En el mundo en que vivimos hay cada vez más excusas para no escribir, la fundamental entre todas ellas es la cantidad de información que tenemos que procesar, cada vez mayor, lo que hace que redactar un texto sólido y documentado pueda convertirse en una tarea eterna y tediosa. Es cierto que surgen, cada vez más, herramientas que nos ayudan a aislarnos de nuestro ordenador y de Internet para intentar que recuperemos nuestro ritmo de escritura.
Me temo que mucho han cambiado nuestros hábitos desde los tiempos en que uno se sentaba delante de su terminal porque tenía algo que escribir; nuestras computadoras han acabado por convertirse en una ventana infinita a lo que otros escriben y lo que muchos más han escrito a lo largo de los siglos, y lo que parecía la panacea se convierte en un muro cada vez más alto y difícil de franquear.

Hablaría aquí de distintas herramientas de software para evitar que nos perdamos entre montañas de información y podamos acabar nuestro trabajo de una manera rápida y eficaz. Si este blog ha estado parado durante esta semana es, entre otras razones, porque estoy preparando entradas con la información suficiente para ayudaros a escribir y organizar de la mejor manera posible la información en vuestros macs. Antes de eso, no obstante, acabo de leer una entrada en Libros y Bitios donde se recomienda una herramienta enormemente útil para aquellos que tengan plazos de entrega que cumplir y la necesidad de un acicate que los saque de la modorra creativa.
Se trata del laboratorio del Dr. Wicked. La idea es muy simple: le decimos al programa cuál es nuestra meta de escritura en palabras, en cuánto tiempo pensamos escribirlas y configuramos el “grado de maldad” con que queremos que el programa nos “castigue”. Si nuestra meta es escribir a toda costa, es buena idea activar el “kamikaze mode”, si paramos de escribir durante un intervalo mínimo de tiempo comenzarán a borrarse las palabras que hemos escrito, de esta manera se nos fuerza a ir adelante a toda costa. A mí me ha salvado el día de hoy: 2050 palabras en 27 minutos. Por supuesto, luego las tendré que revisar.
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27 ![]() | |
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| lab.drwicked.com | |
Si lo usáis y os resulta útil, estaría bien que escribierais vuestras impresiones en los comentarios. El programa es muy simple y mejorable, así que podemos ponernos en contacto con su autor para que lo mejore o para que lo lleve a nuestros ordenadores sin necesidad de estar conectados a Internet. ¡Buena escritura!








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No he usado el programa, pero el problema de la escritura es justamente el de la revisión de la misma (si los alumnos de posgrado se pusieran a revisar los textos que me entregan, tendría menos piedras en el hígado). Quizá esa función es la que le falte al programa. De todas formas, conozco a una persona que está a punto de utilizarlo para terminar con todos sus pendientes de entrega en el modo de choque eléctrico. Cosas de la presión académica.
Para cualquiera con dos dedos de frente la revisión es lo que convierte a un texto en algo digno de leerse, de ahí el título de la entrada. Ahora, si la persona que mencionas necesita texto en bruto para trabajar y lo necesita ya, es la solución ideal; aquí somos varios los que lo estamos usando para acabar con plazos y, para ser sinceros, si entras en el juego fuerza a escribir. En la entrada de Libros y Bitios donde encontré la noticia se comenta que deberían mejorar el programa para evitar repeticiones, anacolutos y demás y penalizar por ello; quizás no fuera mala idea… A ver si lo pruebas y nos cuentas.
Gracias por la visita y por tu comentario.
¡jajajajaja! de verdad, si es que lo que no se encuentre en Internet…, qué fuerte…., ¡es genial!
De todas formas, yo creo que para escribir sin necesidad de producirse descargas ni asesinatos, basta con desconectar Internet, el iphone y demás chorradas. Vamos, un retorno a la choza con mesa y silla más bien incómoda, y las musas deberían aparecer como antaño.