Passional Christi und Antichristi (1521)

by Jorge Ledo on noviembre 17, 2008 · 5 comments

in chalcographica, notas

El movimiento reformista y el mundo de la página impresa han ido ligados desde sus orígenes, algo que diferencia a la Reforma del resto de movimientos heterodoxos o heréticos de principios de la Edad Moderna. La popularización de su mensaje a través de los “medios de masas” —valga el salto conceptual— de la época inicia una de las características más duraderas de la praxis política occidental: la coordinación de mensaje, ideología y acción mediante modos estándares de producción cultural e informativa.

Los productos propagandísticos creados por la Reforma se dividen en dos ámbitos bien delimitados. Por un lado, las biblias en vulgar, profusamente ilustradas con grabados y, por otro, pliegos sueltos o pequeños libros donde las imágenes sirven para situar el movimiento tanto en sus coordenadas doctrinales, como en su relación con el papado y otras instancias políticas. Hoy os traigo un documento que destaca, precisamente, por combinar ambas tendencias.

no images were found


Lucas Cranach el viejo compuso 13 grabados a principios de la segunda década del siglo XVI para ilustrar el contraste entre la actitud de Cristo con el comportamiento de la curia romana y, principalmente, el Papa. Para ello, Cranach se inspiró en ilustraciones de la Biblia contrastando cada una de ellas con la imagen que la Reforma quería promover del papado. La obra se llamó Passional Christi und Antichristi.

El texto fue publicado en las prensas de Wittenberg en 1521. La labor realizada por Cranach había sido honrosa, y habitual, para artistas de la talla de Albrecht Durero o Hans Holbein. Sin embargo, Cranach va a imponer el modelo por defecto para la iconografía reformista con ella y con la ilustraciones para el Septembertestament (1522) de Lutero. La obra ofrece —dentro de su carácter menor— una breve síntesis de los mecanismos que los reformistas emplearon para difundir su mensaje. El primero y más importante de todos, es la simplicidad del carácter de Cristo, y el segundo se halla derivado de él: exponer de la manera más directa, clara e ilustrativa la oposición existente entre el mensaje de Cristo y el de los herederos de la cátedra de Pedro. Por encima del uso del alemán —que facilita no solo la lectura a un público más amplio, sino que otro público aún mayor iletrado pueda seguirla con facilidad—, se encuentra el hecho de la iconografía: no es preciso saber leer para acceder al contenido de la obra, ni tampoco es necesario un intérprete.

La obra es un ejercicio de exploración de los límites del objeto impreso. Lo que más pesa en él no es el texto, sino aquello que lo trasciende casi de manera inmediata: oralidad y representación simbólica. En él se encuentran los orígenes de la prensa escrita y de las hojas volanderas que comenzaban a informar a europeos de los acontecimientos en el continente, pero también reside ahí la esencia oral de la literatura renacentista, que trasciende sus limitaciones para formular nuevos moldes comunicativos y ámbitos de expresión híbridos.

Las imágenes están sacadas del Archivo digital de la Pitts Theology Library. Aunque la Richard Kessler Reformation Collection es muy limitada, os recomiendo la visita si estáis interesados en iconografía reformista.

Para aquellos interesados en el Passional, pueden encontrarse ediciones digitalizadas de la obra en otros lugares de Internet, por ejemplo, en The Royal Library. Hay artículos divulgativos aquí y aquí.

Para un enfoque más académico, pueden verse, como introducción:

  • R. Stöber (2000), «Martin Luthers Passional Christi und Antichristi. Ein Plädoyer für die historisch-systematische Kommunikationswissenschaft», Publizistik XLV:1, pp. 1-19.
  • L. Palmer Wandel (2007), «The Reformation and the Visual Arts», en Po-Chia Hsia, R., The Cambridge History of Christianity. Volume 6. Reform and Expansion 1500-1600, Cambridge – New York: Cambridge University Press, esp. pp. 353-358.

{ 1 trackback }

{ 4 comments… read them below or add one }

1 Xavier noviembre 21, 2008 a las 1:58 pm

Las imágenes son espléndidas. Gracias!

2 Jorge Ledo noviembre 22, 2008 a las 3:41 am

Y lo que queda por poner aquí, ya verás, ya…

3 Manuel diciembre 16, 2008 a las 12:53 am

¿Te has dado cuenta de que no se corresponden exactamente las dos ediciones de esta obra que has recomendado?

