Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

El proceso de Bolonia y la filosofía

Me lan­zan la pre­gun­ta —o el guante— a través de otro blog acer­ca de cómo afec­tará el pro­ce­so de Bolo­nia al ámbito de los estu­dios filosó­fi­cos. La pre­gun­ta tiene su aquel, como dec­i­mos los gal­le­gos, porque pre­supone que el pro­gra­ma mar­co de Bolo­nia y su apli­cación impli­can la heri­da de muerte a las humanidades y a la posi­bil­i­dad de que los estu­di­antes desar­rollen capaci­dades más allá de las téc­ni­cas en la Uni­ver­si­dad.

Como algunos lec­tores saben, no soy pre­cisa­mente el más indi­ca­do para hablar de Bolo­nia, mi fil­iación a la uni­ver­si­dad españo­la ter­mi­na pre­cisa­mente cuan­do el proyec­to comien­za a tomar for­ma y cuan­do las insti­tu­ciones tienen que empezar a con­sid­er­ar seri­amente la mod­i­fi­cación de sus estruc­turas para aplicar el nue­vo pro­gra­ma. Mien­tras todo esto comen­z­a­ba a pasar, yo me trasladé a Esco­cia, a la Uni­ver­si­dad de Aberdeen. Las difer­en­cias entre el pro­gra­ma de enseñan­za de uni­ver­si­dades españo­las y británi­cas era clara: de par­ti­da, muchos de los cur­sos que en España eran oblig­a­dos en el Reino Unido sen­cil­la­mente no existían. El con­traste era per­cep­ti­ble en el sen­ti­do de que uno se plante­a­ba que los alum­nos no con­ta­ban con una for­ma­ción gen­er­al­ista al ter­mi­nar sus estu­dios uni­ver­si­tar­ios, algo incom­pren­si­ble en España.

España frente a Europa

Debo decir antes de con­tin­uar que mi expe­ri­en­cia en el Reino Unido está lig­a­da a un cen­tro de inves­ti­gación mul­ti­dis­ci­pli­nar —Cen­tre for Mod­ern Thought— donde con­viv­en his­to­ri­adores de la cien­cia —Mario Bia­gi­oli—, his­to­ri­adores y teóri­cos del lengua­je cin­e­matográ­fi­co —Kriss Ravet­to—, direc­tores de cine —Raúl Ruiz—, antropól­o­gos —Daniel James, James Leach y Trevor Stack—, filó­so­fos —Alber­to Mor­eiras, Petar Bojan­ic—, teóri­cos críti­cos —Christo­pher Fyn­sk, Nadia Kiwan—, físi­cos teóri­cos —Cel­so Gre­bo­gi—, juris­tas —Tony Car­ti—, politól­o­gos —Mustapha Kamal Pasha, John Pater­son—, teól­o­gos —Joachim Schaper— e his­to­ri­adores de la lit­er­atu­ra y la cultura—Cairns Craig, Michael Syrotin­s­ki, Niko­laj Lübeck­er, Nerea Arru­ti, Julia Big­gane, Tere­sa Vilarós, Nick Nes­bitt—. La man­era de cohe­sion­ar a un grupo tan var­i­opin­to y a sus estu­di­antes se real­iza a través de sem­i­nar­ios semes­trales donde todos los miem­bros par­tic­i­pan y de fre­cuentes con­fer­en­cias y con­gre­sos donde se invi­ta a espe­cial­is­tas mundi­ales en muy diver­sos cam­pos. En el Cen­tro no exis­ten cur­sos al uso tradi­cional. Si enseñamos, lo hace­mos en las dis­ci­plinas que nos concier­nen, pero el Cen­tro en sí mis­mo es un lugar de encuen­tro, de dis­cusión y de inves­ti­gación. Esta fór­mu­la con­vierte la for­ma­ción uni­ver­si­taria en una expe­ri­en­cia muy dis­tin­ta a cur­sar un doc­tor­a­do con­ven­cional, y tiene sus ven­ta­jas y sus incon­ve­nientes que creo que dan una pau­ta a aque­l­los que están ate­moriza­dos por el pro­gra­ma de Bolo­nia.

Aberdeen University Campus

Entre las ven­ta­jas hay que destacar una for­ma­ción mucho más amplia que la de cualquier otro pro­gra­ma de doc­tor­a­do que conoz­ca: como alum­no, uno decide sobre qué quiere inves­ti­gar y la man­era en que quiere hac­er­lo, y a cam­bio se le ofrece un enorme aban­i­co de posi­bil­i­dades de enfoque, además de cono­cer de primera mano inves­ti­ga­ciones y ten­den­cias en dis­ci­plinas que en prin­ci­pio le están vedadas. Esto por sí mis­mo no tiene pre­cio. Las desven­ta­jas son tam­bién claras, al menos des­de una per­spec­ti­va exter­na: no hay una estruc­tura aparente que per­mi­ta dar coheren­cia al cur­rícu­lo, no hay un dominio exclu­si­vo de espe­cial­ización y la inves­ti­gación par­tic­u­lar es una tarea indi­vid­ual. Digo que son desven­ta­jas que se asim­i­lan luego en la estruc­tura may­or que es la del Cen­tro, puesto que a pos­te­ri­ori esa inves­ti­gación especí­fi­ca debe ser for­mu­la­da de man­era sig­ni­fica­ti­va para el resto de miem­bros, de man­era que fuerza a una dis­ci­plina de tra­ba­jo y de escrit­u­ra enorme­mente estim­u­lantes y par­tic­u­lares.

En el sis­tema británi­co la for­ma­ción difiere en gran medi­da depen­di­en­do del cen­tro uni­ver­si­tario donde uno se forme y de las car­ac­terís­ti­cas del depar­ta­men­to que lo aco­ja. Sin duda, una de las difer­en­cias con respec­to a España es la fal­ta de uni­formi­dad en los pro­gra­mas de licen­ciatu­ra. Si uno estu­dia en un depar­ta­men­to de lit­er­atu­ra vol­ca­do, dig­amos, en lit­er­atu­ra lati­noamer­i­cana, poco verá de lit­er­atu­ra medieval o rena­cen­tista, pero frente al inmovil­is­mo habit­u­al en España —cada vez menos— en el Reino Unido, como en Esta­dos Unidos, es muy fre­cuente que los estu­di­antes se despla­cen para estu­di­ar sus doc­tor­a­dos a cen­tros donde se encuen­tran los pro­fe­sion­ales que les intere­san. De hecho, el doc­tor­a­do se con­cibe como el ver­dadero ámbito de espe­cial­ización frente a la licen­ciatu­ra, que suele fun­cionar de una man­era muy par­tic­u­lar: gran can­ti­dad de alum­nos se mueven entre varias dis­ci­plinas y el resul­ta­do final es una incóg­ni­ta has­ta que tienen que decidir hacia dónde enfo­carán su car­rera pro­fe­sion­al.

¿El resul­ta­do? Bien, mi per­cep­ción es que en lo que respec­ta al estu­di­ante licen­ci­a­do medio, en España sue­len ten­er una for­ma­ción más sól­i­da o, al menos, más estruc­tura­da. Pero a difer­en­cia de España, los estu­di­antes en el mun­do anglosajón aca­ban sus estu­dios con la capaci­dad sufi­ciente para desem­peñar la pro­fe­sión escogi­da. Una difer­en­cia que lla­ma enorme­mente la aten­ción con respec­to al estu­di­ante de licen­ciatu­ra español es la con­fi­an­za en el sis­tema, por una parte, y la inde­pen­den­cia y la madurez para mod­i­ficar el cur­rícu­lo de acuer­do con los intere­ses que el estu­di­ante va desar­rol­lan­do pro­gre­si­va­mente. Y eso, des­de mi pun­to de vista, es una ven­ta­ja sobre nosotros.

Bolo­nia puede ten­er muchas cosas malas, sin duda, como todo pro­gra­ma educa­ti­vo de ambi­ciones tan amplias, pero tiene algu­nas bue­nas. La primera y más impor­tante, con­vierte la edu­cación uni­ver­si­taria en un lugar donde se for­man pro­fe­sion­ales. Por aber­rante que pue­da resul­tar a los puris­tas, la Uni­ver­si­dad ya no es la mis­ma que hace 20 años: el número de alum­nos y de licen­ci­a­dos es tan vas­to que requiere de este tipo de estrate­gias para dar­le coheren­cia y enti­dad a una insti­tu­ción que en prin­ci­pio no está dis­eña­da para acoger una población estu­di­antil tan amplia. Es pre­ciso que se for­men pro­fe­sion­ales que sean capaces de adquirir habil­i­dades para el mun­do real, y si Bolo­nia logra esto, mere­cerá la renun­cia a cier­tos aspec­tos: Pri­mum uiuere…

