Como algunos de mis lectores saben, me he acabado especializando en las teorías de la conversación y de la comunicación durante entre finales de la Edad Media y principios de la Modernidad —casi nada, que dirán algunos—. Y el caso es que me ha hecho mucha gracia encontrarme con el gráfico que adjunto a esta entrada, porque en una ocasión no muy lejana, alguien me preguntó con bastante buen criterio si nuestra idea sobre la conversación y la comunicación era la misma que durante el siglo XVI. Aquí, como buen gallego, es necesario responder: “depende”, y como puede verse en la gráfica que adjunto, la simple realidad comunicativa de Internet es de una complejidad realmente hermosa. Si queréis ver la imagen más grande, sólo tenéis que pinchar en ella.
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