Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Ken Robinson — Do Schools Kill Creativity?


El vídeo que os trai­go hoy es una pequeña con­fer­en­cia que Ken Robin­son dio hace un par de años para Ted Talks, uno de esos sitios en Inter­net que cualquier per­sona intere­sa­da en edu­cación, inno­vación, cre­ativi­dad, tec­nología y mil temas más debería con­sul­tar de vez en cuan­do.

Robin­son es un exper­to en cre­ativi­dad, que no es lo mis­mo —si no, no estaría en este sitio— que ser un ped­a­gogo: ayu­da a la gente a pen­sar y a desar­rol­lar sus cual­i­dades innatas, les ayu­da a encon­trar un camino para per­fec­cionar sus capaci­dades. Me exten­dería más, porque el per­son­aje lo merece, pero tenéis sufi­ciente infor­ma­ción en la Wikipedia sobre él y su tra­ba­jo.

La prop­ues­ta de Robin­son sobre la cre­ativi­dad que vais a ver es intere­sante, como tam­bién es fasci­nante su capaci­dad para trans­mi­tir con­tenidos de una man­era sim­ple, atrac­ti­va y diver­ti­da. No me gus­ta comen­tar los vídeos cuan­do se expli­can por sí mis­mos, solo digo que aque­l­los que lle­va­mos una vida en el mun­do académi­co deberíamos tomar algu­na que otra nota.

Si veis el vídeo y os parece intere­sante, haced uso de los comen­tar­ios. Me encan­tará saber vue­stro pun­to de vista acer­ca de sus prop­ues­tas y exponeros el mío.

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  1. Exce­lente char­la, exce­lente. El prob­le­ma con esta filosofía es su paso a la prác­ti­ca. No se puede dar la mis­ma impor­tan­cia a la “dan­za” que a las matemáti­cas. Lo sien­to, pero no creo que sea una bue­na idea. En gen­er­al creo que a Ken le pasa lo mis­mo que ha muchos “teóri­cos”, que pien­san en los fun­da­men­tos, pero no en la prác­ti­ca. En cualquier caso, lle­va razón. La edu­cación mata la cre­ativi­dad, sin lugar a dudas.

  2. Me ale­gra que te haya gus­ta­do. Creo que la char­la de Robin­son fun­ciona bien si se la toma como la respues­ta extrema a un mod­e­lo educa­ti­vo que aho­ra mis­mo sufre un pro­ce­so de inflación igual­mente extremo. Es decir, habría que mati­zar su prop­ues­ta encon­tran­do un pun­to medio entre ambas opciones. Nadie negaría la impor­tan­cia de la lengua o de las matemáti­cas, el estu­dio de idiomas, la impor­tan­cia de ten­er un conocimien­to más o menos amplio sobre cien­cia, infor­máti­ca y demás. El prob­le­ma sobre­viene cuan­do todo el sis­tema educa­ti­vo se coor­di­na aten­di­en­do a una úni­ca direc­ción, la “exce­len­cia” académi­ca, y elim­i­na o mar­gina no solo otras for­mas de tra­ba­jo difer­entes, sino fun­da­men­tal­mente la acti­tud deriva­da de ellas.

    Para mí, que soy un ani­mal uni­ver­si­tario, Robin­son acier­ta el afir­mar que nadie sabe qué tipo de habil­i­dades serán nece­sarias den­tro de 30 años para moverse por el mun­do. Está claro que hay capaci­dades —lingüís­ti­cas, pen­samien­to abstrac­to, mane­jo de tec­nologías— que tradi­cional­mente han demostra­do ser vál­i­das; sin embar­go, en el sis­tema educa­ti­vo actu­al la cre­ativi­dad no goza de un estatu­to ni remo­ta­mente cer­cano. Otra obser­vación que merece ser con­sid­er­a­da es el hecho de que vivi­mos en una sociedad donde se cas­ti­ga social­mente el error, y donde se enseña al indi­vid­uo a hac­er acto de con­tri­ción en caso de come­ter­lo.

    Un sis­tema educa­ti­vo ancla­do en una jer­ar­quía de val­ores tradi­cional no ayu­da, creo yo, a for­mar indi­vid­u­os capaces de adap­tarse a nuevos entornos y de desar­rol­lar nuevas habil­i­dades. De hecho, en muchos país­es —y aquí España es un ejem­p­lo exce­lente— la capaci­dad de mod­i­ficar tus apti­tudes, cam­biar y ampli­ar tus conocimien­tos, adap­tarte a un nue­vo medio o, sim­ple­mente, reed­u­carte se penal­iza antes que ser val­o­ra­da. Se juz­ga que el indi­vid­uo que hace este difí­cil ejer­ci­cio sim­ple­mente no ha sido capaz de seguir un cur­sus hon­o­rum, de pros­per­ar uni­di­rec­cional­mente y maten­erse estáti­co, y el pre­cio per­son­al y pro­fe­sion­al a pagar por ello suele ser muy alto.