Sobre la renuncia y la dependencia institucional

Durante todos estos meses he leí­do muchas colum­nas y artícu­los de cole­gas acer­ca de Bolo­nia. Sin­ce­ra­mente, en ellos uno encuen­tra de todo y no es jus­to —puesto que encier­ra una falsedad— gen­er­alizar. Pero quiero diri­girme a aque­l­los que temen Bolo­nia y la tratan como el apoc­alip­sis de la cul­tura occi­den­tal tal y como la cono­ce­mos. Una de las cosas que a uno le sor­prende cuan­do pasa cier­to tiem­po en otras insti­tu­ciones uni­ver­si­tarias es la depen­den­cia que nosotros, los pro­fe­sion­ales que tra­ba­jamos en ellas, creamos en torno a la insti­tu­ción.

La Uni­ver­si­dad es para la amplísi­ma may­oría de sus usuar­ios —uso el tér­mi­no a con­cien­cia— parte de un pro­ce­so, no un fin en sí mis­ma. La may­or parte de los estu­di­antes la obser­van con una per­spec­ti­va util­i­taria y eso no es nece­sari­a­mente malo. Para aque­l­los que amamos las humanidades, en toda la grandeza de la pal­abra, tam­poco debe ser un prob­le­ma que nues­tras insti­tu­ciones no nos presten la aten­ción debi­da. No vivi­mos en un tiem­po donde sea difí­cil realizar proyec­tos para­le­los o com­ple­men­tar­ios a los que se desar­rol­lan en la Uni­ver­si­dad y, si uno teme o mira con reser­vas a Bolo­nia, es una época excep­cional para lle­var­los ade­lante. Si Bolo­nia moles­ta, hoy como nun­ca con­ta­mos con los medios para ser inde­pen­di­entes de las insti­tu­ciones y realizar proyec­tos de muy largo alcance con una inver­sión mín­i­ma.

Rackham Amphitheater

A nadie se le escapa que, en el ámbito pro­fe­sion­al, las humanidades tienen cada vez una audi­en­cia menor pero, por otra parte, es mucha la gente que tiene un interés legí­ti­mo por ellas fuera de una línea cur­ric­u­lar defini­da. El con­flic­to se pre­sen­ta cuan­do uno quiere apoyo insti­tu­cional para algo que no gen­era ese interés en una audi­en­cia deter­mi­na­da. Uno no puede depen­der de una insti­tu­ción para que dé impor­tan­cia a su tra­ba­jo si este con­siste, supues­ta­mente, en tratar temas de interés uni­ver­sal. Si un pro­fe­sion­al en la his­to­ria de la filosofía —que no es lo mis­mo que un filó­so­fo—, en la his­to­ria de cien­cia —que no es lo mis­mo que un cien­tí­fi­co—, en la his­to­ria del arte —que no es lo mis­mo que un artista— o en la his­to­ria de la lit­er­atu­ra —que no es lo mis­mo que un lit­er­a­to— no se esfuerza en con­ver­tir su cam­po de interés en algo atrayente, entonces el prob­le­ma no es social ni insti­tu­cional, es un prob­le­ma de enfoque de su colec­ti­vo deter­mi­na­do y como tal hay que afrontar­lo.

¿Hacia donde dirigir la crítica para que sea constructiva?

José Luis Molin­ue­vo lo ha dicho de man­era muy clara en su blog: antes de que los cír­cu­los de pro­fe­sion­ales uni­ver­si­tar­ios ded­i­ca­dos a las humanidades se lan­cen con­tra Bolo­nia, sería con­ve­niente que echa­ran un vis­ta­zo a la situación social de su pro­fe­sión; porque hay algunos prob­le­mas y algu­nas cues­tiones que urgen bas­tante más que el cam­bio de un mod­e­lo educa­ti­vo, que siem­pre puede sol­ven­tarse por numerosos medios. Cer­raré con las pre­gun­tas que creo que todos ellos (nosotros) debiéramos hac­er­nos antes de con­tin­uar prote­s­tando con­tra Bolo­nia.

