Quizás no tiene el mejor acen­to en latín del mun­do, es innegable que hace años —tras su biografía int­elec­tu­al sobre Joseph Scaliger, tras su impre­sio­n­ante libro sobre Alber­ti, tras su diá­fana sín­te­sis con Lisa Jar­dine sobre la edu­cación y las artes lib­erales en el Renacimien­to— que es una de las fig­uras más rel­e­vantes de la his­to­ri­ografía inter­na­cional; lo mejor, no obstante, de Grafton es su man­era de expre­sar con­tenidos com­ple­jos como si fue­sen las cosas más sen­cil­las del mun­do, y con gra­cia. Sólo por eso los que tra­ba­jamos en his­to­ria int­elec­tu­al rena­cen­tista deberíamos lev­an­tar­le un mon­u­men­to. Si tenéis un momen­to, pasaos por iTune­sU y encon­traréis algu­nas con­fer­en­cias suyas que real­mente mere­cen la pena.