    Lo más curioso del asun­to es que no solo el sis­tema español, sino todos los sis­temas educa­tivos supe­ri­ores occi­den­tales, insis­ten des­de hace años en que una per­sona que tra­ba­je en el ámbito de las humanidades —cito por lo que más conoz­co— debe car­ac­teri­zarse por su inter­dis­ci­pli­nar­iedad y por su capaci­dad para reestruc­turar su ámbito de espe­cial­ización aten­di­en­do a nuevas tec­nologías, nuevos retos sociales y demás. Y digo que es curioso porque si inten­tas que un indi­vid­uo de las car­ac­terís­ti­cas men­cionadas desar­rolle su car­rera en cen­tros que prop­ug­nen en sus pro­gra­mas este tipo de edu­cación, es sor­pren­dente ver el rec­ha­zo abyec­to hacia ese tipo de per­fil, pre­cisa­mente porque es muy com­pli­ca­do ubi­car­lo. De aquí se deri­va que el sis­tema educa­ti­vo sigue asen­ta­do en real­i­dad en fór­mu­las dec­i­monóni­cas por muchas impos­turas con que se le quiera reve­stir.

    La prop­ues­ta de Robin­son me parece mucho más real­ista que las dis­tin­tas refor­mas en la enseñan­za secun­daria o en la uni­ver­si­taria. Su opción es for­mar des­de el prin­ci­pio a per­sonas cre­ati­vas, abier­tas al ensayo y capaces de apren­der del error, libres e inde­pen­di­entes para tomar las rien­das de su vida y poder decidir en qué ámbito y en qué momen­to pueden desar­rol­lar sus capaci­dades de la mejor man­era y con el may­or rendimien­to para la sociedad en la que viv­en. Tal y como yo lo inter­pre­to, la prop­ues­ta de Robin­son con­duce a un mun­do de ciu­dadanos más libres, donde la medioc­ridad se aso­cie a aque­l­los indi­vid­u­os que no inno­van, no arries­gan y no cre­an. Y para mí ese panora­ma con­for­ma, a día de hoy, un mun­do mucho más sano y cabal.

  3. De acuer­do, total­mente de acuer­do. Pero vamos a ver, ¿cómo hace­mos esto con 40 niños con 1 pro­fe­sor en una escuela públi­ca de un bar­rio obrero donde más de la mitad de los alum­nos tienen prob­le­mas de adaptación, famil­iares, etc? Y todo esto con un pro­fe­so­ra­do que no esta for­ma­do ni capac­i­ta­do para aplicar nada orig­i­nal o nue­vo.

    Lo sien­to, será defor­ma­ción pro­fe­sion­al, pero cuan­do leo algo de esto pien­so en pon­er­lo en prác­ti­ca. Si no es factible, lo descar­to inclu­so como idea, porque ¿para que gas­tar el tiem­po en algo que no se puede hac­er? Lo que comen­tas es fan­tás­ti­co, pero ¿cómo se hace? ¿cómo se apli­ca? ¿con qué dinero? ¿con qué pro­fe­sores?

    El gran prob­le­ma de la edu­cación y de los ped­a­go­gos es que hacen filosofía con algo tan impor­tante como la edu­cación. Con­siguen con­vencer a políti­cos (e inclu­so a otros pro­fe­sores) y apli­can sus filosofías a sis­temas que, a lo mejor, habría que tirar aba­jo y par­tir de cero para apli­car­las. Algo que nun­ca se hace, por descon­ta­do. Nun­ca se plantean los sis­temas educa­tivos a par­tir de los medios disponibles y de las necesi­dades de la población. Siem­pre se empiezan des­de “el mun­do de las ideas”, con las desas­trosas con­se­cuen­cias que esto supone cuan­do se inten­ta adap­tar a la real­i­dad.

  4. Bueno, nadie ha dicho que se pue­da hac­er de golpe, y nadie ha dicho que sea aplic­a­ble de man­era total. El proyec­to Ted reside pre­cisa­mente en eso, en expon­er de una man­era breve ideas que tienen rel­e­van­cia para el mun­do en que vivi­mos. Los fac­tores de los que hablas son de enorme impor­tan­cia y son obstácu­los para el desar­rol­lo de la idea. Quizás habría que pre­gun­tarse has­ta qué pun­to el com­pro­miso políti­co, las sub­ven­ciones y las refor­mas educa­ti­vas son coher­entes y reales y, sobre todo, cuál es la inver­sión nece­saria para hac­er­lo de man­era viable.

    Que lo primero que nos viene a ambos a la cabeza sea una escuela públi­ca de un bar­rio obrero solo habla, en real­i­dad, de la fal­ta de inver­sión estatal en edu­cación. Por lo que veo, ambos hemos esta­do en las dos caras del sis­tema de en enseñan­za secun­daria públi­ca españo­la —como alum­nos y como docentes— y está claro que la LOGSE es de imposi­ble apli­cación debido a que no se invierte dinero en refor­mas de sem­i­nar­ios y depar­ta­men­tos, en con­tratar a los pro­fe­sion­ales que deberían impar­tir clases de apoyo a alum­nos con necesi­dades espe­ciales, etcétera. Sin embar­go, esto no supone que no se puedan cam­biar cier­tas acti­tudes y pre­juicios con respec­to a los alum­nos y, ante todo, a su edu­cación. Sé lo difí­cil que es des­de que me pasé una tem­po­ra­da enseñan­do en un insti­tu­to en el dis­tri­to cen­tro de Madrid y sé que hay muchos pro­fe­sores que hacen un tra­ba­jo que raya lo hero­ico y muchos cuya desidia es pas­mosa. Conoz­co tam­bién los sem­i­nar­ios-fic­ción que se imparten al cuer­po docente y la frus­tración de asi­s­tir oblig­a­to­ri­a­mente a ellos y ten­er que oír muchas ideas que, cuan­do se apli­can respal­do económi­co nece­sario, hacen mucho daño a los alum­nos e inter­fieren de man­era diá­fana en las posi­bil­i­dades del pro­fe­sor para for­mar­los con­ve­nien­te­mente.

    Robin­son expone sen­cil­la­mente una vía alter­na­ti­va a un sis­tema que cada vez será más un foco de frus­tración que un ámbito donde los ciu­dadanos puedan desar­rol­lar sus capaci­dades y encon­trar un camino para con­tribuir de man­era acti­va a la sociedad. Hay un hecho del que debe­mos estar orgul­losos, y es cómo en el mun­do se ha mul­ti­pli­ca­do de man­era expo­nen­cial el acce­so a la edu­cación supe­ri­or, pero sin una redefini­ción y diver­si­fi­cación de esta y, ante todo, sin vías nuevas para que el poten­cial de los alum­nos pue­da desar­rol­larse, lo que se estará hacien­do es frus­trar —no edu­car ni guiar para ten­er una vida pro­duc­ti­va e inde­pen­di­ente— a cada vez más per­sonas. Guste o no guste, sea viable o no, es un hecho que cada vez será más evi­dente, y que tarde o tem­pra­no, nece­si­tará de un com­pro­miso mucho más efec­ti­vo de la clase políti­ca.

    Muchas gra­cias por pasar y, sobre todo, por mejo­rar el sitio con tu pun­to de vista.

  5. Entien­do la peocu­pación (y algu­nas veces har­taz­go) que se tiene con el estancamien­to de la edu­cación fomal.

    Pero si se pone en la mis­ma bal­an­za los conocimien­tos fác­ti­cos (lit­er­a­cy) de cualquier dis­ci­plina y la cre­ativi­dad (un uso útil y nue­vo de las cosas) creo que se puede volver al ini­cio, en otras pal­abras, inven­tar de nue­vo la rue­da.

    Cómo se puede poten­ciar la cre­ativi­dad y su apli­ca­cion para el avance de la sociedad.

    Si ya es dífi­cil que los niños apren­dan lo que la sociedad esti­ma como nece­sario, cómo hac­er que los niños sean cre­ativos, cómo se mide la cre­ativi­dad, qué es una habil­i­dad cre­ati­va…

    A. Dama­sio y otros muchos neu­ro­cien­tí­fi­cos estan estu­dian­do la cre­ativi­dad y su imple­mentación en el cere­bro y otros hablan ya de “neu­roe­d­u­cación” (la apli­cación de los conocimien­tos del cere­bro en la edu­cación) pero has­ta ésto requiere conocmien­tos fác­ti­cos.

    No obstante, si no inno­va­mos el futuro esta hipoteca­do.

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