1. ¿Sirve el sis­tema educa­ti­vo actu­al para for­mar la capaci­dad críti­ca? En caso de ser así, por qué la deman­da de plazas en el dominio de las letras decrece de man­era con­stante, por qué se cacarea día sí día tam­bién la cri­sis de las humanidades. La his­to­ria de la filosofía solo enseña his­to­ria de la filosofía, y prent­ed­er que la filosofía desa­pare­cerá si la dis­ci­plina lo hace del cur­rícu­lo es una fala­cia históri­ca —hay una enorme can­ti­dad de filó­so­fos de primera tal­la que poco o nada tuvieron que ver con una insti­tu­ción sim­i­lar a la Uni­ver­si­dad— y una bofe­ta­da a cualquier cosa remo­ta­mente pare­ci­da a un razon­amien­to lógi­co.

2. ¿Hay una deman­da social real de los con­tenidos crea­d­os en depar­ta­men­tos uni­ver­si­tar­ios del ámbito de letras? Una cosa que me sor­prende siem­pre que atien­do a una con­fer­en­cia en Esta­dos Unidos sobre filosofía, lit­er­atu­ra o his­to­ria del arte es que la amplia may­oría de asis­tentes no estu­di­an algo remo­ta­mente pare­ci­do a lo que se tra­ta en ellas. Recuer­do hace años, hablan­do con uno de los edi­tores más impor­tantes de España en el ámbito de las humanidades, que comen­tábamos cómo en nue­stro país era imprac­ti­ca­ble realizar colec­ciones como las que se hacían en Italia, en Fran­cia, en Ale­ma­nia, o en el mun­do anglosajón. La razón es que en estos país­es existía un públi­co poten­cial para esas pub­li­ca­ciones que no había en castel­lano. La pre­gun­ta siguente es clara:

3. ¿Qué sucede en esos país­es, que cuen­tan en oca­siones con un ámbito lingüís­ti­co mucho menor que el del castel­lano, que no pasa en el nue­stro? Tras ojear el per­fil del lec­tor com­pe­tente en ellos, la respues­ta no per­mite el escaqueo: nue­stros veci­nos, tradi­cional­mente, han val­o­rado siem­pre una prác­ti­ca de escrit­u­ra mucho más con­sid­er­a­da con el neó­fi­to. Hay colec­ciones que per­miten cubrir de man­era sat­is­fac­to­ria una mate­ria y tien­den un puente para el que las lee con tex­tos más espe­cial­iza­dos. Existe una éti­ca de la escrit­u­ra que enseña a sac­ri­ficar el dato por la his­to­ria que se cuen­ta, y esto es algo que nun­ca he vis­to enseñar en ningu­na uni­ver­si­dad españo­la y sí, por el con­trario, se tiene muy en cuen­ta en las uni­ver­si­dades extran­jeras.

4. De todo ello deri­va una prác­ti­ca que me parece que ha sido, y sigue sien­do, la más con­trapro­du­cente de todas en el mun­do de la alta cul­tura en castel­lano, y es el ostracis­mo de los pro­fe­sion­ales que se ded­i­can a enseñar­la. Sis­temáti­ca­mente, cuan­do uno lee una colum­na en la pren­sa donde se aler­ta con­tra el fin de las humanidades, jamás se expone de man­era clara y con­vin­cente —más impor­tante la segun­da que la primera— qué se pierde con su desapari­ción, y lo que es más impor­tante, rara vez la aler­ta va más allá de cues­tiones de cor­rec­ción gra­mat­i­cal o de la impor­tan­cia de cono­cer las raíces lati­nas y grie­gas del castel­lano.

5. Un int­elec­tu­al, un autén­ti­co int­elec­tu­al, tiene una vocación infini­ta no por el claus­tro ni por el refec­to­rio, sino por tra­ba­jar en lo que legí­ti­ma­mente cree que es impor­tante y por hac­er­lo vis­i­ble y com­pren­si­ble —con éxi­to, se entiende— a la sociedad que paga con sus impuestos el man­ten­imien­to del archi­vo donde pasa abne­gada­mente su vida, del refec­to­rio donde escribe y de la palestra des­de la que comu­ni­ca. El ejer­ci­cio real­mente per­ju­di­cial es el con­trario: defend­er la cen­tral­i­dad del claus­tro y del refec­to­rio y con­sid­er­ar como secun­darias —sino ter­cia­rias o cua­ter­nar­ias— la divul­gación y la trans­paren­cia de la inves­ti­gación. Y si moles­ta al eru­di­to, es quizás porque el eru­di­to nece­si­ta la cura de humil­dad que Bolo­nia le está dan­do.

6. La últi­ma y la más impor­tante: ¿Por qué está la uni­ver­si­dad sola plan­tan­do cara al pro­gra­ma de Bolo­nia?

*************************************
*************************************

Vivi­mos en un mun­do extraño, en un mun­do donde Brad Pitt ha hecho más por la Ilía­da que toda la críti­ca en castel­lano del siglo XX, donde Oliv­er Stone ha hecho más por Plutar­co o Quin­to Cur­cio Rufio que toda la helenís­ti­ca his­pana y donde Zack Sny­der ha hecho por Diodoro Sícu­lo y Heró­do­to lo que parecía imposi­ble. Ver­lo así es, evi­den­te­mente, injus­to; pero no por injus­to menos cier­to. En fin, sigo creyen­do que nues­tra tarea es hoy, más que nun­ca, la de for­mar lec­tores y ciu­dadanos con capaci­dad críti­ca. Pero creo que la capaci­dad críti­ca comien­za en primer lugar por uno mis­mo, y la inde­pen­den­cia insti­tu­cional —si es que la insti­tu­ción moles­ta— puede ser una de las prác­ti­cas más sanas que los hiper­críti­cos con Bolo­nia pueden lle­var ade­lante. El cuer­po uni­ver­si­tario, el cuer­po de docentes en secun­daria es mate­ria aparte y digna de todo elo­gio, debería tomar muy en serio los retos que le pro­pone Europa y, ante todo, un públi­co —la sociedad que los pare y los nutre— que tienen des­de tiem­po inmemo­r­i­al aban­don­a­do.

Dejo aquí algunos sitios que se han unido a esta prop­ues­ta de hablar de la filosofía en el mar­co de Bolo­nia: Phi­blóg­sopho, El espe­jo de la real­i­dad, Antes de las Cenizas, … En caso de haber más que han segui­do el meme, siem­pre pueden dejar el enlace en los comen­tar­ios de las entradas citadas o en los de esta.

Anterior

Amazon lanza Kindle for iPhone

Siguiente

Carta a los lectores

  1. Por fin una reflex­ión fres­ca y libre de tópi­cos sobre el “con­flic­to” de nues­tras uni­ver­si­dades con el pro­ce­so de Bolo­nia. Lo enla­zo ya. Sólo un breve comen­tario: no acabo de enten­der la mov­i­lización de los estu­di­antes, más allá de que el acce­so a la uni­ver­si­dad se encar­ez­ca económi­ca­mente (lo que nada tiene que ver con el pro­ce­sod e Bolo­nia, por cier­to, que en ningún sitio dice que la uni­ver­si­dad ten­ga que ser “de pago” o cara), sí podría enten­der la del pro­fe­so­ra­do, que la vive como aque­l­los tra­ba­jadores que sufrieron en sus tiem­pos la recon­ver­sión indus­tri­al. Entien­do que genere resisten­cias. Otra cosa es que los argu­men­tos de defen­sa sea sostenibles. Un plac­er leer tu blog. Un hal­laz­go.

  2. Muy bien expuesto… se nota que la dis­tan­cia te da una per­spec­ti­va nove­dosa (he menea­do el post, por cier­to). A la gente con la que hablo que crit­i­ca el pro­ce­so con el argu­men­to de “nos vamos a car­gar la uni­ver­si­dad”, yo les sue­lo respon­der que “la uni­ver­si­dad españo­la no puede estar peor de lo que está”. En serio, el sis­tema está tan degrada­do que no veo como es posi­ble que Bolo­nia se lo car­gue.

