La sis­mel (Soci­etá Inter­nazionale per lo Stu­dio del Medio­e­vo Lati­no), bajo los aus­pi­cios del Min­is­te­rio per i Beni e le Attiv­ità Cul­tur­ali, jun­to con la Direzione Gen­erale per i Beni Librari y los Isti­tu­ti Cul­tur­ali ed il Dirit­to d’Autore, puso hace tiem­po en la pági­na de la Bib­liote­ca Dig­i­tale Ital­iana un recur­so de enorme util­i­dad para aque­l­los intere­sa­dos en la cul­tura medieval y rena­cen­tista.

Los Inven­tari delle bib­lioteche medievali ital­iane (sec. IX -XVI) son una enorme can­ti­dad de recur­sos —mono­grafías, lis­ta­dos bib­li­ográ­fi­cos, estu­dios de con­jun­to y catál­o­gos— que pueden descar­garse de man­era gra­tui­ta para su con­sul­ta. Lo que el sis­mel ha hecho ha sido dig­i­talizar 389 doc­u­men­tos —entre mono­grafías y artícu­los— y subir­los en pági­nas indi­vid­uales en jpeg. Para aque­l­los que uséis Win­dows o Lin­ux, sabéis que la con­ver­sión de var­ios jpeg en un solo pdf es una operación muy sen­cil­la, al igual que en OSX.

El caso es que podéis encon­trar, entre muchas otras cosas, el inven­tario clási­co de Anto­nio Man­fre­di sobre la bib­liote­ca del papa Nicolás V, o el artícu­lo de Anto­nio Alta­mu­ra sobre la bib­liote­ca aragone­sa de Gio­van Mar­co Cini­co.

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Ima­gen deriva­da a par­tir de licen­cia Cre­ative Com­mons. Orig­i­nal: “Old Book­shelf”, por Mararie

Por lo que he podi­do ver, muchos de los doc­u­men­tos dis­tan de estar com­ple­tos, como, por ejem­p­lo, el estu­dio de Alfon­so D’Amato sobre los domini­cos en la Uni­ver­si­dad de Bolo­nia, el utilísi­mo tra­ba­jo de Arman­do Verde sobre el Estu­dio flo­renti­no entre 1473 y 1503 o el clási­co de Chris­t­ian Bec sobre los libros de los flo­renti­nos en los sig­los XV y XVI. El moti­vo de las muti­la­ciones, para ser fran­cos, se me escapa. En un primer momen­to pen­sé que lo que habían hecho era copi­ar sim­ple­mente los catál­o­gos y declara­ciones de pat­ri­mo­nio bib­li­ográ­fi­co del peri­o­do, pero pos­te­ri­or­mente vi —en Let­ter­atu­ra e cul­tura veneziana del Quat­tro­cen­to, de Bruno Nar­di, por ejem­p­lo— que estos mis­mos lis­ta­dos tam­poco esta­ban com­ple­tos.

Quizás esté rela­ciona­do con dere­chos de autor o quizás haya una ori­entación temáti­ca en las selec­ciones —algo que dudo por los que he podi­do hojear—; des­de luego, ni la pági­na web del proyec­to, ni la ficha en Michael, ni la blo­gos­fera ofre­cen una respues­ta sat­is­fac­to­ria. Si alguien conoce este proyec­to y sabe el moti­vo y si va a ten­er con­tinuidad, le estaría enorme­mente agrade­ci­do de que me infor­mara.

En fin, os deseo que encon­tréis algo de vue­stro interés —y com­ple­to— en este catál­o­go.