  • Ejemplar de la Royal Library de Copenhague. Imagen 7. Grabado de la izquierda: Cristo habla con otra persona.

  • Ejemplar de la Pitts. Imagen correspondiente (B3). En el grabado de la izquierda Cristo, camino del Calvario, cae bajo el peso de la cruz.

Parece más apropiada para el contraste con la imagen de la derecha (El Papa llevado en triunfo en la silla gestatoria) esta última imagen, aunque el texto, igual en ambos casos, alude a Juan, IV y Mateo, XVI y en ningún caso son pasajes relativos a la pasión y a la caída camino del Calvario.

¿Dónde está la errata?

4 Jorge Ledo diciembre 16, 2008 a las 1:54 am

Efectivamente, Manuel, para simplificar la consulta a los lectores, la imagen de la izquierda en séptima lámina de Copenhague y la b3 de la Pitts se parecen lo que un huevo a una castaña y además no corresponden con el texto que se encuentra al pie.

Los dos testimonios no se corresponden ni en esta imagen ni en la portada, como puede verse aquí y aquí. El caso de la portada no es, evidentemente, representativo: se trata de marcos ornamentales con espacio suficiente en el medio para poner cualquier título.

El problema de los grabados quizás se deba a una rotura de uno de ellos en el proceso de impresión de una tirada bastante amplia. Necesitaría en este caso ser cambiada sin tiempo modificar el resto de la composición. Esto era algo muy habitual, sobre todo en imprentas con mucha carga de trabajo donde el encargo no podía esperar. Como decía en la entrada, estos documentos no estaban pensados para una lectura exhaustiva y sí para una difusión de un mensaje que llegara al mayor número de lectores posible, de manera que la iconografía desempeña el papel protagonista.

Si te fijas, para una persona no instruida que se enfrentara al texto, ambas imágenes ofrecen un contraste. En el caso de la conversación de Cristo se refleja uno de los aspectos más importantes de la teoría política de la primera Reforma, esto es, la unión de los participantes de la iglesia bajo un mismo nivel de autoridad. Que es lo que representa la imagen para una persona incapaz de leer, mientras que el Papa en la silla gestatoria representa precisamente ese desequilibrio. En el otro caso sucede de manera parecida, mientras tienes la caída de Cristo por un lado en plena Pasión, a su lado la imagen del papa se dirige contra la desatención del principio de pobreza y de comunión en Cristo.

La respuesta en este caso, sin más testimonios, no puede ser satisfactoria, claro. La hipótesis de la rotura de uno de los grabados podría comprobarse fácilmente con un mayor caudal de testimonios y podría verse cuál de los dos, en caso de ser alguno de ellos, fue el original.

Piensa, de cualquier modo, que no es raro que texto e imagen no se correspondan, y suele haber dos razones para ello. La primera es la que he comentado de problemas con los grabados, roturas y demás. Hay muchos casos parecidos, y no sólo de este tipo, sino ediciones de diálogos satíricos con portada donde aparecen los personajes de La Celestina, pongo por caso. Aquí el componedor tenía que ingeniárselas para acabar con el encargo y la tirada, y las elecciones dicen tanto de los materiales a su disposición dentro de la imprenta, como de su pericia para componer con una imagen que casara más o menos con el texto. También hay ejemplos donde una portada de otro libro sirve para que los lectores potenciales identifiquen el registro en el que se “mueve” la obra.

Hay otro supuesto. Probablemente Cranach leyó el texto e hizo los grabados, y es seguro que cuando se tropezó con Juan IV y con Mateo XVI se dio cuenta de que eran pasajes que no ofrecían una idea precisa y poderosa —sin hacerla demasiado complicada— para ser plasmada en un grabado. Aquí cuenta también la opción del artista, que decide realizar un contraste más fuerte acudiendo a otros pasajes de la Biblia, en el caso de la Caída, o a uno impreciso, al menos a simple vista, como es el de Copenhagen.

Como sea, muy bien visto y gracias por mejorar la entrada con tu comentario. Con lectores como tú da gusto escribir un blog. Espero haber contestado a tu pregunta. ¿Era esta la errata que te referías? Un saludo.

Leave a Comment

Previous post:

Next post: