Antes de comen­zar con apli­ca­ciones más especí­fi­cas que aumenten nues­tra pro­duc­tivi­dad en macOSX y que nos per­mi­tan cubrir por com­ple­to la pro­duc­ción de tra­ba­jos de inves­ti­gación, debo hablar de una her­ramien­ta impre­scindible para aumen­tar nue­stro rendimien­to y la facil­i­dad de con­trol de la com­puta­do­ra: Quick­sil­ver, desar­rol­la­da y man­teni­da por Black­tree.

Quick­sil­ver es lo que suele denom­i­narse como un lan­zador de apli­ca­ciones,[^1] y la ven­ta­ja que tiene sobre cualquier otra opción disponible en el sis­tema oper­a­ti­vo por defec­to es que no requiere acced­er medi­ante el ratón a cualquiera de los con­tenidos de la com­puta­do­ra, sim­ple­mente con pul­sar ctrl+barra espa­ci­ado­ra y teclear las primeras letras de lo que bus­camos —y depen­di­en­do de la con­fig­u­ración pueden ser apli­ca­ciones, doc­u­men­tos, imá­genes, músi­ca, con­tac­tos de la agen­da, o todos ellos— y pul­san­do intro se abrirá el doc­u­men­to.


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Lo más sor­pren­dente y prác­ti­co es que se pueden realizar opera­ciones com­bi­nadas. En el ejem­p­lo de la ima­gen podemos ver cómo es muy sen­cil­lo selec­cionar un archi­vo —en este caso de Adobe Illus­tra­tor— y man­dar­lo por mail a uno de nue­stros con­tac­tos. Lo que de man­era con­ven­cional, entre que bus­camos el archi­vo, abri­mos la apli­cación de mail, arras­tramos el archi­vo y bus­camos la direc­ción del des­ti­natario, podría lle­varnos cier­to tiem­po —sobre todo si no sabe­mos dónde se encuen­tra el archi­vo que quer­e­mos enviar—, con Quick­sil­ver es cuestión de segun­dos.


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Quick­sil­ver viene con can­ti­dad de módu­los que per­miten prác­ti­ca­mente todas las fun­ciones imag­in­ables para un usuario cor­ri­ente —medi­ante las fun­ciones que men­ciono y las típi­cas— o avan­za­do —medi­ante el uso de ter­mi­nal y demás—, muy fáciles de añadir, sólo hay que mar­car las casil­las de aque­l­los que nos intere­sen en el pan­el de pref­er­en­cias, y lis­to. Lo mejor de estos módu­los es, sin lugar a dudas, el carác­ter intu­iti­vo que tienen. Bas­ta con perder un rato con Quick­sil­ver para darse cuen­ta de la infini­ta var­iedad de opciones que tiene.

Quick­sil­ver es códi­go abier­to, gra­tu­ito y boni­to, ¿se puede pedir más?

Algunos pun­tos de infor­ma­ción y usos que os pueden ser muy útiles para con­ver­tir Quick­sil­ver en un impre­scindible usan­do mac:

* Thinkwasabi, un blog ded­i­ca­do al mun­do de apple que tuvo a bien volver a apare­cer tras un tiem­po fuera de línea, le ha ded­i­ca­do muchas y muy útiles entradas al pro­gra­ma.
* En Apples­fera, tam­bién le dedi­caron una serie, os recomien­do que comencéis antes que nada por el vídeo intro­duc­to­rio a Quick­sil­ver.
* Por últi­mo, la Wikipedia puede ser en este, como en otros muchos casos, una fuente impre­scindible de infor­ma­ción.

Esta entra­da for­ma parte de una serie lla­ma­da MacOSX para inves­ti­gadores en humanidades. Podréis encon­trar más enlaces a la infor­ma­ción sobre este tema en la entra­da orig­i­nal.

[^1]:

Otras opciones para lan­zar apli­ca­ciones en mac son But­ler (gra­tui­ta tam­bién) o Launch­bar (de pago, 19.95$). Cuestión de gus­tos, supon­go, pero des­de mi pun­to de vista nada se parece, ni de lejos, a Quick­sil­ver.