≡ Menu
Ficta eloquentia

La ciencia española no necesita tijeras

Me ha salido la bilis un par de veces mientras escribía esta entrada y ambas he repetido mi mantra: ⌘+a+⌫. Me hubiera gustado hablar de cuál creo yo que es el verdadero problema de la Universidad y de la Investigación españolas, pero la situación ahora mismo es lo suficientemente grave para que me olvide de mis propias convicciones e intente apoyar una causa que considero noble y justa. Javi Peláez ha sido muy claro: nos ha pedido una razón a cada uno de nosotros por la que jamás debería reducirse la inversión estatal en Investigación y Desarrollo.

Tras pensar detenidamente en aquellas que considero obvias y que deberían estar en la cabeza de cualquier persona de bien —el drama humano y familiar, la pérdida de puestos de trabajo, la necesidad de modernizar un país que siempre está en la cuerda floja en materia de innovación y aplicación de tecnologías punteras,…— doy una razón que me parece esencial y que no he visto en ninguna parte: sólo con una auténtica y comprometida inversión de capital existiría una hipotética posibilidad de reformar la Universidad española de una manera radical y auténtica.

arte cisoria.jpg

Sé, señora Ministra, que tal vez sea más un acicate para el recorte —«¡Oh, Beato sillón!»— que para cumplir aquello a lo que se comprometió con nosotros, con quienes votaron en las urnas y quienes refrendaron la decisión propia o ajena de elegirlos para dirigir el país. Escuche con atención a una persona que sabe que no es nadie para dar consejos: inviertan todo lo posible en investigación si quieren que algún día España abandone los reinos de Taifas, pelee y luche por aquellos científicos —y hablo de los científicos de verdad— honrados que aman a su país tanto como para quedarse en él a sufrir y a mendigar inversiones, y luche y pelee por atraer a otros que están en centros extranjeros de enorme prestigio. Y una última cosa, aunque sé que esto es incomprensible en nuestro país: ayude al abandono del cortijo y haga un plan decente de una vez —y no me refiero a las rotaciones boloñesas, precisamente— para que en España se contraten investigadores extranjeros. Voy más allá, para que haya un más amplio y generoso número de profesores universitarios extranjeros y, agárrese, catedráticos. Quizás le suene a locura, pero en el puñetero fútbol tiene un buen ejemplo de cómo hacerlo.

Podéis ver una descripción de la iniciativa en el blog de javi Peláez y la lista de blogs que nos hemos unido a ella aquí, en el momento de acabar esta entrada hay 686 razones, ahí es nada.

0 comments… add one

Leave a Comment