin­croniza con un servi­dor alo­ja­do por Ama­zon S3. La ven­ta­ja es que guar­da copia en tu orde­nador y en Inter­net, de man­era que puedes descar­gar o subir archivos des­de cualquier otra com­puta­do­ra. Además, drop­box recuer­da todas las ver­siones y mod­i­fi­ca­ciones de un archi­vo, de man­era que es muy sen­cil­lo volver a ver­siones ante­ri­ores. Yo me he vuel­to un fanáti­co des­de que lo des­cubrí en esta entra­da de Thinkwasabi.

* Skitch es mi apli­cación por defec­to para cap­turas de pan­talla y archiva­do rápi­do de imá­genes y la lle­vo usan­do des­de que lan­zaron la primera ver­sión en beta —fase beta que, por cier­to, parece eter­na—. Cuan­do quiero un recorte de algo, skitch se mues­tra como la mejor opción: bas­ta con tomar la ima­gen y que­da archiva­da en una car­pe­ta sin que me ten­ga que pre­ocu­par de que todo se me apelo­tone en el escrito­rio. Es ráp­i­da, fácil de usar, per­mite ano­tar y dibu­jar sobre la ima­gen y, además, tiene el ser­vi­cio de alma­ce­namien­to en red del pro­pio pro­gra­ma. Tam­bién per­mite subir las imá­genes a flickr y otras platafor­mas facilísi­ma­mente.

* Hazel es una de esas apli­ca­ciones que nun­ca me ha dado por usar. Sirve para hac­er que tu orde­nador coloque y dis­tribuya car­petas y archivos con acuer­do a los cri­te­rios que tú quieras. Es una bue­na opción si tienes mucho movimien­to de doc­u­men­tos, imá­genes y vídeo en tu orde­nador y siem­pre están por el medio. Por des­gra­cia, tan­to para hazel como para las estu­pen­das car­petas inteligentes que vienen por defec­to en OSX
siem­pre he sido muy vago.

* Fuzzy­clock. Todo el mun­do tiene sus cosas y manías, está claro. Esta apli­cación sirve para susti­tuir el reloj por defec­to del sis­tema y ver la hora de una man­era un tan­to infor­mal —no se cen­tra en min­u­tos ni en segun­dos, sino en horas y en cuar­tos—, supon­go que este tipo de cam­bios de vez en cuan­do vienen bien para ganar con­cen­tración. Por lo que he podi­do ver en la pági­na web de los desar­rol­ladores no hay la opción de pon­er­lo en castel­lano.

* Ever­note sirve como cajón de sas­tre para archivar notas, frag­men­tos de tex­to, pági­nas web, imá­genes y prác­ti­ca­mente lo que se te ocur­ra. Es gra­tui­ta como drop­box y os la recomien­do encar­e­ci­da­mente si tenéis un iPhone. Sien­to no exten­derme mucho, pero para saber de qué os hablo lo mejor es que la probéis… Aunque Thinkwasabi puede daros algu­nas ideas.

* Spirited­Away. Una apli­cación muy sen­cil­la y gra­tui­ta que sirve para elim­i­nar automáti­ca­mente las ven­tanas del escrito­rio que no uti­lizamos en un peri­o­do de tiem­po con­fig­urable. Otra opción es Think (gra­tui­ta), aunque si saltas mucho de una apli­cación a otra cuan­do tra­ba­jas no te recomien­do ningu­na de las dos. Por expe­ri­en­cia, son apli­ca­ciones que aca­ban estre­san­do.

* Busy­Sync. Sirve bási­ca­mente para com­par­tir en una red LAN los cal­en­dar­ios de iCal y para sin­cronizar­los por Inter­net con Google Cal­en­dar. Es una bue­na opción si te gus­ta tra­ba­jar con iCal, aunque algunos como yo prefe­r­i­mos gas­tarnos un poco de dinero y dis­fru­tar de Things, que es la apli­cación para aque­l­los que van con­trar­reloj.

* Sound­source. Para aplicar con­fig­u­ra­ciones deter­mi­nadas al uso del sis­tema de sal­i­da y entra­da de audio del mac, útil si haces pod­casts, hablas por skype y tienes un gad­get para cada tarea.

En defin­i­ti­va, espero que os haya gus­ta­do el vídeo de Mer­lin y que hayáis des­cu­bier­to algu­nas apli­ca­ciones útiles para vues­tra dinámi­ca de tra­ba­jo. Tenéis los comen­tar­ios a vues­tra dis­posi­ción para lo que queráis, pero fun­da­men­tal­mente para hac­erme saber que aún me quedan lec­tores fieles tras el descal­abro de feed­burn­er.

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