    Lo que sí que es cier­to son los prob­le­mas “tećni­cos” de toda esta his­to­ria. Por ejem­p­lo, que sea a coste cero. Aumen­tan el número de asig­nat­uras, pero no aumen­ta el número de pro­fe­sores… En cualquier caso, dado que todo el sis­tema uni­ver­si­tario tiene una resisten­cia a moverse tremen­da no creo que cam­bie gran cosa. Esa es la gran difer­en­cia con la edu­cación secun­daria, la auto­gestión…

    • Daniel, gra­cias por el comen­tario y, sobre todo, por tus amables pal­abras, yo tam­bién dis­fru­to a menudo de tu blog.
    • Eulez, yo creo que la Uni­ver­si­dad fun­ciona mal, y no solo en España, como tam­bién creo que hay pro­fe­sion­ales de enorme cal­i­dad en la uni­ver­si­dad españo­la. Bolo­nia no es más que un pro­ce­so de ren­o­vación insti­tu­cional, pero la uni­ver­si­dad está com­pues­ta por indi­vid­u­os que pueden tomar medi­das mucho más imag­i­na­ti­vas y ben­efi­ciosas para un espec­tro social mucho más amplio. Coin­ci­do en que a efec­tos prác­ti­cos poco se va a percibir el cam­bio y que los que más van a “sufrir­lo” son los docentes y la inves­ti­gación por la car­ga de tra­ba­jo extra que supone Bolo­nia —de inver­sión estatal mejor ni hablar—, sal­vo las obje­ciones económi­cas —que no son tales, sobre todo cuan­do se ven en fun­cionamien­to— creo sin­ce­ra­mente que los alum­nos son los grandes ben­e­fi­ci­a­dos.
  3. Me per­mi­to apun­tar tres aspec­tos en los que el sis­tema anglosajón puede servir como mod­e­lo para el español, y que, sin­ce­ra­mente, no sé si van a ser poten­ci­a­dos por estas refor­mas boloñe­sas o no:

    *Movil­i­dad: en las uni­ver­si­dades británi­cas -como en las esta­dounidens­es, si no estoy con­fun­di­do-, es impens­able que un pro­fe­sion­al uni­ver­si­tario estudie, haga la tesis y desar­rolle su car­rera pro­fe­sion­al en la mis­ma insti­tu­ción. El sis­tema de con­trat­ación es mucho más pare­ci­do al empre­sar­i­al: ofer­ta públi­ca, pre­sentación de cur­rícu­lums, y que gane el mejor. Des­de luego, haría fal­ta un cam­bio de men­tal­i­dad tan­to entre los pro­fe­sores ya asen­ta­dos en la uni­ver­si­dad españo­la (que tienen que empezar a asumir que no pueden con­tro­lar “a dedo” a quién con­tratan para su depar­ta­men­to, y que puede ser algo mar­avil­loso que te ven­ga un pro­fe­sion­al del otro lado del mun­do, al que no cono­ces de nada), como entre los que se (nos) están (esta­mos) for­man­do aho­ra como pro­fe­sores uni­ver­si­tar­ios. En este sen­ti­do, ten­go la impre­sión de que nues­tra gen­eración está men­tal­mente mejor prepara­da, porque somos muchos los que, por exi­gen­cias del guión, hemos tenido que mover­nos a otras uni­ver­si­dades e inclu­so a otros país­es.

    *Inter­dis­ci­pli­nar­iedad: ¿Sería posi­ble en España un cen­tro como el que describe Jorge al prin­ci­pio? Quizás sea posi­ble, pero es muy improb­a­ble. La división de la uni­ver­si­dad españo­la en fac­ul­tades y depar­ta­men­tos nor­mal­mente estancos, con sus cuo­tas de poder y sus ren­cil­las pro­fe­sion­ales o per­son­ales, no fomen­tan el inter­cam­bio de ideas, per­spec­ti­vas o metodologías entre dis­tin­tas áreas, algo que siem­pre podría resul­tar enrique­ce­dor. En este sen­ti­do, resul­ta curioso que áreas “trans­ver­sales” como la Teoría de la Lit­er­atu­ra o la Lit­er­atu­ra Com­para­da sean vis­tas gen­eral­mente con rece­lo por las áreas “tradi­cionales” como Filología His­páni­ca, Filología Ingle­sa, etc.

    *Desar­rol­lo del espíritu críti­co: de esto habla tam­bién Jorge. Cuan­do por primera vez di clases en Esco­cia, lo que más me llamó la aten­ción es que los alum­nos quizás no tuvier­an ni idea de quién era Lope de Vega o Calderón de la Bar­ca (no estoy exageran­do), pero en cam­bio se sen­tían capaces de ofre­cer comen­tar­ios per­son­ales, más o menos bril­lantes, claro, de deter­mi­na­dos tex­tos de la lit­er­atu­ra his­páni­ca (por ejem­p­lo, de un poe­ma de Alber­ti, o de un frag­men­to de Doña Per­fec­ta). Me temo que esto no es algo que se enseñe en la uni­ver­si­dad, que viene poten­ci­a­do des­de eta­pas ante­ri­ores del sis­tema educa­ti­vo, pero tam­bién tiene que ver con el modo de con­ce­bir la labor educa­ti­va: el pro­fe­sor no es ya alguien que impone sus conocimien­tos o su visión, sino que escucha a los alum­nos y en todo caso los guía hacia deter­mi­nadas (posi­bles) lec­turas. No hay que pasarse, en todo caso: no todo vale ni todas las lec­turass son posi­bles, me temo…

    En todo caso, tam­poco creo que el futuro sea tan negro, con o sin Bolo­nia: la uni­ver­si­dad españo­la, que ha vivi­do épocas de total ais­lamien­to y ceguera a lo exter­no, es aho­ra un ente más poroso, más con­sciente de su lugar en el mun­do, y por ello mis­mo, creo, más con­sciente de aque­l­los aspec­tos en los que es per­fectible. Y es en cier­ta medi­da nues­tra labor, si es que algún día volve­mos a inte­grarnos en el sis­tema uni­ver­si­tario español (quién sabe) el ofre­cer caminos de aper­tu­ra.

    Aunque no sé si nada de esto que he dicho tiene que ver con la pre­gun­ta ini­cial sobre Bolo­nia…

  4. Le agradez­co mucho que haya con­tin­u­a­do el meme. Su post me ha resul­ta­do muy intere­sante y enriquece con­sid­er­able­mente la dis­cusión.

  5. Vaya, ¡que entra­da más com­ple­ta y sus­tan­ciosa! El fin de sem­ana me dedi­caré a leer­la con más cal­ma, lo mis­mo que las aporta­ciones de los demás.

    Un salu­do

  6. Jorge Serrada

    Yo creo que esto es una bazofia, y que os vayais todos a tomar por el culo.

  7. Aprue­bo tu comen­tario a pesar de demostrar una caren­cia abso­lu­ta de edu­cación. Que val­ga como adver­ten­cia para male­d­u­ca­dos como tú: en este sitio no se con­sen­tirá ni un comen­tario más en ese tono. Que­da aquí el tuyo como muy buen ejem­p­lo de lo que no se debe hac­er en esta pági­na. Un salu­do.

  8. Gra­cias por par­tic­i­par, Jorge. He enlaza­do este blog.

  9. Rela­ciona­do con la for­ma­ción del espíritu críti­co, creo que en España adole­ce­mos de otra capaci­dad que se rela­ciona con esta, y es la respon­s­abil­i­dad en la con­struc­ción de nue­stro futuro.

    En cier­to modo, estoy har­to de escuchar que se desea que se cree la car­rera cien­tí­fi­ca, la car­rera cien­tí­fi­co téc­ni­ca, o den­tro de cada car­rera los cur­rícu­los más vari­a­dos, con la jus­ti­fi­cación de que es nece­saria una vía por la que dis­cur­rir.

    Está claro que es mucho más cómo­do seguir un camino mar­ca­do por otros, pero es mucho más for­mador ser respon­s­able del pró­pio cur­rícu­lum, y darse uno cuen­ta de que nece­si­ta poder comu­nicar mejor, y de cuáles son los cam­pos en los que quiere moverse.

    Des­de luego, hace tiem­po que se acabó el ir a la Uni­ver­si­dad como camino seguro hacia un empleo del tipo que sea, así que habrá que aprovechar­lo como for­ma de pertrecharnos con las habil­i­dades que nosotros, como uni­ver­si­tar­ios, con­sid­er­e­mos nece­sarias.

  10. Òscar Llorens i Garcia

    Bueno, yo niego la may­or: Hay que acabar con la fala­cia de que la filosofía es una de las humanidades; mate­mos este pre­juicio o arras­traremos la filosofía a lo que no es y los cien­tí­fi­cos nat­u­rales se encar­garán de la epis­te­mología como ya empieza a ocur­rir.

Deja un comentario

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén