Ficta eloquentia

Retórica, política y poética medieval y renacentista. Silva de varia lección

Giovanni Pico della Mirandola, camino a Roma

En la pri­mav­era de 1486, Gio­van­ni Pico del­la Miran­dola, a sus vein­titrés años, regresa­ba de Fran­cia para diri­girse a Roma, donde tenía la inten­ción de declarar sus «nove­cien­tas tesis» y de dis­cu­tir­las en públi­co. En el camino, sin embar­go, en una breve para­da en Arez­zo, Pico se enam­oró de una tal doña Margheri­ta, esposa de Giu­liano Mar­i­ot­to de’ Medici, pari­ente de Loren­zo el Mag­ní­fi­co. El 10 de mayo el joven estu­di­ante de Fer­rara y de la Sor­bona rap­tó a doña Margheri­ta prác­ti­ca­mente ante las narices de su mari­do: recor­rió con sus sier­vos y sus ami­gos la ciu­dad, subió ráp­i­da­mente en la gru­pa de su cabal­lo a la mujer y acto segui­do toda la com­pañía espolea­ba los suyos al galope. El mari­do a su vez, dada la voz de alar­ma, se lanzó en su per­se­cu­ción acom­paña­do de ami­gos y pari­entes.

picodellamirandola

Ape­nas si lle­ga­dos a los arra­bales de Arez­zo, Pico y su séquito se encon­traron con la car­retera cor­ta­da por campesinos que tra­ba­ja­ban los cam­pos, sin poder, por tan­to, con­tin­uar su hui­da. Fue un duro enfrentamien­to: dos hom­bres de Pico perecieron y él mis­mo sufrió dos heri­das, fue apre­sa­do y lle­va­do a la prisión de la ciu­dad, des­de donde pre­tendían trasladar­lo a Flo­ren­cia. Loren­zo de Medici debía ocu­parse del asun­to de inmedi­a­to: fue la primera ocasión, mas no la últi­ma ni la más grave, en que apartó al conde Gio­van­ni del peli­gro. Pico, una vez lib­er­a­do, se ocultó en Perug­gia, donde se curó de sus heri­das durante medio año, esperó a que se apaciguara el escán­da­lo, estudió en tran­quil­i­dad lenguas ori­en­tales con la ayu­da de sus ami­gos Flavio Mitri­date y Elías el Medi­go, leyó libros de ocultismo y reflex­ionó sobre sus *Con­clu­siones*.
Sin embar­go, parece ser que el escán­da­lo tuvo una reper­cusión en ver­dad enorme. Se dijo que doña Margheri­ta desea­ba ser rap­ta­da. Fue la prometi­da de Pico, Costan­za Ben­tivoglio, la que dio esta ver­sión, que parecía aten­uar en parte un crimen demasi­a­do impul­si­vo para un filó­so­fo. ¡Puede imag­i­narse cuán­tos chismes profirieron las malas lenguas!
Tam­bién el céle­bre direc­tor de la Acad­e­mia platóni­ca con­sid­eró nece­sario inter­venir en el asun­to. Fici­no pub­licó, en dos vari­antes, el *Apo­lo­gus de rap­tu Mar­garite nymphe ab heroe Pico*. El autor recordó de modo con­ciso y pen­e­trante que Pico era una «héroe genial» (*heros inge­nio­sus*), hijo de Mer­cu­rio y Venus, mien­tras que Margheri­ta era una nin­fa hija de Venus y Apo­lo. «Según las leyes div­inas las nin­fas, es sabido, son cónyuges de los héroes y no de los hom­bres». Además, Fici­no recur­rió al Evan­ge­lio, en donde se decía que a Mar­ta (Margheri­ta) le aguard­a­ba el reino de los cie­los.

>Los demo­ni­os mal­va­dos de Marte, a pesar de la jus­ti­cia div­ina, sep­a­raron con vio­len­cia a la nin­fa del héroe, e injus­ta­mente la devolvieron al mari­do. La plebe, que igno­ra la ley div­ina, aprue­ba la cru­el­dad de Marte y desaprue­ba la mag­na­n­im­i­dad del héroe.

En ver­dad se tra­ta de un escor­zo refi­na­do y ambiguo en el espíritu de los seguidores de Mam­mo­la. ¿No hubiera podi­do Fici­no aban­donar, en aque­l­la ocasión, la pom­posa elocuen­cia mitológ­i­ca? Quizás… mas de este modo el *Apo­lo­gus* se con­vierte en un enig­ma social y psicológico.»”[^1]

[^1]:
Toma­do de Batkin, L. M. (1990), *Gli uman­isti ital­iani. Stile di vita e di pen­siero*, Roma-Bari: Lat­erza, pp. 106–107. El libro de Batkin, cuyo orig­i­nal ruso se pub­licó allá por 1978, es una de las mejores y más ame­nas mono­grafías sobre human­is­mo ital­iano que he leí­do jamás, y se tra­ta igual­mente de un tex­to com­ple­ta­mente igno­ra­do —e incom­pren­si­ble­mente no tra­duci­do— en España. La tra­duc­ción de la tra­duc­ción ital­iana es mía.

Anterior

Sobre la mal llamada web 3.0 y freebase

Siguiente

Encyclopædia Britannica Online

  1. Samuel

    Bus­co infor­ma­ción acer­ca de Pico de Miran­dola y me han servi­do los datos aquí encon­tra­dos. Gra­cias.

Deja un comentario

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén