Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Athanasius Kircher: Turris Babel (1679)

En 1679, el polí­grafo y eru­di­to jesui­ta —«el hom­bre que lo sabía todo»— Athana­sius Kircher (1602–1680), pub­li­ca en Ams­ter­dam su estu­dio sobre la Torre de Babel. La obra cumple con todos los tópi­cos que se le exigía a un genio enci­clopédi­co como Kircher durante el Bar­ro­co: un fuerte y detal­la­do carác­ter descrip­ti­vo, capaci­dad para sin­te­ti­zar y armo­nizar autori­dades —el cen­tro del asun­to es San Agustín— y un cier­to tono cien­tí­fi­co en el análi­sis de las lenguas y, ante todo, a sus teorías sobre la lengua orig­i­nar­ia o adáni­ca.

La empre­sa no era sen­cil­la si ten­emos en cuen­ta que tenía que con­ju­gar sus propias teorías sobre las lenguas ori­en­tales, que ya había traza­do tan­to en su Chi­na Illus­tra­ta (Chi­na ilustra­da), como en el Œdi­pus Ægyp­ci­a­cus (Edipo egip­cio), con­ju­gar­las con la autori­dad de las fuentes de los Padres de la Igle­sia —Agustín de Hipona ante todo—, y crear una obra rel­a­ti­va­mente orig­i­nal —la orig­i­nal­i­dad como tal es un prob­le­ma mod­er­no— ante mamotre­tos de la tal­la de Pha­leg seu de dis­per­sione gen­tium et ter­rarum fac­ta in ædi­fi­ca­tione tur­ris Babel (Pha­leg o De la dis­per­sión de los pueb­los y de los país­es acon­te­ci­da en la edi­fi­cación de la Torre de Babel) que Samuel Bochart había pub­li­ca­do en 1651.

De todos mod­os, dejare­mos para otro día el tor­tu­oso y com­ple­jo camino que recorre la idea de la Torre de Babel, la con­fusión de las lenguas y la iden­ti­fi­cación de la lengua prim­i­ge­nia durante los sig­los XVI y XVII en ter­ri­to­rio europeo. Hoy quería subir para vue­stro dis­frute los pre­ciosos y detal­la­dos graba­dos de la obra de Kircher. Encon­traréis al pie de cada ima­gen una descrip­ción de la mis­ma, en algu­nas me he entretenido en Google Books bus­can­do una breve descrip­ción en tex­tos dec­i­monóni­cos —no me pre­gun­téis por qué, pero me fasci­nan las enci­clo­pe­dias y estu­dios del XIX, en oca­siones pla­ga­dos de fan­tasía, errores y demás—. Espero que dis­frutéis las imá­genes y los enlaces que he aña­di­do más aba­jo.

Portada de Turris Babel

Fron­tispi­cio de Tur­ris Babel.

 

 

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Coro­grafía del monte Ararat.

 

 

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Demostración de Kircher de cómo la fuerza de la gravedad imposi­bil­i­taría que la Torre de Babel lle­gara has­ta el cielo lunar

 

Demostración de Kircher de cómo la fuerza de la gravedad imposi­bil­i­taría que la Torre de Babel lle­gara has­ta el cielo lunar. Nota del pro­pio Kircher:

Divisimus alti­tudinem Tur­ris ad Lunam usque in 5 partes; qua­trum unaquæque con­tinet 50 semi­di­amet­ros glo­bi ter­reni, 2 semi­di­amet­ros iux­ta dis­tan­ti­am Lunæ prox­i­ma a cen­tro terre 52 semi­di­ametrum geo­cos­mi; unde lucu­len­ten­ter con­clu­di­tur globum ter­restrem pon­dere Tur­ris extra­cen­trum motum fuisse tan­to spa­tio quan­tu est inter­cape­do inter O. e N. Vide­bis parit­er pon­dus Tur­ris globo ter­rae ML æquili­bra­tum mul­tum exces­sisse pon­dus glo­bi ter­ræ.

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Tras la demostración una ima­gen aprox­i­ma­da de la Torre de Babel a “tamaño real”.

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La ciu­dad de Nínive, en el cen­tro el pala­cio real, a la derecha el sepul­cro regio.

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Descrip­ción de la torre de Babel al arri­mo del tex­to de Heró­do­to. Según el his­to­ri­ador griego, la torre esta­ba com­pues­ta por siete tor­res:

Muchos han creí­do que la torre de Belo que esta­ba en Babilo­nia, y cuya descrip­ción nos ha dado Heró­do­to era la mis­ma que la de Babel, de que nos habla Moisés. La de Heró­do­to esta­ba com­pues­ta de ocho tor­res, una sobre otra, las que des­de la primera iban dis­min­uyen­do en lo grue­so has­ta la postr­era. La primera torre tenía un esta­dio o cien­to vein­ticin­co pasos de largo en cuadro, o bien de anchu­ra y lon­gi­tud. Heró­do­to no nos dice la medi­da de las otras tor­res. En lo alto de la últi­ma esta­ba el tem­p­lo de Belo. Pero ningu­na prue­ba ten­emos de que esta torre sea la que los hijos de Noé comen­zaron, y no acabaron.

(Agustín Cal­met, His­to­ria del Antiguo y Nue­vo Tes­ta­men­to y de los Judíos, Madrid: Imprenta de la admin­is­tración del Real Arbi­trio, 1806, p. 43.)

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Vista de la torre, ciu­dad y muro de Babilo­nia.

 

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Ima­gen de Semíramis cazan­do un león.

 

Semíramis cazan­do un león:

Las artes fueron prac­ti­cadas en Asiria y en Babilo­nia des­de tiem­pos muy remo­tos. Diodoro de Sicil­ia habla de fig­uras de ani­males en relieve eje­cu­tadas por orden de Semíramis, y pin­tadas de man­era que parecían vivos. En medio se veía a la Reina que doma­ba un león. Las estat­uas de Belo, de Nino y de Semíramis eran de bronce.

Joaquín Bastús, Dic­cionario Históri­co Enci­clopédi­co, Barcelona: Imprenta de Roca, Calle de la Libretería, 1833, t. II, p. 353 col. B.

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Los jar­dines col­gantes de Babilo­nia de la reina Semíramis:

Se atribuye su fun­dación a Semíramis, a Ciro o a Nabu­codonosor; y se sabe que este últi­mo rey los con­struyó para su mujer con el botín proce­dente de la con­quista de Judea. No ha fal­ta­do quien ha creí­do fab­u­losa la exis­ten­cia de estos jar­dines; pero exam­i­nan­do los tex­tos de Quin­to Cur­cio, de Estra­bón o de Diodoro Sícu­lo, por más que esos tex­tos no sean muy claros, se deduce que eran una obra colos­al, inge­niosa­mente con­ce­bi­da; pero de ningún modo imposi­ble, ni de más empre­sa que la fábri­ca de las pirámides de Egip­to.

Roque Bar­cia, Primer dic­cionario gen­er­al de la lengua Españo­la, Madrid: Establec­imien­to tipográ­fi­co de Álvarez Her­manos, 1851., t. 3., p. 234 s. v. “Jar­dines col­ga­dos de Babilo­nia”.

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La ciu­dadela de Semíramis:

En Éfe­so esta­ba el Pen­tácu­lo de la Luna, que era el Tem­p­lo de Diana Panthea, con­stru­i­do a seme­jan­za del uni­ver­so. Había un domo que coro­n­a­ba una cruz, con una galería cuadra­da y un recin­to cir­cu­lar. En la mitad del cuadra­do se elev­a­ba una pirámide trun­ca, sub­re la que había un car­ro con cua­tro cabal­los, enjaeza­dos para for­mar una cruz. Las Pirámides eran el Pen­tácu­lo de Her­mes o Mer­cu­rio. El Júpiter Olímpi­co era el Pen­tácu­lo de ese dios. Los muros de Babilo­nia y la ciu­dadela de Semíramis eran los Pen­tácu­los de Marte. En fin, el Tem­p­lo de Salomón —el pen­tácu­lo uni­ver­sal y abso­lu­to des­ti­na­do a reem­plazar a los demás— era, para el mun­do gen­til, el ter­ri­ble Pen­tácu­lo de Sat­urno.

Éliphas Lévi, His­to­ria de la magia: con una clara y pre­cisa exposi­ción de sus pro­ced­imien­tos, ritos y mis­te­rios, Edi­to­r­i­al Kier, 1988, p. 107

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Huer­to de Semíramis.

 

 

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Pirámide funer­aria egip­cia, al fon­do el Nilo con la ciu­dad de Mem­phis y de Heliópo­lis.

 

 

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Tem­p­lo mono­li­to de Ele­fan­ti­na:

Los egip­cios fueron exce­lentes tal­ladores de piedras, y de esta habil­i­dad sac­aron gran par­tido para lev­an­tar sól­i­da­mente esos mon­u­men­tos gigan­tescos que dec­o­ran los desier­tos del antiguo reino de los Faraones, y que pare­cen desafi­ar las iras de las edades y las ten­den­cias destruc­toras del hom­bre; y la his­to­ria recuer­da que el rey Ama­tis hizo extraer en las cer­canías de la ciu­dad ele­fan­ti­na un tem­p­lo mono­li­to de trein­ta pies de lon­gi­tud, veinte de anchu­ra y doce de ele­vación, el cual fue tal­la­do en la roca graníti­ca de col­or rojo que abun­da en el bajo Egip­to.

Rafael Hernán­dez Gutiér­rez, Religión y Bel­las Artes, Cara­cas: Imprenta el por­venir, 1867, 16.

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Com­para­ción entre esta ima­gen y la sigu­iente de la enorme supe­ri­or­i­dad de los egip­cios sobre los grie­gos en la con­struc­ción de laber­in­tos.

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El coloso de Rodas.

 

 

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Vista de la ruina de la torre de Babel.

 


Hay edi­ciones elec­tróni­cas de la obra para su libre con­sul­ta en:

Galerías y tratamien­to especí­fi­co de la obras de Kircher des­de un pun­to de vista icono­grá­fi­co pueden encon­trarse en:

  • Athana­sius Kircher Image Gallery, crea­da por Michael John Goran como parte del impre­scindible The Athana­sius Kircher Project, de la Uni­ver­si­dad de Stan­ford.
  • Las ochen­ta entradas de Bib­liodyssey o las <a href=“http://www.google.com/custom?hl=en&client=pub-9247814014711577&cof=FORID%3A1%3BGL%3A1%3BLBGC%3AB3B3B3%3BLC%3A%233d81ee%3BVLC%3A%23336633%3BGALT%3A%231B703A%3BGFNT%3A%23666666%3BGIMP%3A%23666666%3BDIV%3A%23999999%3B&domains=www.spamula.net%2Fblog&sig=9wa5FJ91PS_GQkdF&flav=0000&ie=ISO-8859–1&oe=ISO-8859–1&q=Kircher&btnG=Search&sitesearch=www.spamula.net%2Fblog” title=”“Athanasius Kircher”, Gior­nale Nuo­vo” target=“_blank”>veintinueve de Gior­nale Nuo­vo —una de esas pér­di­das de las que la blo­gos­fera no se recu­pera— en las que de una man­era u otra se men­ciona a Kircher.
  • Tam­bién hay algún mate­r­i­al dis­per­so en “<a href=“http://www.cervantesvirtual.com/include/pcuartonivel_imagenes.jsp?autor=sorjuana&pagina=img_kircher.jsp#jmp0″ title=”“Sor Jua­na Inés y su mun­do” — Cer­vantes Vir­tu­al” target=“_blank”>Sor Jua­na y su mun­do”, en Cer­vantes Vir­tu­al (sobre la influ­en­cia de Kircher en la poeta mex­i­cana hay intro­duc­ción acept­able en línea de Ger­ard F. Strass­er), el espa­cio de Wiki­me­dia Com­mons ded­i­ca­do a Kircher e Image­free.

Para ampli­ar infor­ma­ción sobre Kircher en Inter­net puede verse:

  • Kircheri­anum Vir­tuale. Una bue­na colec­ción de pági­nas y de recur­sos web para el conocimien­to gen­er­al, o especí­fi­co, de Kircher. Se le puede sumar, si leéis alemán, el lis­ta­do de exposi­ciones de obras de Kircher en la Her­zog August Bib­lio­thek.
  • El canal de Youtube de la “Athana­sius Kircher Soci­ety” ofrece algunos frag­men­tos de con­fer­en­cias, su pági­na web parece per­ma­nen­te­mente desa­pare­ci­da, pero que­da con­stan­cia de que <a href=“http://www.boingboing.net/2006/02/09/the-athanasius-kirch.html” title=“BoingBoing — The Athana­sius Kircher Soci­ety: ” all things won­drous, curi­ous, and eso­teric” — Mark Frauen­felder” target=“_blank”>en algún tiem­po exis­tió.
  • La entra­da que hace unos meses Javi Peláez le dedi­co a la figu­ra de Kircher en La Aldea Irre­ductible.
  • La entra­da de Strange Sci­ence y el artícu­lo de Ingrid D. Row­land («Athana­sius Kircher and the Musaeum Kircheri­anum») ded­i­ca­dos a Kircher.
  • La entra­da en inglés de la Wikipedia, que da los enlaces a muchas de sus obras en red y recoge algu­na bib­li­ografía sobre Kircher. A esta habría que añadir, al menos, el sigu­iente vol­u­men: E. Lo Sar­do, M. Bald­win, et al. (2004), Athana­sius Kircher. The Last Man Who Knew Every­thing, ed. Paula Find­len, New York & Lon­don: Rout­ledge, la mejor intro­duc­ción has­ta la fecha sobre el autor. Aún así, hay lis­ta­dos de recur­sos en papel que pueden ser de util­i­dad.

Sobre la icono­grafía e imag­in­ería en torno a la Torre de Babel en los sig­los XVI y XVII echa­dle, si tenéis opor­tu­nidad, un vis­ta­zo:

  • Al libro de Ulrike B. Wegen­er (Die Fasz­i­na­tion des Mass­loen. Der Turn­bau zu Babel von Pieter Bruegel bis Athana­sius Kircher, Hildesheim, Zurich, und New York: Georg Olms AG, 1995), no impor­ta demasi­a­do si sabéis o no alemán, porque las 60 lámi­nas que acom­pañan a la mono­grafía la hacen una autén­ti­ca deli­cia.
  • Y a este artícu­lo («Eras­mo y la Torre de Babel. La búsque­da de la lengua per­fec­ta», ed. J. Pérez, Madrid: Casa de Velázquez, 1998, pp. 11–34), de Auro­ra Egi­do, que puede leerse de man­era gra­tui­ta en Google Books.

Como siem­pre que subo mate­r­i­al grá­fi­co aquí, podéis pin­char en las imá­genes para ver­las a may­or tamaño. Al pasar el ratón por enci­ma de los graba­dos ampli­a­dos, veréis que en ambos extremos —izquier­do y dere­cho— apare­cen unas fle­chas que os per­miten ver toda la galería sin ten­er que leer el tex­to. Recomien­do a aque­l­los que todavía no están suscritos a Fic­ta elo­quen­tia que lo hagan a través del lec­tor RSS de su gus­to o que reciban las actu­al­iza­ciones en su correo elec­tróni­co. Los comen­tar­ios, como es habit­u­al, están a vues­tra entera dis­posi­ción.

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Brahms

  1. Curioso per­son­aje este Kircher.
    Hace var­ios meses me lo des­cubrió Guiller­mo con un Post en su sec­ción, den­tro de la aldea y sus inven­tos eran, como mín­i­mo, sor­pren­dentes… El piano de gatos, no tenía des­perdi­cio.

    Un salu­do.

  2. Kircher es uno de esos autores alu­ci­nantes. Espero dedi­car­le bas­tantes entradas aquí, aunque claro, siem­pre que haya tiem­po y ganas, porque no es un autor que cabe fácil­mente en un post. Gra­cias por super­ar la vagan­cia y pasarte a comen­tar. 🙂

  3. Fan­tás­ti­ca entra­da Jorge! Muchas gra­cias por com­par­tir esta mar­avil­la con todos. 🙂 Sin duda Kircher es un per­son­aje fasci­nante.

  4. Luis

    En España, el difun­to esposo de la duque­sa de Alba, editó una ver­sión sim­pli­fi­ca­da de la obra orig­i­nal, se editó hace ya 25 años. Aún no sien­do la obra orig­i­nal da una pequeña idea de la orig­i­nal­i­dad del autor, el orig­i­nal Arca de Noé fue regal­a­do a un príncipe español, creo que Car­los II como quien regala un libro de cuen­tos. el príncipe solo tenía 12 años.

  5. juan

    estoy dibu­jan­do una serie de man­dalas y en el se men­ciona como tal el zodi­a­co de kirch­n­er, pre­gun­to: si me podrias enviar este a mi correo ?

  6. ¡Exce­lente entra­da! Kircher es uno de esos genios cuya influ­en­cia abar­có grandes zonas. Llegó inclu­so a pro­por­cionar los fun­da­men­tos de la cos­mo­visión de una de las grandes fig­uras del bar­ro­co en Méx­i­co: Car­los de Sigüen­za y Gón­go­ra, quien lo leyó asid­u­a­mente y de él tomó la idea de que todos los pueb­los provienen de egit­po, idea que en el fon­do no hacía sino pre­lu­di­ar aquél­las que fueron el ori­gen de la inde­pen­den­cia en la Nue­va España, como la que afirma­ba que el após­tol Tomás había evan­ge­liza­do Améri­ca bajo la figu­ra de Quet­zal­cóatl. Se percibe cómo, pues, una idea de Kircher puede ras­trearse y emparentarse con otras, que con­du­jeron a negar la legit­im­i­dad del dominio español en la Nue­va España.
    Creo que cuan­do se lee a un autor que medi­ante se obra se entre­laza con miles de cosas y aspec­tos de la tradi­ción, de la his­to­ria del pen­samien­to, se puede ten­er la certeza de que se está leyen­do a un genio, una pieza clave en el gran rompecabezas.

  7. Great post Jorge. A new copy of ‘Tur­ris Babel’ is now avail­able from the Uni­ver­si­ty of Hei­del­berg (good qual­i­ty page images). I’m try­ing to decide whether or not to do yet anoth­er (!) Kircher post with these new scans. Can there ever be too much Kircher?? I think … … not ;- )

  8. There is nev­er enough Kircher, take that for grant­ed. I am look­ing for­ward to read­ing your new post on him, prob­a­bly some more will appear here too ;). Thanks for your com­ment, and for your impres­sive blog.

  9. nicolas alejandro

    Esti­ma­do Jorge Ledo.

    Es primera vez que vis­i­to tu pági­na y me parece una mar­avil­la. El tra­ba­jo que real­izas es grandioso. Estu­dio His­to­ria y teo­ria del arte en la Uchile y aho­ra mis­mo estoy hacien­do un ensayo icono­grá­fi­co sobre la torre de babel de kircher, por lo que el tra­ba­jo que subiste me es de gran util­i­dad. Muchas gra­cias por apor­tar a la difusión del conocimien­to.

    salu­dos.

  10. Chai

    Thank for the hi-res images, I have down­loaded them to my hard­drive 😉

  11. I am glad they were use­ful for you.

  12. phepsy

    Alguien podría apor­tar un link hacia el libro “Oedi­pus Aegyp­ti­a­cus”?
    Segu­ra­mente la lec­tura del orig­i­narl apor­tará

  13. jose

    i have an athana­sius kircher ” itin­er­ario del exta­sis ” o ” las ima­genes de un saber uni­ver­sal” tex­to de igna­cio gomez de liaño ” any­one know its val­ue?

  14. Michel

    Hola, gra­cias por este mate­r­i­al. Tenés idea si se puede con­seguir el libro Tur­ris Babel en español? Gra­cias

  15. @Jose: You can take a look here to make an esti­ma­tion, as soon as you don’t find any copy at abe­books, it’s up to you to ask for any amount.
    @Michel: Ten­dría que mirar­lo con may­or deten­imien­to, pero has­ta donde sé, no hay tra­duc­ción al castel­lano de Tur­ris Babel, quizás alguno de los lec­tores pue­da prestarte más ayu­da.

  16. mario romero

    Primero que nada, salu­dar­los y felic­i­tar­los por el sitio, soy de Méx­i­co y conocí a Atana­sius por mero acci­dente, hice mite­sis sobre G. Bruno y una lec­tura me llevó a con­sul­tar obras de alquimia, her­méti­ca y mís­ti­ca, que se super­pusieron con la oblig­a­da cita de A. K., después Calas­so pub­licó un tex­to sobre él y por acci­dente ví otra obra de él pub­li­ca­da por Siru­ela, en fin que está muy padre su pági­na, Feli­ci­dades.

  17. Gra­cias por tu comen­tario, Mario. Me ale­gra que te sea útil el sitio y ten­er tan­tos lec­tores de Méx­i­co. Salu­dos.

  18. Franklin

    Si defin­i­ti­va­mente, un tra­ba­jo excep­cional, y admirable, lo que nos per­mite ver mas allá de lo que se conoce ordi­rari­a­mente soy de Guatemala, y me intere­sa mucho cono­cer no tan­to de lo que rep­re­sente la torre o su infraestruc­tura sino mas bien sus creadores y admin­istradores eso es en real­i­dad el pun­to impor­tante ahí, creo que hay mucho carñác­ter admin­is­tra­ti­vo de que apren­der de Nim­rod y mucho bar­baris­mo que desechar pero ese ya es otro asun­to. Salu­dos..

  19. Susana

    la com­ple­ji­dad y ampli­tud de conocimien­tos que desplegás en tu sitio es extra­or­di­nar­ia. Sin dudas para mi será una direc­ción oblig­a­da para las inqui­etudes de mis alum­nos.
    muchas gra­cias,
    S.

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